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21 février 2005

Cuba y la mujer en democracia.

 

Por Marta Denis Valle
Argenpress, 19 de febrero del 2005

La lucha por el sufragio femenino tuvo importante resonancia en Cuba y aunque su aprobación, en 1934, antecedió a la mayor parte de los estados de América Latina, en la práctica significó muy poco en beneficio de la mujer hasta la segunda mitad del siglo XX.

Este país ocupó así el sexto lugar después de Canadá (1918), Estados Unidos (1920), Ecuador (1929), Brasil (1932) y Uruguay (1932), resultado de las demandas acumuladas en ese sentido y como parte del proceso generado por la revolución antimachadista.

El sufragio femenino fue otorgado mediante decreto presidencial y confirmado en la Constitución de 1940.

Pero la capacidad para ejercer ese derecho tuvo solo carácter simbólico en una sociedad donde al triunfo de la Revolución en 1959, las mujeres constituían el 55 % del casi millón de analfabetos, entre los seis millones de habitantes.

Los antecedentes en defensa de los derechos de la mujer se remontan a la República en Armas ; primero se pronunció la camagüeyana Ana Betancourt durante la Asamblea Constituyente de Guáimaro, en 1869, y luego la matancera Edelmira Guerra Valladares, en la Guerra de Independencia de 1895.

En 1923 y 1925, la Federación de Sociedades Femeninas Cubanas celebró en La Habana los primeros congresos de su género en América Latina, y en sus agendas estuvieron el sufragio femenino, la igualdad de derechos civiles, la protección a la niñez y otros problemas sociales referidos a la mujer.

Las cubanas gozan hoy de la plena igualdad social y han logrado situarse de manera ascendente, desde 1976 hasta el presente, en los órganos del Poder Popular, al ser elegidas a las Asambleas Municipales, Provinciales y a la Asamblea Nacional (parlamento).

Integrantes de las instancias municipales, las delegadas de circunscripción constituyen el 23,37 % y más del 31 % a las Asambleas Provinciales.

Las 219 diputadas elegidas a la VI legislatura, en enero del año 2003, duplican a las 105 de aquella primera legislatura, y representan el 35,96 % de los 609 miembros del parlamento cubano. Cuba se sitúa en el sexto lugar mundial, precedida por Suecia, Dinamarca, Holanda, Finlandia y Noruega.

El próximo abril se efectuarán nuevamente elecciones en los 169 municipios del país y en reuniones previas de vecinos, abiertas y públicas, serán nominados los candidatos y candidatas.

En los comicios anteriores, en el año 2002, fueron nominados más de 32.000 ciudadanos, de ellos 8.144 mujeres, 1.508 más que en el proceso electoral anterior.

Al celebrarse los comicios en octubre de ese año, mediante voto libre, directo y secreto, quedaron elegidos 14.946 delegados, incluidas 3.493 mujeres.

En la constitución de las direcciones de las Asambleas Municipales, 19 mujeres ocuparon el cargo de presidentas, 41 el de vicepresidentas y 10 otras funciones.

El protagonismo de la mujer es cada vez mayor en la vida económica y social : más del 66 % de los técnicos y profesionales, 45,9 % de la fuerza laboral activa en el sector estatal civil y el 58,2 % de la matrícula universitaria en el curso 2004-2005.

No obstante es más lento el ritmo de su participación en los órganos del Poder Popular, aunque no existen limitantes de tipo jurídico o discriminación social.

Miles de ellas cuentan con suficientes méritos, inteligencia y calificación para ser nominadas por sus propios vecinos, pero aún sobre muchas gravitan importantes responsabilidades en el hogar, además de su creciente desempeño en la sociedad y la economía.

Estudiosos del tema notan la diferencia del menor por ciento de nominaciones femeninas en la base -allí son cotidianas las tareas del Delegado de Circunscripción-, y superiores en las provinciales y nacionales.

Cada vez más los electores ponen su confianza en las candidatas femeninas pues aunque en las últimas municipales apenas representaban un 25 % de los nominados, alcanzaron el 23,4 % de las delegadas electas.

No son pocos los casos de Delegadas reelegidas en varias ocasiones por sus convecinos y promovidas, además, a las Asambleas Provinciales y Nacional.

En la organización y celebración de cada uno de los comicios se han destacado millones de cubanas, desde las niñas escolares que cuidan las urnas hasta las jóvenes, madres y abuelas participantes en las mesas de los colegios y las comisiones electorales de circunscripciones, municipios, provinciales y nación.

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