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23 de marzo de 2009

Gladiadores del horror

Carteles mexicanos:
La pelea entre carteles de la droga riega de sangre a México.

 

El Gobierno ha optado por enfrentar la amenaza con el Ejército en la calle sin atender la miseria estructural e histórica del país.

Por Diego Ghersi
APM
. Argentina, 1° de marzo de 2009.

La Guerra contra el narcotráfico en México es un conflicto armado que se desarrolla entre los principales cárteles mexicanos de tráfico de drogas ilícitas y las Fuerzas Armadas Federales.

Las confrontaciones entre cárteles rivales crecieron después del arresto de Miguel Ángel Félix Gallardo en 1989, quien controlaba el negocio de la cocaína en México. A partir del año 2000 la violencia se ha incrementado en forma alarmante.

El intento por establecer un cártel en Michoacán, marcó una situación pico durante 2006 con 500 personas asesinadas como resultado de disputas entre organizaciones rivales por el control del territorio.

Estas muertes se sumaron a los 110 asesinatos de septiembre de 2005 en Nuevo Laredo, durante enfrentamientos librados entre los cárteles del Golfo y Sinaloa.

Llama la atención el armamento sofisticado que reluce en los choques: se ha reportado que los cárteles usan ametralladoras de alto poder, lanza cohetes y granadas de mano. También sorprende el entrenamiento de los delincuentes y universo simbólico que cohesiona sus estructuras.

Las armas preferidas por los narcos son el rifle de asalto Colt AR-15 calibre, la ametralladora AK-47, la pistola semiautomática FN 5.7 y una variedad de poderosas armas de calibre 0.50.

El Ejército Mexicano entró en combate el 12 de diciembre de 2006 por órdenes del presidente Felipe Calderón a fin de retomar el territorio de Michoacán, asolado por luchas entre cárteles rivales. En el Operativo Conjunto Michoacán el Gobierno desplegó 6.500 efectivos; vehículos armados y blindados; helicópteros artillados y buques de guerra.

El 14 de diciembre de 2006, el gobernador de Baja California Eugenio Elorduy, anunció un operativo similar -con apoyo del gobierno federal- en la ciudad fronteriza de Tijuana. Al comienzo de 2007, la operación se había extendido a los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa.

En febrero de 2007, el gobierno federal extendió la acción militar a dos estados más: Nuevo León y Tamaulipas.

Actualmente se estima que hay 25 mil soldados afectados a la guerra con el narcotráfico. En lo económico el gobierno de Felipe Calderón invirtió en la lucha 7 mil millones de dólares durante los primeros 18 meses de gestión.

El recuento de víctimas desde el 2 de diciembre de 2006 al 2 de diciembre de 2008 es escalofriante: 7.882 muertes pero solo 68 de ellas fueron militares.

Sólo en 2008 hubo 5.630 muertes, de las cuales más de 800 fueron de policías y en lo que va de 2009, el número supera las 900.

La fortaleza de los cárteles quedó al descubierto el 24 de febrero de 2009 cuando, en el marco de la operación "Xcellerator", el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el arresto de 755 integrantes del cártel de Sinaloa y el decomiso de 23 toneladas de drogas, en una operación conducida por la agencia estadounidense antidrogas (DEA).

La operación realizada principalmente en Los Ángeles y Massachussets, demostró la potencialidad transnacional de los delincuentes y logró el aseguramiento de 59,1 millones de dólares en efectivo y 1,3 millones de píldoras de éxtasis. Además se incautaron 6,5 millones de dólares en otros objetos, así como 149 vehículos, tres aeronaves, tres buques y 169 armas.

Los estados que más han sufrido son: Baja California, Guerrero, Chihuahua, Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León y Sinaloa. El presidente mexicano, sostiene estar combatiendo fuertemente al narcotráfico especialmente en el estado de Michoacán, pero también hay operativos puestos en marcha en Jalisco y Guerrero.

Según funcionarios mexicanos, los narcotraficantes importan unas 2000 armas de fuego cada año. La Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos estadounidense (ATF) ha rastreado más de 62000 armas desde 1996, las cuales fueron introducidas por la frontera estadounidense a México.

Los Cárteles

Actualmente en México operan cuatro cárteles principales bautizados por su región de origen: del Golfo; Sinaloa; Tijuana y Juárez.

El Cártel del Golfo -basado en Matamoros, estado de Tamaulipas - se fortaleció al final del siglo XX cuando reclutó a un grupo mercenario conocidos como Los Zetas.

Los Zetas son ex militares capacitados en la Escuela de las Américas para combatir la aparición del Ejército Zapatista y el narcotráfico.

Sin embargo, un número creciente de ellos decidió pasar al narcotráfico y competir con las otras organizaciones existentes.

El origen de Los Zetas se remonta a Arturo Guzmán Decena, quién ingresó al ejército en 1992 y desertó en 1997. Durante esos cinco años fue soldado de infantería adiestrado por militares y paramilitares israelíes. Su salida del ejército fue acompañada por integrantes del 70° batallón de Infantería, del 15° regimiento de caballería motorizada y de los fusileros paracaidistas, todas unidades del Ejército mexicano.

En 1999 empieza a trabajar con el entonces jefe del Cártel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén, en la militarización de la organización con efectivos reclutados del servicio activo del Ejército.

Según fuentes gubernamentales mexicanas y estadounidenses, Los Zetas se han convertido en la actualidad en un problema para el Cártel del Golfo, pues a la caída de Osiel Cárdenas Guillén -arrestado y extraditado a Estados Unidos en 2003- el grupo adquirió una autonomía que dificulta su control.

Según información publicada en agosto de 2008, el grupo Los Zetas dejó de ser el brazo armado del Cártel del Golfo para pactar con los hermanos Beltrán Leyva y dirigir el Cártel de Sinaloa.

La peligrosidad de Los Zetas quedó en evidencia cuando en octubre 2008, el diario The Washington Times publicó que el FBI manejaba la hipótesis de que Los Zetas estarían listos para ejecutar acciones en el estado de Texas.

Establecido en Culiacán, el Cártel de Sinaloa, centra sus operaciones en el occidente de México, pero más allá de geografías compite en el mercado de la droga con los otros grandes cárteles del país, principalmente el Cártel del Golfo, al este del país; el Cártel de Juárez, en el centro y el Cártel de Tijuana, que actúa al noroeste.

Después del arresto de Osiel Cárdenas, el Cártel de Sinaloa opera para tomar control de territorio del Cártel del Golfo.

El Cártel de Tijuana también es conocido como la Organización de los Arellano Félix (AFO en inglés) , desde que el liderazgo, el mando y el control del mismo quedaron en manos de la familia de Ramón Arellano Félix.

Ramón Arellano Félix fue asesinado en un enfrentamiento armado con la policía ministerial de Mazatlán, Sinaloa. Se presume que había llegado a la ciudad para llevar acabo el asesinato de Ismael Zambada García, alias "El Mayo Zambada" y líder del Cártel de Sinaloa. Ante su muerte, el mando del Cártel de Tijuana se traslada al resto de los familiares del ex-líder de la organización criminal.

El Cártel de Juárez está basado en Ciudad Juárez, Chihuahua. Recientemente el cártel se ha transformado en la Alianza del Triángulo de Oro, por su liderazgo en los estados de Chihuahua (lindante con Texas al norte), Durango y Sinaloa. Hasta 2004 la organización era liderada por Juan José Esparragoza Moreno, alias "El Azul".

A finales del 2004, el control del Cártel fue asumido por Ricardo García Urquiza, hasta su arresto en la Ciudad de México en noviembre de 2005, siendo reemplazado por Vicente Carrillo Fuentes.

En lo que va del siglo XXI, los cárteles de droga mexicanos han protagonizado luchas internas y alianzas, en parte obligados por la presión de las Fuerzas Armadas.

Las "alianzas", "pactos" o "acuerdos de respeto", siempre rondan sobre territorios en disputa.

La familia Arellano Félix -Cartel de Tijuana- y Osiel Cárdenas -Cártel del Golfo- y algunos Cárteles menores, pactaron una alianza en contra de los cárteles de Sinaloa y de Juárez.

A su vez, los Cárteles de Sinaloa y de Juárez se aliaron en "La Federación", incorporando a ella a varios cárteles menores como el Cártel de Guadalajara y el Cártel del Milenio. "La Federación" parece estar dirigida por Joaquín Guzmán Loera, alias "el Chapo".

Como resultado, los Cárteles en México se encuentran alineados en dos bloques principales, unos que respaldan al Cártel del Golfo y otros que respaldan al Cártel de Sinaloa. Los integrantes de estas "alianzas" varían. En 2007, los hermanos Beltrán Leyva se separaron violentamente de Joaquín Guzmán Loera (Cártel de Sinaloa) y parecen haber creado un nuevo cártel en colaboración con Los Zetas.

El entrenamiento de Los Zetas repite el caso de Afganistán, donde el apoyo de Estados Unidos a los Talibanes -para oponerse a la invasión soviética en los años 80- se volvió en contra de Washington a inicios del siglo XXI. También -por la misma época- el de Irak, dónde se apoyó a Saddam Hussein, a fin de debilitar la Revolución Islámica de Irán.

Todo este circo rayano a la locura, mantiene como rehenes al grueso de la población mexicana, con bolsones endémicos de miseria histórica que son el caldo de cultivo de la desesperanza y de la marginalidad y fuente potencial de combatientes narco.

Ante esta situación, el gobierno distrae multimillonarios recursos en la solución violenta, sin atacar la pobreza estructural de la que se nutren las organizaciones criminales.

La decisión no es casual y su fundamento hay que buscarlo en el entramado de intereses económicos transnacionales financiados actualmente desde la Iniciativa Mérida o el Plan México.

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