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6 janvier 2003

¿Cual será el Mercosur de Lula ?

Sobre la integración Latinoamericana

 

Un análisis realista sobre la relación argentino-brasileña. Es necesario un Mercosur de los pueblos que enfrente al ALCA, para no vivir la crisis mexicana.

Por Modesto Emilio Guerrero
Fecha publicación:03/01/2003

Si el Mercosur necesitaba algo para volver a ser el Mercosur, ya lo tiene. Con el gobierno de Inácio ’Lula’ Da Silva a la cabeza del Estado brasileño, los interesados no tendrían excusas políticas para poner sobre sus pies un bloque comercial que hoy está de cualquier forma, menos parado. O como definió el nuevo presidente de Brasil en su discurso, ’O Mercosul está paralissado’.

De todas maneras, ese parece no ser el problema central. Más bien, a estas alturas, el asunto a saber es qué tipo de Mercosur resurgirá, con qué modelo de integración.

De los 118 representantes de Estado que asistieron a la toma de posesión, el 1° de enero, una buena cantidad tenía dos certezas : Primera, el Brasil de Lula va a apostar al Mercosur. Segunda, los países del Mercosur, además de Bolivia, Chile y Venezuela, esperan la instalación del nuevo gobierno con la ansiedad de quien espera en la antesala de un banco por un préstamo.

Venezuela, para apoyarse en el gigante del sur contra el golpismo interno y poder romper el saboteo a su industria petrolera. Bolivia, porque su PBI no crecerá más si no amplía su comercio bilateral con el sur y el Amazonas brasileños, y Chile, por sus inversiones en la industria, pero por algo más estratégico : Los del Nafta, allá arriba, sentirán que los chilenos no son tan ’locos’ para quedarse solos en la región. Esa atracción vecinal por la novena economía del mundo, es como si fuera un amor a primera vista, pero por segunda vez.

Bastaba observar a los principales operadores de estos presidentes sudamericanos en los pasillos, oficinas y recovecos del Planalto. Gastaban sus mejores tiempos y recursos diplomáticos, casi exclusivamente en aquellos personajes destinados a ejercer influencia comercial e internacional en el inédito gobierno.

Los prohombres brasileños del nuevo Mercosur

Celso Amorín, nuevo canciller, un fanático de la integración. Antônio Palocci, en Hacienda, autor de trabajos y artículos defensores de un bloque industrialista.

Roberto Rodríguez, a cargo de Agricultura, representante del comercio interno, estrechamente ligado al BNDES (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social) Este es un cargo clave para el Mercosur, por la complementación que garantiza en sus producciones primarias. El BNDES recibió más de 50 solicitudes de audiencia de funcionarios comerciales del Mercosur en los últimos días de diciembre. Y no es para extrañarse. Desde hace 12 años, es el inversor continental más fuerte en la pequeña y mediana industria, con 200.000 millones de dólares en cartera. Sus inversiones ocupan posiciones en Argentina, Perú, Uruguay, Paraguay, Venezuela y Bolivia. No es por casualidad que haya sido el primer organismo al que Lula le puso la mano, hace 11 días, cuando nombró a Carlos Lessa, un reconocido defensor del mercado interno. Lessa dijo el pasado 20 de diciembre : ’Lula sugirió que yo, por conocer los cuadros del BNDES, le presentase una sugerencia de nombres para componer la administración’ (Aduaneiras-Valor Económico, Rio de Janeiro).

Dos de los más solicitados entre el equipo que rodea a Lula, fueron José Dirceu y Marco Aurélio Garcia. Ellos han señalado que el Mercosur ’será el eje de la reinserción internacional de Brasil’, como aclaró García a John Maisto, Representante de la Casa Blanca para América Latina.

¿Cuál Mercosur ?

El asunto, entonces, no es si habrá Mercosur. Habrá. Brasil y Argentina lo garantizarán con el forzado entusiasmo de Uruguay y Paraguay. Venezuela, con sus activas gestiones actuales, brindará su siempre deficitaria demanda alimentaria y su oferta exportable energética barata. Los avanzados protocolos alcanzados con la Comunidad Andina, hasta el 5 de diciembre pasado, dan cierta garantía de sobre vida al Mercosur.

Lo que no está claro, y no lo estuvo en el discurso de Lula, es el perfil que tendrá. Y solo hay dos posibles modelos dentro de su carácter de mercado capitalista integrado.

O resurge como el ’mercado para 27 multinacionales al servicio de su globalización’, según la frase de Marco Aurelio García, o adopta un modelo de integración defensiva frente al ALCA. Contrario a la orientación pagadora de la deuda externa, la desindustrialización, la desnacionalización y las inversiones volátiles.

Con el primer modelo, desaparecieron 11 mil empresas en Argentina, 5.800 en Uruguay y Paraguay, y unas 17 mil en Brasil. (SEBRAE, Doc. 12-09-2001) De la cuadruplicación del flujo comercial, en sus primeros 5 años, se pasó, en breve e insoportable plazo, a su derrumbe. Las secuelas sociales de miseria y desempleo, requerirían de un crecimiento interanual del PBI al 3% en una década, para superarlas. (Informe Anual CEPAL, Santiago de Chile, 3/12/2002).

El otro modelo es la integración proteccionista del mercado interno, para que el ALCA no se trague los restos de las economías latinoamericanas. Eso les plantea a los defensores del nuevo Mercosur, otro modelo, otros Estados y sobre todo, una vocación de independencia continental.

El otro Mercosur, sólo será su segunda muerte.

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