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28 février 2016

MEDIAOS YCOMUNICACION

Argentina y otros países van hacia el futuro pero en reversa

par Rodrigo Fernández Miranda*

 

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Como todo proyecto político, el neoliberalismo necesita construir un relato. Analizando en perspectiva los discursos de dirigentes neoliberales se destaca, primero, que es un marco ideológico al que ningún partido con vocación de poder admite adherir. Segundo, la homogeneidad del recetario y sus impactos se correlaciona con una similitud en su andamiaje argumentativo.

Desde 1979 en las campañas de proyectos neoliberales, con fuerte peso de silencios discursivos y falta de definiciones, la clave no es lo que se dice sino lo que se omite. Tres ideas fuerza que estructuraron parte de estos procesos electorales son el « cambio », la embestida contra la oposición gobernante y la « unión » del país (Thatcher, Reagan, Menem, Fujimori, De la Rúa, Rajoy o Sarkozy).

Ganadas las elecciones, al anunciar el primer paquete de medidas de ajuste la idea articuladora nace con Margaret Thatcher : « no hay alternativa » [TINA]. Un recurso argumentativo que presenta al recetario como camino único, ocultando su carácter ideológico e imponiendo una visión de « la » economía como ciencia exacta y posideológica. Junto con su inevitabilidad, estos ajustes se acompañan con « la pesada herencia recibida » y la necesidad de « recuperar la confianza de los mercados » (Menem, Fujimori, De la Rúa, Rajoy, Samaras o Sarkozy). Los costos políticos pretenden repartirse entre su antecesor y la falta de alternativas ; el Gobierno toma este rumbo porque no le queda otra opción.

Estas políticas poco tardan en impactar sobre las mayorías. Aquí, el esquema incorpora fundamentos como « estamos mal, pero vamos bien » o los « sacrificios patrióticos » (Menem, Fujimori, De la Rúa, Papandreu, Monti o Rajoy). Con mayor desigualdad, pobreza y desempleo se plantea que los beneficios del modelo se verán en un futuro cercano, y se piden sacrificios y paciencia hasta que se derrame algún beneficio.

Cuando se radicaliza el modelo y aumenta la conflictividad social, el relato apunta a criminalizar la protesta y a denostar lo público. Así se instalan dos marcos : uno legitima « protocolos para regular » la protesta, otro promueve la desafección y la apatía para someter la política, privatizar y reducir el Estado. Ante la pérdida de legitimidad y apoyo al Gobierno se incorporan protagonistas del capitalismo global (FMI, Departamento del Tesoro, BCE o Foro de Davos) que felicitan su « valentía » o « determinación » por aplicar estas políticas, como sucediera con Menem, Fujimori, De la Rúa, Rajoy, Samaras o Sarkozy.

En el lenguaje neoliberal no existe el término « neoliberalismo », y se llama « ahorro » al ajuste, « reformas » a la transferencia de recursos, « flexibilización » a la precarización, « racionalización » a los despidos, « moderación » a la reducción salarial, « austeridad » a los recortes de derechos o « modernización » al achicamiento del Estado. E « inevitables » a las medidas antipopulares. Distorsión sistematizada en el uso del lenguaje que contribuye a depreciar el peso de la palabra en la política.

Previsibilidad de una narrativa macrista [neoliberalo-neocolonial. ntdEC]

Durante la campaña macrista, con excepción de algunos exabruptos, las medidas neoliberales se omitieron, camuflaron o negaron invocando una « campaña del miedo ». Con fuerte orientación publicitaria y llena de apelaciones emocionales, ésta se articuló sobre los ejes de « cambio » (que como Fujimori incluyó esa palabra en el nombre de su alianza), « unión » y ataque al kirchnerismo.

A partir de diciembre, las medidas de ajuste, endeudamiento, despidos, transferencia de recursos, se justificaron a través de la falta de alternativas, la « herencia k » y la necesidad de « recuperar la confianza de los mercados ». El discurso del Gobierno desde el principio criminalizó la protesta social, estableciendo « protocolos » para su represión, y denostó lo público, denominando « ñoquis » o « grasa militante » a trabajadores despedidos del Estado. Incorporó el término « sinceramiento » y, camino a ser « un país serio y normal », bautizó a la ficción de una política sin conflictos y una gestión pública ceocrática como « una nueva forma de hacer política ». Poco tardarán en pedir « sacrificios patrióticos » y augurarla llegada de los beneficios del ajuste. Ya aplaudirán el FMI, Davos y otros la « valentía » de profundizar políticas antipopulares.

El macrismo,a pesar de lo sofisticado y potente de su aparato de comunicación, repite un esquema discursivo vigente desde hace décadas. Un relato que explica, significa y legitima un modelo que desplaza los ejes de poder de la política a « la » economía, del Estado al mercado. Y todo lo que tiene de excluyente este modelo y de cínico su relato, lo tienen ambos de previsible.

Rodrigo Fernández Miranda* para Página 12

*Rodrigo Fernández Miranda. Docente e investigador social argentino
Rodrigo Fernández Miranda sostiene que a pesar de lo sofisticado y potente de su aparato de comunicación, el macrismo [neoliberalismo en general] repite un esquema discursivo vigente desde hace décadas basado en la distorsión sistematizada en el uso del lenguaje para depreciar el peso de la palabra en la política. Nota de Página12

Página 12 Buenos, Aires, 22 de febrero de 2016.

NOTA DE EL CORREO :

Si se me permite quisiera avanzar una hipótesis de trabajo en forma de pregunta :
¿tipo de neoliberalismo que aqueja a los países emergentes y pobres es el mismo que sufren los grandes países hegemónicos ? ¿No habría que diferenciarlo con otro concepto incluyendo imperialismo + neocolonialismo ? ¿No habría que popularizar otra palabra que identifique mejor nuestra dolencia ? Porque no es lo mismo sufrir el neoliberalismo en países ricos que en países pobres. Los países hegemónicos no son imperialistas con ellos mismos, lo son con los emergentes y pobres. O sea que todos los gatos no son pardos en este caso.
Carlos Debiasi, para El Correo de la diáspora.

El Correo de la diáspora. París, 22 de febrero de 2016

COMENTARIOS :

Estoy de acuerdo y me gusto el « resumen » si así se puede llamar, de Rodrigo. Agregaría a los temas desenvueltos otros que me suscito el texto.. que si bien el discurso de apretar el cinturón es viejo, la hipocresía, el cinismo y la falta de compromiso con la verdad, esta extendido. Para citar un ejemplo. Rodrigo Fresan escribió un artículo llamado Homo paranormal el día 3 de febrero de 2016 satírico que vale la pena.

Otro tema que para mi es muy importante es lo nuevo que representa la globalización de la media , que sustituye el golpe de estado militar. Hoy los dueños del poder se sacaron la careta, no precisan de los militares, y por eso se comportan como dueños, (Estoy escuchando la radio nacional donde Macri dice que el país es de todos !! Que bueno, que saber iluminado !! ) sigo... es asustador el poder de convicción que tienen con el apoyo incondicional de los diarios, la televisión los periodistas..etc

Hay una convicción sin argumento que dice que el gobierno anterior, fue terrible, que dejo todo mal, y que se precisa de un año para mejorar, sin preocupación por la construcción de un saber proprio. La respuesta a cualquier pregunta sobre si Macri sería mejor la respuesta : es no importa quien sea puede ser cualquiera, lo importante es terminar con Cristina. No hay posibilidad de dialogo, argumento, ni pregunta, bueno dejo por aquí, espero los comentarios, abrazos Silvia.

* * *

Hola Carlos,

El término « neoliberalismo » que usa -casi- todo el mundo es ambiguo

En un libro mío que publiqué en 2010 yo escribí :

David Korten escribe :

« Robert Reich, secretario [us]americano del Trabajo en la administración Clinton, explicaba en su libro The Work of Nations (1991) que la mundialización económica promovida con tanto éxito por las instituciones de Bretton Woods llevó a las clases más ricas a separar su interés del de la nación y, por eso mismo, a no sentirse interesados por sus vecinos menos favorecidos ni obligados en forma alguna hacia ellos. La ínfima minoría de los muy ricos ha formado una alianza apátrida en virtud de la cual el interés general se confunde con los intereses financieros de sus miembros. Esta separación se ha producido casi en todos lados con tal amplitud que la distinción entre países del Sur y del Norte ya no tiene mayor significación. La división no es más entre países sino entre clases. Cualquiera haya sido la intención, las políticas propiciadas por las instituciones de Bretton Woods que tuvieron éxito permitieron inexorablemente a los muy ricos reivindicar las riquezas del mundo entero a expensas de sus semejantes, de las otras especies y de la viabilidad de los ecosistemas del planeta » [1].

Vale la pena quizás citar también un párrafo de un libro escrito por un grupo de economistas franceses en 1983, porque es una previsión exacta de la sociedad actual :

« La culminación de la regulación monopolista privada a escala mundial conducirá a una reestructuración drástica y, sin duda, irreversible, de los Estados- naciones. Estos se convertirán en territorios amorfos cuyas funciones económicas estarán determinadas desde el exterior por oligopolios internacionales. Esos territorios serán a la vez grandes espacios abiertos y fragmentados. Se impondrá una estructura dualista, hecha de un sector « moderno » y otro « tradicional ». En el primero, ampliamente internacionalizado, estarán concentradas las sedes de los grandes grupos, las industrias de alta tecnología, las grandes instituciones de enseñanza, los dirigentes y los ingenieros mejor formados, ellos mismos muy movibles y hablando el mismo idioma, los laboratorios y todo el complejo de medios de comunicación internacionales. El sector « tradicional » agrupará la masa de la población, con baja remuneración y calificación, dedicada a las tareas subcontratadas por el sector moderno en las que, quizás, un tiempo de trabajo más corto será compensado por la reducción de la cubertura de las necesidades sociales, la que será preferida al desempleo, cuya tasa será elevada ».

* * *
Muchos se obstinan en llamar « mundialización neoliberal » al sistema socioeconómico actualmente dominante, como si se tratara de una enfermedad pasajera y curable del capitalismo. Las expresiones « mundialización neoliberal », « economía mundo » (Wallerstein) o « Imperio » (Hardt y Negri), muestran, una vez más, el papel desempeñado por el lenguaje como portador de una ideología destinada a ocultar la verdadera naturaleza del capitalismo.

La llamada mundialización neoliberal no es otra cosa que el sistema capitalista real actual, es decir el resultado de la evolución del capitalismo hasta su etapa actual imperialista y guerrerista, cuya expresión más acabada y brutal está concentrada en el poder económico- político de los Estados Unidos, en crisis notoria, pero aún dominante a escala mundial.

Cuando hablamos de « sistema capitalista » no nos referimos solamente a sus aspectos económico-financieros, sino al conjunto de un sistema de dominación, con sus componentes económico-financieros pero también políticos, militares, sociales, ideológicos, culturales, comunicacionales e « informacionales ».

* * *
No hay un capitalismo enfermo de la mundialización neoliberal y de guerrerismo y otro capitalismo « posible » o utópico, estable y eficiente, que funcionaría con fluidez, libre de las crisis, del militarismo y la guerra y de brotes neofascistas ....

* * *

El sistema de explotación que rige en todo el mundo -con distintos matices y niveles de explotación según los países y regiones - es el CAPITALISMO. Esa es la denominación correcta que hay que emplear en lugar de neoliberalismo.

Cordialmente, Alejandro Teitelbaum

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