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1er avril 2004

Los efectos de una política exterior pro imperialista de Chile

 

Por Juan Andrés Lagos
El Siglo. Chile, 1 de abril de 2004

La intervención militar del gobierno de Chile en Haití, marca un precedente histórico. En lo interno, es una medida antidemocrática, ilegal y autoritaria. No es la primera, ni será la última, al parecer. Ahora son voces bastante conocidas, de la propia Concertación, las que se levantan para señalar este rasgo de autoritarismo del Presidente y sus ministros, que ya hace varios años vienen señalando la izquierda y el Partido Comunista.

Sin embargo, lo más grave, a nuestro juicio, es la dirección que ha tomado la política exterior chilena. Varios hechos llevan en esa dirección, y que no son menores.

La firma del tratado de libre comercio con los Estados Unidos, justificada extensamente por Lagos como una opción estratégica en su mensaje del 21 de mayo de 2003, selló un camino de anexión de Chile, respecto de los EE.UU. En un mundo hegemonizado por la globalización capitalista, anexión no es lo mismo que dependencia.

El conflicto con Bolivia respecto de la mediterraneidad develó que el gobierno chileno no está aislado del resto de las naciones por su "buen comportamiento" económico. Se trata de algo bien distinto : Chile ha sido transformado en una plataforma para los capitales transnacionales que entran y salen de nuestro país, Bolivia, Argentina, Perú ; y las políticas exteriores de nuestro país han sido orientadas en esa dirección, contraponiéndose a los intentos que otros gobiernos de la región hacen para mantener mínimos espacios de negociación con EE.UU. y las corporaciones extranjeras.

Ahora, la intervención militar en Haití, con grandes gastos internos, rearfirmada por Lagos, Bachelet y Alvear, instala las cosas en una dimensión muy superior. Hay que tener presente que este hecho se produce en los mismos tiempos en que Washington sigue aumentando la presión sobre el gobierno democrático y bolivariano de Venezuela. Cuando su embajadora de en Brasil se da el lujo de advertir a Lula que no continúe prestando apoyo a Venezuela y Cuba, porque simplemente esos gobiernos dañan los intereses yanquis. En momentos en que el imperialismo trata de realizar un nuevo montaje (ahora en Santiago de Chile) para criticar a Cuba, en el marco de una reunión del Parlatino que inicialmente se iba a realizar en La Habana.

En esas operaciones, el papel de un sector de la Democracia Cristiana ha sido relevante, y se sabe que tiene fuerte influencia en el gobierno de Lagos y en el ministerio de Relaciones Exteriores.

Así las cosas, es un chiste de muy mal gusto pretender ver algo que no existe : supuestos matices que incluso gente que se dice de izquierda ha querido ver respecto de Bachelet y Alvear, incluso en relación a Lagos.

Quienes vieron en este Presidente de Chile, no un hombre de izquierda, ni siquiera progresista, sino que un gobernante que generaría "mayores y mejores espacios para las causas democráticas", con un mínimo rigor a la verdad histórica deberían ahora reflexionar sobre sus análisis y evaluaciones, confirmadas como erradas por los hechos y las circunstancias históricas.

No siempre en nuestro país la gente que opina así ha tenido la altura de miras para señalar sus tremendos equívocos. Guardan silencio o siguen en sus dichos o acciones, provocando un daño enorme a las verdaderas causas populares.

Luego, quienes vieron en Bachelet algo así como un emblema democrático, por su historia, por sus pasado y su trayectoria, también deberían pensar más en cuál es el real papel que la ministra está jugando, en este tiempo tan crítico para los pueblos americanos. O cierran los ojos para no ver, cuando ha sido ella quien ha defendido el envío de tropas militares a Haití, sin ningún atisbo de no participar de esa determinación.

Cuando a Bachelet se le vinculó al Frente Patriótico Manuel Rodríguez, organización de un alto valor revolucionario en la resistencia a la dictadura criminal de Pinochet, gentes incluso desde la izquierda rasgó vestiduras porque se "delataba" o se "tocaba" a una persona de pasado de izquierda que continuaba siendo progresista. Aunque no se trataba de eso, así vieron y así interpretaron esa información. Esa misma ministra, ahora, despide con rostro gallardo a los militares que fueron a intervenir en Haití. ¿Harán la reflexión quienes siguen queriendo ver lo que no es, al interior de la Concertación ?

Sin embargo, esta misma política pro imperialista ha comenzado a recibir críticas desde el interior mismo del bloque oficialista. Se le critica por torpe, por abrir grietas que serán difíciles de sellar en relación a los demás países del continente, por ciega, en momentos en que los socios mayores de Bush están recibiendo severo castigo político y electoral en sus propios países. Y esas críticas, reiteramos, provienen de la misma Concertación.

El papel de Lagos, Bachelet y Alvear, en estos momentos, respecto de una política exterior que es punta de lanza de Washington, continuará provocando daño a Chile. En el corto plazo, esto lo explican desde el más básico sentido común : "hay que estar bien con el grande, porque si al grande le va bien, a nosotros también". Entonces, si el grande decide intervenir militarmente en Haití, Chile presta fuerzas militares e interviene.

¿Quién cree en el mundo democrático, civilizado, a estas alturas de la historia, que Bush interviene en una nación para imponer la democracia ?

Claro, como en el caso de Bolivia, apostaron a imponer en Chile una falsa conciencia mediática e incluso derecha y Concertación estimularon un chauvinismo bien peligroso. El punto de quiebre de todo eso fue que Evo Morales no pudo visitar nuestro país. Pasa el tiempo, y lo que queda es una estela de problemas y una fragilidad con nuestros vecinos que nadie en el mundo quisiera tener, porque las tensiones se han extendido hacia Perú y las distancias llegan también a nuestras relaciones con Argentina.

La lucha por la paz es hoy la lucha en contra del imperio y sus políticas. La política guerrerista de Bush ha llevado a una espiral de violencia incontrolable. Para detener esa violencia, hay que luchar en contra de Bush y sus aliados, en todas partes del mundo. Muy lamentablemente, el gobierno de Lagos, Bachelet y Alvear dio el paso para justificar esa violencia en Haití, desde las fuerzas de intervención, no de liberación o emancipación de ese pueblo pobre, humillado y sometido.

En España, más del noventa por ciento de los ciudadanos dijo no a la guerra de intervención en contra de Irak, antes de que la invasión comenzara. Aznar, quien tiene fuertes lazos con la UDI y con la DC chilena, se burló de todo eso y mandó fuerzas españolas al Oriente Medio. Vino el horroroso atentado y Aznar mintió a su pueblo, en forma descarada, y perdió las elecciones. El nuevo jefe de Estado ratificó su anuncio, anterior a las elecciones, de que retira las tropas españolas de Irak. Al Qaeda, organización que reivindicó el atentado, anuncia ahora que impone una tregua a España si efectivamente retira sus tropas.

¿Esa es la lógica que queremos para nuestro país ? ¿Esa es la lógica que queremos para los pueblos de América ?

La denuncia de esta política pro imperialista debe ser mucho mayor, pero se requiere más acciones para evitar que se consolide como política de Estado, y para derrotarla ahora que ha comenzado en una nueva etapa.

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