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11 avril 2004

El tema en Bolivia no es coca, mar o gas, sino soberanía

 

Por Erick Fajardo Pozo*
Adital. Bolivia, 10 de abril 2004

En Bolivia la tregua social de siete meses - iniciada después de "octubre rojo" - expiró con la declaración de "estado de emergencia y movilización" de los sectores sociales. Mientras el errático gobierno de Carlos Mesa adquirió finalmente fecha de caducidad. En ambos casos el motivo es la exportación del gas y la fecha clave es el 15 de abril.

Es difícil hallar otra razón que no sea la imposición de la embajada estadounidense, la oligarquía boliviana y las transnacionales privadas, para que un gobierno de transición, constituido tras el derrocamiento popular de Sánchez de Lozada, actúe contra la fuerza social y la fe ciudadana que lo encumbraron, reincidiendo en el error de su predecesor : la concesión ampliamente ventajosa del patrimonio energético nacional a intereses transnacionales.

Durante los últimos días la prensa internacional ha simplificado peligrosamente la interpretación del problema boliviano, enfocándose entorno a una supuesta oposición de los sectores sociales a la venta de gas a Argentina ; oposición que por sí sola resulta incongruente y arbitraria. Pero el problema boliviano no es si se vende el gas a Argentina o a Chile, sino "de quién" es el gas que se exporta y "a quién" beneficiarán los réditos de esa venta.

Antes del Referendo Consultivo Nacional del Gas y bajo la inconstitucional legislación sobre hidrocarburos, fraguada durante el primer gobierno de Sánchez de Lozada, exportar gas - sin importar a quién - es regalarle el rédito a las transnacionales.

"Vox populi, vox dei"

La dimensión exacta y real del problema puede estar contenida en la opinión de un ciudadano, que frente a una encuesta de la televisión boliviana sobre si se debe o no vender gas a Argentina, respondía : "El tema en Bolivia no es coca, mar o gas, sino soberanía".

Sabio adagio el de "la voz del pueblo es la voz de dios", porque no hay nada más amañado que explicar la resistencia boliviana a la exportación de gas, tras el demurgo del "odio histórico" a Chile - cuya onda expansiva estaría también contaminando de susceptibilidades la posible venta a Argentina -, cuando lo que los bolivianos demandan es recuperar la propiedad de los recursos energéticos, expropiados por las petroleras, para que los réditos de su comercialización beneficien al estado boliviano.

Ese anónimo ciudadano refutó con su respuesta la tendenciosidad con que algunos medios de prensa en Bolivia pretenden inducir la discusión dentro los márgenes de "sí se debe o no venderle a Argentina", pues dentro de ese marco la lógica y la opinión pública (dentro y fuera del país) serían ampliamente favorables a la intención de Mesa de beneficiar nuevamente a las transnacionales petroleras, cual si en verdad pretendiera beneficiar al estado boliviano y cooperar con el argentino.

Entonces, lo que la prensa internacional debe entender es que si el gas se vende en este momento a Argentina, el rédito casi total del negocio será para las petroleras a quienes una concesión ilegal y reñida con el ordenamiento constitucional boliviano les otorgó el derecho a explotar los energéticos en suelo boliviano.

"Mass media" en todo sentido

Absolutamente refugiada (¿o justificándose ?) tras una estéril búsqueda de esa idílica "imparcialidad" de manual, gran parte de la prensa boliviana se maneja en estricta repetición de las afirmaciones de políticos y sindicalistas, redundando en lugares comunes y hechos conocidos y renunciando al análisis crítico, al cuestionamiento y a la interpelación de las versiones de unos y otros.

Así, 20 micrófonos y cámaras toman la misma declaración del mismo personaje y la emiten por 20 canales, radios o periódicos diferentes con modificaciones de forma, pero rara vez de fondo. Tiene que ser la conciencia popular la que enseñe una vez más el camino y rompa el cerco mediático de verdades y certezas que en otros países gobiernan la opinión pública.

Y es que tanto en el tema de los hidrocarburos, como en el de la coca o el diferendo marítimo, no se trata de a quién se le vende gas, si erradicamos o no los cocales o si tenemos corredor marítimo por el Pacífico o por el Atlántico ; aquí el tema es soberanía. La capacidad de disponer de nuestros recursos energéticos, de demandar el acceso marítimo que históricamente nos corresponde y de producir lo que le permita al pueblo subsistir, son temas de soberanía.

Aquí a nadie se le escapa que vender gas en este momento y sin una reforma a la Ley de Hidrocarburos, es magnífico negocio A) para Argentina, que debe honrar los acuerdos en materia de energéticos con la belicosa Chile ; B) para Chile, cuyas ciudades dependen del gas boliviano para producir electricidad ; C) para las transnacionales, que después del "referendo del gas" muy posiblemente queden sin posesión de los hidrocarburos bolivianos ; y D) para la pequeña oligarquía político-empresarial, compuesta por célebre personajes como el depuesto presidente Sánchez de Lozada o el actual Ministro de Hidrocarburos Antonio Aranibar Quiroga, cuya estabilidad política y económica depende de la satisfacción de los dos anteriores.

Mesa ya ha decidido jugar para Washington, Chile y Repsol, definiendo así la fecha de vencimiento de su mandato. Cuatro de los cinco movimientos sociales más importantes del país - han decidido que la oportunidad concedida al historiador y periodista sólo han consumido las esperanzas del ciudadano y sólo han ganado tiempo para la causa neoliberal.

Este año es de esperarse lo peor porque los republicanos en Washington y la derecha chilena, le asignan escaso valor a la vida humana, hoy devaluada infinitamente más al cambio del dólar y con relación al precio del petróleo ; pero el presidente-historiador boliviano y las fuerzas ultraestatales detrás de él, también han olvidado algo : En Bolivia el movimiento social ha demostrado que la dignidad y la soberanía no tienen precio en dólares o gas, mas sí en sangre.

*Erick Fajardo es corresponsal de Adital en Bolivia.

Al publicar en medio impreso, favor citar la fuente y enviar copia para : Caixa Postal 131 - CEP 60.001-970 - Fortaleza - Ceará - Brasil

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