Accueil > Les Cousins > Brésil > El Eje Argentina - Brasil en busca del nuevo Mercosur
Por Modesto Emilio Guerrero
El Mercosur está frente a nuevas y complicadas pruebas. Las reuniones de cancilleres y encuentros de comisiones técnicas del Mercado Común del Sur, así como la proximidad del cónclave del ALCA, así lo indican.
A las razones económicas y comerciales que le son sustanciales al Mercosur, se les están colando determinaciones políticas por todos los costados. Primero, la nueva realidad de la subregión sur del hemisferio, eso que The New York Time definió como "un nuevo mapa político social de inseguridad al sur de la costa colombo-venezolana". Segundo, tampoco podrá evitar los efectos del cuadro crítico abierto por el trance recesivo norteamericano y europeo, la psicosis de las Torres Gemelas, Irak y el incierto mapa petrolero mundial. El perfil del nuevo Mercosur será determinado por el curso dinámico de estos escenarios. Son decisiones de Estado ineludibles.
De hecho, el análisis de las tendencias de la economía y el comercio en Argentina y Brasil, desde finales de 2002 en adelante, como las emergentes relaciones entre los cuatro Estados del Mercosur, da como resultado el siguiente trilema : A) No se puede volver atrás, B) Hay una fuerte y nueva presión externa y C) Nadie sabe cuál será el nuevo Mercosur.
El primer aspecto se puede medir en forma concreta. Los más probables ganadores del proceso electoral menos seductor de la historia argentina, son, por decirlo de una manera difusa, neoliberales del mercado interno, como su actual presidente.
Brasil tendrá que vérsela con el conflicto inminente de un neoliberalismo fuertemente incrustado en el Estado, y con lo contrario : discursos gubernamentales y una actitud de rechazo en las mayorías. El neoliberalismo uruguayo sobrevive en la cúpula gubernamental, pero se desagua por las rompeduras de una economía y un Estado quebrados. Y a Paraguay llegó tan tarde, y tan pervertido por su extraña economía prebendaria, que no se le podría llamar, estrictamente, neoliberalismo. A esto agregamos que en Venezuela huye despavorida tras cada golpe fracasado, mientras en Perú y Bolivia vive jaqueado por los nuevos pobres. Entonces, lo que dominó toda la década de noventa, se reduce, en su forma ortodoxa, a Ecuador, Chile, Colombia y la nueva Centroamérica.
Cuatro meses de integración
Lo anterior significa que ya murieron las condiciones mundiales de 1989-1990, que permitieron un bloque comercial según la regla más gananciosa del neoliberalismo : superconcentrado en una veintena de multinacionales, volcado a la economía de la oferta, reductora de los mercados internos de los cuatro socios y altamente dependiente en lo comercial, monetario y estatal.
Hoy, ese modelo está perimido y desprestigiado (es lo que Stitglitzs definió como ’el final del Consenso de Washington’). Es que además, no tiene ninguna chance de realización, a pesar de los esfuerzos restauracionistas de lo que queda del neoliberalismo, que miran a Chile con cierto resentimiento y algo de envidia.
Pero al mismo tiempo que se verifica esto, se abre un vacío en el medio. Ni Itamaratí y el Palacio San Martín, saben cómo será lo nuevo. Es, más o menos, lo que quiso decir el nuevo canciller brasileño, Celso Amorín : "Llegó la hora de la verdad para el Mercosur". Esto lo declaró en Buenos Aires, el 5 de febrero pasado, antes de subirse al avión, después de la reunión de Ministros de Relaciones Exteriores del bloque. Se llevaba a bordo la alegría de saber que el actual gobierno argentino decidió acompañarlo en una política común" del bloque para negociar el ALCA y con la Unión Europea. "Todos nos vamos a preguntar como se irá a comportar el Mercosur en esas negociaciones. Si irá cada uno por su lado, o si marcharemos juntos. Nosotros queremos caminar juntos". Este es el desafío que se marcan, tanto para la próxima reunión de las comisiones pro ALCA, el 15 de febrero, como para la cumbre de presidentes del Mercosur que se aproxima en junio. Digamos, en los justos términos del imprevisible panorama electoral argentino, que Amorín se llevó en la valija una alegría que bien podría durar cuatro meses.
Cuál es la destino de esta historia
Una de las paradojas del Mercosur es que en sus primeros 10 años de vida, jamás cumplió con los principios de su "unión aduanera". No lo podía hacer, con la estructura, objetivos y funcionamiento que se dio. Todo se redujo al más pragmático negocio.
De allí que hoy, aparezcan declaraciones como esta : "El bloque no está preparado para una moneda común y ni siquiera cumplió, en más de una década de vida, con los principios básicos de una unión aduanera". (Diário do Comércio, Brasil, 5/02/03).
Cuando Michel Alaby, presidente de la Associação de Empresas Brasileiras para a Integração de Mercados, señaló este dato político, recordaba, con precisión de empresario, que la muerte y la vida del Mercosur dependen de que cumpla una sola política comercial, con una relación de Estado correspondiente.
Especialistas en comercio exterior advierten que desde los últimos meses de 2002, se abrió una perspectiva nueva para el Mercosur. Además de las novedades del gobierno de Lula, advierten dos hechos económicos ciertos : Argentina recuperó su fuerza exportadora, al ritmo que Brasil se transforma en un globaltrader, diversificando sus ventas a los cuatros rincones del planeta.
En el caso de Argentina "Las exportaciones aumentaron 21% en relación al mismo mes de 2002. Las exportaciones de productos básicos, en comparación con enero de 2002, acusaron un crecimiento de 40,3% ; las de semimanufacturados, de 45,4%, y las de manufacturados, de 23,7% -lo que apunta a una tendencia mucho más favorable para 2003" (Aduaneiras, Rio de Janeiro, 5/2/03).
Esto, por sí solo no es garantía de nada, como lo demostraron 7 años de súper exportaciones argentinas, brasileñas y uruguayas durante la década del noventa. Por eso, ellos presienten que el asunto queda en las ’manos largas’ de lo que se haga en política de Estado. O lo que no se haga. Y esto, ya no es tan fácil como vender y comprar, porque cuando la voluntad de las poblaciones están en el medio, dos más dos no siempre da cuatro.
Quizá sea esa ecuación la que induce a mercosurianos convencidos como el canciller Celso Amorín, a advertir : ’Cuando el presidente Lula coloca al Mercosur como prioridad de las políticas de sus relaciones exteriores, el está yendo en la dirección de la historia’ (O Estado de São Paulo, 6/02/03).
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