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24 septembre 2004

Costa Rica
"No podemos seguir mirando hacia Europa ; ella no nos va a dar soluciones a nosotros"

 

ENTREVISTA : ROLANDO ARAYA (PRESIDENTE DEL COMITE AMERICA LATINA DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA)

Por Wilmar Umpierrez
República. Montevideo, Uruguay. 23 de septiembre del 2004

El dirigente del Partido de Liberación Nacional de Costa Rica Rolando Araya se encuentra en Uruguay, participando en el encuentro del socialismo latinoamericano. Es también el presidente del Comité América Latina de la Internacional Socialista, ingeniero químico, educador, escritor y estudiante de física cuántica. Ha sido diputado en su país, además de ministro de Transporte, miembro del Consejo de Economía y alcalde de la ciudad de San José. Araya sostiene la necesidad de encontrar una ruta latinoamericana para alcanzar el socialismo y cree que hay que apuntar a los valores culturales del continente, antes que mirar hacia Europa, lugar del cual, "no van a venir las soluciones", afirmó.

¿Cómo se combina el estudio de los asuntos políticos con la física cuántica, una disciplina poco extendida y nada popular ?

Ocurre que en nuestros sistemas de enseñanza es algo que apenas se toca. Hace mucho que estoy trabajando en las implicaciones filosóficas, políticas y económicas de la física cuántica. En este momento estoy escribiendo un libro que se llamará "Socialismo cuántico". Después de las tesis del reduccionismo materialista y el mecanicismo, sobre las cuáles se armaron casi todas las ideologías que conocemos, quiero ver qué pasa cuando la física cuántica desmonta todas las verdades conocidas de la física newtoniana, en la que se basó el marxismo, por ejemplo.

¿A que conclusión ha llegado ?

Si tomamos la dialéctica vista como la aniquilación del contrario, con la física cuántica demostramos que hay que ir hacia la complementalidad, en lugar de la destrucción del oponente. Eso nos lleva a una nueva lógica para analizar la evolución de los fenómenos sociales.

¿Cómo califica la actualidad política de su país ?

A Costa Rica parece que le hicieron una transfusión con la sangre equivocada y por eso, la enfermedad social y política del país no es más que el rechazo del cuerpo social hacia esa transfusión. Eso ha llevado a una gran crisis política, incluyendo a mi partido.

Costa Rica llegó a ser un ejemplo en lo que tiene que ver con el Estado de bienestar y la preocupación por las políticas sociales.

Mi país ha caído en una crisis política muy severa de ingobernabilidad y desligitimación del sistema. La situación social no es tan dramática porque construimos defensas muy sólidas y la inversión social sigue siendo muy respetable. Mi pueblo se ha resistido a las privatizaciones, es así que lo fundamental sigue en manos del Estado, como la energía, los seguros, las comunicaciones, la banca y la seguridad social.

¿Se ha intentado cambiar ese modelo ?

Violentamente, ahora mismo lo están tratando de cambiar por medio del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. Si se insiste en la aplicación de ese tratado, me parece que el pueblo no lo va a tolerar, va a salir a la calle. No vamos a aceptar esa injerencia. Ustedes lo han frenado con plebiscitos, nosotros lo frenamos en las calles.

¿Su país cuándo se abrazó al neoliberalismo ?

Como en el resto del mundo, a fines de los años ochenta se comenzaron a implementar cambios en varias áreas. Ahí se lanzaron a miles de compatriotas al sistema informal y nos prometieron mecanismos para atraer la inversión extranjera y eso sólo ha generado desocupación. La inversión extranjera, en cuanto al mejoramiento de las condiciones sociales, ha resultado absolutamente nulo. El neoliberalismo le ingresó un cuerpo extraño a la escala de valores que rige mi país.

No se puede discutir, entonces, el fracaso del modelo neoliberal.

De eso no hay dudas, pero sin embargo esa opinión no es unánime.

¿Qué le aporta el socialismo a esta realidad globalizada, donde el mercado se supone que se encarga de solucionar todos los males ?

En este momento creo que una ética y una escala de valores. Estamos viviendo una sustitución de los fines por parte de los medios. Se dijo que para que la economía funcionara de buena manera tenía que existir estímulos para el crecimiento económico, un control del déficit fiscal y la balanza de pagos. Resulta que ahora eso se convirtió en fin, cuando el fin debe ser el bienestar del pueblo. En todos los países se la pasan diciendo que la inflación es tal y el déficit es cuál, como si lo importante fuera eso. México triplicó las exportaciones, pero subió el desempleo. El aporte del socialismo debe apuntar a la escala de valores, a la educación y al empleo.

¿Cómo sobrevive el socialismo como forma de pensamiento ?

Creo que se hace necesaria la integración de los pobres del mundo, organizados en bloques políticos. Es necesario establecer una fuerza política como para poder llevarnos los unos a los otros. Por eso creo que la posición que han asumido Lula y Kirchner es importante. Si a eso le sumamos el gobierno de Chile y Venezuela y el casi seguro triunfo de la izquierda en Uruguay, me parece que América Latina conformará un bloque de poder que puede ser muy significativo para comenzar a trabajar.

Usted señaló que el continente debía realizar un gran viraje para cambiar la realidad.

Los latinoamericanos hemos vivido con un gran colonialismo mental y por eso fuimos a Europa a buscar las recetas. Traemos algunas y nos imponen otras desde Washington. Nuestra política siempre ha girado en torno a ideas europeas. Si bien tanto la política como la economía son elementos importantes, hemos despreciado a la cultura. No podemos pretender aplicar el capitalismo a la Wall Street en Bolivia, eso es como ponerle un programa de IBM a una computadora Macintosh. No funciona de la misma forma en que no funcionó haber pretendido aplicar el socialismo en Etiopía. Hay que darse cuenta de que el protagonista no es el gobierno, es la gente. Es más, creo que el presidencialismo conspira contra los partidos políticos y contra el debate de ideas y ha sido un factor de atraso en nuestro continente. Ello ha hecho que muchos hayan visto a la democracia como una forma de legalizar la mala distribución del poder.

¿Hay que ser menos utópico y más racional ?

Claro, hay que asumir que las escalas de valores de los pueblos son las que determinan que se puede hacer. Ese viraje nos obliga a plantearnos la necesidad de levantar una tesis de izquierda latinoamericana. No podemos seguir mirando hacia Europa, ella no nos va a dar soluciones a nosotros. Hay que ver la cosmovisión que hay en Centroamérica, que es casi toda indígena. No se puede cambiar esa cosmovisión sobre la base de cambiar modelos económicos y leyes. Es un absurdo que sólo genera más pobreza. Hay que poner bien adelante a los valores culturales. Está bien la moderación en el discurso, pero está claro que eso no le da de comer a los pueblos. Me parece muy bien el planteamiento de Lula en cuanto a eliminar el hambre, ese es el tema principal. Si no le da de comer a la gente, no le puede pedir después que piense y eleve su nivel de conciencia. El ser humano con hambre es una fiera, ese es el primer paso.

El financista internacional George Soros ha dicho que el capitalismo global está atentando contra la libertad. ¿Usted comparte esa opinión ?

Sin duda que sí, y no lo dijo Fidel Castro, lo dijo uno de los más claros representantes del capitalismo. El fue más allá y agregó que el capitalismo es una amenaza mayor de lo que fue el comunismo.

En Uruguay hay fuertes exponentes de la derecha, como el ex presidente Julio María Sanguinetti, que han dicho ser socialdemócratas. ¿Cómo se explica esa situación ?

Parece que ningún derechista admite su condición y el traje de la socialdemocracia parece que le viene bien a muchos. Por eso digo que América Latina debe buscar su propia socialdemocracia y su propio planteamiento de izquierda.

¿Cómo influye la llamada Tercera Vía ?

Es un monumento al cinismo, son las ideas de la derecha, pero llevadas adelante por la izquierda. Es inaceptable.

También se habla mucho de la igualdad. ¿Es posible o es una quimera ?

Se ha creído que la igualdad es un objetivo o un destino deseado para la izquierda, cuando en realidad, los países que no parten de un mínimo de igualdad no tienen democracia. La igualdad debe ser un camino. La búsqueda de la igualdad es una condición, no un objetivo. Ese es un parámetro que habría que buscar para conformar la ruta latinoamericana hacia el socialismo.

La corrupción es algo que se ha propagado en la realidad política del continente y está presente como elemento de debate en la campaña electoral local. Usted ha ocupado puestos de gobierno, ¿cómo se combate ?

Cuando se discute un tema como la corrupción, lo primero que surgen son los moralistas. Esos son peores que los corruptos y por lo general recurrimos a las leyes contra el enriquecimiento ilícito. Eso no está mal, pero la corrupción está en el cuerpo social y es necesario combatirla en la mente colectiva. Si no hay un nivel más elevado en lo ético, todas las leyes serán inútiles.

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