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28 mars 2026

LA GUERRA ES SU OFICIO

par Serge Halimi *

 

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El pasado 4 de enero, con el año recién estrenado, el presidente estadounidense regresaba a Washington a bordo de su avión. Se le veía en forma. Había jugado al golf en Mar-a-Lago y, durante la víspera, había asistido en directo al secuestro de su homólogo venezolano Nicolás Maduro por un comando del Ejército estadounidense

Sorpresa total, ejecución impecable. De ahí que Donald Trump se sintiera aún más deseoso que de costumbre de hablar con los periodistas. Embalado, solo le hicieron falta unos pocos minutos para amenazar a seis Estados : los que acaba de atacar : Venezuela y Cuba —habida cuenta de que 32 guardaespaldas cubanos de Maduro habían muerto en la operación—, pero también Irán, un país que ya había bombardeado siete meses antes. A la lista se les añadieron Colombia, México y Groenlandia.

Los periodistas que lo rodeaban acogieron sus palabras con regocijo. Tan pronto como señalaba a un país, animaban a Trump a subir la apuesta : « ¿Quiere eso decir que habrá una operación de Estados Unidos en Colombia ? » ; « ¿Está pensando en una acción estadounidense en Cuba ? » ; « ¿Cree que optará por actuar contra Groenlandia ? ». Dentro de ese club de fans del presidente que lo acompaña en su regreso de Florida hay un individuo que no deja de gesticular, feliz de la vida : el senador republicano por Carolina del Sur, Lindsey Graham. El presidente le cede la palabra. ¿Para que deje de menear la cabeza como una marioneta ? Puede. En todo caso, no pierde la ocasión de pavonearse : « Está Venezuela, está Cuba, está Colombia… Trump está limpiando nuestro patio trasero de un califato de la droga con dictadores narcoterroristas que asesinan, violan y nos mandan droga a casa. […] Esperen un poco y verán cómo le llega el turno a Cuba, una dictadura comunista que ha matado a sacerdotes y monjas. Sus días están contados ».

El relato de Graham concluye con un happy ending de lo más oportuno en esta época de buenos deseos : « Un día nos despertaremos, espero que en 2026, con aliados en nuestro patio trasero que hacen negocios con Estados Unidos, no con dictadores narcoterroristas que matan a estadounidenses. Será un gran día —se dirigió entonces a Trump—. Gracias a lo que ha hecho, todo el mundo se plantea las cosas de un modo distinto ». Con aire un tanto soñador, el presidente completa : « De hecho, vamos a tener que hacer algo con México ». Y mientras Graham asiente, añade : « Necesitamos Groenlandia ».

Para tratarse de un presidente que, en su discurso de investidura, prometió que su éxito se mediría por las guerras a las que no se dejaría arrastrar, el año que ha quedado atrás estuvo cargado de sorpresas. La opinión de Graham, por el contrario, no ha cambiado desde hace treinta años. Al igual que quienes van por ahí repitiendo que Estados Unidos está de capa caída, que sus mazazos no son sino las convulsiones y estertores de un imperio agonizante, o como los europeístas que reaccionan a la avalancha de fracasos de la Unión Europea reclamando una organización todavía más federal del continente, Lindsey Graham solo lleva una herramienta en su maletín : la guerra. Incluso cuando se trata de desembarazar a un aliado (Israel, por ejemplo) de un enemigo (pongamos que Irán). No es de extrañar, pues, que en el avión presidencial que los traía de vuelta de Mar-a-Lago, Graham le pidiera a su amigo y contrincante en el golf —dicen que se deja ganar por Trump para conservar su amistad— que matara al ayatolá Alí Jamenei, « Hitler moderno » y « nazi religioso ». ¿Aun a costa de pegarle fuego a la región ? Nada de eso, ya que « si todo va bien, llegará la paz. Todo el terrorismo apadrinado por un Estado se detendrá. Se acabó Hezbolá, se acabó Hamás. Israel y los saudíes harán las paces. Será una nueva era para Oriente Próximo »  [1]. Una operación militar y el patio trasero estadounidense se deshace de narcoterroristas ; otra guerra y Oriente Próximo queda limpio como una patena.

En 2009 se apostó al mismo número en el sudeste asiático. Aquel año, grabaron a Graham sentado junto a otro presidente, joven y demócrata. Barack Obama acababa de anunciar el envío de 35.000 soldados más a Afganistán. « Apoyo por completo la decisión del presidente —insistió el senador republicano—. Me gustaría que todo estadounidense supiera no solo que esas tropas son necesarias, que por desgracia las bajas probablemente aumenten, sino también que tenemos una estrategia […] que justifica las consiguientes pérdidas de vidas humanas y recursos ». Dos años después, empezaba a verse la luz al final del túnel : « Estamos a punto de lograr que la situación cambie a nuestro favor. Veo Afganistán, Túnez, Egipto, Libia, Siria o Yemen como otras tantas oportunidades increíbles para hacer un mundo mejor ». Pero ojo : « Si nosotros, en el Congreso, aceleramos el calendario de retirada porque entre nuestros conciudadanos es más popular hacerlo así, pondremos en peligro todo lo que llevamos ganado »  [2]. Y… ¡zas ! En 2021, las tropas estadounidenses desplegadas en Kabul se retiraban presas del pánico. El Ejército estadounidense dejó atrás miles de millones de dólares en material nuevecito y abandonó a miles de auxiliares afganos de los ejércitos de la OTAN a la ternura de los talibanes.

Graham nunca aprende nada del sufrimiento ajeno. Su bando, que es el de los halcones, reúne a oficiales jubilados (el propio senador era coronel en la reserva, por más que jamás hubiera entrado en combate) que ejercen de asesores belicistas en la CNN o Fox News, así como a parlamentarios cuyos fondos electorales se ven alimentados por el lobby militar. Su credo es la ley del « último cuarto de hora », que exige no dar nunca el brazo a torcer antes de la capitulación total del enemigo. Y es que la derrota –como el infierno– son los otros, los pacifistas o los quintacolumnistas, los que no han entregado suficientes armas, enviado suficientes soldados o arrojado suficientes bombas. O los que han tardado demasiado en meterse en harina. El caso es poder imputar el fracaso de las guerras no a quienes las inspiraron o las dirigieron, sino a quienes dudaron de su éxito… o aseveraron su fracaso. Razón por la cual, en 2021, el senador Lindsey Graham reclamó la destitución del presidente Joseph Biden, acusado de traición ante los talibanes : « Estamos desnudos y ciegos frente al riesgo de un nuevo 11 de septiembre. Nunca en mi vida he tenido tanto miedo de que se produzca un ataque contra nuestra patria ». Es la eterna cantinela de la « puñalada por la espalda » o la « teoría del dominó » que los países occidentales han entonado a cuenta de Indochina, Argelia o Irak. Ahora la han retomado a propósito de Ucrania.

Ucrania, precisamente. Graham va allí casi tanto como a Israel. Pero, mientras que habría admitido el uso de una bomba atómica en Gaza –al fin y al cabo, « Estados Unidos ya arrojó dos bombas nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki para deshacerse de un peligro existencial » (NBC, 14 de mayo de 2024)–, no puede sugerirles lo mismo a sus amigos de Kiev. Cosa que obviamente deplora, por lo que se conforma con el asesinato del presidente Vladímir Putin y con animar a los militares ucranianos con los que se reúne a « matar rusos ».

Es posiblemente este sentido de la diplomacia lo que convenció a París y Bruselas de poner en manos de Graham la tarea de convencer a Trump de que endureciera su postura hacia Moscú. Para lograrlo, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, se reunió en repetidas ocasiones con el senador republicano : a finales del pasado abril en Washington, el 9 de mayo en Ucrania, otra vez algunos días más tarde en Turquía, en París el 31 de mayo y en Roma allá por julio. « Hablo con él por teléfono casi cada dos días », se jactó en cierta ocasión Barrot  [3]. ¿Su objetivo común ? « Detener la guerra colonial de Vladímir Putin por medio de la amenaza de sanciones ». Ahora bien, como Trump no siempre tiene las mismas ideas que su colega golfista sobre este asunto, cabe la posibilidad de que Barrot marre el tiro si confía en exceso en su nuevo amigo. Como escribió Obama en sus memorias, « Lindsey es ese tipo que traiciona a todos para salvar el pellejo »  [4].

« Salvar el pellejo » más que preocuparse del de los demás. En 2017, durante un pulso nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte, Graham reclamó que Washington priorizara la seguridad a largo plazo del territorio estadounidense antes que la estabilidad regional inmediata en el sudeste asiático. Por consiguiente, era preciso atacar sin tardanza, antes de que Pionyang contara con misiles de largo alcance que pudieran alcanzar « California o, tal vez, otras partes de Estados Unidos ». Una guerra inmediata podría impedirlo. ¿Y si eso supone la muerte de « miles de personas » ? « Morirán allí, no aquí »  [5].

Graham hizo gala del mismo humanismo ejemplar cuando Jamal Khashoggi, periodista del The Washington Post, fue descuartizado en 2018 en las instalaciones del consulado saudí en Estambul, sin duda por orden del príncipe heredero Mohamed Bin Salmán. Aparentemente indignado, Graham juró no volver a poner pie en el reino, y menos aún llegar a cerrar acuerdos con él. En 2023, su opinión era muy distinta : « Las cosas mejoran a gran velocidad en Arabia Saudí »  [6]. Por un lado, Riad estaba considerando, en efecto, la normalización de relaciones con Israel ; por otro, el reino acababa de firmar un contrato de 36.000 millones de dólares para adquirir “aparatos Boeing 787 en vez de Airbus, así que he venido a darles las gracias”, dijo Graham. Lugar de fabricación de los aviones : Charleston, en Carolina del Sur…

El pasado 2 de noviembre, en una charla ante una de las organizaciones que integran el lobby proisraelí, Graham explicó las razones de su optimismo : “Las cosas van bien para el Partido Republicano y para la nación. Matamos a cuantos hay que matar y a ustedes les bajamos los impuestos. Trump es mi presidente favorito. Nos estamos quedando sin bombas, algo que nunca nos pasó durante la Segunda Guerra Mundial”. La relación entre las frases es algo confusa, pero el año en que se cumple el 250 aniversario del nacimiento de Estados Unidos promete lo suyo.

Serge Halimi* pour Le monde diplomatique

Le Monde diplomatique. Madrid, février 2026.

*Serge Halimi, es escritor y periodista francés. Miembro del equipo editorial de Le Monde diplomatique desde 1992, ha sido el director de esta publicación mensual desde marzo de 2008.

Notes

[1« Sunday Morning Futures », Fox News, 11 de enero de 2026.

[2« Tucker Carlson : Lindsey Graham is a mouthpiece for pro-war lies », 2 de septiembre de 2021, www.realclearpolitics.com

[3 Ante la Asamblea Nacional, el 20 de mayo de 2025.

[4Barack Obama, Una tierra prometida, Debate, Madrid, 2020.

[5Uri Friedman, « Lindsey Graham reveals the dark calculus of striking North Korea », The Atlantic, Washington D. C., agosto de 2017.

[6« US Sen. Lindsey Graham U-turns on Saudi Arabia, praises ‘transformative’ reforms after visit to Kingdom », 16 de abril de 2023, www.arabnews.com

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