Accueil > Les Cousins > Chili > ’No tengo las manos manchadas de sangre` : Galvarino Sergio Apablaza
Tras vivir 30 años en la clandestinidad, el izquierdista chileno, Galvarino Sergio Apablaza es detenido en Argentina a pedido de Chile,
que busca juzgarlo por homicidio
Por José Vales
El Universal, lunes 7 de febrero de 2005
Buenos Aires. La celda carece totalmente de luz natural. Es amplia y no faltan los libros y las fotos familiares, tampoco la radio y algunos compañeros que poco tienen que ver con la historia de Galvarino Sergio
Apablaza, chileno, de 50 años.
Su historia se enmarca en el derrotero político de Chile en los últimos 30 años. En Chile, Apablaza es conocido como El comandante Salvador, miembro de la Dirección Nacional del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), el brazo armado del Partido Comunista Chileno (PCCH), que combatió con las armas a la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990). Desde el pasado 29 de noviembre, está recluido en esa celda sin sol de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal argentina, después de ser detenido en un operativo en la localidad bonaerense de Moreno, por la policía argentina y la Interpol, ante un pedido
internacional de captura de las autoridades chilenas.
En Santiago, Apablaza está acusado de ser "el autor intelectual" del asesinato de Jaime Guzmán, el ex asesor de Pinochet y fundador del ultraderechista Patria y Libertad, durante el gobierno de Salvador
Allende, el 4 de abril de 1991, y del secuestro del empresario Christian Edwards el 9 de septiembre de ese mismo año. El pedido fue realizado por el juez chileno Hugo Dolmech. En los próximos días, el ex comandante
Salvador espera que la Justicia argentina declare nula su detención, aunque un juicio de extradición seguirá su curso.
Durante dos horas con "El Universal" en su celda, en la primera entrevista desde que fue detenido ("y la primera en más de tres décadas con mi verdadera identidad"), Apablaza repasa su historia política y se
defiende de las acusaciones. Sorprende cuando dice que su detención fue, "en parte, un alivio porque me permitió terminar con el suplicio de la clandestinidad y poder reencontrarme con mi madre y mis hermanos después de 30 años".
¿Cuándo asumió la jefatura de la conducción del FPMR usted decidió el asesinato de Guzmán y el secuestro de Edwards ?
– No, porque en ese momento la izquierda estaba en pleno debate. Nosotros estábamos tratando de reinsertarnos a la nueva realidad política de
Chile, y ocurrió esto. Yo estaba clandestino en Chile y me vine a la Argentina porque mi nombre en 1995 había comenzado a aparecer en todos lados. Ahora, con mi detención, recuperé mi identidad.
¿Por qué cree que lo acusan entonces ?
– Hay evidencias que me venían siguiendo desde la detención de otro compañero nuestro, Claudio Molina,
en 1999. Pero lo hicieron ahora, justo un día después de que se diera a conocer el informe Valech, sobre las torturas. O sea, el gobierno de la Concertación busca atenuar los efectos dantescos de ese informe con mi
detención. O sea, volvieron a recrear, como en Argentina, la teoría de "los dos demonios". Al demonio del Pinochetismo y la dictadura había que inventarle otro demonio, que sería yo. O sea, soy una presa de una
maniobra política y electoral. ¿Sino por qué no me detuvieron en el 2000, cuando ya sabían quién era y lo hacen ahora ?
Meras irregularidades o "Cóndor II"
– Las evidencias que hace mención Apablaza aparecen ya en el expediente judicial al que tuvo acceso "El Universal". En 1997, meses después de la fuga de cuatro militantes del FPMR de la cárcel de alta seguridad de
Santiago, un operativo conjunto entre la Jefatura de Inteligencia Policial (Jipol) chilena, la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal Argentina y la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), acordaron
comenzar las investigaciones con intervenciones telefónicas y todo a más de 60 chilenos residentes en Argentina.
Desde entonces, Apablaza estuvo identificado con el nombre con el que residía ilegalmente en Argentina, Héctor Mondaca, casado y padre de tres hijos argentinos. Esas actuaciones fueron consideras nulas por el entonces juez federal y hoy camarista Gabriel Cavallo, para quien "esas tareas sin orden judicial por parte de Interpol constituye una trasgresión al orden jurídico intolerable en un estado de derecho, puesto que se omitió la obligatoria intervención de un juez".
Esas mismas actuaciones fueron desempolvadas ahora por la Policía Federal en una singular maniobra que involucra al Departamento de Justicia de Estados Unidos, de acuerdo a lo publicado por la revista
chilena El Periodista . Esa dependencia recibió en septiembre pasado, una denuncia vía correo electrónico del ex agente de la SIDE, Miguel Ángel Furci, más conocido en el centro clandestino de detención en la
última dictadura militar (1976-1983) Automotores Orletti (sede argentina de la operación Cóndor), como El pato Fillol.
En esa denuncia Furci, quien cumplió condena por la apropiación de un hijo de desaparecidos, dijo tener información sobre el paradero de Apablaza quien "viviría en Argentina como ciudadano austriaco y con el nombre de Juan Knoch" y brindó un domicilio que no correspondía al de Apablaza.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos, a través del FBI, solicitó informaciones a la Federal argentina, que le respondió el 15 de octubre que "Apablaza utiliza la identidad de Héctor Mondaca" y desmintió la versión de Furci, a quien reconoció como ex empleado de "la
SIDE-Presidencia de la Nación desde 1971" y le pidió a la justicia que lo indague. Ahí, la Justicia ordenó su detención que, según Apablaza "se hizo en coordinación con la Policía de Investigaciones chilena".
Esos hechos, junto con el agravante de la decisión judicial de haber anulado las actuaciones sin la intervención diplomática ni judicial y con los aparatos de inteligencia a un lado y a otro de la cordillera de
Los Andes, trabajando mancomunadamente, son los que llevaron al premio Nobel Alternativo de la Paz, Martín Almada, a calificar esas operaciones de "Cóndor II en democracia", en una carta que le envió al presidente
Néstor Kirchner de la que "El Universal" posee copia. (Ver en El Correo :Carta de Almada a Kirchner : el caso Galvarino Sergio Apablaza Guerra y su pedido de extradición a Chile.
Ahora, a usted lo acusan en Chile de terrorista, pero usted admite haber integrado el FMPR.
– Sí, casi soy el hermano de Bin Laden (risas). Pero nosotros peleábamos contra una dictadura asesina. La Justicia chilena dice que los hechos por los que se me acusan ocurrieron en democracia, pero se olvidan que
en 1991, el sistema judicial y jurídico era el mismo del de la dictadura.
Entonces usted no se considera un terrorista.
– En absoluto. Yo no tengo las manos manchadas de sangre. En todo caso, me manché con la sangre de mis compañeros o con la mía cuando me torturaron
en la DINA, y donde perdí un testículo.
Más allá de cómo se dio su detención. ¿Usted se considera inocente ?
– Totalmente. El único cargo en mi contra es haber peleado contra la dictadura de Pinochet y ese es mi mayor orgullo en esta vida.
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