recherche

Accueil > Empire et Résistance > Ingérences, abus et pillages > Medio Oriente : DE CRASO ERROR VIENE PARTO CON DOLOR

16 avril 2026

Medio Oriente :
DE CRASO ERROR VIENE PARTO CON DOLOR

par Eric Calcagno*

 

Toutes les versions de cet article : [Español] [français]

Las crónicas, si son buenas, siempre dejan enseñanzas para quien sepa leerlas. Hablamos de un craso error y de un parto con dolor. Así pasó al idioma lo sucedido en la batalla de Carras, en el año 53 antes de Cristo, porque un rico especulador pretendió ser amo del mundo.

Partia
« Roma, de nuestro corresponsal.

Las noticias que nos llegan de Medio Oriente son preocupantes. Todavía estábamos con la recién adquirida tranquilidad política en Roma, que nos daba el acuerdo entre Pompeyo, Craso y César. Es cierto que el equilibrio es precario, pero es mejor lo que nos deparaba el continuo conflicto civil. Pompeyo, aunque plebeyo, bien representa los intereses de los optimates, y por eso ha recibido las provincias ibéricas. César es el elemento que estabiliza el triunvirato. Apoyado por Craso, que le costea la vida pública (¡y la privada !), el joven Julio es el único de los tres cuyos pergaminos atestiguan orígenes patricios, e incluso divinos. Igual es muy joven, y le toca la Galia, un asunto más que chivo. Veremos cómo le va. Craso, aunque de lejano origen popular, supo suplir ese defecto insalvable con la fortuna más cuantiosa de Roma. Es cierto que acumuló sumas fabulosas sobre la venta de las propiedades de los proscritos por Sulla (que fue llamado dictador por los populares), pero bueno, ¿quién puede envidiar a un empresario exitoso ?

Craso apenas empezó con 300 talentos y llegó a 7 100 talentos (algo como 15 000 millones de dólares, poco, comparado con Elon Musk, pero es la antigüedad), gracias a la perspicacia que desplegó en los negocios inmobiliarios. Sólo los mal pensados afirmaban que compraba edificios incendiados, a veces por casualidad, para hacer la diferencia con nuevas construcciones. Y después vender, pero sobre todo alquilar. Calumnias. ¿Quién quemaría para comprar barato lo que después vende caro ? También debemos destacar el invariable rol que Craso desempeñó tanto en las guerras sociales, esas en las cuales nuestros vecinos pretendían, así como así, la ciudadanía romana, como en las guerras serviles, esas en las que los esclavos deseaban abandonar la natural condición que les es propia. Todos recordamos con qué ímpetu Craso aplastó a las hordas de Espartaco antes de compartir la gloria con Pompeyo, cuyas tropas llegaban para asegurar la victoria. Como sea, Craso nos adornó la Vía Appia de seis mil esclavos subversivos que quedaron crucificados, como ejemplo para todos los serviles y para todos los tiempos. Así que Marco Licinio Craso bien merecido tuvo el nombramiento en Siria, para dar una definitiva solución al tema de la frontera este para asegurar nuestra presencia romana. Es el momento de la civilización. No importa que Cicerón haya dicho en el Senado que el conflicto con los partos era “una guerra sin causa” ya que había un tratado de paz vigente, ni que un Tribuno de la Plebe también repruebe la expedición ¡Ahí está la casta que tanto mal le hace a Roma ! ¡Los envidiosos de todas extracciones contra lo mejor que tenemos ! Pues bien sabemos que Craso, de infinita fortuna personal, no necesita del erario púbico ya que es bastante rico. Bien sabemos que los pudientes no necesitan robar.

Vayamos a los hechos. Altas fuentes nos reportan que la comunidad griega de Siria, así como el propio Rey de Armenia, convencen a Craso acerca de la necesidad de una campaña militar contra los partos [1]. Nadie lo había hecho antes de Alejandro Magno… ¡Es el momento ! Es tiempo que los dorados laureles de la gloria militar ciñan la frente de quien ya es dueño del oro, pues es lo único que le falta a Craso. Nada podrá detener nuestras siete bravas legiones. Junto con 4 000 jinetes, y otro tanto más de auxiliares, ¡los partos deberán enfrentar a 40 000 soldados conducidos por Craso, que tiene experiencia, y por Publio Craso, el hijo, que tiene el entusiasmo de la juventud ! Además, preocupado por la situación en Armenia, el rey parto Osroes, se lleva la mayor parte de sus fuerzas ¡y deja apenas una decena de miles de partos para enfrentar la mayor maquina militar de toda la antigüedad !

Llegan despachos recientes del frente de batalla. Según parece, nuestras tropas decidieron tomar el camino más directo a través del desierto. En un acto de cobardía, los pocos partos al mando de un tal Surena rechazan el combate directo. Con la felonía que los caracteriza, los partos se han quejado de la agresión « injustificada » y se dedican a atacar de manera puntual nuestras líneas de abastecimiento. Pero nuestro avance continúa.

Al pasar la ciudad de Carres, Craso decidió formar las legiones en un gran cuadrado con los bagajes en el medio, así es posible evitar el continuo ataque de la caballería ligera de los partos, que superados en cuatro a uno, no osan enfrentarnos. Sí, es cierto que las flechas que nos tiran con arcos compuestos (cuya precisión parece hipersónica) nunca fallan en la formación cerrada que adoptamos. Pero los legionarios avanzan. Seguimos adelante, la legión vencerá al desierto.

Nos llegan mensajes confusos. Parece que guías persas, partos digo, contratados por el mismo Craso, dirigieron las legiones desierto adentro, lejos de los pozos de agua. Y el agua es fundamental en este tipo de guerras. Ojalá pudiésemos desalinizarla. Ya vendrá. Mientras tanto la cabellaría de Surena se acerca a nuestras líneas, vacía el carcaj de flechas mientras cabalga, y luego escapa. Cobardes. Pero las flechas no duran para siempre. Aunque nos llega un reporte acerca de una caravana de camellos cargados de flechas de repuesto, donde los partos repostan y vuelven a la carga. Eso no es guerra. No pelean como nosotros, los occidentales. Son bárbaros. Por eso Marco Licinio Craso decidió mandar al propio hijo Publio a la cabeza de una task-force de soldados y caballería gala para terminar con eso. ¡Ya van a ver !
La flecha del parto.


Estimamos que los videos de los partos que hemos recibido a través de las redes son parte de las fake news. No hay una verificación independiente, tengamos cuidado en creer otra cosa que la suponemos saber. No es posible que unos pocos centenares de partos a caballo hayan emboscado miles de romanos. Encima, fingen huir, y en esa cabalgata o montan al revés o logran darse vuelta y lanzar con precisión los proyectiles que matan nuestras tropas, les clavan las manos al escudo o los pies al piso. Es la flecha del parto. Pero parece que a Publio Craso lo esperaban un millar de catafractas, que según la palabra griega significa soldados y caballos recubiertos de armadura en placas flexibles. Esa poca caballería pesada demostró particular crueldad al cortar la cabeza de Publio y mostrársela a los legionarios romanos. Nuestras fuentes indican que Craso también la vio, y entonces fue el principio del fin.


Cansados, sedientos, heridos, los legionarios comenzaron a retroceder, hasta que los ataques partos, con la combinación de armas livianas y pesadas, transformaron la retirada en una debacle. No había modo de salir de ahí. Diversos trascendidos hablan de la pérdida de todo el bagaje, la mitad de las tropas, un cuarto de prisioneros y otro cuarto de sobrevivientes que huyen en desorden hacia la costa siria. Parece que se han perdido todas las águilas de las legiones. Las bajas de los enemigos son insignificantes.

Tememos lo peor para Marco Licinio Craso. Sin señal clara, con pocos satélites Starlink en la zona, las imágenes que recibimos son atroces. No sabemos si fue asesinado por los propios oficiales, si cayó en una trampa de los partos durante negociaciones posteriores a la derrota, o si fue tomado prisionero en el campo de batalla. No podemos confirmar que Craso estaba vivo o muerto en el momento que Surena manda a verter oro fundido en la boca del romano, mientras le recomienda saciarse de lo que vino a buscar. Sin embargo, parece que Surena mandó la cabeza de Craso al rey Osroes. Como en ese momento el rey parto se deleitaba con una obra teatral de Eurípides, las Bacantes jugaron con la cabeza de Craso durante la representación ».

Hasta aquí llega la lectura y traducción de estos pergaminos, que no ha sido fácil, habida cuenta del mal latín antiguo que manejo y del peor griego clásico que ejerzo. Me queda claro que un empresario inmobiliario exitoso, devenido en líder de occidente, emprendió una guerra en Medio Oriente por hacer caso a influencias locales que buscaban dirimir conflictos propios. Sin declaración de guerra, atacó territorios que desconocía en manos de una cultura que no entendía. Pensaron que sucedería de igual modo que en otras operaciones militares.

Resuenan las palabras que Marguerite Yourcenar pone en la cabeza del emperador Adriano, quien mucho tiempo después también negocia en medio-oriente : « los partos nos temían ; nosotros desconfiábamos de los partos ; la guerra nacería del acoplamiento de nuestros dos temores ». Pero Adriano negocia y obtiene la paz. Lo logra porque logra ponerse en el lugar del otro, y pensar que les pediría a los romanos si él fuera parto, qué defenderían, cuáles son los motivos que los impulsarían a una guerra inútil. Pero eso es una sabiduría que se ha perdido. Por eso hablamos de un craso error, y en este caso de un parto con dolor. Así pasó al idioma lo sucedido en la batalla de Carras, en el año 53 antes de Cristo, porque un rico especulador pretendió ser amo del mundo. Ceteris paribus.

Eric Calcagno* para La tecl@ eñe

La tecl@ eñe. Buenos Aires, 12 de abril de 2026.

*Eric Calcagno. Sociólogo. Ex Senador de la Nación, Diputado y Embajador en Francia. Estudió en el Liceo Franco Argentino Jean Mermoz y a principios de los 90, se graduó en administración pública de la École nationale d’administration (ENA) y graduado en sociología de La Sorbona en Francia. Su página : Eric Calcagno

El Correo de la Diáspora. París, 16 de abril de 2026.

Notes

[1Partia es una región situada en el noreste de Irán.

Retour en haut de la page

El Correo

|

Patte blanche

|

Plan du site