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20 mai 2014

Un desastre anunciado

Libia, un puñado de arena en el viento.

par Guadi Calvo *

 

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La gran prensa occidental informa que el domingo 18 de mayo hubo un intento de golpe de Estado en Libia, sería interesante que alguien explicara a qué Estado se refieren, ya que desde la caída del Coronel Gaddafi en octubre de 2011, la entonces república más moderna y progresista de África se ha retrotraído a los tiempo del Rey Idris al-Senussi, quien fue depositado en el trono por los ingleses, tras la derrota de los fascistas y que gobernó con un pie en el siglo XV y el otro en la nada hasta su derrocamiento en septiembre de 1969, encabezado por un carismático coronel de veintisiete años. Desde el asesinato Muamar Gaddafi, Libia se va deshaciendo como un puñado de arena en el viento.

En Libia desde que la OTAN se ha hecho cargo, nadie sabe quién gobierna y ni siquiera donde. Los comandos islamitas, que fueron abastecidos de armas y logística por la OTAN, la CIA, el MOSSAD y las monarquías petroleras del Golfo Pérsico, pudieron vencer al ejército de Gaddafi y ahora se sienten dueños de la situación, permitiéndose ignorar las recomendaciones de sus antiguos empleadores.

Todos los intentos de reorganización del Estado han sido inútiles, ya que ni siquiera existen cuadros que puedan fungir de funcionarios. Las extrañas y alambicadas construcciones políticas que desde 2011 se han intentado fracasaron ostensiblemente. Solo como muestra sería interesante subrayar que en poco más de un mes las diferentes y sucesivas crisis se han fagocitado tres primeros ministros.

En la producción petrolera, la única fuente real de recursos tampoco se ha podido poner de pie, más allá de los intentos de las grandes petroleras occidentales, Libia ha bajado su producción de un millón quinientos mil barriles diarios en 2011 a doscientos cincuenta mil en este momento. Las petroleras han debido recurrir a empresas de seguridad (ejércitos mercenarios absolutamente estructurados) como la Blackwater, que cada tanto cambia de nombre y por estos días se llama « Xe services » [Academi] o la « SGSI Group », fundada en 1997 con capital español, radicada en Gibraltar, y con campos de entrenamiento en Cesárea (Israel), para poder proteger sus instalaciones y así todo son permanentemente saboteadas.

Nadie controla las fronteras, por ejemplo Túnez ha enviado a cinco mil hombres para salvaguardar su frontera y cerrarle el paso tanto a islamista, que ya actúan en su territorio, como a las bandas de contrabandistas, que desde drogas a petróleo pasan de todo incluso armas, al tiempo que como Arabia Saudita, Argelia y otros países han cerrado su embajada en Trípoli tras la ola de secuestros contra embajadores, diplomáticos y personal empleado de distintas representaciones extrajeras.

En Libia nadie regula el comercio, ni la seguridad, ni la educación o la salud pública, por lo tanto no hay Estado, más allá que algunos personajes se denominen ministros, diputados y hasta jueces. Libia es hoy un estado fallido y como tal no existe.

Quizás por ello el general Khalifa Haftar, antiguo seguidor de Gaddafi, que tras traicionarlo se refugió durante veinte años en Virginia, Estados Unidos de América, y cuando la OTAN pergeñó la « Primavera Árabe », fue uno de los primeros inscriptos en las lista de traidores. Junto a viejos personeros del « régimen » conformaron el Consejo Nacional de Transición (CNT) el brazo político que Washington articuló para atacar Libia.

Haftar que mantiene un importante grupo de mercenarios autodenominados « Lideres de la Armada Libia » han intentado este domingo tomar el Parlamento, con un resultado todavía muy confuso aunque algunas fuentes hablan de dos muertos y cincuenta heridos. Más allá de loa intención de Haftar de posicionarse como el hombre fuerte, tratando de quitar protagonismo al grupo radical al-Sawaeq vinculado a al-Qaeda, y que cuenta con varios representantes parlamentarios y controla militarmente varias regiones del país.

Si bien el general Haftar, no quiso reconocer la intentona como un golpe de timón al poder en Libia, hablo de una disputa entre « los escogidos por el pueblo » y curándose en salud [sin vergüenza] anunció que « el país no puede ser una incubadora de terrorismo ».

En lo que parecía una escalada militar que no se iba a detener los hombres de Haftar, hasta tomar el poder, durante el viernes y el sábado se enfrentaron con fuerzas islamistas en Bengasi lo que dejó más de setenta muertos y ciento cuarenta heridos. Durante los enfrentamientos el aeropuerto Benina, de la ciudad de Bengasi, tuvo que ser clausurado tras sufrir ataques con cohetería.

El estado de descomposición de Libia es evidente y quizás la única manera de rescatarlo sea la presencia de un puño muy firme y un ejército unificado, dos elementos de los que el país carece.

Amigos de Libia y amigos de Ucrania

Decimos en el párrafo anterior que Libia necesita y hombre fuerte y un ejército lo suficientemente poderoso como para desactivar los grupos yihadistas que a partir de 2011 fueron ingresando en el país, importado por el terrorista internacional el príncipe saudita Bandar al-Sultán por entonces jefe de la inteligencia saudita.

Construir un « líder » y un ejército que ayude a la pacificación, no sería una cuestión muy compleja si uno tiene buenos amigos digamos como la Unión Europea y el Departamento de Estados, más si uno es productor de petróleo y está a un tiro de piedra de una Europa a punto de quedarse sin el petróleo y el gas ruso.

Organizar Libia va a ser un paso obligado para que la Unión Europea pueda destrabar el conflicto en Ucrania, sin temor a que Moscú corte los hidrocarburos, que por ahora no podría conseguir en ningún otro mercado. Organizar Libia significa eliminar cualquier grupo de fanáticos que intente de alguna manera no acatar las normas impuestas por occidente. Quizás el general Khalifa Haftar, se está postulando para hombre duro, y lo demás… lo del ejército se encargará la OTAN, que de matar saben y mucho.

Guadi Calvo para Hamartia

Hamartia. Buenos Aires, 20 de mayo de 2014.

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