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6 octobre 2003

Un grito llega de Chile : ¡No vendan nuestro futuro !

 

Esta semana la Comisión de Hacienda de la Cámara de diputados aprobó el texto del TLC con Estados Unidos. La próxima semana, fecha limite que puso el ejecutivo con la suma urgencia, debería ser votado en Sala, para luego pasar al Senado.

Por Sara Larraín
Chile Sustentable

A pesar de este cronograma en el Parlamento, es un secreto a voces en los sectores políticos que el TLC ya esta ratificado : lo decidieron las cúpulas políticas, quienes dieron orden a sus partidos y éstos a sus parlamentarios para ratificarlo. Los de derecha argumentan que corresponde consolidar el modelo de apertura que ellos implementaron en Chile, y los de izquierda que a pesar de que existen costos y beneficios, se completa la inserción global de Chile. Pero a ambos sectores se les olvidó preguntarle a la gente que representan.

A estas alturas el rito político para justificar una ’ratificación democrática’ del TLC ya perdió toda legitimidad. Después de 2 años de negociaciones gubernamentales activamente asesoradas por las elites empresariales de ambas naciones, la ciudadanía chilena esperaba ser informada antes de que sus representantes ratificaran. Pero el gobierno de Lagos dio la orden que quiere la vigencia del TLC el 1° de enero de 2004.

Preocupa la liviandad con que se comercia nuestro futuro. El gobierno no hizo evaluaciones sociales, ambientales que han solicitado durante estos 2 años las ONGs ; ni evaluaciones regionales, a pesar de que senadores oficialistas como Ricardo Núñez solicitó realizar una radiografía de las regiones con el fin de evaluar sus condiciones para enfrentar al TLC antes de la ratificación. Tampoco se respondió cuando el presidente de la CUT, también concertacionista, manifestó la oposición de los sindicatos al TLC, por la pérdida de empleos. Salvo algunos medios de comunicación, ningún sector político ha hecho eco de la sostenida campaña de los remolacheros, las asociaciones campesinas y de agricultores que lideradas por el presidente del Consorcio Agrícola del Sur, Manuel Riesco, han prevenido sobre el grave impacto del TLC para miles de familias de agricultores de la VI Región al Sur. Aunque todos conocen los enormes subsidios que dan ventaja a la agricultura norteamericana.

Es claro que el gobierno negoció para aumentar -con el TLC- los mercados y los ingresos a los sectores que actualmente ya se benefician con las exportaciones. La Ministra Alvear aseguró ayer en el Congreso que éstas aumentarían en un 13% y el ingreso de los productos de EE.UU en un 11%. Ya se sabe, más de lo mismo para beneficiar a los mismos sectores, mientras la mayoría de la población con el aumento del 1% del IVA, a partir de este mes, empieza a pagar los costos.

Impresiona la falta de entusiasmo y convicción con que nuestros parlamentarios han revisado el TLC. Preocupa su falta de información y argumentos para fundamentar los hipotéticos beneficios o desmentir los impactos denunciados y, por otra, su falta de coraje para enfrentar las fuertes presiones de las directivas partidarias.

Preocupa la liviandad con que se comercia nuestro futuro

Las condiciones establecidas en el TLC, ponen una lápida a cualquier corrección que se intente en el marco regulatorio nacional, para recuperar algunos beneficios de nuestra economía exportadora para el país y la mayoría de los chilenos.

¡Olvídense del royalty en la minería ! ¡Olvídense de la Ley de Bosque Nativo ! ¡Olvídense de la reforma del Código de Aguas ! ¡Olvídense de cualquier apoyo a la agricultura, la pequeña minería o a las Pyme !

Cualquier cambio podría ser usado como distorsión a las reglas de competitividad acordadas en el TLC.

¡No es buena la liviandad cuando se comercia nuestro futuro !

Ojalá el Congreso se tome el tiempo necesario y explique a la ciudadanía por qué el TLC nos beneficia.

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