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11 juin 2014

Yemen : Pequeñas guerras sin importancia

par Guadi Calvo *

 

A las pocas horas de haber publicado « Somalia : Una de Piratas » donde analizábamos las escasas posibilidades de los somalíes de sobrevivir incluíamos entre las posibilidades la de huir en una patera hacia Yemen. Nos llega ahora la información de que cerca de sesenta inmigrantes etíopes y somalíes, junto a los dos yemeníes que piloteaban las embarcaciones murieron ahogados en el estrecho de Bab el-Mandeb (la Puerta de las lamentaciones) de apenas 30 kilómetros de ancho que separa las costas del Cuerno de África de Yemen, la entrada a los países del Golfo Pérsico, un auténtico american dream, para los expatriados africanos y asiático.

Con este naufragio ya sobrepasan los doscientos muertos en lo que va del año, aunque la cifra total desde que estalló la crisis somalí en 1991, ronda los cincuenta mil. Según ACNUR, en los últimos cinco años unos 16.500 inmigrantes alcanzaron las costas de Yemen y más de medio millón, en su mayoría refugiados de Somalia, Etiopía y Eritrea. Los somalíes por proceder de un país en guerra, reciben de inmediato el estatus de refugiados, el resto obtiene un permiso de 20 días con el que puedan viajar a la ciudad de Adén o a la capital Sanaá, para tramitar las visas que los habilitarían a seguir viaje a Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Qatar, Omán o Bahréin, donde serán explotados con criterios del siglo XII, pero sin duda vivirán mejor que en sus países.

No deja de ser paradójico que estos emigrantes, prefieran abandonar lo poco que tienen en sus países y se arriesguen a cruzar un estrecho que ya se ha tragado miles de desamparados, para alcanzar Yemen, un país en el que conviven cuatro conflictos armados que no dejan de provocar víctimas.

En el panorama de violencia yemení, se podría empezar por nombrar el conflicto entre la guerrilla chií Huthi-zaidí o Ansarulla y el gobierno central. En junio de 2004, el clérigo chií-zaidí Husein Badredín Huthi, crea el movimiento de las Juventudes Creyentes, para oponerse a la política exterior del gobierno central de fuerte sentido pro norteamericano y de estrechos vínculos con las retardatarias monarquías sunitas del Golfo Pérsico. El conflicto se encuentra sectorizado en la norteña provincia de Saada, epicentro de chiismo yemení. Aunque la prensa occidental insiste en categorizarlo como un conflicto religioso entre suníes y zaidíes (chiís), queda claro que no es así, el día tres de junio pasado un centenar de personas murieron en enfrentamientos entre el grupo chií Ansarulla y el ejército en la provincia de Amran. La mayoría de los muertos pertenecen al grupo Ansarulla debido a las acciones del ejército yemení, que fueron ayudados por drones norteamericanos, que se encuentran muy activos en el país.

Otro de los conflictos son las constantes revueltas en la región sureña de Adén, donde junto a un profundo espíritu separatista, reclaman por la escasa inversión económica del gobierno central para su desarrolló, quizás esta sea una manera de castigar a región donde se instauró en 1967 la República Democrática Popular del Yemen, que se sostuvo hasta 1990, cuando volvió a incorporarse a la actual Yemen. Otro de los puntos críticos del presente yemení son los resabios, alicaídos pero todavía vigentes, de la Primavera Árabe.

Yemen fue el tercer país en plegarse a la ola de protestas en el mundo árabe después de Túnez y Egipto. El 27 de enero de 2011se iniciaron las primeras manifestaciones, y a pesar de la represión que dejó cientos de muertos y detenidos, ejercida por el entonces presidente Alí Abdalá Saleh, continuaron hasta su caída en junio de 2012, tras un ataque de artillería contra el palacio presidencial del que Saleh resultó herido, por lo que debió refugiarse en Arabia Saudita, desde donde negoció su retiro. Mientras las protestas habían dejado más de dos mil muertos. Fue en estos días que hicieron su reaparición las milicias fundamentalistas sunís Ansar al-Sharía “partidarios de la ley coránica” también conocidos como al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).

Ansar al-Sharia
La presencia agobiante del grupo yihadistas Ansar al-Sharia, se ha convertido en un foco constante de violencia en el país, pero este grupo no solo actúa en Yemen, sino que también aparece en La Península del Sinaí, Egipto, Marruecos Túnez, Argelia, Libia, Siria, Líbano, Jordania, países del Golfo Pérsico, Asia Central, Somalia, Mali, Nigeria, la organización incluye su presencia en países europeos como España y Francia.

La versión yemení de Ansar al-Sharia, se funda con los muchos voluntarios que regresaron a Yemen después de combatir en Afganistán en 1994. Estos hombres, altamente entrenados, fueron usados por el entonces presidente Saleh, como fuerza de choque en la guerra contra Yemen del Sur, que intentaba nuevamente independizarse de Sanaá.

Desde entonces Yemen se convirtió en un importante núcleo yihadista y es interesante señalar por ejemplo, que fueron ellos quienes atacaron el destructor de la marina estadounidense USS Cole, en octubre de 2006, que mató a 17 marinos estadounidenses, mientras estaba atracado en el puerto de Adén.

Lo que finalmente ha dado gran impulso a la organización fue la llegada en 2007 de un ex prisionero de Guantánamo, Said al-Shihri, que se vinculó con el mítico Naser al Wahishi ex secretario de Osama Bin Laden con el que terminó de estructurar al-Qaeda en la Península Arábica (AQAP). Al-Wahishi, es el actual líder de Ansar al-Sharia y el segundo de la organización a nivel mundial tras el liderazgo de Ayman al-Zawahiri.

Desde Yemen se planearon diferentes operaciones suicidas en el exterior, quizás la más conocida fue la que protagonizó el nigeriano Umar Farouk Abdul Muttalab, que el 25 de diciembre de 2009, durante el vuelo 253, del Airbus 330 de Airlines Northwest, con 278 pasajeros y 11 tripulantes, que unía la ciudad holandesa de Ámsterdam con Detroit en los Estados Unidos, intentó detonar un explosivo. La investigación llegó a la conclusión que el frustrado terrorista había sido entrenado en Yemen y el artefacto explosivo que intentaba accionar también había sido construido en ese país.

En mayo de 2011, aprovechando la confusión política que generaban los disturbios provocados por la Primavera Árabe, milicianos de Ansar al-Sharia toman la ciudad de Zinyibar capital de la provincia de Abyan, además de las localidades de Jaar, Churqra en la costa sur del país, recién en junio de 2012 el ejército yemení asistido por la CIA, pudo retomar la región con un saldo de cerca de 600 muertos.
Las fuerzas yihadistas en enero de 2012 se habían instalado también en Radá, al sureste de la capital, donde intentaron la instauración de un emirato islámico, pero fueron rápidamente expulsados por la población sin que se produjeran bajas.

El 19 de agosto 2012 se desarrolla lo que se conoce como la Primera batalla de Lawdar, que es considerada como decisiva para el Ejército en su campaña contra terroristas, en una operación combinada entre el ejército y la aviación fue atacada la zona circundante a la ciudad de Lawdar, donde se calcula murieron cerca de cien miembros de la organización al-qadeana, tras una semana de enfrentamientos la ciudad pudo ser retomada por las fuerzas del gobierno. Meses después, el 9 de abril comandos de Ansar retoman la ciudad después de fuertes combates y comienza lo que se conoce como la Segunda batalla de Lawdar. Tras la contraofensiva del ejército junto a elementos tribales de la zona, tomaron la Montaña Yousef, cercana a la ciudad y desde allí iniciaron la ofensiva para volver a desalojar a los yihadistas.

La toma de ciudades y pueblos es una constante en la guerra que Ansar al-Sharia viene desarrollado contra el gobierno central, y más allá de las derrotas y los centenares de muertos que producen cada toma, los yihadistas no desisten.

Más allá de los éxitos parciales de las tropas de Sanaá, las bandas islamitas están lejos de ser aniquiladas, el último jueves 5 de junio, cerca de quince soldados y algunos civiles, murieron en un ataque con armas automáticas, contra un puesto de control en la provincia de Chabwa, cerca de la localidad de Bayhan. Los atacantes se habrían llevado gran cantidad armas y municiones al escapar del lugar.

Ansar al-Sharia se ha instalado en zonas montañosas de las provincias de Chabwa y Abyan, de donde bajan para golpear y huir. Como lo han hecho contra la ciudad de al-Mukala, capital de la provincia sureña de Hadramut, donde atacaron instalaciones petroleras y gasíferas. Por estas acciones Washington y Londres pidieron a sus ciudadanos que abandonaran el país, en agosto del año pasado.

Ni siquiera este pequeño infierno a orillas del Mar Rojo es escollo para que miles de desangelados somalíes intenten suerte, quizás estén convencidos, por años de terror y hambre, que nada es peor que su país.

Guadi Calvo para Hamartia

Hamartia, Buenos Aires, 10 de Junio de 2014.

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