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12 août 2004

El celular que Pinochet nos legó en Chile

 

Por Patricio Riveros Olavarría
La Jiribilla, 12 de agosto del 2004

Muchos latinoamericanos son de la creencia que aunque al general Pinochet se le pasó la mano en materias represivas, dejó en Chile las bases en la que se sustenta hoy una economía estable, pujante y a sólo unos pasos de poner al país en los modernos y consumistas predios del primer mundo.

Lamentablemente, para nosotros los chilenos, la realidad de la participación, del señalado militar, en la historia nuestra, es mucho más oscura de lo que se cree. Primeramente al retirado general no se le pasó la mano en cuanto al respeto de los derechos de sus contrarios. Sus miles de muertos no fueron producto de un descuido sino que de una política de Estado muy bien pensada, diseñada, asesorada, constante y brutal.

Ahora, en cuanto al asunto que más le interesa a la gente, el económico, -ya que hablar de derechos humanos en el Chile de hoy significa haberse quedado en el pasado, ser aburrido y sufrir de un resentimiento congénito- los diecisiete años de régimen militar fueron muy bondadosos, pero para quienes se enriquecieron, para los que robaron a manos llenas, para quienes lograron levantar su pequeño o gran imperio económico.

Decía hace unos años un periódico chileno, que nuestro país es el sexto exportador mundial de oro. Sin embargo, el mismo diario mostraba un recuadro con la identificación de las minas de oro en cuestión. Eran unas veinticinco minas a lo largo del largo Chile. De éstas sólo dos eran chilenas, el resto todas extranjeras, la mayoría de Estados Unidos. Ah, las dos chilenas no eran del Estado de Chile, sino que de capitales privados. Entonces, dígame usted ¿es realmente Chile el sexto exportador mundial de oro ? El titular de aquel periódico tuvo que haber dicho ’23 minas extranjeras de oro, más dos chilenas, son el 6to lugar de exportación del preciado metal’.

La verdad es que hay chilenos que se sienten orgullosos de estas estadísticas de exportación, aunque a él, Juan Pérez, que está cesante y a ella Anita González que trabaja por un sueldo miserable, no los haya tocado ni siquiera una rayito de las doradas exportaciones. Y así es todo -en materia de exportaciones- en este país. No es el Estado quien exporta, no es Chile quien exporta, son extranjeros y chilenos que atienden a sus negocios privados quienes exportan. Como dijo Felipe González, el ex-presidente español, en una visita a nuestro país ’Chile ha tenido éxitos económicos, pero entiéndanse como éxitos económicos neoliberales’.

Es cierto que el territorio nacional ha sido plagado de centros comerciales que nada tienen que envidiarle a los de los países desarrollados, centros comerciales que ya no saben que ofrecer, pues cada vez venden más cosas de las cuales uno pudiera prescindir. ¿Podrá imaginar un cubano, en medio del bloqueo, que en cualquiera de los portentosos supermercados chilenos es posible comprar esquinitas adhesivas para poner las fotos en el álbum, alarmas musicales para el automóvil, anteojos en forma de estrella o de corazón, betún aromático para los zapatos o papel sanitario -para niños- con espantados de héroes de historietas ?

Sin embargo, todos los días en Chile más de un niño no va a la escuela porque el padre no ha pagado la mensualidad. Todos los días en Chile se hacen campañas que llaman a la caridad popular con tal de reunir el dinero necesario para operar de urgencia a alguien que se muere. Todos los días en Chile, miles de niños piden monedas en las calles. Todos los días en Chile miles de infantes venden su sexo para evitar una zurra en la casa. Todos los días en Chile aumenta el número de niños que abandona el hogar y prefiere vivir bajo un puente que bajo el abuso de sus padres. Todos los días en Chile, millones de seres humanos padecen la incertidumbre de la inestabilidad laboral y de la desprotección del Estado. Todos los días el grueso de la población laboral chilena se lamenta de trabajar demasiado y por poco dinero. Todos los días aumenta el número de drogadictos y alcohólicos. Santiago de Chile es la capital de mundo con más estresados y enfermos mentales.

Pero ; las bases económicas que dejó la dictadura de Pinochet, le permite a la hija de Juan Pérez o al joven hijo de Juanita González, tener un celular ; por lo tanto, no se preocupen, estamos a pasos de ser un país desarrollado.

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