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19 avril 2004

-El Salvador-
Microempresarios o sobrevivientes

 

Por Engelberto Maldonado
CO Latino, abril 2004)

A las cuatro de la tarde, Reina Isabel Ayala había vendido únicamente dos minutas ($ 0.70), mientras su hija de 17 años, con un poco más de suerte superaba la venta de su madre por $ 1.30 en café con pan.

La minutera manifestó que cuando ha tenido días buenos su venta oscila entre $ 15 y $ 25, pero hay días tan malos que no vende ni siquiera para sacar lo que invierte ($ 5), para continuar al día siguiente.

El negocio de café con pan, a cargo de su hija, lo inició hace una semana y parece que le irá mejor ya que asegura que vende entre cinco y diez dólares e invierte entre tres y cuatro dólares.

Tanto la madre como la hija son empleadas informales, tienen ingresos variables, no cuentan con seguridad social, tienen ingresos inferiores a un salario mínimo, son vendedoras estacionarias, viven en pobreza extrema y no obstante, son consideradas empresarias por el sistema.

Así las clasifican los estudiosos de las personas que, por no tener un empleo formal, se generan su propia forma de trabajo para conseguir algún dinero para sus familias.

Como Isabel Ayala, existen unas 250.000 personas en El Salvador dedicadas a cualquier actividad que les genera ingresos por debajo del salario mínimo, es decir que viven en extrema pobreza.

Son los denominados microempresarios de subsistencia ubicados en la última escala por el bajo ingreso que tienen, el cual no supera el salario mínimo ; la carencia de alguna tecnología, los bajísimos montos de inversión, la informalidad de las actividades y la pobreza extrema en la que se encuentran.

Los estudios de este fenómeno, creciente en los últimos 20 años, señalan que el número de microempresas asciende a 512.000. Estas las clasifican en : de acumulación ampliada (1%) las cuales poseen hasta diez empleados y obtienen ingresos suficientes como para ahorrar e invertir ; las de acumulación simple (8%) con ingresos para cubrir las necesidades básicas, incluyendo la vivienda y la última clasificación es la de subsistencia (91%) en la que se encuentra la mayoría.

La subsistencia

Dentro de la microempresa de subsistencia existen dos subclasificaciones, las que tienen ingresos superiores al salario mínimo (40%) y las de ingresos inferiores (51%).

Reina Isabel Ayala está dentro de este último porcentaje de microempresarias porque reúne las características que identifican los expertos.

Ayala vive en la comunidad Finca Argentina, en Mejicanos, desarrolla dicha actividad después que la despidieron de la empresa exportadora de camarón Exporcasa, ubicada en San Jacinto, hace unos siete años.

Ella comentó que entonces pudo aprovechar la venta de los pequeños lotes de 5 por 15 de largo a un costo de ¢3,000 pagados por letras, donde vive en la actualidad.

Luego, les hicieron otro préstamo para construir la vivienda al cual tenían que abonar ¢150 mensual, pero sólo pagó unas letras y luego quedó en mora por falta de trabajo y la incapacidad de desarrollar una actividad que les asegurara ingresos para pagar la deuda.

Así la minutera tiene una mora que considera de alrededor de siete años, que incluso, ya no recuerda ni siquiera la entidad que se las prestó.

Wiliam Pleitez, economista coordinador del informe de desarrollo del Programa de Desarrollo las Naciones Unidas (PNUD) capítulo El Salvador, consideró que ’muchas de estas personas que trabajan por cuenta propia lo hacen, no porque tengan espíritu emprendedor, sino porque no encuentran una oportunidad de empleo’.

La gerente del programa Mejora de Entorno Pyme de la Fundación para la Pequeña y Mediana Empresa (Fundapyme), Julia Evelin Martínez, consideró que la microempresa de subsistencia tiene otras características que inclinan a identificar que la mujer está más presente en este tipo de actividades.

El 87% de los que dirigen las microempresas son trabajadores por cuenta propia, el 65% son conducidas por mujeres y el 78% clasificadas entre las de subsistencia pertenecen al sector femenino.

Dichas características se encuentran en pequeños negocios en todos los puntos de El Salvador, principalmente en los conglomerados urbanos de mayor tamaño como en los municipios del Gran San Salvador y en las cabeceras departamentales vendiendo dulces, frutas, pupusas, verduras, llaveros, y otras baratijas.

Características de la micro empresa de subsistencia

Es el segmento más representativo (91%) y está centrado en generar ingresos para el consumo inmediato.
Más de la mitad (51%) de estas personas obtienen ingresos inferiores a un salario mínimo. Los que obtienen ingresos por arriba del salario mínimo es sólo un 40%.

El 78% de las personas dedicadas a actividades de subsistencia son mujeres con empleos precarios y estacionarios, es decir, que aparecen o se mueven según actividades festivas de diferentes poblados.
Carecen de recursos económicos para invertir, de equipos para desarrollar el trabajo y tienen altos índices de vulnerabilidad social.

La escolaridad es mínima o nula y sin protección social alguna que asegure su vejez y salud, no tienen local de trabajo y cuando existe coincide con la misma vivienda.
Casi la mitad se dedica a venta de productos de primera necesidad tales como comedores, ropa, calzado, accesorios, artesanías, artículos de temporada, entre otro de origen nacional o extranjeros.

27% se dedica a los servicios venta de comida en la vía pública, venta ambulante, transporte, peluquería, jardinería, fontanería y electricidad, entre otros.
El resto (17%) subsiste en actividades productivas como molinería de nixtamal, elaboración de productos alimenticios (panadería tortillerías), reparación de calzados, talleres de costura, sastrerías, carpintería y estructuras metálicas, entre otras.
El 85% alcanza ingresos inferiores al salario mínimo y el 70% con ingresos superiores al mismo monto, no hacen uso de crédito.

En su mayoría no hace uso de crédito porque no tienen garantías hipotecarias ni fiadores con ingresos permanentes.

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