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21 août 2002

Mercado tiembla ante subida de Lula en encuestas.

 

Luiz Inácio Lula da Silva, el candidato presidencial del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), está postulando al cargo más importante de Brasil por cuarta vez consecutiva.

En las anteriores elecciones encabezó las encuestas sólo para perder en la segunda vuelta. Esta vez, sin embargo, está cultivando alianzas con partidos centristas que podrían mejorar sus posibilidades.

Faltando cuatro meses para elegir al sucesor del dos veces presidente Fernando Enrique Cardoso, no son los empresarios los que están amenazando con abandonar el país, sino los inversionistas extranjeros.

La reciente subida de Lula en las encuestas ha incrementado la incertidumbre entre los inversionistas extranjeros respecto a su política económica. Esto ha puesto en tensión a la economía, que depende de los flujos del capital extranjero.

Al bajar de tono su discurso radical y aliándose con otros partidos, el PT tiene su mejor oportunidad de ganar las elecciones del 6 de octubre. Pero el candidato favorito del gobierno, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), también esta trabajando intensamente sus posibles alianzas.

Luego que Roseana Sarney, candidata inicial del Partido del Frente Liberal (PFL) (NA, Ene. 28, 2002), tuviera que abandonar la carrera debido a un escándalo de corrupción, sus votantes parecen haberse trasladado a Lula, por quien la intención de voto subió 10 puntos, a más de 40%, en encuestas a mediados de mayo. Aunque sigue siendo favorito, un sondeo del 9 de julio de Ibope le dio 34% de la intención de votos.

Este aumento, junto con el estancamiento del crecimiento económico y crecientes temores sobre las cuentas fiscales del gobierno, impulsó a bancos extranjeros y agencias de clasificación de riesgo a revisar las inversiones en Brasil.

El riesgo Brasil —la bonificación que pagan el gobierno y empresas locales para contraer préstamos externos— subió de 700 puntos en marzo a más de 1,700 en junio. El dólar también subió, de 2.33 reales en abril, a más de 2.80 en julio.

"Los inversionistas continúan preocupados de que los términos de la deuda del país puedan ser reorganizados si un nuevo gobierno lleva al país hacia la izquierda", dijo Keith Murray, analista de la agencia calificadora Moody’s.

El nerviosismo de los inversionistas provocó duras reacciones de políticos y hasta de subsidiarias locales de bancos multinacionales que han disminuido de categoría la deuda brasileña. Lula calificó la acción de los bancos como "terrorismo económico".

Sin embargo, analistas políticos sostuvieron que ellos sólo estaban siguiendo el mercado.

"Mucho antes que los bancos extranjeros hicieran su evaluación, los mercados internos estaban dando señales de un empeoramiento de las expectativas", dijo Paulo Vieira da Cunha, economista de Lehman Brothers.

Para disipar los temores de los inversionistas, el ministro de Hacienda, Pedro Malan, invocó a los candidatos presidenciales a mostrar sus planes económicos y sus compromisos con las reformas realizadas por Cardoso.

"La implementación de nuestro programa de gobierno para Brasil... representará una ruptura con el actual modelo económico, basado en la apertura y desregulación radical de la economía nacional, y en subordinar su dinámica a los intereses y estados de ánimo del capital financiero globalizado", dice un documento inicial de plataforma dado a conocer por Antonio Palocci Filho, coordinador de la campaña de Lula.

Glauco Arbix, sociólogo que mantiene estrechos vínculos con los líderes del PT, dijo que si el partido gana, no incumplirá o renegociará la deuda de Brasil, respetaría los contratos firmados por la anterior administración y mantendría la estabilidad monetaria. Pero el poner mayor énfasis en la creación de empleo puede comprometer partes de la receta neoliberal, tales como las metas de inflación adoptadas por el actual gobierno, precisó.

En los municipios y estados donde ha gobernado, el PT ha demostrado prácticas administrativas prudentes y respeto a las limitaciones fiscales. Aun si el partido quisiera realizar cambios radicales, necesitaría la aprobación del Congreso.

En comparación con anteriores elecciones, en las que tuvo el apoyo de sólo unos pocos partidos izquierdistas, esta vez el PT está buscando alianzas con partidos del centro, particularmente el Partido Liberal (PL) y el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

"Brasil es un país inmenso", dijo Arbix. "Se necesitan alianzas para gobernar".

Durante semanas, el PT estuvo negociando una alianza con el PL, que suele votar con el PT en el Congreso. El PL tiene buen número de líderes evangélicos, aunque la estrategia iba dirigida a atraer a la clase empresarial. Para consolidar la alianza, el 19 de junio Lula eligió al multimillonario empresario José Alencar, del PL, como su vicepresidente.

El pacto entre los dos partidos se ha visto retrasado por dificultades para formar alianzas en diferentes estados. El tribunal electoral brasileño ha establecido que las alianzas partidarias a nivel de estado deben ser las mismas que a nivel federal.

El PT también ha estado cortejando a elementos del PMDB, que integra la coalición gobernante. A principios de junio, Lula ofreció la vicepresidencia a Pedro Simón, senador distanciado del PMDB, pero éste declinó la invitación.

El PT continúa sembrando divisiones dentro del PMDB realizando discusiones informales con líderes cercanos al ex presidente Itamar Franco (1992-94), actual gobernador de Minas Gerais, y Orestes Quércia, el controvertido ex gobernador del estado de São Paulo.

El 18 de junio, Franco anunció que renunciaría al PMDB, del que es cofundador, para apoyar a Lula. Quércia también ha prometido respaldar a Lula.

El PSDB, asimismo, ha estado tratando de mantener su influencia con el PMDB. Serra eligió a Rita Camata, del PMDB, como su vicepresidenta. Una victoria la convertiría en la primera mujer vicepresidenta de Brasil.

Hasta junio, Ciro Gomes, quien encabeza la coalición del Partido Popular Socialista (PPS), el Partido Democrático Laboralista (PDT) y el Partido Laboralista Brasileño (PTB), no llegaba al 10% en las encuestas. El sondeo de Ibope del 9 de julio, sin embargo, lo colocó junto a Serra, con 18% y 17%, respectivamente.

Finalmente, la mayoría de analistas coinciden en que Lula se enfrentará en una segunda vuelta con Serra o Gomes.

—LADB por Noticias Aliadas, 22 de Julio 2002, www.noticiasaliadas.org

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