Accueil > Les Cousins > Cuba > Cuba-EEUU : El cuento de nunca acabar
Una fresca mañana del 6 de octubre de 1996 una avioneta proveniente de rumbo norte, roció de norte a sur los campos cubanos con sustancias desconocidas. Una observación identificó a la aeronave en cuestión como avión de fumigación S2R, con matrícula N-3093M del registro de aviones civiles de los Estados Unidos.
"Dos meses después de ese incidente apareció una plaga en los cultivos de papa de la Empresa "Vladimir Ilich Lenin", de Jovellanos, en la occidental provincia de Matanzas (a unos 140 kilómetros de Ciudad de La Habana)", narró Taimí Ramos Torres, una joven de 23 años recién graduada entonces de Ingeniería Agronómica.
De esta manera, durante un incidente ignorado por la gran prensa internacional, se produjo lo que las autoridades cubanas estiman como la más reciente agresión desde Estados Unidos con un arma biológica. La plaga aparecida fue la del Trips palmi."El Trips palmi era desconocido para nosotros, su identificación fue muy difícil, pues solo teníamos breves referencias bibliográficas. Esta especie no se controlaba con los productos químicos tradicionales y, a medida que pasaba el tiempo, se complicaba la situación... "Ya sabíamos que el mal había sido introducido por el enemigo, pues normalmente los patrones de distribución natural de la plaga son muy limitados, no vuela alto ni a grandes distancias, se mueve de un surco a otro, y en el país no había antecedentes".
Los científicos cubanos, encabezados en este caso por la joven Ramos Torres aplicaron contra la plaga el denominado León de los aphidos, una polífaga que ataca al Trips palmi. Pero, antes de que se pudiera controlar, esta afectó profundamente el cultivo de patatas en Cuba : los gastos para controlar la enfermedad ascendieron a más de dos millones de dólares, con lo cual se elevó por encima de 32 millones de dólares el costo total de la lucha contra la agresión biológica de más de 40 años desarrollada por Estados Unidos contra Cuba.
La estadística no ha sido reconocida por ningún gobierno de Estados Unidos. En cambio, ese país, bajo el gobierno del republicano George W. Bush acaba de reiterar que Cuba está desarrollando "un programa limitado" precisamente sobre armas biológicas.
La afirmación, ya negada enfáticamente por el ex presidente norteamericano James Carter cuando visitó oficialmente Cuba a inicios de este año, fue expuesta esta vez por Otto Reich, Subsecretario norteamericano de Estado para el Hemisferio Occidental. Reich nació en Cuba y es ferozmente anticomunista. En sus antecedentes está el haber apoyado a gobiernos republicanos como el de Ronald Reagan y George Bush (padre) a crear la atmósfera política indispensable que justificara la guerra encubierta estadounidense en Centro y Suramérica.
Al referirse al asunto durante una sesión del parlamento cubano esta semana, el presidente de Cuba, Fidel Castro calificó, sin mencionarlo por su nombre, de "desfachatado y mentiroso" a Reich, pero también vinculó la acusación a posibles planes agresivos norteamericanos contra la Isla. En Cuba, dijo el dirigente, no existe el miedo "porque el pueblo prefiere la muerte antes del deshonor". "El enemigo está derrotado ideológicamente por la Revolución, no tiene armas para defenderse", puntualizó Castro.
Por su parte, con anterioridad, el canciller cubano, Felipe Pérez Roque, convocó una rueda de prensa con carácter urgente para rechazar la afirmación de Reich y subrayar que este padece de una "obsesión esquizofrénica" con respecto a Cuba. "Tiene una obsesión incurable que es Cuba. Su conducta es digna de ser tratada por los sicólogos", expresó el ministro sobre Reich, quien se considera aquí como integrante de la "ultraderecha anticubana" en el Partido Republicano norteamericano. Las acusaciones son burdas, superficiales e irresponsable, puntualizó Pérez Roque con enojo. "Reich está mintiendo de manera descarada", agregó y subrayó la imposibilidad de que ese funcionario de la administracion de George W. Bush presente alguna evidencia al respecto.
Pérez Roque atribuyó la persistencia del subsecretario de Estado para atacar a Cuba porque "está temeroso por el futuro de las relaciones cubano-norteamericanas". Como ejemplos de lo que teme Reich, el titular citó el creciente respaldo de la opinión pública en Estados Unidos en cuanto al levantamiento del bloqueo norteamericano a la Isla, que dura ya mas de cuatro décadas. "Sus declaraciones pueden ser simplemente calificadas de mentiras desfachatadas y las desmiento en forma categórica. Las puertas de todos los centros de investigación cubanos están abiertas a la visita de científicos extranjeros", precisó.
Operaciones encubiertas
Las nuevas acusaciones anticubanas no solo surgen en un momento en el cual Washington coloca todos sus métodos en la denominada lucha antiterrorista, sino también en el cual aparecen con más frecuencia y crudeza sus propios errores en la misma. Esa situación puede ser un aliciente para crear situaciones artificiales que puedan reflejar "éxitos" prefabricados.
El diario norteamericano Los Ángeles Times dijo en una de sus ediciones recientes que el Departamento de Defensa de Estados Unidos está "expandiendo dramáticamente" su "mundo tenebroso de operaciones encubiertas". En un artículo bajo la firma de William M. Arkin, el autor subraya que esta sería la expansión estadounidense más amplia de esas acciones desde la guerra contra Vietnam.
La nomenclatura utilizada por el Pentágono de "black world" (mundo tenebroso, en traducción libre) identifica un programa de guerra norteamericana contra el terrorismo y armas de destrucción masiva. De acuerdo con el artículo el Departamento de Defensa está estructurando un cuerpo de élite secreto en medio de la profunda frustración causada por los ataques de septiembre de 2001.
Lo peligroso del asunto es que el propio Secretario norteamericano de Defensa, Donald Rumsfeld, ha descrito tal proyecto como lo haría un marshall del Lejano Oeste :
disparar primero y preguntar después. Según Rumsfeld se trata de un proyecto de Prevención y de Preataque. "Nuestra tarea sería encontrar y destruir al enemigo antes que este golpee", dijo y también se podría "estimular reacciones" que en lenguaje no técnico significaría provocar un ataque terrorista que justificase una respuesta armada rápida por parte de Estados Unidos contra cualquier país del Tercer Mundo. Si ocurre un error o algo semejante, quizá Rumsfeld se limite a encogerse de hombros y a utilizar la socorrida expresión inglesa de "ooops". Para poblaciones enteras del Tercer Mundo nada de eso será un chiste. Un "ataque preventivo" concebido sobre la base de acusaciones inciertas y hasta falsas costaría vidas humanas, y muchas.
El problema Cuba
La obsesión esquizofrénica de la que habló el canciller cubano con respecto a Cuba no es solo de Reich. Por cuatro décadas, los sectores políticos norteamericanos de ultraderecha han señalado a la Isla como "un peligro" para la gigantesca potencia mundial. Desde el estado de la Florida, influyentes grupos cubanoamericanos siguen empeñados en la idea de que Estados Unidos debería "resolver" el "problema cubano" de una vez por todas.
Si se encajan las piezas convenientemente, se verá que la acusación de Reich podría justificar la aplicación de la teoría de Rumsfeld y complacería no solo a la ultraderecha estadounidense, muy excitada en pos de algún triunfo -no importa si es fabricado- sobre "el terrorismo", sino tambien a los cubanoamericanos mencionados, que apoyaron a Bush presidente y a Jeb Bush gobernador en sus respectivas campañas eleccionarias. Y aún lo hacen.
No es alarmismo. El mundo se ha tornado un lugar muy peligroso no solo a causa de los terribles ataques terroristas en Nueva York y Washington, sino también cuando el presidente Bush decidió lidiar con la situación barriendo todo un país bélicamente :
Afganistán. La Casa Blanca ha advertido con claridad meridiana que tiene bajo la mirilla a decenas de países tercermundistas.
Debería decirse también que, al menos en el caso de Cuba, Reich no disfruta de crédito entre influyentes sectores de Estados Unidos. Baste decir que después de las acusaciones, un comercio cubano-norteamericano en una sola dirección -la de compras cubanas de alimentos- ha trepado hasta mas de 250 millones de dólares. Cientos de empresarios norteamericanos visitaron La Habana durante una feria comercial del país vecino aquí y abogaron por el levantamiento del bloqueo.
No es casualidad que, por ejemplo, esté ahora visitando Cuba Steven Spielberg, uno de los cineastas norteamericanos más destacados del mundo, y que haya pedido que se levante el también denominado embargo.
Un ataque bélico estadounidense a Cuba parece totalmente impensable. Este sería un conflicto a las puertas de Estados Unidos con consecuencias imprevisibles para la propia estabilidad norteamericana. Y el mundo lo rechazaría de plano porque debido a la convulsa historia entre los dos países, nadie creerá en la necesidad de semejante acción.
Pero entonces : ¿Qué está diciendo Reich ?
Adital, 7.noviembre/2002 - La Habana, Cuba - Adital/World Data Service, Francisco Forteza-René López