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23 avril 2026

A QUE VINO EL LIDER DE PALANTIR A LA ARGENTINA

 

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Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, instrumento de Trump para espiar y atacar a otros países. El tecnoprofecta y prestador estrella de servicios de IA y big data a la defensa e inteligencia estdounidense. El ideólogo de la oligarquía de Silicon Valley está desde hace una semana en Buenos Aires de incógnito para tomar contacto directo con funcionarios clave del gobierno de Milei.

Peter Thiel

Peter Thiel es una de las figuras más influyentes e iconoclasta de Silicon Valley. Un ideólogo del fascismo neoliberal que expresan los nuevos tecno-profetas. Aterrizó con bajo perfil esta semana en Buenos Aires. Según fuentes oficiales, el controversial empresario mantuvo reuniones con funcionarios del gobierno y otras secretas con empresarios y servicios de inteligencia. « Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles » dijo Thiel en un famoso ensayo de 2009.

Hace una semana que Peter Thiel se encuentra en el país. Mantuvo reuniones de alto nivel en la Casa Rosada y la Cancillería, según pudo reconstruir Página/12 a partir de distintas fuentes. En la sede de gobierno habría compartido un almuerzo con Santiago Caputo, quien conserva el control de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). No puede descartarse que Palantir Technologies esté prestando servicios de rastreo, proyección y análisis de datos al organismo.

La afinidad entre Thiel y Milei excede lo circunstancial. Ambos promueven una concepción extrema de la soberanía individual, en tensión con cualquier forma de organización institucional o estatal.

Thiel es el cofundador de PayPal, primera empresa global en el mercado de billeteras virtuales, y líder de un grupo de ex-empleados (incluyendo a Elon Musk y Reid Hoffman, cofundador de Linkedin) que pasaron a crear o financiar casi todas las empresas tecnológicas gigantes de la actualidad.

Auspiciado por la CIA, se creó en Estados Unidos después del ataque a las Torres Gemelas la firma de big data Palantir Technologies, de la cual Thiel es cofundador. Su misión : gestionar datos y producir información al servicio de las agencias de defensa e inteligencia de Estados Unidos.

También se lo conoce como el primer inversor externo de Facebook, con un aporte que fue crucial para el despegue de la plataforma. Esta alianza lo sitúa en el vértice donde el software se funde con el espionaje y la seguridad nacional.

« Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles », resumió Thiel en una famosa frase publicada en un ensayo en 2009. « Estamos en una carrera mortal entre la política y la tecnología », expresó en ese mismo ensayo.

Para Thiel, la política es un sistema agotado que se basa en la coacción y en pelear por recursos que ya existen (suma cero). La tecnología, en cambio, es la única fuerza capaz de crear nuevos recursos y, lo más importante, de permitir que los individuos escapen del control estatal.

Thiel sostiene en su libro Zero to One que la competencia es destructiva para el valor, ya que, al competir, los márgenes desaparecen porque se pelea por un precio o pequeñas mejoras. Su tesis es que el verdadero progreso ocurre cuando una empresa crea algo totalmente nuevo (pasa de 0 a 1), y que los grandes saltos los dan los monopolios tecnológicos, así que el objetivo de todo gran emprendedor debe ser construir un monopolio. Para él, la competencia es para los que no tienen ideas originales.

En Estados Unidos, Peter Thiel fue uno de los principales impulsores —políticos y financieros— del ascenso de J.D. Vance, actual vicepresidente de Donald Trump. Aportó millones de dólares a su campaña al Senado en 2022 y luego respaldó su proyección a candidato a vicepresidente en 2024. Hoy, Vance se perfila como una de las figuras mejor posicionadas para disputar la presidencia dentro de ese espacio.

El manifiesto Palantir

Este fin de semana la empresa vinculada a la ciber inteligencia volvió a ser noticia porque publicaron en X un manifiesto de lo que entienden como la « República Tecnológica », en paralelo a las repúblicas actuales, democráticas. Allí reafirman su compromiso :

  • « Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite ingenieril de Silicon Valley tiene una obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación ».
  • « La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software ». Dice más adelante : « La pregunta no es si se construirán armas de I.A. ; es quién las construirá y con qué propósito ».
  • « Ningún otro país en la historia del mundo ha avanzado valores progresistas más que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuánto más oportunidad existe en este país para aquellos que no son élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta », sostienen.

Para concluir : « Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en América y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el medio siglo pasado definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. Pero ¿inclusión en qué ? ».

Mara Pedrazzoli para Página 12

Página 12. Buenos Aires 22 de abril de 2026

* * Porque a menudo nos hacen esta pregunta.
LA REPÚBLICA TECNOLÓGICA EN BREVE

  1. Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su auge. La élite de ingenieros de Silicon Valley tiene la obligación de participar en la defensa de la nación.
  2. Debemos rebelarnos contra la tiranía de las aplicaciones. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el mayor logro de nuestra civilización ? Este objeto ha cambiado nuestras vidas, pero quizás también limita nuestra percepción de lo que es posible.
  3. El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, e incluso de su clase dirigente, solo se perdonará si esa cultura es capaz de garantizar el crecimiento económico y la seguridad de la población.
  4. Se han puesto de manifiesto las limitaciones del poder blando , de la mera retórica incendiaria. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer exige mucho más que un simple llamamiento a la moral. Requiere fuerza coercitiva, y en el siglo XXI, esta fuerza coercitiva se basará en herramientas digitales.
  5. La cuestión no es si se fabricarán armas con inteligencia artificial, sino quién las fabricará y con qué propósito. Nuestros adversarios no perderán el tiempo en debates teatrales sobre las ventajas de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas para la seguridad militar y nacional. Actuarán.
  6. El servicio militar obligatorio debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente la posibilidad de abandonar un ejército compuesto enteramente por voluntarios y solo participar en la próxima guerra si todos compartimos los riesgos y los costos.
  7. Si un infante de marina estadounidense pide un rifle mejor, debemos proporcionárselo ; lo mismo ocurre con el software. Nuestro país debe poder continuar el debate sobre la pertinencia de las intervenciones militares en el extranjero, sin dejar de ser firme en su compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se expongan al peligro.
  8. Los funcionarios públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que pagara a sus empleados como lo hace el gobierno federal con sus funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.
  9. Deberíamos mostrar mucha más compasión hacia quienes se dedican a la vida pública. Eliminar toda posibilidad de perdón —rechazar toda tolerancia hacia las complejidades y contradicciones de la psique humana— conlleva el riesgo de dejarnos a cargo de personalidades de las que, a la larga, nos arrepentiremos.
  10. La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino correcto. Quienes buscan en la arena política algo que alimente su alma y su identidad, quienes confían demasiado en la expresión de su vida interior a través de personas que quizás nunca conozcan, se verán decepcionados.
  11. Nuestra sociedad se ha apresurado demasiado a acelerar la caída de sus enemigos, y a menudo se regocija con ella. La derrota de un adversario es un momento para la reflexión, no para la celebración.
  12. La era atómica está llegando a su fin. Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión basada en la IA está a punto de comenzar.
  13. Ningún otro país en la historia ha promovido tanto los valores progresistas como Estados Unidos. Ciertamente, distan mucho de ser perfectos. Pero es fácil olvidar cuántas más oportunidades ofrece este país a quienes no pertenecen a la élite hereditaria que cualquier otro país del mundo.
  14. El poderío de Estados Unidos ha propiciado un periodo de paz excepcionalmente largo. Muchos han olvidado, o dan por sentado, que casi un siglo de paz, de una u otra índole, reinó en el mundo sin conflictos militares entre grandes potencias. Al menos tres generaciones —miles de millones de seres humanos, sus hijos y ahora sus nietos— jamás han conocido una guerra mundial.
  15. Es imperativo rectificar la neutralización de Alemania y Japón tras la guerra. Esta neutralización de Alemania fue una medida excesiva por la que Europa ahora paga un alto precio. Un compromiso similar, igualmente teatral, con el pacifismo japonés, de continuar, corre el riesgo de alterar el equilibrio de poder en Asia.
  16. Debemos elogiar a quienes se esfuerzan por construir donde el mercado ha fracasado. La cultura dominante parece casi burlarse del interés de Musk por las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran conformarse con hacerse cada vez más ricos… Cualquier curiosidad o interés genuino por el valor de su trabajo es sistemáticamente ignorado, o quizás disimulado con un desprecio apenas velado.
  17. Silicon Valley debe desempeñar un papel importante en la lucha contra la delincuencia violenta. Muchos políticos estadounidenses han mostrado indiferencia ante este flagelo, abandonando cualquier intento serio de abordar el problema y asumiendo el más mínimo riesgo con sus electores o donantes al proponer soluciones y experimentos, aunque se trate de un esfuerzo desesperado por salvar vidas.
  18. La exposición incesante de la vida privada de las figuras públicas está desviando demasiado talento del servicio público. El ámbito público —y los ataques mezquinos y superficiales contra quienes se atreven a hacer algo más que enriquecerse— se ha vuelto tan despiadado que la República se encuentra con un número considerable de individuos ineficaces y vacíos, cuya ambición podría perdonarse si ocultaran alguna convicción genuina.
  19. La excesiva cautela que, sin querer, fomentamos en la vida pública es perjudicial. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen casi nada.
  20. Debemos oponernos a la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos. La intolerancia de la élite hacia las creencias religiosas es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos de sus miembros afirman.
  21. Algunas culturas han logrado avances esenciales ; otras siguen siendo disfuncionales y regresivas. Ahora se considera que todas las culturas son iguales. Se prohíben las críticas y los juicios de valor. Sin embargo, este nuevo dogma oculta el hecho de que algunas culturas, incluso subculturas, han producido maravillas. Otras han demostrado ser mediocres y, peor aún, regresivas y perjudiciales.
  22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y sin sustancia. En Estados Unidos, y más ampliamente en Occidente, durante medio siglo nos hemos negado a definir las culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué sentido ?
Fragmentos del bestseller número 1 del New York Times : « La República Tecnológica : Poder duro, creencias blandas y el futuro de Occidente », de Alexander C. Karp y Nicholas W. Zamiska.

Fausto Giudice, 22 de abril de 2026

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