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23 de mayo de 2014

Irak la tormenta que no cesa

por Guadi Calvo *

 

Más allá de los esfuerzos del presidente Nuri al-Maliki por estabilizar Irak, la violencia no cesa en el país y en lo que va del año los muertos ya suman unos cuatro mil.

Sin ir más lejos, este último jueves 22 de mayo, se han producido en Bagdad varios atentados que han dejado treinta y dos muertos. El ataque que produjo más víctimas, fue cerca de la plaza Tayaran, que dejó catorce muertos, cuando los terroristas hicieron estallar un minibus, junto a un grupo de peregrinos chiítas que se dirigían al templo del Imán al-Kadhim en Jadimiya, a conmemorar la muerte del santo chií en el año 799. En el barrio occidental de Bagdad, Mansur, un coche bomba mató a otras seis personas, mientras otras doce fueron asesinadas del mismo modo en el barrio al-Shaab, al este de la capital.

Si bien la violencia se extiende a todo el país, se concentra con particular virulencia en la provincia noroccidental de al-Anbar donde desde que en el mes de enero, la banda subsidiaria de al-Qaeda: « el Estado Islámico de Irak y Levante » (EIIL) tomó la ciudad de Faluya, a unos setenta kilómetros al oeste de Bagdad, donde ya hacen funcionar sus propios tribunales de justicia islámica. Se estima que los enfrentamientos han producido ya cerca de 420 000 desplazados en Faluya y zonas aledañas.
Justamente al-Anbar limita con ciudades del este de Siria, como Raqqa y Abu Kamal, donde también se han hecho fuerte los comandos de EIIL, por lo que pugnan, a ambos lados de la frontera, conformar un estado islámico del Levante.

Desde enero mismo el ejército iraquí mayoritariamente chií no ha detenido los intentos de reconquista Faluya. Aunque sus habitantes mayormente sunitas son rehenes del EIIL, el odio hacia el ejército iraquí, por ser chiíta, es mayor que el resentimiento hacia los terroristas. Una vez más la ciudad de las doscientas mezquitas es epicentro de batallas que parecen eternas.

Faluya, quizás condensé en si misma el gigantesco fracaso de los Estados Unidos de América en Irak, y deje al descubierto, como si hiciera falta, la imprudencia, la imprevisión, la falta de de objetivos y la impunidad con que los EEUU invadió Irak en 2003, escudados en su cruzada antiterrorista.

Durante la invasión de 2003 Faluya fue protagonista de dos batallas memorables en que las fuerzas norteamericanos volvieron a sentir el corrosivo síndrome de Vietnam y solo pudieron evitar la derrota, sin conseguir una victoria clara, por la incalculable diferencia logística y el poder de fuego de Washington.

En 2003 y 2004 la ciudad resistió el intento de los EEUU de doblegarla. Tras la muerte de cuatro miembros del consorcio US « Blackwater Worldwide », que proveía de mercenarios a las petroleras de los EEUU que ya habían comenzado el saqueo, se planeó a manera de escarmiento la operación « Resolución Vigilante ». Tras un mes de combates las tropas Us debieron retirase sin conseguir su objetivo, detener y « enjuiciar » a los responsables de los asesinatos de los mercenarios de la Blackwater. En esa primera batalla murieron seiscientos civiles.

En noviembre de 2004, el ejército de los EEUU intenta nuevamente tomar Faluya con la « Operaciones al-Fajr » y la operación « Furia Fantasma ». La ciudad fue finalmente tomada, luego de haberse destruido más de un cincuenta por ciento de su infraestructura, dejando a 150.000 habitantes sin techo. Un número nunca precisado de civiles muertos que según las fuentes van de los 6 000 a 90 000, aunque más tarde fuentes estadounidenses redujeron el número de víctimas civiles a 800. Los insurgentes iraquíes tuvieron entre 1 000 a 2 000 bajas, mientras que solo murieron 95 soldados norteamericanos, 11 iraquíes y 3 ingleses.

Washington reconocería más tarde que la Segunda Batalla de Faluya, como ha quedado en la historia, junto a las batallas de la ciudad de Hué, en Vietnam en 1968 y Mogadiscio, Somalia, en octubre de 1993, fueron las más cruentas que ha debido soportar el cuerpo de marines.

Faluya como objetivo estabilizador

La toma de Faluya, es para el presidente al-Maliki fundamental para confirmar el triunfo electoral del 30 de abril, las primeras elecciones desde que los norteamericanos abandonaron Irak a fines de 2011.
La fuerte presencia chiíta en el gobierno de al-Maliki, él mismo lo es, genera la desconfianza de las minorías de sunitas moderados y kurdos, pero los sunitas fundamentalistas, no permitirán jamás que un chiíta los gobierne de allí, la permanente cadena de atentados que no deja de disparar las estadísticas de muertes.

Para al-Maliki la tarea política será muy compleja, ya que no ha conseguido mayoría en el congreso y deberá pactar con otras fuerzas, pero en el plano militar la situación es crítica. De allí la necesidad imperiosa de recuperar Faluya y acabar con las actividades de EIIL.
Para poder mostrar al mundo una imagen de autoridad, es esencial detener la actividad del terrorismo sunita y acabar la guerra religiosa, que puede profundizar mucho más la brecha de violencia que desde el 2013 no deja de aumentar.

La crisis económica tampoco mengua, aunque el país tiene tercera reversa petrolera del mundo, su producción apenas alcanza los tres millones de barriles al día (3.5 millones en febrero), lo mismo que en 1989. Aunque la producción petrolera va en aumento, en noviembre de 2013 estaba en 2.3 millones de barriles/día. La desocupación alcanza un 15 por ciento desde 2008. No solo la violencia es un gran obstáculo para el arranque económico sino también sus altos índices de corrupción que según el informe 2013, de Transparencia Internacional, Irak se ubica entre los diez más corruptos del mundo.

Sin duda el reto más importante de al-Maliki es de terminar la presencia de al-Qaeda en su territorio. El inició de la concreción de ese gran reto es la toma de Faluya, para cerrarle el paso a los islamistas que están siendo vencidos en Siria. Bagdad tiene responsabilidad en el ese triunfo, ya que ha dado un importante apoyo logístico al gobierno del presidente Bashar al-Assad facilitando el tránsito por su territorio de material bélico de origen iraní.

Mientras los jefes militares de Bagdad creen que la batalla final por Faluya esta muy cerca y el comandante Falah Barwaril, jefe de la División Dorada, ha anunciado que: « La hora final de Faluya se acerca », seguramente la resistencia de al-Qaeda no hará esperar su venganza con más muertes, como siempre.

Guadi Calvo para Hamartia

Hamartia. Buenos Aires, 23 de mayo de 2014.

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