Accueil > Les Cousins > Brésil > El otro lado de la victoria de Lula
Par Marcel Frison
Revista Porém
Para usar un término futbolístico, Lula venció las elecciones casi por W.O, prácticamente no tuvo adversario y desarrolló una campaña cono si estuviese em una nave espacial volando por las alturas sin ser molestado por las turbulencias, ni siquiera las del mercado, que lo máximo que provocaron fueron pequeñas sacudidas em su trayectoria, a las que respondió con un discurso de estadista. Terminó saliendo aún más fortalecido.
También planeó por encima de los viejos prejuicios y el antiguo gruñido de los sectores conservadores. Lula, em paz con la vida, enamora intensamente con la nación em una relación que es una mezcla de confianza y pasión que alcanzó un alto grado de adhesión popular. Algo nunca visto em la historia reciente del país. Em los últimos catorce años, el pueblo ha votado más por el miedo que por su voluntad. Miedo de que Lula implantara una revolución conunista em el país y tomara los parcos bienes de la población (1989) ; miedo del regreso de la inflación y el fin del Plan Real (1994) ; miedo del descrédito del país ante el mercado financiero internacional y la consecuente crisis cambial (1998) y, em estas elecciones, el discurso del miedo volvió a aparecer em la infeliz declaración de la actriz Regina Duarte, que sus admiradores desconsideraron solemnemente. Antes, fueron veinte años de miedo y represión durante la larga noche de la dictadura militar.
La prensa nacional, em general, há sustentado la tesis de que la ascención de Lula a la presidencia es un fenómeno de conpetencia personal, separado de la disputa política y de la historia, algo parecido a un cuento de hadas donde el plebeyo, a través de hazañas fantásticas conquista el corazón de la princesa, el respeto de la corte y, ante la fatídica muerte del rey em combate con los bárbaros, él mismo se transforma em rey. Obviamente, contando em todo momento, con la ayuda de una hada madrina.
Es verdad que la estrategia de la Dirección Nacional del Partido de los Trabajadores que construyó las bases para la victoria de Lula, transitó caminos conservadores, especialmente en sus políticas de alianzas, que la incidencia del publicitario Duda Mendonça puso romanticismo em la imagen de Lula y que la campaña "paz y amor" sirvió para canalizar esta construcción mediática.
Sin embargo, debajo de las apariencias, lo que impulsó la victoria de Lula con apoyo masivo del pueblo brasileño, fue la larga construcción de un proyecto para el país engendrado em las filas del PT y de los movimientos sociales, y mucha lucha popular. También esa victoria fue construída sobre la quiebra de un modelo irracional, mezquino y entreguista, que cayó em descrédito ante los ojos de la población y disgregó su base política de sustentación.
Desde 1989, el PT se convirtió en una alternativa concreta de poder. En aquel año, la movilización social alrededor de la campaña "Lula Lá" ("Lula Allá", en el palacio presidencial) constituyó uno de los momentos más significativos de la historia de la lucha de los trabajadores ; y fue necesario crear una verdadera estafa electoral para que Collor derrotase a Lula. Em estos 23 años de existencia, el PT se consolidó como una referencia para la clase trabajadora, extendiendo su influencia para los llamados "sectores medios" de la sociedad e inclusive dialogando con parte de las elites brasileñas.
Al principio del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, ocho años atrás, el fallecido ministro Sergio Motta, que Dios lo tenga em su gloria, anunciaba a los cuatro vientos, que ellos tenían un proyecto de veite años para el país. Em efecto, los cambios estructurales promovidos por la "Era Cardoso" tendrán consecuencias por más de veinte años. Pero las elecciones dejaron claro que estuvieron lejos de representar un proyecto socialmente aceptado. El proceso brutal de concentración de renta, monopolización y desnacionalización de la economía y dependencia del mercado financiero, causó fisuras importantes em los sectores productivos estrangulados por la competencia desleal del mercado "globalizado", los altos intereses, el desorden cambial y la recesión económica.
Algunos se sorprendieron con el apoyo a la candidatura Lula de varios empresarios de gran porte, sin embargo, más que una adhesión política, representó un gesto en busca de la sobrevivencia. Y eso, agregado al descontento de la población, tuvo un reflejo profundo en la llamada "clase política" que en el primer turno buscó constituirse en diversas alternativas, como el neolaborismo de la candidatura de Ciro Gomes, enterrada por su incontinencia verbal y la de Anthony Garotinho, sin suficiente base social para despegar.
La candidatura oficial de José Serra, que llegó al segundo turno, literalmente a los codazos y conducida por un tipo de inercia de poder emanada del gobierno federal, intentó colocarse cono tal alternativa. Sin embargo, no pasó de un ejercicio patético de autoafirmación , al mismo tiempo que negaba lo que era exactamente la mayor experiencia administrativa de su partido, el PSDB. Para Serra y sus correligionarios el cambio era azul (el color de su partido) pero hasta el expresidente José Sarney sabía que era roja.
La victoria de Lula representa la ascención al poder federal de un movimiento amplio, de carácter nacionalista, que sobrepasó las cercanías del campo democrático y popular, sustentado por un proyecto para el Brasil de soberanía nacional, recuperación del sector productivo y reinicio del crecimiento económico, inversión em infraestructura con una visión estratégica de desarrollo sustentable e inclusión social con aumento de la oferta de empleo y renta, más educación, salud, habitación y acceso a una alimentación digna.
Pero también carga em sí mismo un fuerte conponente clasista, que puede parecer contradictorio con el discurso de coalición nacional, con el pacto social que junta trabajadores y patrones, pero que es indisociable de sus orígenes y su proceso de construcción cono dirigente político. Lula es del PT y es un metalúrgico, la cara y la carne de nuestro pueblo.
El enorme sentimiento de cambio del pueblo brasileño encontró en Lula, en el PT y en sus trayectorias ejemplares de defensa de los derechos y de las reivindicaciones de las clases populares, la confianza necesaria aliada a una propuesta de transformación con tranquilidad y seguridad. No sé si eso será posible, sin embargo, fue la fuerza motriz que esculpió esta victoria magnífica.
Se ha abierto un nuevo período de la historia brasileña, cuyo futuro será decidido a partir de la capacidad de superar nuestra dependencia del capital especulativo, de romper con los intereses particularistas y la corrupción que contaminan la política nacional y de construir una ciudadanía impulsionadora de una nueva sociedad.
No esperemos del gobierno Lula aquello que no nos podrá dar. Muchos problemas permanecerán insolubles por un largo período y tendremos enormes dificultades por delante. La ingeniería política que compuso el amplio campo de alianzas para alcanzar el resultado electoral, por su heterogeinidad, estará em permanente prueba y pactuación.
Pero superadas las principales amarras del actual modelo económico y la modificación del rumbo de la acción gubernamental a la luz del programa electo, permitirán el surgimiento de nuevas perspectivas para el país. La cuestión social deberá asumir gran importancia rescatando, para una vida más digna, a millones de brasileños marginalizados y el fuerte conpromiso con la producción permite vislumbrar una nueva puesta em marcha de la economía y la generación de más puestos de trabajo.
Una política de articulación de los países latinoamericanos para la construcción de un bloque de intercambio cultural y comercial, de resistencia y también ofensiva frente a las imposiciones imperialistas, acarreará cambios importantes en el actual orden mundial.
La campaña fue fácil, la nave dejó el cielo y aterrizó em la Explanada de los Ministerios, em Brasília. Ahora empieza una nueva etapa de la disputa política. Para transformar el Brasil será necesario contrariar intereses de grupos y sectores poderosos. Tengo una profunda confianza em Lula y los demás compañeros y compañeras que estarán al frente de este proceso. También en la sabiduría y en la inteligencia del pueblo brasileño que sabrá utilizar esta portunidad para tomar las riendas de su destino. Sin magias, con mucha lucha y mucho trabajo.
(*) Dirigente del PT de Rio Grande do Sul, Secretario de Conunicación
Traducido para Rebelión por Hugo Scotte