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Por María José Grenni
La victoria de Lula da Silva en Brasil así como la reciente victoria de Néstor Kirchner en la Argentina muestran, al menos en sus discursos, una voluntad de fortalecer el Mercosur frente a la avanzada económica norteamericana mediante la futura Área de Libre Comercio de las Américas.
El primer gesto de Brasil para con el próximo presidente argentino fue el reciente envío de una misión de directores del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) a Buenos Aires para acordar con las nuevas autoridades económicas una nueva línea de créditos por 1000 millones de dólares, a fin de ampliar el comercio bilateral y dar comienzo a un proyecto de integración de cadenas productivas que deberá ser aceptado por toda América del Sur.
Brasil intenta también la progresiva inclusión al Mercosur de Venezuela y Bolivia, el BNDES financiará en exportaciones brasileñas para el mercado venezolano US$ 1000 millones y otros 600 millones de dólares (en conjunto con la Corporación Andina de Fomento) en obras de infraestructura en Bolivia. Cabe recordar que el pasado 25 de abril Lula y Chávez se reunieron y discutieron la instalación de una refinería de petróleo en el Complejo Portuario de Suape.
Pero pese a insinuaciones sobre una política de industrialización del Mercosur, generalmente complementarias al sector agro, como lo dicho por vicepresidente del BNDES, Darc Antônio da Luz Costa : "el esfuerzo de las reuniones entre Brasil y Argentina envuelve una política industrial complementaria". El Mercosur parece seguir orientado primordialmente a una economía agro exportadora.
El punto menos discutido es el desarrollo de la industria y de la tecnología de punta, en el que Estados Unidos como la Unión Europea son inflexibles.
En un informe presentado por la cátedra mercosur del Instituto de Estudios políticos de Paris llamado "Acuerdos Unión Europea-Mercosur y ALCA : el costo de excluir uno de ellos" (publicado por esta agencia el 28-02-03), una de las conclusiones es que la apertura comercial sólo hacia el ALCA causará desviaciones comerciales significativas y debilitaría las relaciones comerciales entre la Unión Europea y el Mercosur.
Pero si algún suscripto ve en este estudio una advertencia bien intencionada sobre los perjuicios de Sudamérica en la apertura de sus mercados a Estados Unidos podría caer en un grave error.
El segundo punto de este estudio agrega que el MERCOSUR, de priorizar sus vínculos con la Unión Europea a largo plazo se readaptará e ingresará en el sector de la agroindustria. Y las zonas en Brasil donde se mantendrá la producción industrial será en los estados con mano de obra barata.
Frente a estas pretenciones similares en su esencia de la Unión Europea y Estados Unidos, el Mercosur todavía no logra pronunciarse tan firmemente como en lo que respecta al sector agropecuario. Lula realizó esta semana una crítica a los países desarrollados por subsidiar a sus producciones agropecuarias, en una videoconferencia respecto al desarrollo económico, promovida en Paris por el Banco Mundial, en donde la Unión Europea parece hacer oídos sordos.
Sólo el tiempo dirá si el fortalecimiento del Mercosur beneficiará a la Unión Europea, a Estados Unidos o al Mercosur.
SICLA, 18 de Mayo de 2003