Accueil > Réflexions et travaux > CONTRA EL ALGORITMO DEL AISLAMIENTO : Articular el fragmento
La atomización social y el auge de algoritmos de nicho parecen no tener techo. En este escenario de « muerte de lo social », la pregunta por lo común se vuelve urgente : ¿Cómo construir una voluntad colectiva cuando las identidades están tan dispersas ?
La sentencia de Margaret Thatcher, « La sociedad no existe, solo hay individuos », no fue solo una descripción de su época, sino una profecía que el siglo XXI se ha encargado de cumplir con precisión quirúrgica. Hoy, la caída de las grandes narrativas y el colapso de la representación política tradicional han dejado un vacío que el neoliberalismo supo capitalizar con la lógica del fragmento y, en los últimos años, con el algoritmo.
Habitamos un presente marcado por la atomización social y el auge de algoritmos de nicho que parecen no tener techo. En este escenario de « muerte de lo social », la pregunta por lo común se vuelve urgente : ¿Cómo construir una voluntad colectiva cuando las identidades están tan dispersas ? Es aquí donde la categoría de articulación, desarrollada por Ernesto Laclau, emerge, no solo como una herramienta teórica, sino como la única salida política posible.
Este desierto de lo social se sostiene sobre un trípode que clausura la posibilidad de lo colectivo :
Frente a este diagnóstico, la categoría de ‘articulación’ propuesta por Laclau opera mediante dos movimientos cuya urgencia es hoy ineludible. Para el autor, el populismo no es una mera herramienta, sino la lógica política capaz de suturar la herida de la fragmentación social.
Ante la fragmentación « thatcheriana », la política debe lograr la cadena de equivalencias, esto es, que las demandas insatisfechas (el jubilado que no paga sus remedios, el joven sin futuro laboral, la comunidad sin agua) dejen de verse como problemas aislados. La articulación ocurre cuando estos fragmentos descubren que su identidad está ligada a la suerte del otro frente a un poder que los excluye, cuando se reconoce que, por encima de las diferencias, existe una equivalencia en la exclusión.
Entonces la producción del Pueblo es un salto cualitativo, un momento de ruptura. Es el instante en que la suma de fragmentos se convierte en una voluntad colectiva. Esto se logra mediante un significante vacío —un símbolo, un nombre o una idea— que, al ser lo suficientemente amplio, permite que los individuos vuelvan a sentirse parte de una totalidad y proyecten en él un horizonte de transformación.
Si el algoritmo es la tecnología que perfecciona la inexistencia de la sociedad, la articulación de Laclau es la tecnología política capaz de devolverle al sujeto su potencia. Afirmamos con insistencia que la representación política está rota. Sin embargo, no se trata de representar algo que ya está allí, sino de tejer lo que el sistema desgarra.
Ante tanta fragmentación, el desafío es artesanal : convertir el malestar actual, y a los individuos que sufren aisladamente, en la fuerza de un pueblo.
Nora Merlin* para La Tecl@ Eñe
La Tecl@ Eñe . Buenos Aires, 19 de enero de 2026.