El nuevo marco para un acuerdo comercial entre Argentina y Estados Unidos no es un tratado firmado, pero sí un borrador que anticipa compromisos negativos para nuestro país. EE.UU. implementa una estrategia conocida : sube aranceles de manera general y luego se sienta a negociar país por país. Ahora le toca a Argentina.
Principalmente, ampliar el cupo de carne argentina. Con el stock bovino más bajo en 75 años, EE.UU. necesita importar carne bovina para contener los precios internos (o sea, tiene una necesidad). Para esto propone pasar de las actuales 20.000 toneladas a 80.000. Hoy esas 20.000 toneladas pagan un arancel simbólico de 40 u$s/tonelada (menos del 1%), pero fuera de esa cuota rige un 36,4%. La idea estadounidense es que la ampliación tribute solo un 10%.
Recordemos que pide para cubrir su propia necesidad de carne.
Como vemos, este acuerdo parece inclinado. Argentina habilita la entrada de bienes y procesos productivos, y a cambio EE.UU. obtiene la carne que necesita. También incluye la idea de « estabilizar el comercio mundial de soja ». En un contexto donde EE.UU. perdió mercado en China frente a Brasil y Argentina, « estabilizar » significa reposicionarse a costa de sus competidores. Incluso podría exportar soja a nuestro país, desplazando a nuestros países vecinos. Recordemos que Argentina importa alrededor de 10 millones de toneladas de soja para la industria.
Mientras Brasil y Uruguay fortalecen vínculos con China, Milei se alinea con Estados Unidos cambiando carne por pérdida de soberanía productiva.
Ya lo vivimos y lo pagamos con menos industria y menos trabajo.
Matías Jauregui* para La Tecl@ Eñe
La Tecl@ Eñe. Buenos Aires, 25 de noviembre de 2025.