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4 octobre 2003

Juicio Civil en Miami contra ex Oficial del Ejercito Chileno : Armando Fernández Larios

 

Por Ernesto Carmona
Argenpress.info}

Los testigos hunden a Armando Fernández Larios

Juan Morales, un testigo en el juicio civil que se ventila en Miami contra el ex militar chileno Armando Fernández Larios (foto a la derecha y abajo), identificó esta semana al acusado como a uno de los oficiales que le dio una paliza a Jaime Sierra, una de las 72 víctimas de la ’caravana de la muerte’ en el norte de Chile, en octubre de 1973.

Morales declaro en vídeo que AFL, residente en EEUU desde 1987 bajo un ’acuerdo de protección’ con el departamento de Justicia, golpeó al preso Jaime Iván Sierra Castillo, 28 años, locutor de radio Atacama de Copiapó, horas antes de que fuera asesinado, junto con otros 12 detenidos. AFL, ahora de 54 años, se entregó a la justicia estadounidense para cambiar su condición de acusado a testigo por el asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier, acaecido en Washington en 1976.

El acusado reconoce haber integrado la ’caravana’ como encargado de la seguridad el general Arellano, pero ha negado haber torturado o matado a nadie durante la gira. ’Jaime Sierra pedía a los militares que lo mataran, porque no aguantaba mas los golpes’, relató Morales, entonces un cabo en la guarnición de Copiapó, 800 km al norte de Santiago, una de las ciudades visitada por la caravana que recorrió 2.700 km al mando del general Sergio Arellano Stark, con la misión de ’acelerar los procesos’ -así se informó a la prensa- de 91 detenidos que resultaron asesinados desde Valdivia a Pisagua.

Morales, actualmente de 61 años, identificó a AFL como el hombre que le pegó a Sierra ’dos o tres veces’ en el pecho con la culata de su fusil. ’(Sierra) cayó de rodillas. Estaba inclinado hacia adelante, con la frente a unos 15 centímetros del suelo, y Fernández lo golpeó en la nuca con la suela de la bota. La cabeza pegando el piso hizo mucho ruido’, relató. La paliza se propinó en un pasillo contiguo a su oficina de la guarnición de Copiapó.

En otro testimonio en vídeo presentado hoy, el funcionario municipal Víctor Bravo, quien tomó las huellas dactilares de las víctimas de Copiapó, dijo que no había tenido dificultades en reconocer a Sierra ya que lo conocía desde antes del golpe de Estado de 1973.

’Me acuerdo que tenía ojos verdes’, señaló Bravo, quien agregó que cuando vio el cadáver ’a Sierra le faltaba un ojo. Parecía que se lo habían sacado con un corvo (cuchillo)’. AFL permaneció impasible ante los testimonios. El ex militar reside en Miami y trabaja como gerente de un taller de pintura de automóviles.

El juicio civil fue solicitado por la familia de Winston Cabello, una de las 13 víctimas de Copiapó, que lo acusa de ser responsable legal de los delitos de tortura, asesinato

extrajudicial y crimen contra la humanidad.
La familia de Cabello está respaldada en el proceso por el Centro de Justicia y Responsabilidad (CJR), una organización de abogados de derechos humanos, con sede en San Francisco, California, que tiene como objetivo principal que se niegue el refugio en EEUU a los extranjeros que hayan cometido atrocidades.

Los juicios civiles en Estados Unidos no acarrean condenas de cárcel, sino sanciones pecuniarias. AFL ha sido

solicitado por la Justicia de Chile y Argentina para ser interrogado en relación a casos de asesinatos y violaciones de los derechos humanos.
Las ’botas beatle’ de Sierra

Uno de los primeros objetos que aparecieron cuando fueron exhumados los cadáveres de las víctimas de Copiapó, a fines de julio de 1990, fueron las ’botas beatle’ que usaba Sierra, relató el periodista Osmán Cortés Argandoña, natural de esa ciudad, quien conoció también a casi todas las víctimas de AFL/Caravana de la Muerte. ’Nos sobrecogimos cuando, bajo el sol de julio de un Copiapó apesadumbrado, surgieron las botas ’beatles’ de Jaime Sierra Castillo y sus restos confundidos con la tierra ancestral’, escribió Cortés en el libro Morir es la Noticia, publicado en Santiago en 1997 (http://shop.logos.it/users/carmona/...).

Cortes Argandoña vio también el vídeo de la exhumación de los restos hace 13 años, el mismo que se exibió esta semana ante el Jurado de Miami. Los últimos párrafos de su trabajo sobre el locutor Sierra Castillo, publicado hace más de 6 años, relatan las últimas horas del grupo de detenidos de Copiapó :

’El 16 de octubre de 1973 los detenidos fueron obligados a limpiar una extensa explanada cubierta de ramas y escombros vigilados por las bayonetas. ’¿Para qué estaremos despejando el terreno ? ¿Qué pretenderán ? ¿Estaré preparando mi tumba ?’, cavilaba Jaime, mientras transportaban desechos. La respuesta llegó con el ruido ensordecedor de un helicóptero que descendió en la improvisada cancha. El ’Puma’ de la ’Caravana de la muerte’.

’Habíamos escuchado que llegarían oficiales para apurar las causas, lo que nos hizo tener esperanzas’, recordó Felipe Chiang, un detenido sobreviviente. Por la noche se abrieron inusualmente las puertas del galpón. Los esbirros de Arellano Stark y del oficial Sergio Arredondo ordenaron levantarse y formarse frente a las camas. Todos enmudecieron al escuchar la orden. Jaime evocó los galpones de las películas americanas sobre la guerra de Corea, con un John Wayne vociferante.

’Dos oficiales deslizaron un dedo enguantado sobre tres nombres marcados con rojo en su lista.

 Jaime Sierra, Winston Cabello, Agapito Carvajal...

’La medianoche del 16 de octubre se tragó a los elegidos, empujados con sevicia por los sicarios.

’-’Al camión, huevoncitos’, ordenó un oficial corpulento, afuerino...

’El vehículo salió del regimiento con órdenes para eliminarlos. Camuflado con lona, el camión de la muerte se perdió en la oscuridad, rumbo al escenario sangriento de la representación final, la muerte que se venía ensayando desde que fueron detenidos.

’Panne eléctrica’

’La comunidad de Copiapó leyó con incredulidad la publicación oficial del diario Atacama del jueves 18 de octubre consignando la muerte de 13 personas ’por intento de fuga’ en el sector de Cuesta Cardones, varios kilómetros al sur de la ciudad.

’Bajo la firma del jefe de plaza, coronel Oscar Haag Blascke, y con fecha 17 de octubre, el comunicado señaló que ’en atención a la poca seguridad y sobrepoblación penal que tiene actualmente la cárcel de Copiapó, solamente algunos de los detenidos estaban en la cárcel ; el grueso estaba en el Regimiento (primera mentira) y la Fiscalía Militar. Previa comunicación, en el día de ayer se procedió a remitir a un grupo de los procesados más peligrosos de la Justicia Militar, a la cárcel presidio de La Serena.

’El traslado se cumplió a partir de las 01.00 horas de ayer miércoles (debió ser la madrugada del 17 de octubre : ésta es una de las confusiones históricas), por personal militar en un camión del regimiento. Conforme a lo informado por el jefe de la comisión y hechas las averiguaciones del caso, se comprobó que el vehículo tuvo una panne eléctrica casi al llegar a la cumbre de la Cuesta de Cardones, lo que obligó a detenerlo en la berma, al costado del camino’.

’Y aquí viene la repetida descripción ya aplicada en La Serena, Calama y Antofagasta :

’Aprovechando que el conductor y ayudante se encontraban preocupados de solucionar el desperfecto, sorpresivamente los detenidos, aprovechándose del descuido de uno de los centinelas, saltaron a tierra dándose a la fuga hacia la pampa. Pese a que los centinelas les gritaron ¡Alto ! varias veces, e incluso dispararon al aire para amedrentarlos, no se detuvieron’.

’En vista de esta situación, procedieron a disparar contra los fugitivos, hiriendo a trece de ellos que fallecieron en el lugar. Los afectados resultaron ser : Fernando Carvajal González, Manuel Cortázar Hernández, Winston Cabello Bravo, Agapito Carvajal González, Alfonso Gamboa Farías, Raúl Guardia Olivares, Raúl Leopoldo Larravide López, Ricardo Mancilla Hess, Adolfo Palleras Norambuena, Pedro Pérez Flores, Jaime Iván Sierra Castillo, Atilio Ugarte Gutiérrez y Leonello Vicenti Cartagena. Sus restos fueron inhumados en el cementerio local’.

Aparecen las botas

’Desde el 17 de octubre de 1973, la fosa común del cementerio de Copiapó, donde se presumían estaban los restos, permaneció cubierta de flores y vegetación sembrada por parientes y amigos de los asesinados.

’A fines de julio de 1990, se descubrieron las osamentas, que fueron sepultadas el 1º de agosto en el funeral más masivo que Copiapó recuerde. Desde la Iglesia Catedral, en calle Chacabuco, hasta el cementerio, diez mil personas acompañaron a los ultimados.

’Un día antes, en una sesión privada, pudimos ver el video grabado durante la exhumación. En forma lenta, la tierra era despejada de los huesos por los paleontólogos de Iquique. Aparecieron los jirones de ropas, unos lentes ópticos, las marcas de las balas y de los corvos en los estómagos.

’Nos sobrecogimos cuando, bajo el sol de julio de un Copiapó apesadumbrado, surgieron las botas ’beatles’ de Jaime Sierra Castillo y sus restos confundidos con la tierra ancestral.

’De nuevo escuché sus imitaciones de La Residencial La Pichanga. Volví a recordarlo en la sala del quinto año de 1955, cuando su verde mirada destellaba esperanzas en el futuro, mientras las niñas de la escuela Brasil jugaban en el parque, bajo el monumento’.

Armando Fernández Larios en la actualidad

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