Accueil > Les Cousins > Brésil > Brasil y la disciplina partidaria. ¿Qué es ?
Por José Genoino (*)
Es difícil la tarea del PT en Brasil. El ajuste fiscal es imprescindible pero provoca profundos debates internos en el partido de centroizquierda. Por ahora, el PT resuelve su conflicto convocando a una jornada nacional contra la invasión a Irak o desarrollando el discurso contra el hambre, pero se ignora si esta situación gozará de un respaldo político permanente. Hay legisladores que protestan y en este marco, el autor, presidente del PT, envió una carta por correo electrónico a cada afiliado.
En la última semana, la prensa dedicó mucho espacio a una supuesta crisis entre la cúpula del PT y las alas más radicales del partido, y el gobierno y esas mismas alas radicales.
En 1er. lugar es preciso aclarar que no hay una crisis del partido o del gobierno con las llamadas tendencias radicales del PT. Lo que hay es una crisis con algunos parlamentarios que pertenecen a esas tendencias.
Entonces, se trata de una crisis localizada, que deriva del comportamiento político personal de integrantes de esas tendencias.
La crisis tiene como foco dos cuestiones : la indisciplina de uno u otro parlamentario en relación a decisiones partidarias, y las críticas a la política económica adoptada por el gobierno.
El PT viene siendo criticado por algunos periodistas por exigir disciplina de acción o de voto a sus parlamentarios. Antes que nada es preciso decir que el PT, tal vez, sea el único partido en Brasil que garantiza, en sus estatutos, la libertad de expresión y la libertad de opinión de sus afiliados.
Garantiza también el llamado voto de conciencia. Esto es, en cuestiones éticas o religiosas, el PT no obliga a ningún parlamentario a seguir la decisión del partido ni de la mayoría. Por ejemplo : imaginemos una votación sobre la legalización del aborto. Aún cuando el partido o el bloque decidieran votar a favor de la legalización, cualquier legislador del PT podría votar en contra, alegando una cuestión de conciencia, ya que el aborto envuelve cuestiones de naturaleza ética o religiosa.
Resueltas las cuestiones de naturaleza ética y religiosa, el parlamentario se obliga a seguir la decisión del partido o del bloque, en los otros temas. La disciplina de voto es una práctica universal, que existe en prácticamente todas las democracias del mundo. La propia legislación partidaria brasileña prevé la disciplina partidaria una vez que se cierra el debate. La disciplina partidaria o de voto es decisiva para la existencia de partidos políticos y de la propia democracia.
Las democracias modernas se definen como democracias de partidos. Son democracias de partidos plurales, que compiten entre sí, para definir quién gobierna y quién representa al pueblo. Sin partidos, no hay democracia. Y sin disciplina partidaria no hay partidos. Una persona, al ingresar a un partido político, debe saber que no se afilia a un conjunto anárquico de individuos. Un partido, como cualquier institución, es regido por normas y reglamentos. Es esencial la existencia en los partidos la disciplina del voto. El PT, al exigir la disciplina de voto a sus parlamentarios, está preservando su identidad, su organización, su coherencia y su supervivencia.
Es natural que, en las votaciones, uno o más legisladores discrepen con la decisión mayoritaria del partido. En este caso, el legislador deberá votar según la decisión del partido, pero tiene el recurso de hacer una declaración de voto, indicando que discrepa con la posición del partido, sugiriendo otra alternativa que, él juzga, sería mejor. En ese contexto es que la disciplina de voto es una prerrogativa fundamental a la existencia de los partidos y de la democracia. El día en que un partido se desprenda de esa prerrogativa estará condenado a su fragmentación, y a su posterior disolución.
Cuando ocurren las críticas a la política económica del gobierno, hay una evidente precipitación. Al asumir el gobierno, Lula tenía una tarea fundamental : mantener la coherencia con aquello que fue defendido durante la campaña. Vale la pena recordar que durante la campaña, el candidato del PT defendió la continuidad de los contratos y los compromisos de combate a la inflación, la responsabilidad fiscal, la búsqueda de superávits fiscales y la estabilización del tipo de cambio. Es exactamente eso lo que el gobierno viene haciendo. Cualquier acción en sentido contrario, provocaría la desconfianza interna e internacional en relación al gobierno, la fuga de capitales dificultaría la recuperación de las líneas de crédito, etc.
Brasil podría ingresar a una crisis profunda y quien más lo lamentaría sería el pueblo pobre. Gobernar exige una enorme responsabilidad y no serán los discursos vacíos los que definirán qué es mejor para el pueblo y para el país.
Las críticas de algunos parlamentarios llamados radicales reclaman cambios. En verdad, el pueblo quiere cambios, el gobierno quiere cambios y el PT exige cambios. Pero los cambios son procesos, muchas veces lentos. El gobierno y el PT no pueden promover cambios a las apuradas, sin apoyo de la sociedad y sin apoyo político. Esta forma de proceder podría aislar al gobierno y al PT, y bloquear cualquier avance significativo, hacia el rumbo de consolidar una justicia mayor y más democracia en Brasil.
Los cambios, en rigor, ya comenzaron. La apuesta en lo social y las políticas de crecimiento y generación de empleo que están implementándose, son pruebas absolutas de que el gobierno de Lula llegó para cambiar a Brasil. El gobierno debe seguir el camino de la responsabilidad, de la prudencia y de la osadía. No puede dejarse presionar por veleidades voluntaristas que nada producen, además de impotencias y crisis. El caso de Venezuela está ahí para enseñarnos una dura lección.
(*) José Genoino es presidente nacional del PT (Partido Trabalhista).
Urgente24.info, 14/02/2003 - 02:34