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15 mars 2022

Michael Klare : « Esta es una pugna por territorios estratégicos »

Experto en seguridad internacional y autor de ‘Sangre y petróleo ».

 

por Andy Robinson

Todo el mundo está hablando de segunda guerra fría. Usted dice que es mucho peor...

Estamos en una nueva era de rivalidad geopolítica en la que la ideología no es un factor importante. Es un tablero de ajedrez global constantemente en disputa. Y es muy inestable. Fluido. Hay tres grandes potencias, cada una buscando su ventaja en el tablero. Y sabemos por la historia que esto, en muchas ocasiones, conduce a conflictos por territorios con un valor estratégico. Ucrania es un ejemplo. Taiwán otro, disputado entre EE.UU. y China y que podría ser motivo de guerra.

O sea, ¿la situación se parece más a principios del siglo XX que al periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial ?

Sí. Se parece más al periodo que discurre antes de la Primera Guerra Mundial, en que los Balcanes eran un espacio disputado entre el imperio ruso, el austrohúngaro y el británico. Hubo mucha intriga, operaciones secretas, acopio de armas. Todo para lograr una posición dominante. Y esto desencadenó una guerra mundial.

¿Es decir, el enemigo ya no es el terrorismo islamista ?

No. Hace unos años se tomó en Washington la decisión de que la guerra contra el terror había resultado un desastre y que debería ser sustituida por otra estrategia. En el 2018 se produjo una especie de golpe de Estado en política exterior cuando el secretario de defensa, el exgeneral James Mattis, publicó la Estrategia Nacional de Defensa. En ese documento ya se decidía que la lucha contra el terrorismo no era la prioridad. Lo es la lucha contra Rusia y China.

¿Esa estrategia ha sido la misma con Trump y con Biden ?

Sí. Es totalmente bipartidista. La gente de Biden viene del mismo gremio. Antony Blinken y Jake Sullivan son miembros del mismo establishment de política exterior, el llamado « blob ».

El embargo al petróleo ruso impulsará el precio del barril hacia los 200 dólares. ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar la Administración Biden si se disparan los precios de la gasolina ?

Tenemos elecciones legislativas al Congreso en noviembre. Ya hay mucho descontento por los precios de la gasolina. De modo que esto podría pasarle factura al Partido Demócrata. Pero entre las élites que diseñan la política exterior en Washington hay un deseo muy fuerte de castigar a Rusia. Sin límites. Es un impulso geopolítico de reafirmar el poder estadounidense en todo el mundo. Sobre todo en áreas como Europa y el Pacífico. Washington necesita demostrar que cualquier lectura de que la retirada de Afganistán ha sido una señal de debilidad es un error. En realidad, la salida de Afganistán fue el reconocimiento por las élites de que EE.UU. estaba demasiado centrado en un rincón remoto del tablero de ajedrez de escasa utilidad estratégica. Mientras, Rusia y China conseguían ventajas en otras áreas más importantes. Era hora de que EE.UU. se desplazara a esas áreas más importantes. Eso es lo que está pasando ahora.

La mayoría de la opinión pública europea ve lo que ocurre en Ucrania como un acto de locura de un presidente autocrático como Vladímir Putin sin ninguna otra explicación...

También aquí en EE.UU. hay mucha confusión. Pero solo hay que mirar la historia. Europa del Este ha sido un campo de batalla desde la era napoleónica. Siempre disputada por Europa y el imperio ruso. Después de la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética intentó crear, con el pacto de Varsovia, una franja territorial muy amplia que sirviera como colchón de protección. Esto se fue desmantelando tras el fin de la guerra fría. Y, desde entonces. el colchón ruso ha desparecido. Los estrategas militares rusos se sienten amenazados. He leído lo que escriben. Sienten que su deber de defender la madre patria se ha vuelto cada vez más difícil conforme la OTAN se ha ido ampliando. Putin comparte esta preocupación. Y siente un resentimiento contra los ucranianos por negarse a aceptar una unión con Rusia, lo que no tiene nada que ver con la seguridad. Hay una mezcla de factores racionales e irracionales en la motivación de Putin.

Ha escrito sobre la « asombrosa ampliación » de la OTAN. Muchos se imaginaban que la confrontación entre este y oeste desaparecería después de la caída del muro de Berlín. ¿Por qué han insistido EEUU y Europa en mantener y luego ampliar la OTAN tras la caída del muro de Berlín ?

En primer lugar, EE.UU. quiso que la OTAN siguiera por motivos obvios. Porque es su forma de ejercer una influencia sobre Europa. Segundo, la OTAN es una burocracia enorme que no quiso ser desmantelada. Tercero, el establishment de política exterior en Washington, al igual que sus homólogos en Rusia, se formó en la guerra fría ; todo su pensamiento es de la guerra fría. Y esto persiste. La desconfianza respecto a Rusia hacía imposible verlo como un posible socio. Es verdad que no es fácil ser socio con Rusia pero casi no se ha intentado.

En los últimos años, el vocabulario de la guerra fría ha vuelto incluso cuando se habla de China. ¿Se trata de una batalla por los recursos minerales y energéticos ?...

Más que por los recursos, va de la percepción de que China es un competidor en la lucha por el dominio mundial. Esta es la batalla del siglo. China se percibe como el verdadero rival. De modo que hay que plantarle cara en todos lugares. Se percibe como una batalla de suma cero para el poder global. China tiene que ser arrinconada, alejada de los recursos y de aliados en América Latina, en Medio Oriente y en África.

Andy Robinson* para La Vanguardia

Michael Klare. Autor de clásicos sobre la geopolítica en tiempos de recursos menguantes – « Guerras por los recursos (Tendencias, 2003), « Sangre y petróleo (Tendencias, 2006)– y últimamente, « All hell breaks loose, un análisis de las estrategias del Pentágono ante el cambio climático, Michael Klare, describe una nueva era de peligrosa rivalidad entre EE.UU., China y Rusia. Catedrático de estudios de conflicto y paz en el Hampshire College, en Amherst (EE.UU.), Klare interpreta la invasión de Ucrania como la respuesta rusa a una estrategia estadounidense diseñada con el fin de recuperar la hegemonía perdida en el último medio siglo.

La Vanguardia. Barcelona, 15 de marzo de 2022

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