Accueil > Les Cousins > Brésil > ¿Y si ellos tuviesen razón ?
Por Leonardo Boff
ALAI-AMLATINA, 11/03/2003, Río de Janeiro. Todos estamos indignados ante el poderío de los traficantes que producen un caos social en Río de Janeiro. Queremos medidas drásticas pero ellas solo son escandalosas. Meses después vuelve la violencia con más osadía y mejor articulación de los traficantes. Con excepción de unos pocos observadores más valientes, los análisis suelen ser convencionales y poco explicativos. Pero lo que importa es ir a la raíz de la cuestión y encarar la verdad con honradez.
Cuál es la verdad que no quiere callar y que, pronunciada,
nos acusa, y que, por eso, tendemos a ocultar ? Es el
reconocimiento de que los hechos ocurridos en Río y los
alrededores resultan de opciones políticas que estigmatizan
desde siempre a nuestro país. Hicimos un pacto social que
no incluye a todos, con un orden, un Estado, políticas y
leyes que son buenas sólo para nosotros, los incluidos. En
ese pacto no caben por lo menos cuarenta millones de
brasileños. Peor todavía : obligamos a estos excluidos a
insertarse en ese orden y a respetar nuestras leyes.
Muchos de ellos piensan : por qué respetar si no somos
respetados ? Por qué la comunicación con nosotros se hace
por la violencia, forzándonos a obedecer y a funcionar como
actores agregados a un proyecto que atiende los intereses
de quienes nos consideran apenas pueblito ?
Tengamos un mínimo de sinceridad : qué se hace de
consistente en términos de políticas públicas para los
millones que viven en las favelas y en los bolsones de
nuestro país ? Hay mucha rabia y decepción entre el pueblo
ante los políticos y el Estado excluyente. La ausencia
culpable del Estado creó un vacío que fue rellenado por los
traficantes. Ellos ofrecen trabajo, renta, subsistencia
básica a millares de jóvenes para los cuales el Estado y la
sociedad no ofrecen ninguna alternativa decente. Se
organizó entre ellos otro pacto social, tácito, otro orden,
otras leyes, el "Estado bandido". Ahí hay líderes que
dictan normas y comenten crímenes injustificables.
Sin eufemismos, lo que está ocurriendo ahora es un
enfrentamiento entre dos ordenes. El "otro orden" tomo
conciencia de cuan injusto, corrupto é hipócrita es el
orden vigente, el nuestro. Es en nombre de él que los
policías suben a las favelas, derrumban puertas, golpeando,
tirando, humillando personas, en su mayoría trabajadora e
inocente.
Para nuestro escándalo, no fue exactamente eso que la Carta
del Tráfico dice, en la publicación del 25 de febrero ? En
ella se testimonia lo que todos sabemos o tememos reconocer
"que los verdaderos marginales no están en las favelas, ni
atrás de las gradas, y sí, en el alto escalón de la
política. Será que entre los presos de este país existe
uno que haya cometido un crimen más repugnante que el de
matar una nación de hambre y miseria ? Entonces BASTA. Sólo
queremos nuestros derechos". Y la carta muestra confianza
en Lula, pues confiesa que "las personas humildes y pobres
sólo cuentan con el Sr. para salir de este lodo". Y si
ellos tuviesen razón ?
Todos nos sentimos aliviados con la transferencia de
Fernandino Beira-Mar. Puede ser peligroso, pues nos hace
desviar la atención sobre nosotros mismos, causa decisiva,
aunque no la única, de la desgracia social que produce la
marginalidad y los líderes del tráfico. Si no hacemos otro
pacto social que incluya a todos, vamos a tener, de tiempo
en tiempo, caos social y paralelismo de dos ordenes, ambos
perversas, dividiendo de arriba abajo el único país que
tenemos.
* Leonardo Boff es teólogo, escritor y profesor emérito de la UERJ.