Accueil > Les Cousins > Brésil > El gran desafío de Brasil en el 2003, es exportar.
El Instituto de Estudos para o Desenvolvimento Industrial (Iedi), de Sao Paulo, Brasil, considera que su economía ya no puede producir superávits comerciales restringiendo importaciones sino que debe buscar, por todos los medios, aumentar sus exportaciones.
Por Patrícia Campos Mello (*)
Después de celebrar el sorprendente superávit comercial de 2002, Brasil comienza 2003 buscando un objetivo más ambicioso : lograr que el saldo se apoye en una importante reacción de las exportaciones y no sólo en la drástica caida de las importaciones.
Los resultados del sector externo divulgados por el Banco Central de Brasil confirman que la economía realizó un ajuste profundo durante 2002. El déficit en transacciones corrientes alcanzó a US$ 7.800 millones, equivalente a 1,7% del PBI, el mejor resultado desde 1994.
Dado el contexto internacional desfavorable, Brasil enfrentó dificultades en la captación de recursos externos, ya fuesen inversiones directas o préstamos y aportes financieros obtenidos en el exterior por empresas y bancos en el exterior
El elevado costo y amortización del pasivo externo -más de US$ 50.000 millones anuales, o casi US$ 1.000 millones de promedio semanal- indica que Brasil aún debe profundizar ese ajuste.
También necesita aumentar sus exportaciones pero no reducir sus importaciones, que podrían poner en peligro su actividad económica.
Según el Iedi, en 2003 el déficit en transacciones corrientes podría alcanzar a US$ 7.400 millones, equivalente a 1,6% del PBI y a 11,4% de las exportaciones.
El objetivo es realizar un cambio en las cuentas externas, semejante a lo que protagonizaron los países del sudeste asiático, el llamado ajuste asiático, luego de la crisis cambiaria de 1997.
Las devaluaciones del won en Corea del Sur, y la del rubo, en Rusia, en 1998, y la del peso en México 1995, fueron seguidas de superávits en la balanza comercial al precio de bajar las importaciones, y es lo que le ocurrió a Brasil.
El supuesto del Iedi es que el resultado comercial en 2003 (US$ 15.500 millones) será mayor que en 2002 (US$ 13.100 millones). Otra vez : el mayor saldo debe provenir del aumento de las exportaciones y no por caída de las importaciones.
Durante 2002, la economía brasileña enfrentó una profunda retracción del consumo y la reducción de la renta promedio de la población, además de una fuerte depreciación del real frente al dólar.
Esta coyuntura impulsó las exportaciones y contrajo las importaciones, provocando el expresivo superávit comercial de US$ 13.100 millones (equivalente a 2,8% del PBI), contra un superávit de US$ 2.600 millones en 2001 (0,5% del PBI).
El gran impulso de Corea del Sur y los demás en su superávit ocurrió en el 2do. y 3er. año después de la crisis. Pasada la turbulencia, esos países consiguieron aumentar mucho sus exportaciones. Es verdad que Rusia se apoyó en la suba del precio del petróleo y que México tuvo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y que Corea del Sur contaba con una enorme capacidad instalada manufacturera.
Júlio Sérgio Gomes de Almeida, director-ejecutivo del Instituto de Estudos para o Desenvolvimento Industrial (Iedi), dice que Brasil debe encontrar cuál será su eje de crecimiento brinca Almeida. "Creo que la agroindustria sigue hacia arriba. Los precios agrícolas se mantendrán en su nivel actual, y aún puede ocurrir una leve mejora, y Brasil necesita sacar partido de su gran competitividad en el sector".
En su opinión, la conquista de nuevos mercados, después de la debacle argentina, debería rendir resultados en 2004.
"Brasil tiene una participación muy pequeña en el comercio mundial y por eso debería lograr expandir sus ventas por lo menos en el mismo porcentaje de crecimiento vegetativo global : 2,5%", agregó.
A largo plazo, habrá que invertir en capacidad instalada y en productos de mayor valor agregado, menos sujetos a las fluctuaciones de los precios internacionales.
Pero es de destacar el pesimismo de las previsiones del FMI para con Brasil, al proyectar un déficit en transacciones corrientes de 3,8% del PBI para 2002 y de 3,6% para 2003.
Esto haría que entre las economías emergentes, Brasil tenga la mayor vulnerabilidad externa, quitando a las economías del este europeo.
El ajuste fue tal que acercó a la economía de Brasil al resultado habitual de la de Chile, obtuvo un mejor comportamiento que la de México y muy cercano a Colômbia, Israel, Austrália y Reino Unido.
En el caso de México, sus exportaciones en tres años y medio crecieron 90% y las importaciones, 51,7%.
Para Almeida, Brasil ya ensayó una recuperación en las exportaciones durante el 2do. semestre de 2002.
Sin considerar las ventas a la Argentina, que retrocedieron 52,9%, las exportaciones a los otros países aumentaron 8,6%.
Hay un dato que es optimista : las inversiones significativas que se están produciendo en ampliar la capacidad instalada en las industrias papelera, siderúrgica y química, que ya operan al límite de sus posibilidades.
(*) O Estado de Sao Paulo, Brasil