Accueil > Notre Amérique > "Que Fox se ocupe de los mexicanos"
El mexicano lo había acusado de preocuparse por quedar bien con la opinión pública y hacer fracasar la Cumbre. Kirchner le respondió. "Yo me ocupo de defender a los argentinos como corresponde", dijo. Bielsa se comunicó con el canciller mexicano para pedirle explicaciones.
"El presidente Fox que se ocupe de México, a mí me votaron los argentinos", dijo ayer el presidente Néstor Kirchner en un cruce que marca uno de los puntos más álgidos de la relación bilateral entre Argentina y México, por lo general exenta de conflictos. La pelea es coletazo de lo ocurrido durante la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en la que Vicente Fox llevó la voz cantante de la posición pro ALCA. En el viaje de vuelta a su país, el mexicano dio una entrevista en la que opinó que Kirchner había pensando más en quedar bien con la opinión pública argentina que en conducir una cumbre exitosa. Las declaraciones motivaron una desmentida desde México y varias comunicaciones telefónicas entre ambas cancillerías. Según los trascendidos, hoy se daría el conflicto por superado en forma oficial, aunque la mala sintonía persistirá.
El encuentro marplatense marcó un quiebre en la relación entre Kirchner y Fox, que si bien nunca fue muy intensa tampoco había debido soportar contratiempos. Una de las pocas rispideces se generó en abril pasado, cuando Argentina apoyó al chileno José Miguel Insulza para la secretaría general de la OEA frente a las pretensiones del candidato mexicano, el actual canciller Luis Derbez. Aquello fue un anticipo : Derbez era el favorito de Estados Unidos para el cargo.
Fox sorprendió al Gobierno al llegar a Mar del Plata con una postura tan de punta por la reapertura del ALCA en 2006, lo que le permitió a George W. Bush mantener un segundo plano en la ofensiva. Rápidamente, el gesto le deparó al mexicano una primera consecuencia. La reunión bilateral que había pedido con Kirchner jamás se concretaría. Al otro día se quejó de eso en público y dijo que la cumbre "estaba muy politizada".
Durante el duro discurso de Kirchner en la apertura oficial marplatense, Fox se mostró rígido. Hasta Bush aplaudió en ocasiones, como cuando Kirchner reclamó reformas en los organismos financieros, pero al mexicano se le notó que no le gustó nada de lo que escuchaba. Por la noche, le hizo un desplante a Kirchner no asistiendo a la cena de honor, aduciendo cansancio. En las sesiones finales, Fox intentó introducir el ALCA en el debate, pero Kirchner lo paró en seco. "No es tema de esta cumbre", le dijo, y le dio la palabra al siguiente presidente. El final es conocido. La declaración salió dividida : con una mención a favor de la reapertura del ALCA -apoyada por 29 países- y otra que sostuvo que eso debe supeditarse al fin de los subsidios agrícolas y de las asimetrías entre las economías del continente, que firmaron el Mercosur y Venezuela.
El presidente mexicano se descargó en el avión de vuelta ante una periodista de su país. "La impresión que nos llevamos varios es el que el pensamiento del conductor, en este caso el Presidente (Kirchner), estaba más orientado a cumplir con la opinión pública argentina y con la imagen del Presidente ante los argentinos que con el logro eficaz de una cumbre exitosa", sostuvo. También opinó que la Anticumbre celebrada paralelamente en Mar del Plata "tuvo una influencia muy fuerte en él o él tuvo una influencia sobre ellos, no sé cuál es la realidad".
La respuesta
El presidente Kirchner tuvo ayer su primera aparición pública desde Mar del Plata. Fue a un acto en Ezeiza para inaugurar un laboratorio de control de gases vehiculares. Aunque la cita no parecía tener relación con el entredicho, Kirchner aprovechó la tribuna para responder. "El presidente Fox que se ocupe de México, a mí me votaron los argentinos y yo me voy a ocupar de defender a los argentinos como corresponde", dijo. Aclaró que "estamos de acuerdo con la integración económica pero sin asimetrías, sin subsidios, sin proteccionismo y donde los intereses de nuestros pueblos estén respetados de par a par y nos podamos integrar con justicia".
Kirchner insistió que en ese marco seguirá "defendiendo los intereses del país en las reuniones internacionales" y criticó a quienes piensan que "la buena diplomacia es tener una actitud de pleitesía y de agachar la cabeza ante los fuertes y ser educados, aunque nos lleven todo". Y agregó que "siempre va a ser educado, pero le vamos a pegar al chancho hasta que aparezca el dueño cuando nos quieran llevar las cosas que nos corresponden".
Por la mañana, el Presidente se había reunido en la Casa Rosada con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y con el canciller Rafael Bielsa. Luego, Bielsa estuvo intentado comunicarse con su par mexicano, el canciller Derbez, para una ratificación o rectificación oficial de los dichos de Fox. Pero los cancilleres tuvieron una jornada de desencuentros telefónicos y recién pudieron conversar avanzada la tarde. Para entonces, ya se conocía una declaración de Derbez en la que negaba las palabras que, era obvio, Fox había pronunciado. "El presidente Fox no lo ha dicho, entonces la opinión de México no es lo que están diciendo", sostuvo el canciller. En diplomacia suelen negarse cosas que evidentemente sucedieron, con el criterio de quitarle carácter oficial a un hecho que puede acarrear consecuencias más allá de lo deseado.
Los cancilleres conversaron finalmente pasadas las 15. Allí convinieron terminar con la escalada de acusaciones cruzadas y dar el conflicto por concluido con una declaración que se conocería hoy. Bielsa debía conversar antes con Kirchner. Fox, en tanto, puesto al tanto del mensaje que le habían enviado desde el acto en Ezeiza, esquivó un nuevo retruque. "El tema de la cumbre terminó y yo a otra cosa mariposa", se desentendió.
En el gobierno argentino aprovecharon la tensión creada con México para dar nuevas muestras de fe en el funcionamiento del Mercosur, que tan compacto lució en Mar del Plata, anunciando nuevas reuniones del bloque en los próximos días (ver aparte). Además, en conferencia de prensa, Bielsa resaltó lo que llamó la "contradicción de humores" de Fox porque cuando se fue de Argentina manifestó "su voluntad inequívoca de integrarse al Mercosur en 2006".
Un cumpleaños después de la batalla
El presidente Néstor Kirchner tratará de sintetizar en un gesto la importancia que le asigna al Mercosur, sobre todo después del buen funcionamiento que demostró en la reciente Cumbre de las Américas : el 30 de este mes se reunirá en Puerto Iguazú con su par brasileño, Lula Da Silva, para firmar una serie de protocolos bilaterales y celebrar el 20º aniversario de los acuerdos firmados entre Argentina y Brasil que dieron lugar a la formación del bloque regional. Kirchner, quien ayer analizó con el canciller Rafael Bielsa la futura marcha del Mercosur y sostuvo que en ese ámbito "se va a seguir trabajando con muchísima fuerza", decidió concretar ese encuentro como un modo de valorizar la tarea que argentinos y brasileños desempeñaron codo a codo en Mar del Plata.
En su encuentro en la ciudad misionera de Puerto Iguazú, Kirchner y Lula suscribirán 20 protocolos de cooperación entre Argentina y Brasil en materia de materia nuclear y de aeronavegación espacial. Más allá de eso, la reunión entre ambos mandatarios será toda una señal de la determinación de avanzar en la consolidación del Mercosur.
Kirchner tomó la decisión de fotografiarse con Lula con las Cataratas del Iguazú como marco el sábado pasado, en el cierre de la IV Cumbre de las Américas. Allí les transmitió su idea al vicecanciller Jorge Taiana y a su jefe de gabinete, Agustín Colombo Sierra -dos funcionarios que jugaron un papel fundamental durante el encuentro de mandatarios americanos-, y juntos evaluaron que celebrar el vigésimo aniversario de los acuerdos que fueron el embrión del Mercosur sería un buen gesto para retribuir la confraternidad que mostró Brasil en Mar del Plata y demostrar la intención de seguir fortaleciendo el bloque. Al encuentro será invitado el ex presidente Raúl Alfonsín, quien hace 20 años firmó con su par brasileño José Sarney los convenios que después darían lugar a la sociedad que integran también Uruguay y Paraguay.
El Mercosur ocupará también un lugar central en la agenda de Kirchner el próximo 16 de diciembre. Ese día viajará a Montevideo para participar de una cumbre de presidentes del bloque. En ese cónclave el santacruceño asumirá la presidencia pro témpore del bloque y se evaluarán los resultados de la Ronda de Doha, que se celebrará días antes en Hong Kong. Allí se discutirá justamente el tema de los subsidios agrícolas, que los países del Mercosur reclaman que Estados Unidos revise como condición indispensable para hablar del avance del ALCA. La posición en común que los países de la región llevarán a ese encuentro terminará de pulirse en una reunión de cancilleres que se hará el próximo martes en Montevideo.
Bielsa ratificó que concurrirá a esa cita y también comentó los planes de Kirchner con respecto al Mercosur después de la reunión que ambos mantuvieron para analizar el futuro del bloque, en la que participó también el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. "No me gusta la palabra relanzamiento porque pareciera ser que algo está detenido", declaró el canciller y recurrió en cambio al término "profundización". En línea con la estrategia definida por el Presidente, remarcó además que Argentina está "totalmente de acuerdo" con que hay que "redoblar el esfuerzo" para fortalecer la sociedad con brasileños, uruguayos y paraguayos. En la misma sintonía se manifestó Marco Aurelio García, el principal asesor de Lula en política exterior, quien subrayó que es "el momento" de hacerlo.
"No concibo al Presidente (Néstor Kirchner) diciéndome a mí o al canciller (Rafael Bielsa) que no avancemos en el acuerdo." Con estas palabras, el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, Alfredo Chiaradía, desmintió que la confrontación de posturas en la Cumbre de la Américas afecte el acuerdo comercial que la Argentina firmaría con México en los próximos días. Desde Ginebra, donde participa de una reunión de la Organización Mundial de Comercio, el funcionario argentino insistió en que "la negociación tiene vida propia y avanza en función de intereses concretos. Que haya habido diferente posición (de los presidentes), de ninguna manera compromete una cuestión de intereses". La ampliación del Acuerdo de Complementación Económica (ACE) sobre preferencias arancelarias en los distintos productos que exportan e importan ambos países está casi listo para la firma y sólo resta definir detalles menores. El ACE 6 incorporaría otros 2000 productos al intercambio económico cuya balanza comercial, en 2004, favoreció a la Argentina en 273 millones de dólares.
La voluntad política
Por Mario Wainfeld
Si se despejan los árboles para ver el bosque el Mercosur salió fortalecido de la Cuarta Cumbre. Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay aunaron sus (muy dispares) fuerzas dejando entre paréntesis variadas diferencias que los separan. Tabaré Vázquez, presidente pro tempore del Mercosur trajina contenciosos severos con Argentina pero puso a Gualeguaychú y Fray Bentos entre paréntesis para trabajar codo a codo con Néstor Kirchner. A Brasil le sale fácil enarbolar la bandera contra el ALCA, es el país que jamás cejó en su oposición, ni aun cuando la Argentina devaneaba en las relaciones carnales. Pero Lula da Silva y Kirchner supieron posponer una patente falta de química que aja sus relaciones cotidianas en aras de tener una postura homogénea. El gobierno nacional la sostuvo en días ulteriores e Itamaraty también la mantuvo, aún siendo anfitrión de Bush.
El presidente argentino que acostumbra ser demasiado gánico, distante y crítico con los cónclaves internacionales, se tomó este a pecho. Le puso el cuerpo de cabo a rabo, alineando su discurso exterior con los predicados básicos de su retórica interna. Puede discutirse, siempre debe hacerse, si se emitió alguna palabra de menos o de más o si se usó el modismo adecuado en tal o cual reunión pero es ostensible que Argentina estuvo donde debía estar, del lado de sus aliados estratégicos, sin vedettismos ni fisuras de cara a la presión exterior.
La introducción del ALCA en el centro de la agenda, esto no se está comentando mucho, fue un intento de Estados Unidos de alterar, como mínimo distorsionar, los ejes de una agenda que se venía consensuando desde hace meses. Quienes dicen que los dueños del mundo no reparan en palabras ni documentos tuvieron un mentís interesante en la acción concreta de las huestes de George Bush que intentaron, fieles a sí mismos, mover el arco de prepo.
Tribunas. Algunos analistas reprochan al Presidente argentino haber hablado para la tribuna local, relegando sus compromisos de estadista. La tribuna, en esta visión, es pasional, distraída de sus intereses reales, seducible a través de palabras que a la larga la perjudican. Esto es, la tribuna es femenina en la peculiar visión de género de los machistas enfermos o los nazis. El mote de "tribuna" a ese colectivo acusado de necio y emocional desplaza a designaciones más pertinentes aunque siempre imprecisas, como podrían ser ciudadanía u opinión pública.
Los gobernantes democráticos (todos los mandatarios presentes en la Cumbre reivindicaban serlo) dependen permanentemente del aval de lo que algunos motejan tribunas. Bush gobierna una potencia que proclama el libre cambio pero lo desaira en aras de complacer los intereses de zafios farmers del Middlewest o de Minnesota que le exigen proteccionismo y no coherencia lógica a sus representantes. Y que, cuando la protección trepida, hacen tronar el escarmiento de sus votantes, sus senadores, sus lobbies, sus patrocinios financieros a los partidos de la más grande democracia del orbe.
Chile es un país consistente que tiene una clase política muy capacitada y un interesante compromiso con el equilibrio político de la región. Es la suya una estructura productiva exportadora relativamente avanzada que no depende de una lonja de terreno desértico en su extremo norte. Pero no puede dar un paso para cederla a Bolivia en pos de una mayor armonía regional y de desmontar un conflicto secular, porque su tribuna (la opinión pública trasandina) montaría en previsible cólera. El veto de la tribuna sobredetermina la política exterior también en los países que ciertas tribunas doctrinarias reputan ejemplares.
¿Y por casa ? Kirchner es el político argentino que mejor leyó las secuelas de diciembre de 2001, pero cabe reconocer que Eduardo Duhalde (un personaje pasado de moda y de por sí poco atractivo) a su vez algo supo entrever respecto de los nuevos tiempos. El "que se vayan todos" no es un programa pero sí una herramienta y una espada de Damocles que pende todavía. En este suelo, de momento y sin fecha definida de vencimiento, no es posible gobernar y perdurar contradiciendo a muchos argentinos de a pie. Durante añares los gobernantes se sometieron a pretensas leyes inexorables de la economía, todas contradictorias con los intereses palpables e inminentes de las mayorías. Un futuro venturoso, predicaban, premiaría tanto afán. Ese porvenir jamás llegó.
Pues bien, en el siglo XXI la política parece obstinada en cobrarse módicas revanchas. El péndulo de la historia propició la existencia (o la visibilidad) de tendencias políticas irreversibles, cuyo desconocimiento dio por tierra con Fernando de la Rúa o Gonzalo Sánchez de Losada. Sujetos no ya al vaivén bianual de las rutinas electorales sino a escrutinio permanente con golpe de K.O. los gobernantes no pueden evadir el peso gravitacional de la opinión pública. Cuestionar a Kirchner por registrar esa ley equivale, se diga o no, a propugnar la vacuidad del poder político que existía al comienzo de gestión. La perdurabilidad democrática, condición básica de la gobernabilidad, se sustenta en un consenso tan volátil como imprescindible. Es sugestivo que muchos de los que proponen "gobernar como estadistas" -esto es contrariar (o posponer, si se quiere ser más aquiescente) los reclamos cotidianos- hayan sido comensales o panegiristas de las dictaduras, esos regímenes que pueden darse el lujo de taponarse los oídos cuando braman las tribunas. O tirarles gases lacrimógenos cuando cuadre.
El orden posible. No hubo que derribar aviones ni lamentar heridos o muertos. Al Qaida no se ensañó con los subtes porteños. La violencia se centró en unas pocas cuadras y sólo se ejercitó respecto de cosas. No merece festejarse pero no es un mal desempeño en un mundo asolado por violencias urbanas difíciles de contener, porque están muy estrechamente asociadas a la protesta social y política.
El acto que tuvo como figura central a Hugo Chávez no puede ser leído desde una perspectiva banal. La movida era pertinente porque miles de argentinos la honraron con su presencia y sus cuerpos. La masividad da cuenta de un grado de adhesión que justificaba la movilización, la hacía democráticamente deseable, más allá de lo que se opine del orador principal. Y no es poco dato la paz que entornó la movida. Por derecha pueden criticarse muchas cosas, pero por izquierda (y acaso por centro) vale la pena saludar las posibilidades expresivas de un país en el que el Presidente de un país hermano pueda reunir multitudes, trasladar referentes en un tren sin suscitar ni producir agresiones.
La relación entre Kirchner y Chávez tampoco puede sujetarse a una visión maniquea o boba. No son iguales, ambos lo saben, pero encuentran puntos tangentes de acción. Contra lo que dice una crítica charra, Kirchner no se deja llevar de las narices por su tropical aliado, que supo tener a su respecto conductas muy fieles. En el plenario, cuentan asistentes que son fuentes inobjetables, se calló cuando su colega argentino lo quiso. En el estadio mundialista aceptó ser cauce y dique de potenciales divergencias con el gobierno argentino. Y supo reservarle a quien le propició un baño de masas que nadie olvidará fácilmente, el galardón simbólico del D’Artagnan de la lid.
Kirchner comparte con Lula la idea que la mejor forma de contener a Chávez es permitirle bastante juego, una teoría opinable y riesgosa pero no ingenua. Ese juego no llevó al Presidente argentino a mimetizarse con el inflamado verbo del venezolano. Las críticas de Kirchner a Estados Unidos y su discurso de Mar del Plata fueron firmes pero muy prudentes en la adjetivación. El Presidente fue duro con Estados Unidos (no acostumbra serlo) pero apostrofó contra la patria de Bush menos que lo que acostumbra hacer contra el FMI. No hubo desmesura en sus palabras ni nada tiene de irracional defender junto a los aliados los intereses comunes. En una Cumbre no priman los modos manieristas sino los intereses. Bush lo demostró sin ambages. Vicente Fox, un gobernante desahuciado ya por su pueblo que duplica su gestualidad pro americana, volvió a corporizarlo ayer.
Los integrantes del Mercosur, gobernados por presidentes de afinidad no absoluta pero difícilmente superable, supieron priorizar lo esencial sobre lo accesorio. Los objetivos estratégicos predominaron sobre sus conflictos cotidianos, densos y nada desdeñables. Esa voluntad política, ay, no es suficiente para avanzar en busca de la integración regional, esa quimera tan acuciante. Pero es imprescindible.
K contra los violentos
Por Raúl Kollmann
El presidente Néstor Kirchner salió ayer a la cancha para fustigar a las organizaciones que protagonizaron los incidentes y destrozos en Mar del Plata el viernes pasado. "Son grupos minoritarios que no son ni de derecha ni de izquierda, que ejercen la violencia porque en el voto no existen. Son unos cobardes tremendos que se esconden en una tumbera o un palo o una molotov", señaló el Presidente. En la causa judicial no hubo mayores novedades. El fiscal Oscar Deniro se mantuvo en su postura de señalar que todos los detenidos, que él puso en libertad al día siguiente de los hechos, no participaron de los incidentes. Por su parte, el Ministerio de Seguridad bonaerense no entregó ayer el informe que contiene imágenes digitalizadas de los dirigentes de Quebracho y otras agrupaciones que -según el ministerio- aparecen organizando los destrozos y arrojando ellos mismos piedras y bombas molotov. El fiscal Deniro dijo que vería ese informe y actuará sólo si considera que hay evidencias contundentes.
En un acto realizado en Ezeiza, Kirchner sostuvo que los que protagonizaron los incidentes del viernes "son los mismos de siempre y espero que la Justicia proceda como corresponde para darnos a los argentinos las garantías que corresponden. Estos grupos, que predican la violencia y que tienen mucho espacio, son grupos que tienen cero voto y todo el mundo sabe quiénes son. No puede suceder que gente que fue con molotov en la mano esté de vuelta en la calle". El Presidente le puso así toda la presión al fiscal Deniro.
Por su parte, el integrante del Ministerio Público se mantuvo en sus trece. En diálogo con el programa radial Noticias y protagonistas de Mar del Plata reiteró que entre los detenidos no estaban los responsables de los destrozos sino, cuando mucho, algunos que se aprovecharon de la situación para quedarse con alguna caja de alfajores u otros elementos de los negocios que tenían las vidrieras rotas. Tácitamente, Deniro reiteraba una postura que quienes lo conocen dicen que es habitual : se trata de un fiscal considerado honesto, pero que cree que los problemas políticos los deben resolver los políticos. En concreto, en este caso insiste en que la Policía Bonaerense no detuvo a quienes estuvieron en el centro de los hechos sino a un grupo de perejiles que jugaron un papel casi insignificante en lo ocurrido.
En realidad, en el informe oficial que el Ministerio de Seguridad entregará recién hoy al fiscal, las imágenes mostrarían en plena acción a Chacho Berrozpe, del Movimiento Teresa Rodríguez, a la piquetera de Quebracho rompiendo vidrieras del Banco Galicia y con una molotov en la mano, a Juan Manuel de Rozas de Quebracho arrojando piedras también contra el banco, a Gustavo Munizaga del M29 tomando decisiones sobre los destrozos y el ataque al vallado de policías y figuran también Oscar Kuperman del Cuba-MTR junto a seis encapuchados y Facundo Lafit y Nicolás Lista, dirigentes de Quebracho. El formato del informe muestra una serie de fotos de personas rompiendo, tirando piedras o con molotov en la mano, y hacia un costado salen flechas con el nombre del dirigente al que el ministerio identifica. Habrá que ver si esas personas son efectivamente los dirigentes que el ministerio dice que son. De todas maneras, ninguno de esos referentes fue detenido, por lo que ahora la papa caliente queda en manos del fiscal Deniro, poco propenso a meterse en un entuerto que, aparentemente, considera político. De todas maneras, Deniro dijo que vería el informe y luego tomará una determinación.
Tanto el Ministerio del Interior, a cargo de Aníbal Fernández, como el de Seguridad bonaerense, cuyo titular es León Arslanian, explicaron que la actuación policial buscó el menor nivel de confrontación posible. El argumento es que si se lanzaban a detener a los referentes en caliente, las cosas hubieran derivado en incidentes aún mayores, con probabilidad de enfrentamientos cuerpo a cuerpo, heridos e incluso el peligro de alguna muerte. Y que lo que corresponde es que ahora actúe la Justicia como sostuvo el Presidente.
En los tribunales de Mar del Plata apuestan a que todo quedará en la nada y que la causa judicial va derecho al freezer. Habrá que ver si ese pálpito es acertado o no.
Página 12, 9 de noviembre de 2005