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19 janvier 2004

Hacia un nueva visión de la política social en Argentina

par Bernardo Kliksberg *

 

Por Bernardo Kliksberg *

I. Un Momento Histórico Especial

Siempre es útil reflexionar sobre la política social. Pero este es un momento diferente. La Argentina está en una etapa donde pareciera que existe la posibilidad real de que la voluntad de la ciudadanía, y las conclusiones de la reflexión colectiva se transmutan en hechos. Se ha iniciando un período presidencial que se ha caracterizado por múltiples hechos que responden a la voluntad colectiva, a demandas que parecían muy deseadas por la mayor parte de los ciudadanos. Es un momento muy importante, en donde las expresiones de la voluntad ciudadana están más al alcance de transformarse a través de la voluntad política, en realidades, que quizás en ningún otro momento en la historia argentina, de las últimas décadas, salvo posiblemente en los inicios del período democrático después de las dictaduras militares que padeció el país. En ese escenario es especialmente útil reflexionar sobre la política social. No es un tema más. Es reflexionar sobre lo que constituye la vida cotidiana de la gente. El término política social es muy genérico, en realidad este trabajo se podría titular "Hacia una nueva visión de cómo tratar de mejorar la vida cotidiana de la gente", tan torturada y castigada por lo que ha sucedido en este país.

Desarrollaremos el tema en varias etapas sucesivas. En primer lugar se presentará un cuadro de dónde está la Argentina en materia de situación social. En segundo se acercará la discusión internacional sobre el rol de la política social. Muchas veces hay debates en la Argentina que son como que se estuviera inventando realmente la rueda completa. Es interesante saber qué se discute sobre política social a nivel internacional, no para copiar sino para tener referencia de qué está sucediendo, hay tendencias nuevas muy importantes en el mundo. En tercer término trataremos de poner a foco falacias usuales en el debate argentino sobre la política social. El tipo de debate que ha habido en la última década ha estado fuertemente contaminado por ciertas falacias. Falacias significa razonamientos falsos, antinomias no existentes, la tendencia hacia parcializar, sectarizar totalmente el razonamiento. Esto es muy importante en un sistema democrático, porque en él, el debate colectivo finalmente tiene impacto en los hechos. Hay algunas investigaciones recientes a nivel mundial, muy terminantes sobre eso, incluso discusiones que no tienen impacto inmediato, pueden tener impacto posterior en los hechos. Los hechos están ligados a lo que las sociedades piensan sobre la realidad. Por ello parece muy relevante poner a foco el tema de las falacias.

En cuarto lugar mostraremos algunos ejes de una propuesta alternativa. La intención no es sólo presentar datos críticos, e identificar razonamientos distorsionados como las falacias, sino sobre todo el afán constructivo de aportar propuestas, renovadoras. Finalmente se explicará porque hay esperanza, y porqué es posible superar la pobreza en la Argentina. Se reseñarán algunas condiciones de viabilidad nacionales e internacionales que permiten pensar que la sociedad argentina puede enfrentar este desafío, uno de los mayores que ha tenido en toda su existencia histórica. Un cuadro Social Crítico La situación social argentina es visible simplemente saliendo a la calle. Allí están los chicos parados en los semáforos, arriesgando sus vidas para conseguir unos centavos, o tirando fuego hacia el cielo para obtenerlos, o los cartoneros revisando los tachos de basura después de las seis de la tarde, 40.000 en toda la Ciudad de Buenos Aires. Algunos datos al respecto. El porcentaje de población por debajo de la línea de la pobreza, según las estimaciones oficiales, pasó de 32,6% en el ’98 ; a un punto pico en Diciembre 2002, 58%, se redujo un poco actualmente, pero sigue siendo muy elevado (54%). Para los jóvenes la situación es aún peor porque el 75% de los menores de 18 años está por debajo de la línea de pobreza. El porcentaje de desempleo, bajó del 22% del 2002, y ello es un logro importante, pero sigue siendo alto. La pobreza argentina tiene una tipicidad que, ha sido comentada por los principales periódicos del mundo. Se ha nutrido de la destrucción de la clase media, que era la mayor de América Latina. En los años ’60, 53% de la población pertenecía fundamentalmente a la pequeña clase media, un motor fenomenal de progreso económico, de competitividad, de avance tecnológico, de consumo cultural, parte central de esa gran audiencia que plena los teatros, los cines, y que lee en las librerías hasta altas horas de la madrugada. En la década del ’90 al 2000, según los cálculos de Artemio López y otras fuentes especializadas, 7 millones de personas de la clase media se convirtieron en pobres, 20% de la población.

Es uno de los episodios históricos de movilidad social al revés más agudos que se conocen, movilidad social descendente. En el año 2000 la clase media representaba el 23% de la población. Esta situación está ligada al avance de la desigualdad. Argentina ha tenido siempre características de desigualdad significativas, pero la desigualdad explotó totalmente en estos años. La distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población pasó de 18 veces en el ’93, a 26 veces en el 2000, y siguió creciendo. En el medio de esta polarización social quedó la clase media. Se crearon condiciones económicas que dificultaron totalmente
mantener sus bases estratégicas : el pequeño comercio, la pequeña industria, las profesiones liberales, un empleo público con condiciones dignas, una jubilación razonable, etc. El coeficiente Gini, indicador utilizado internacionalmente, mide la desigualdad en la distribución del ingreso. El mejor Gini del mundo actualmente lo tienen Noruega, Suecia, Dinamarca, y Finlandia, los países nórdicos, los países más equitativos del planeta, con un Gini de 0,25 ; cuanto más cercano a 0 es hay más equidad, cuando más cercano a 1 hay menos equidad. El Gini del mundo desarrollado es de 0,30. Hoy en día se sabe que la equidad es motor de progreso y las altas desigualdades -está demostrado científicamente en muchísimas investigaciones de los últimos años- son una traba fenomenal para el crecimiento económico de mediano y largo plazo. El de Argentina, era bastante malo en el ’92 respecto al promedio de los países desarrollados, 0,42, pero en el ’97 pasó a 0,47. Es difícil mover el Gini tan rápidamente, tienen que ser políticas que destruyan realmente muchas oportunidades. En Mayo de 2002 era 0,55. En esa época el 10% más rico de la población tenía el 37,4% de los ingresos del país, y el 10% más pobre sólo el 1,4%. El coeficiente de Gini de Argentina se ha acercado al de Brasil, el segundo país más desigual de todo el planeta. La desigualdad tiene diversos impactos regresivos sobre el crecimiento económico. La Biblia enseña que la desigualdad es anti-ética, el pensamiento central del texto bíblico, es un pensamiento a favor de la igualdad de oportunidades para todos. Proclama que todos los seres humanos son iguales por naturaleza, son todas criaturas de la Divinidad, que son iguales en todas las cosas más importantes. No admite ningún orden de discriminación de ninguna índole. Ahora, se sabe que la desigualdad además de ser anti-ética, de contrariar valores éticos básicos de nuestra civilización, es disfuncional totalmente desde el punto de vista del crecimiento económico de mediano y largo plazo. La desigualdad, reduce los mercados internos, estrecha el número de consumidores en una economía, y eso quita la posibilidad de escalas de producción con mayor eficiencia. Al reducir los mercados internos una cantidad de actividades económicas quedan sin mercado posible, y se limitan las oportunidades para el pequeño y mediano comercio y la pequeña y mediana industria.

Asimismo hace bajar las tasas de formación de ahorro nacional. Por otra parte permea el sistema educativo e impide que cumpla su función. Aunque todos los niños ingresen a la escuela primaria -hoy en América Latina se está cerca de esa meta- la deserción y repetición son altísimas. La mayoría vienen de familias pobres y eso incide en el rendimiento educativo de un modo casi determinante. América Latina tiene muy elevadas tasas de abandono escolar concentradas en los estratos pobres. Las causas : muchos niños pobres tienen que trabajar (lo hacen 22 millones de menores de 14 años según OIT) o simplemente padecen desnutrición, o sus familias se hallan desarticuladas por la pobreza. Todos esos factores impiden que logren completar la escuela. La desigualdad hace que aunque la escuela luche, tropieza con esas desigualdades de origen. La desigualdad atenta también contra la gobernabilidad democrática en las sociedades, hace perder credibilidad en el funcionamiento del sistema democrático. Un grupo de economistas conducidos por una prominente especialista americana Nancy Birsdall hicieron la siguiente proyección econométrica para medir los impactos del crecimiento de la desigualdad en la región. A comienzos de los ’60 América Latina era desigual, pero después de las dictaduras militares, y lo que sucedió posteriormente en términos de políticas económicas, se hizo muchísimo más desigual. Calcularon cuáles serían los niveles de pobreza si la desigualdad hubiera quedado en los niveles previos a estos períodos de dictaduras militares, y de políticas ortodoxas. Su estimación es que, la pobreza sería la mitad de lo que es. El crecimiento de la desigualdad duplicó la pobreza. Argentina es un caso modelo de eso. Un país con riquezas potenciales tan importantes donde un sector tan significativo de la población se empobreció a un ritmo tan veloz. No es que en Argentina haya pobreza y haya desigualdad, o en América Latina haya pobreza y haya desigualdad. Hay pobreza porque hay desigualdad. Ellos llaman a eso el concepto de "pobreza innecesaria". El crecimiento de la desigualdad de por sí duplicó la pobreza en la región. Hemos señalado varios aspectos de la situación social argentina, la evolución de la pobreza, la caída de las clases medias, la polarización social, desigualdad y pobreza. Pero para reflexionar sobre pobreza válidamente es necesario tomar contacto con las caras de la pobreza. No está conformada por cifras solamente, sino por problemas de la vida cotidiana, que pueden ser definitivos, decisivos para la existencia de una persona. Queremos acercar algunas expresiones de lo que significa ser pobre en la Argentina, y en América Latina actualmente. La cara más sobresaliente de la pobreza son los chicos. Acá la contradicción ética es muy intensa. Thomas Pogge, un filósofo muy destacado de la Universidad de Columbia, termina de publicar un libro exclusivamente dedicado a denunciar las contradicciones actuales entre la ética y la economía. La Argentina y América Latina corroboran dramáticamente su llamado de atención. Existe unanimidad en el país en que los niños deben ser lo primero, y deben ser protegidos por todos. Lo dice la Constitución, lo dicen las Leyes, lo dice el sistema jurídico, lo dicen las voces de todos los sectores, nadie discute eso. Lo real es que los niños son lo último, lo real es que el 70% de los niños menores de 14 años es pobre en el país. Si la pobreza promedio está en el orden del 54%, la pobreza infantil la supera ampliamente. El 20% de los chicos padecen de insuficiencia alimentaria. Ello en la quinta potencia productora de alimentos del mundo. Se están alcanzando niveles récordes en las exportaciones argentinas de productos alimentarios. El país se halla de primero a tercero en el mundo en una cantidad de rubros, y quinto en la producción de cereales. Es un país cuya producción anual alimentaria permitiría abastecer a 330 millones de personas, y tiene el 20% de los chicos desnutridos. Esta desnutrición se paga muy caro, la desnutrición no es una abstracción. Los estudios de la UNICEF indican que si un chico no recibe hasta los 5 años de edad la dosis de proteínas y calorías que necesita parte de sus capacidades neuronales son destruidas, y va a presentar disfuncionalidades de todo orden, para el resto de su vida. La desnutrición significa poner en riesgo totalmente la vida de los niños, y bastan las caras de Tucumán para saber hasta donde se puede llegar con ello. Los chicos están sufriendo mucho, son los que más sufren. Una figura extrema del abandono de la infancia es el niño de la calle. Ha crecido fuertemente en América Latina, y en la Argentina, la población de niños viviendo en las calles. Esos niños están viviendo, si hubiera alguna palabra que lo pudiera retratar, en el infierno. Una investigación reciente del BID sobre los chicos que viven en las calles de Tegucigalpa, donde hay 20.000 niños en esa condición concluyó que de cada 100, 60 tienen depresión y 6 se suicidan. La sociedad les ha puesto un nombre, "niños de la calle". Es un nombre muy cómodo. Hasta hay algunos que razonan y dicen, están en la calle porque ellos prefieren estar en la calle, les gusta, son muy indisciplinados, entonces por eso están allí. Varios organismos internacionales han lanzado una campaña (la importancia de la pelea en el terreno de las ideas) que se llama "No me llames niño de la calle". Dicen, no es verdad que sean niños de la calle ; la campaña dice : son niños excluidos por la sociedad, por la familia, por la escuela en, sociedades que no lograron incluir a los primeros que deberían tener ese derecho. Son la exclusión social. Otra cara de la pobreza son los nuevos pobres. Personas que, trabajaron toda una vida para llegar a una posición de pequeña clase media, y perdieron todo en poco tiempo. Ello significa sufrimientos existenciales muy fuertes. En un reportaje reciente le preguntaban a una familia cartonera porteña, muchas de las cuales son nuevos pobres, cómo se sentían revisando los tachos de basura para ver si conseguían cartón o vidrio. Decían, lo hacemos para sobrevivir (el ingreso cartonero es de menos de 50 dólares por mes, por debajo de la pobreza extrema) y agregaban, por lo menos tenemos una gran diferencia con muchos otros como nosotros.

Cuando nos levantamos todos los días a las 8 de la mañana sabemos que a las 6 de la tarde tenemos algo para hacer. Hace varios años atrás el Premio Nóbel de Economía Robert Solow, escribió un artículo muy importante sobre el desempleo prolongado. Solow dice que la economía ortodoxa considera que la desocupación es un tema exclusivamente del mercado. La gente desocupada va a buscar activamente nuevos trabajos, va a bajar sus pretensiones de remuneración, va a haber un nuevo equilibrio entre oferta y demanda, y la desocupación se reduciría. Solow resalta que esa visión no entiende a los seres humanos. Cuando están desocupados por períodos prolongados, no hacen nada de lo que la economía ortodoxa supone, como lo muestran una serie de investigaciones en los Estados Unidos. El desocupado por períodos prolongados, en lugar de buscar trabajos insistentemente, se retira del mercado del trabajo, porque su autoestima está muy baja, y teme volver a ser rechazado una y otra vez, está totalmente vulnerable. Las investigaciones muestran que incluso se retrae socialmente, se aísla. La Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires realizó un estudio sobre los desempleados (dirigido por Juan Tausk). Infortunadamente ratifica la tesis de Solow, porque nuestro país es un laboratorio vivo de todo eso. Tomó una muestra de personas desocupadas en su mayoría por varios años. Con tasas de desocupación tan altas durante un período histórico tan extenso es una población muy significativa. Trató de registrar qué pasa con ellos actualmente. Encontró que más del 70% tiene una serie de problemas muy importantes, junto a las carencias materiales. Entre ellos una reducción severa de la autoestima, una tendencia muy fuerte a un mecanismo muy perverso de razonamiento que es considerar que ellos mismos fracasaron, que su fracaso es una culpa personal. No es real dado que en la Argentina hubo una tasa de desempleo del 13 al 22% en los ’90 y hubo una brutal pérdida de oportunidades productivas por las políticas aplicadas. Sin embargo, es muy usual que las víctimas se sientan culpables ante las consecuencias graves de su desocupación. La investigación dice finalmente que tienen tendencia a autodestruirse y a destruir sus familias, o sea, esta situación de estrés extremo explota en muchos casos a través de las peores conductas posibles. Otra expresión de la pobreza es la familia en riesgo. Quizás la mayor víctima de lo que ha sucedido en la Argentina y en América Latina, es esta unidad silenciosa, invisible, que no aparece mayormente en las estadísticas, muy poco en los periódicos, que se llama la familia. Qué le pasa a la familia en situaciones de desocupación prolongada y de pauperización rápida. La familia no es un dato menor. Todos nacimos para vivir en familia, es el mandato bíblico, es el modo en que estamos hechos, gracias a la Divinidad, y según las ciencias sociales actualmente la familia es la unidad más poderosa que tiene una sociedad para hacer muchas cosas fundamentales. Investigaciones recientes indican que la familia bien articulada es un motor de desarrollo económico, es un pilar de la estabilidad democrática, influye terminantemente en el rendimiento educativo de los chicos, es decisiva para la inteligencia emocional, es una gran red de protección social y cumple todo tipo de funciones macroeconómicas y sociales. Las familias están sufriendo mucho por el impacto de la pauperización y el desempleo prolongado. Una parte de las familias más humildes, y algunas de los estratos medios fueron destruidas por la pobreza. Normalmente el cónyuge masculino dejó la familia, y quedaron las madres solas, pobres jefes de hogar, que son uno de los héroes mayores del escenario histórico latinoamericano de los últimos años peleando para defender las bases de la familia en condiciones de vida muy dura. Cerca del 30% de los hogares de toda América Latina pertenecen actualmente a este estrato social. Cuando la familia es muy tensada, aumenta según informan las investigaciones, la violencia doméstica. Es uno de los desvíos más perversos. En Argentina desgraciadamente hay indicadores significativos en esta orientación.

Asimismo, ha aumentado fuertemente la tasa de renuencia de los jóvenes a formar familias. Parejas jóvenes que quisieran formar familias, no las forman ante las incertidumbres económicas muy agudas. Eso establece, una de las desigualdades más profundas que hay en nuestra sociedad, casi no abordada desde el punto de vista científico, que es la inequidad en el derecho a formar una familia. Las condiciones objetivas relativizan ese derecho y sólo queda al alcance de un sector de la sociedad. La última cara de la pobreza ocupa hoy el centro de la preocupación colectiva en todo el continente, con toda razón, es el ascenso de la criminalidad. Los estudios sobre criminalidad indican que no es un problema argentino, sino continental. La tasa de homicidios en toda América Latina creció en un 40% en la década de los ’90, hay 30 homicidios cada 100 mil habitantes por año en América Latina, que es 6 veces la tasa de criminalidad de los países de Europa Occidental. Según la encuesta Latinbarómetro en 17 países de América Latina, 2 de cada 3 personas dicen que ellos o un familiar han sido objetos de un delito en los últimos 2 años. Hay distintos tipos de criminalidad, está la criminalidad de las bandas organizadas. Frente a ella la única respuesta es que la sociedad se defienda, que destruya las bandas de la droga, las bandas de los secuestros, las mafias de ladrones de carros. Pero está la pequeña criminalidad, delitos cometidos en su mayor parte por jóvenes que es un porcentaje muy alto de la delictualidad argentina y de América Latina. Por ejemplo, el crecimiento fenomenal de las Maras en todo Centroamérica. La reacción a flor de piel, impulsada por algunos círculos, es pedir mano dura, más policías, más represión. Algunas propuestas que se escuchan hoy en América Latina son : bajar la edad de imputabilidad para poder encarcelar a los chicos infractores de 10, 11, 12 años, reducir totalmente los derechos procesales, dar muchísima más discrecionalidad a las fuerzas policiales, y aumentar fuertemente el gasto en seguridad pública y privada. Hay estudios como los de Luis Vaquant, prominente catedrático de la Sorbona (Las Cárceles de la Miseria, Editorial Manantial), que muestra investigaciones sobre 100 países que dicen que si se aumenta fuertemente el nivel de represión, se consigue un efecto rápido que es : muchos más presos en las cárceles. Pero no hay correlación estadística entre más presos en las cárceles y reducción de las tasas de criminalidad juvenil de mediano y largo plazo ; porque no se está atacando las causas estructurales de la criminalidad. Se está incidiendo sobre los síntomas, pero no sobre las causas profundas. ¿Y cuáles son esas causas estructurales ? En América Latina y en Argentina las investigaciones permiten señalar varias correlaciones estadísticas muy sólidas. Hay una correlación estadística entre criminalidad joven y desocupación juvenil ; es una correlación totalmente robusta. El Presidente de Brasil, Lula, en sus discursos públicos hace referencia frecuente a ello. Ese es un país que tiene criminalidad todavía mucho peor que la Argentina actualmente, 60 homicidios cada 100 mil habitantes por año, en San Pablo y Río de Janeiro, y Lula dice permanentemente que esto tiene que ver con la desocupación juvenil. Y su segundo programa estrella, después de Hambre Cero, se llama Empleo Primero, que es tratar dar un primer empleo a los millones y millones de jóvenes excluidos, sin lugar en la economía. Una segunda correlación es entre familias desarticuladas y criminalidad. Hay estudios muy amplios en los Estados Unidos. Sobre 60 mil jóvenes delincuentes, 2/3 partes vienen de familias con un solo cónyuge al frente. Y en América Latina hay estudios con similares comprobaciones como los de CEPAL en el Uruguay (conducidos por Ruben Kaztman). ¿Por qué ? porque la familia, además de todas sus funciones, es la principal unidad preventora del delito con que cuenta una sociedad. Si la familia funciona, hace su trabajo de trasmitir los valores éticos fundamentales, y los ejemplos de conducta, eso va a ser decisivo, en igualdad de condiciones en la conducta de los jóvenes. La desarticulación de la familia por la pobreza, incide en la tasa de criminalidad. Por último, que hay una correlación entre invertir en educación y bajar la criminalidad. Los mayores niveles de escolaridad, influyen significativamente sobre la reducción de la criminalidad. El Brasil gastó en los últimos años el 10,8% anual del Producto Bruto en seguridad, pública y privada. Ello es equivalente al Producto Bruto anual completo de Chile. Está gastando un Chile anual exclusivamente en esto, y la tasa de criminalidad ha subido todo el tiempo. Si se realizara una inversión en gran escala en crear en crear ocupaciones para los jóvenes, en proteger a la familia, y en extender las posibilidades educativas ; probablemente los resultados serían muy diferentes. Una referencia adicional Investigaciones sobre las Maras en Centroamérica, han determinado lo siguiente. ¿Cuál es la motivación para integrarse a una Mara, que puede ser un infierno ?. Son pactos de sangre terribles, si los jóvenes que entran tratan luego de salir los pueden asesinar. Una motivación de mucho peso para integrarse en una Mara, es que es el único lugar donde estos jóvenes marginados por la sociedad tienen inclusión, donde hay quienes los reconocen como seres humanos, donde recuperan autoestima. En Brasil la UNESCO lanzó una gran experiencia, que se llama Escuela Abierta que consiste en abrir las escuelas los sábados y domingos dedicándolas a oportunidades para los jóvenes vulnerables. Que puedan practicar deportes, realizar actividades culturales, hacer actividades artísticas, tener lugares de ocio, ser entrenados en nuevas ocupaciones. Los resultados son muy alentadores. III. La Nueva Discusión Sobre El Rol De La Política Social Frente al panorama crítico descrito, ¿cuál debe ser el rol de la política social ? En Argentina la discusión sobre este tema ha dejado mucho que desear y hace falta mejorar la calidad del debate, de la sociedad al respecto. La política social es vista como un tema casi menor ; y la discusión está contaminada por fuertes prejuicios hacia ella. En el mundo, actualmente, las investigaciones han revalorizado totalmente el rol de la política social. Como lo ha señalado la Ministro de Desarrollo Social Alicia Kirchner, ayudar a la población pobre, lanzar programas como Jefas y Jefes de Hogar, y el Hambre mas urgente es en definitiva simplemente corresponder a un derecho. La política social en una sociedad democrática es garantizar los derechos básicos de los ciudadanos a, alimentarse, tener acceso a salud, a educación, lo que una democracia debe asegurar. Pero además de eso, la política social ha sido redescubierta y revalorizada como un motor del crecimiento económico. Algunas investigaciones recientes son muy impactantes. La Organización Mundial de Salud, formó en el 2001 un equipo de 37 economistas prominentes del planeta, encabezados por Jeffrey Sachs, un reconocido economista de Harvard, y les encargó estudiar las relaciones entre salud y macroeconomía. Estudiaron los últimos 200 años de historia de la humanidad. Estamos muy acostumbrados a análisis de muy corto plazo, para comprender un poco en serio hace falta realizar análisis históricos y comparativos. Sus conclusiones, echaron por tierra uno de los dogmas con lo que han castigado nuestro pensamiento durante las últimas dos décadas. Uno de los mensajes que se ha enviado permanentemente a la ciudadanía en América Latina y en la Argentina es, la salud es importante pero primero crezcamos ; cuando tengamos un crecimiento económico importante, entonces se podrán sacar recursos para dedicar a salud. Es decir, nadie está contra la salud pública, obviamente, sino que se trataría de un tema de etapas y de prioridades. Hoy muchos de estos temas han dejado de ser ideológicos, porque la econometría, particularmente, permite medir muchas de estas cosas. Estos 37 economistas midieron qué hicieron los países más exitosos económicamente del planeta, en los últimos 200 años, desde el despegue económico formidable de los Estados Unidos y Japón a comienzos del Siglo XX, hasta las experiencias recientes de algunas de las economías más dinámicas del planeta como Singapur, Malasia, Taiwan, Irlanda, Israel, etc. Encontraron que una constante en todas ellas es que invirtieron mucho en salud antes del crecimiento. Que procuraron reducir los niveles de mortalidad infantil, los niveles de mortalidad materna, y fortalecer los aspectos básicos de la salud pública como un pre-requisito del crecimiento económico. Lo cuantifican, muestran, por ejemplo, que el aumento de la ingesta de proteínas y calorías por parte, de los trabajadores en Francia e Inglaterra, durante la segunda mitad del Siglo XIX y las primeras décadas del Siglo XX, fue determinante en el incremento de la productividad laboral en esos dos países. Establecen que si Africa hubiera tenido ayuda para enfrentar el paludismo unos años atrás, su Producto Bruto sería ahora 100 mil millones de dólares mayor. Verifican que la tasa de retorno sobre la inversión de invertir en salud pública es 600%, eso es por cada dólar que se invierte, la economía recupera 6 veces eso. Concluyen que en salud, la realidad funciona al revés del mensaje que nos han transmitido. Lo mismo sabemos que sucede en el campo de la educación. La idea de que se va a gastar todo en educación después de que se crezca choca con la realidad. No se va a crecer nunca de modo sostenido si no se invierte fuerte en educar. A fines del Siglo XIX Domingo Faustino Sarmiento, tuvo esa visión y colocó al país como uno de los países líderes del mundo en materia de educación. Hoy eso es terminante, en un mundo basado en economías, conocimiento-intensivas. Si no hay conocimiento en el conjunto de la población, lo que significa un trabajo muy serio en el sistema educativo, no hay competitividad, ni inclusión significativa en la economía internacional. Todas las economías exitosas están basadas hoy en conocimiento. Así los países grandes y los pequeños. La revolución económica fenomenal que experimentó Irlanda, significó pasar de etapas muy atrasadas en materia educativa a etapas de avanzadas en términos internacionales. Igualmente Israel, que exporta principalmente high-tech, ha invertido muy fuertemente en educación. En la nueva discusión internacional educación y salud son consideradas hoy dos motores del crecimiento. Esto se resume en un término (discutible), capital humano. Si un país invierte en su capital humano está invirtiendo en un capital que es decisivo para el crecimiento. Actualmente las empresas privadas de punta, invierten cada vez más en educación de su personal, más del 10% actualmente de la nómina de personal, pocos años atrás era el 2%. Lester Turow, anterior Decano de la escuela de Bussiness del MIT, muestra que la tasa de retorno sobre la inversión de calificar al personal más que duplica la de invertir en planta y equipo, o en inversiones tradicionales. En los países desarrollados, la política social, no es solamente una cuestión que tiene que ver con la pobreza. La pobreza es un tema central, es un tema ético y de derechos básicos en una democracia, pero además, la política social es considerada una palanca esencial del crecimiento. Una tésis central del autor es que es posible construir una economía con rostro humano en la Argentina, y que una política social agresiva es uno de sus ejes. Se puede preguntar, con razón, si esto no es utópico, si existen realmente economías con rostro humano, es decir, economías donde se invierta fuerte en la gente, donde hay buenos niveles de equidad, y que además crezcan económicamente. Se ha convencido a la opinión pública que eso es virtualmente incompatible, o se crece ó se invierte en la gente. Veamos algunas cuadros estadísticos sobre el desempeño de los países que tienen economías con rostro humano.

Desempeño de Algunas Economías con Rostro Humano (Posición de los Países Nórdicos y el Canadá En las Tablas Mundiales 2003 de Desarrollo Humano, Transparencia, Competitividad y Tecnología de la Información y la Comunicación)
PosiciónDesarrollo
humano
TransparenciaCompetividadTecnología
1NoruegaFinlandiaFinlandiaFinlandia
2IslandiaDinamarcaEstados UnidosEstados Unidos
3SueciaNueva ZelandaSueciaSingapur
4AustraliaIslandiaDinamarcaSuecia
5HolandaSingapurTaiwánIslandia
6BélgicaSueciaSingapurCanadá
7Estados UnidosCanadáSuizaReino Unido
8CanadáLuxemburgoIslandiaDinamarca
9JapónHolandaNoruegaTaiwán
10SuizaReino UnidoAustraliaAlemania
11DinamarcaAustraliaJapónHolanda
12IrlandaNoruegaHolandaIsrael

Fuente :
- Indicadores de Desarrollo Humano ;
- PNUD, 2003, http://www.undp.org/hdr2003,
- Indicadores de Transparencia Internacional, 2002, http://www.globalcorruptionreport.org
- Indicadores de Competitividad ;
- Foro Económico Mundial, 2003, http://www.weforum.org
- Indicadores de la Tecnología de la Información y Comunicación ;
- Foro Económico Mundial ; 2003, http://www.weforum.org

En la Tabla de Desarrollo Humano 2003 de las Naciones Unidas, el país número uno del mundo sobre 180 es Noruega, después vienen Islandia y Suecia, y siempre están Noruega, Suecia, Islandia, Finlandia, Dinamarca y Canadá entre los países líderes. En otro ranking diferente, el de Transparencia Internacional, nuevamente estos países son los líderes en no tener corrupción. Es la tabla de competividad hecha por los empresarios privados más importantes del mundo, en el Foro de Davos, los empresarios ubican a estos países entre los más competitivos del mundo y lo mismo sucede en el ranking de los países en cuanto a avances en tecnologías de información y comunicación. Estos países, son la muestra de que hay absoluta compatibilidad entre crecer y ser competitivos, e invertir fuerte en la gente. Es al revés, porque invierten fuerte en la gente es porque han tenido crecimiento y competitividad. Finlandia es un país muy pequeño. Es el país número uno del mundo en el 2003 en competitividad. Todos usan un producto finlandés, el celular, fueron sus pioneros, está basado, como todo el modelo nórdico, en una elevadísima inversión en la gente, y en muy bajos niveles de desigualdad. Son estructuras sociales que producen crecimiento con equidad, y realizan un trabajo sistemático en el cultivo de los valores éticos. Un ejemplo. ¿Por qué Noruega o Finlandia casi no tienen corrupción ?. Se podría suponer que, deben tener unas leyes anticorrupción muy severas, que las sanciones deben ser muy duras y que, y deben tener un sistema de auditoría muy detallado. Tienen una legislación preventiva, tienen sus sistemas de rendición de cuentas, de transparencia, todo eso que es absolutamente necesario y deseable, y que en nuestros países debe avanzarse. Sin embargo el castigo principal para los corruptos, la gran arma por la que no tienen corrupción, es la sanción social. Si alguien cometiera un acto de corrupción, sería virtualmente radiado de su casa por sus hijos, por su esposa, sería excluido por sus amigos, sancionado por la cultura de la sociedad. La cultura de valores prevaliente es antinómica con la idea de que alguien pueda apropiarse, en exclusivo proyecto personal, de lo que es de interés colectivo. Allí está la garantía, en lo que han hecho en el sistema educativo, en lo que han hecho en la transmisión de valores. Hemos revisado la trascendencia de la política social como eje del crecimiento económico, y su papel fundamental como protección de los derechos básicos del ciudadano. Examinaremos algunas falacias usuales en el debate argentino. Son mensajes, que han sido absorbidos por amplios sectores de opinión, y los han llevado a razonar erróneamente. Si no se avanza en la superación de esos mensajes, difícilmente se podrá armar una política social que realmente logre los resultados deseados colectivamente.

IV. Falacias Usuales

La primera falacia es la que opone la política económica a la política social. Lo único importante sería la política económica. La política social sería una especie de concesión a los políticos para que puedan armar sus clientelas electorales. En consecuencia, lo relevante es sólo la política económica, y la política social pasa a ser la Cenicienta : pocos recursos, desjerarquizada organizativamente, no tiene papel en la toma de decisiones, vulnerable. El camino correcto debería ser inverso al de la falacia, integrarlas. Los finlandeses inventaron un término muy útil para ello. Dicen que no se trata de hacer política económica y hacer política social y articularlas. Eso es mucho mejor que sólo hacer política económica y casi no hacer política social. Pero lo que se debería hacer sugieren es socioeconomía.. Es política social y económica integradas. Políticas económicas que sean sociales, y políticas sociales que sean económicas. La educación y la salud por ejemplo son políticas sociales y al mismo tiempo macroeconómicas. Otro ejemplo de una política integrada es el micro-crédito. Abriendo seriamente las posibilidades de micro-crédito para pequeños productores rurales y urbanos, el Grameen Bank logró sacar de la pobreza extrema a casi 4 millones de campesinos, en uno de los países más pobres del mundo como es Bangladesh. La política socioeconómica tiene altos impactos macroeconómicos, porque rehabilita las capacidades productoras de muchísimas personas que sin una ayuda crediticia mínima no podría ingresar en los circuitos productivos, y al mismo tiempo tiene importantes efectos sociales. Una disgresión sobre algo que muchas veces se omite mencionar. El Grameen Bank es el banco más exitoso del mundo, tiene 98% de retorno sobre los créditos que ha prestado. Es un banco de propiedad de los varios millones de campesinos pobres a los que Mohamed Yunus empezó prestando montos mínimos, para que pudieran comprar abonos, o una vaca, y está siendo replicado actualmente en numerosos países del mundo. Incluso, varios estados de los Estados Unidos han pedido la ayuda del Grameen Bank para establecer estructuras, de micro-crédito en gran escala para los pobres. Lo que no se dice normalmente es que la gran mayoría de los prestatarios, de los créditos son mujeres. Ellas son muy buenas pagadoras. El papel de la mujer en la lucha contra la pobreza, y hay muchas otras investigaciones, al respecto es totalmente diferente de los estereotipos usuales. Son mucho más exitosas en la administración de bienes escasos, y mas eficientes coordinadoras de unidades comunitarias de producción, en
zonas pobres. En Paraguay actualmente hay una serie de investigaciones y experiencias, recientes en comunidades campesinas pobres, que lo corroboran. Segunda falacia. Para descalificar a la política social o a un programa social hay una palabra de moda en la Argentina. Eso es "asistencialismo". Se terminó la discusión, muy difícil argumentar ante esa etiqueta. El asistencialismo aparece como opuesto a políticas estructurales, a políticas que crean trabajo, oportunidades productivas. Corresponde profundizar en esta supuesta antinomia. No importan los términos, importa lo que sucede en la realidad con las políticas. La Biblia, el Antiguo y el Nuevo Testamento, ordenan que hay que ayudar, y dicen textualmente "a la viuda, al huérfano, al extranjero, y a todas las formas de desamparo". El llamado asistencialismo es en realidad un mandato ético. Mandato ético que viene desde los orígenes más básicos de la civilización. Además ayudar urgentemente es decisivo, porque la pobreza, produce daños con frecuencia irreversibles. El hambre mata. Si un joven está desocupado por períodos muy prolongados, si no tiene inclusión social posible, puede caer con facilidad en la delincuencia ; una familia puede estallar ante los embates de la pobreza. Si no se ayuda ya se está destruyendo familias, jóvenes y niños. El ex Presidente de Chile, Patricio Aylwin, dirigió una comisión de notables para estudiar la situación social de América Latina. Uno de los resultados del Informe que produjeron, es que determinaron que el 50% de los ingresos de los pobres de América Latina vienen de los supuestos programas asistenciales. Si se anularan esas políticas públicas que priorizan a los pobres, se crearía una explosión social fenomenal en nuestras sociedades. Por otra parte no hay ninguna incompatibilidad entre ayudar ya, y al mismo tiempo tratar de generar oportunidades de trabajo, es un falso dilema. La habilidad de una política social virtuosa, está en tratar de hacer ambas cosas integradamente. En lograr ayudar y al mismo tiempo generar capacitación, habilidades, acceso a tecnologías de producción básicas y a crédito. Así como frente a la primera falacia es posible pensar en políticas socioeconómicas, en la segunda es posible concebir una política social que al mismo tiempo ayude y genere oportunidades. Una tercera falacia es la que opone estado y sociedad civil. Pareciera que el tema social es del Presidente del país, o de Caritas, que hay que optar en una dirección o en otra.

En las sociedades más exitosas del mundo, hay un equipo Estado más sociedad civil. Hay altísimos niveles de articulación actualmente. El rol de las políticas públicas es claro. El Estado es responsable en una sociedad democrática de garantizar a todos los ciudadanos el derecho a alimentarse, a salud, a educación, a oportunidades de trabajo. En Europa Occidental ese derecho está legislado, si una persona gana menos del sueldo necesario para vivir, desde Portugal hasta Noruega, el Estado acude inmediatamente a restablecer el equilibrio. No hay discusión al respecto, es un derecho de la ciudadanía. Las políticas públicas tienen una responsabilidad central. Pero la sociedad civil a través de expresiones como, el voluntariado, la responsabilidad social empresarial, tienen un rol fundamental que en nuestras sociedades está desvalorizado. Se ve en ellas a los voluntarios como un fenómeno de algunos quijotes aislados, o de amas de casa con tiempo que se reúnen porque no tienen mejor actividad que hacer. Es un error grave. El voluntariado, es actualmente productor en los países desarrollados del 5 al 10% del Producto Bruto Nacional. En los Estado Unidos las organizaciones voluntarias están produciendo mas de 670000 mil millones de dólares anuales en bienes y servicios sociales. En Europa Occidental 500 mil millones de dólares anuales (datos de la Universidad John Hopkins). Las organizaciones de base voluntaria ayudan a muchísimos sectores de la población bajo todo tipo de modalidades. Hay una complementación creciente entre las políticas públicas y dichas organizaciones. Las políticas públicas utilizan cada vez más activamente a las organizaciones voluntarias, por las muchas ventajas que ellas tienen.

Así entre otros aspectos, el voluntariado significa muchas cosas en una sociedad, significa poner en el centro de la mesa el principio de la solidaridad. Las organizaciones voluntarias y las fundaciones empresariales buscan a su vez la articulación estrecha con las políticas públicas para poder potenciar su propio esfuerzo. La antinomia Estado - sociedad civil, es también falaz. Otra falacia es considerar a los pobres como un objeto y no un sujeto. Los típicos, programas para los pobres. Los éxitos mayores en política social no son los programas para los pobres, sino son los programas que creen en los pobres, y los empoderan. Los pobres pueden, no tener nada, desde el punto de vista material, pero en América Latina tienen normalmente un inmenso capital social. Vienen en diversos casos de casos de civilizaciones milenarias y tienen valores, niveles de conciencia comunitaria, cultura, tradiciones, que si se potencian, que si se les da oportunidad, pueden producir resultados asombrosos. Villa El Salvador en el Perú, Premio Príncipe de Asturias del Rey de España, Premio Mundial de la UNESCO, es un ejemplo. Allí 350 mil pobres construyeron con sus manos un municipio entero y lograron pasar de la pobreza extrema a la pobreza digna. Se apoyaron en su capital social. Eran indígenas peruanos que bajaron de las sierras, llevando con ellos las avanzadas normas de solidaridad, propiedad comunal y sentido de la acción colectiva de las culturas andinas. Se instalaron donde fue posible, en unos arenales desiertos, y construyeron calles, escuelas, hospitales y caminos ; basándose en sus pautas culturales, en sus tradiciones, en sus experiencias de organización social. El Papa estuvo hace varios años en el Perú y dió su misa central para 3 millones y medio de personas en Villa El Salvador, porque es un símbolo de esta potencialidad humana latente. Cuando se pasa, de la falacia de ver a los pobres solamente como objetos, y se encara seriamente el tema de la participación comunitaria, y no se subestima a la población pobre, se respeta su cultura, y se hace lo que hoy recomiendan nuevos estudios, invertir en capacitación de los líderes de las organizaciones pobres, es posible obtener desarrollos potentes. La última falacia, los engaños en torno a la participación. Aparentemente, nadie está en contra de la participación, es muy antipopular oponerse a ella.

Pero, en el camino los supuestos programas participativos son muchas veces transformados en programas manipulativos o clientelares. Es difícil hacer avanzar la participación genuina en América Latina. Debajo de esto hay algunas resistencias formidables. Una es que en la Argentina y en otros países predomina una cultura organizacional vertical, piramidal, jerárquica. La participación es antinómica con eso. Es muy dificil tratar de generar un programa social donde la gente realmente participe y decida, desde estructuras burocráticas verticales. Otra resistencia proviene de la subestimación de los pobres. En muchos programas donde se dice, los pobres van a participar, después en la práctica se les pone todo tipo de obstáculos, porque no se cree en sus capacidades, se impone una línea muy vertical. Después se les echa la culpa, se dice no participaron porque no son educados, no leen, no son suficientemente alfabetizados cuando se hizo todo lo posible para obstruir su participación. Otra resistencia, fundamental, es en definitiva la de no querer compartir el poder con la población. Se esconde de diversos modos y opera bloqueando la participación de los ciudadanos que en realidad son en una democracia los legítimos depositarios del poder.

V. Ejes De Una Política Social Renovadora

Si se logra trabajar sobre estas estructuras de pensamiento, superar estas y otras, similares, surgirán condiciones de generar una política social diferente. Algunos de sus ejes son esquematizados los que siguen. En primer lugar, las políticas públicas deben tener un rol fundamental y hemos mencionado la idea de políticas socioeconómicas. En segundo lugar, las políticas públicas deberían ser descentralizadas. Cuando hablamos de políticas públicas no estamos hablando de un Estado omnipotente, centralizador. Hay muchos modelos de Estados. Estamos hablando de un Estado descentralizado hacia lo local. Cogestionado por la ciudadanía, transparente, con un servicio civil profesionalizado, con buena gerencia social. Descentralización, participación, gerencia social de excelencia son bases para una política social avanzada. En tercer lugar, una política social renovada significa generar redes y alianzas. Tiene que haber concertaciones entre las políticas públicas, la responsabilidad social empresarial, y el voluntariado, y otros sectores de la sociedad civil. El tema de la responsabilidad social de la empresa privada está muy retrasado en América Latina. En Europa Occidental en cambio, ha habido una presión de opinión pública fenomenal sobre la empresa privada en las últimas décadas, que ha llevado a resultados muy concretos. La concepción predominante, en Europa Occidental y avanzando en los Estados Unidos, es que una empresa debe ser un muy buen ciudadano, Ello va más allá de la filantropía, la donación cada tanto para una causa. La concepción es, que la empresa es un motor de la economía, que merece todo el apoyo para producir bienes, pero sus decisiones tienen impacto sobre todos los ciudadanos. Tiene que tener por tanto una responsabilidad calificada, tiene que ser un ciudadano ejemplar, se lo llama ciudadanía corporativa. Y lo miden, se ha desarrollado el ISO de medición de la responsabilidad social. Se han desarrollado sistemas de puntajes bien sofisticados, miden varias áreas de la conducta de las empresas privadas : Responsabilidad hacia el consumidor ; responsabilidad hacia los propios empleados ; responsabilidad hacia el medio ambiente, responsabilidad social en las inversiones en países en desarrollo, compromiso con la comunidad, y con su ciudad. Se empezó a armar un amplio sistema de sanciones y premios. Bélgica ha establecido la Etiqueta Social, lo que significa que las empresas que tengan un puntaje alto van a tener derecho a usar dicha etiqueta en sus productos, y los consumidores, van a poder elegir cuando compran, si compran de empresas éticas.

Hay municipios en Italia que establecieron que en las licitaciones públicas, uno de los atributos que va a decidir la asignación de la licitación, es el grado de eticidad de las empresas participantes, de acuerdo a mediciones objetivas. La Unión Europea está a punto de adoptar regulaciones en materia de responsabilidad social empresarial para el conjunto de sus países miembros. Además, cuando se habla actualmente de contribución empresarial al medio, no se habla sólo de aportes financieros, sino se habla que la empresa privada puede aportar junto a ellos tecnología gerencial, canales de distribución, espacios en Internet, puede aportar elementos en los que es muy rica, y que pueden ser significativos para múltiples programas de interés colectivo. En Inglaterra se están estableciendo triángulos. Concertaciones entre empresa privada, organizaciones voluntarias, y el Gobierno. La empresa privada financia proyectos de las organizaciones voluntarias, y el Gobierno facilita y crea incentivos para que en su conjunto, el triángulo funcione activamente. En Estados Unidos 100 empresas acordaron recientemente un convenio para voluntarizar a sus 3 millones de funcionarios. Les van a dar pleno apoyo, para que hagan trabajo voluntario para la comunidad. El trabajo voluntario va a ser en parte importante durante horas de trabajo. Se ha descubierto que si las personas de una empresa hacen trabajo voluntario, mejora el clima organizacional. Se sienten de otro modo en esa empresa, y sus niveles de productividad ascienden, y por otra parte su aporte al medio puede ser relevante, normalmente son portadores de habilidades significativas. Un modelo relevante de políticas públicas que se hacen cargo de sus responsabilidades indeclinables de garantizar los derechos básicos de la ciudadanía, y se configuran con las tres características mencionadas : socioeconómicas, descentralizadas y concertadoras, es el programa Hambre Cero del Brasil. Ejemplifica todo lo señalado. Un Presidente que decide que el tema central de su mandato presidencial, en un país con tantos problemas y de tanta importancia como es el Brasil, es el hambre. Indica que no puede ser que haya 44 millones de personas con hambre en Brasil, (sobre 170 millones de habitantes), cuando es la octava potencia industrial de mundo, Lula puso el hambre en el centro de la agenda publica. Ha repetido permanentemente que al final de su período presidencial la opinión pública, tendrá un parámetro muy sencillo para evaluarlo, si lo brasileños comen tres veces por día. Resalta en sus mensajes que quiere convertir al hambre de un problema de salud, en un problema ético y político. Normalmente es al revés, el razonamiento economicista convierte al hambre de un problema que debería ser político, en el mejor sentido, ser la preocupación colectiva de la sociedad, y de todos los actores sociales en un problema lateral. Hay un gran esfuerzo en la Argentina que está en esta misma concepción, esta importante iniciativa del diario La Nación, de una serie de organizaciones de la sociedad civil, etc, a la que el Gobierno respondió de una manera muy concreta lanzando el programa El Hambre, más urgente. Hambre Cero es por otra parte un llamamiento a toda la sociedad brasileña, su lema dice, "el Brasil que come, ayudando al Brasil que tiene hambre". Y se ha creado a su interior un área para las empresas privadas para ayudar (a la que ya se han integrado más de 100 organizaciones), un área para las asociaciones voluntarias, y otras. Es una gran concertación nacional en torno a un problema éticamente intolerable como el hambre inadmisible en sociedades potencialmente tan ricas. Esto se llama política social. El programa argentino tiene similar visión y va en esa misma dirección.

VI. ¿Por Qué Es Posible Superar La Pobreza En La Argentina ?

Algunas conclusiones finales apoyadas en los puntos anteriores sobre porque se puede superar la pobreza que hoy agobia a buena parte de la población del país. En primer lugar, desde ya que ello no es un desafío para una organización, o una persona. Debe ser una empresa colectiva o no será factible. Hay ciertas condiciones de viabilidad para poder pensar de manera esperanzadora a pesar de los datos críticos referidos. Soplan vientos nuevos en el planeta en la discusión mundial sobre los temas sociales que pueden favorecer los planteos argentinos y del mundo en desarrollo. Son inspiradores llamamientos cercanos del Papa Juan Pablo II. El Papa dice que "es necesario una nueva y más profunda reflexión sobre la naturaleza de la economía y su propósito". Propone que la economía esté regulada por la ética, que la globalización esté gobernada por un código ético. En la Argentina y en América Latina se ha perdido casi la capacidad de relacionar ética con economía. Se presentan en la visión económica ortodoxa como dos mundos absolutamente diferenciados. Recuperar sus vínculos es volver al espíritu de la Biblia donde la ética preside las actividades humanas incluyendo la economía. Al mismo tiempo es retornar a los inicios de la ciencia económica donde estuvieron estrechamente vinculados. Así por ejemplo, Adam Smith, uno de los padres de la economía, se preocupó activamente de la relación entre la ética y la economía y del peso de los valores éticos en el comportamiento económico.

El Papa dice, "invito a los economistas y profesionales financieros, así como a los líderes políticos a reconocer la urgencia de asegurar que las prácticas económicas y las políticas vinculadas, tengan como su meta el bien de cada persona y de la totalidad de la persona". La concepción del Papa es, el bien de cada persona, y de la integridad de la persona, no son estas concepciones que nos recortan totalmente, como consumidores, clientes, usuarios, "pedacitos de". Y finalmente el Papa propone, y su propuesta es muy clara : "Impulsar una nueva cultura de solidaridad internacional y cooperación donde todos, particularmente las naciones ricas y el sector privado, acepten responsabilidades por un modelo económico que sirva a todos". Su modelo económico es un modelo que "sirva a todos", que incluya a todos. Hay un enorme movimiento mundial en esta misma dirección, en volver a vincular ética con economía, que tiene manifestaciones de todo orden y que ha estado en primera fila en luchas como las patentes médicas y el Sida, la condonación de la deuda externa de los países más pobres y la apertura real de los mercados de los países ricos a los productos de los países en desarrollo. La opinión pública en los países desarrollados no está distante de nosotros en estos temas. Dos encuestas recientes lo indican. Una encuesta que hizo la OCDE, que reúne a los 22 países más desarrollados del mundo, preguntó a sus ciudadanos que piensan sobre el nivel de ayuda que los países del club de la OCDE, están dando a los países en desarrollo. La mayoría de la opinión pública de los países desarrollados contestó que debía ser mayor. Otra encuesta del Banco Mundial, entrevistó a 6000 líderes mundiales de todos los continentes, sobre las relaciones entre pobreza y paz. La gran mayoría dijo que no va a haber paz si no se erradica la pobreza.

Claramente vinculó como causa estructural de los conflictos a las diversas formas de la pobreza. Empieza a crecer el cuestionamiento a contradicciones esenciales de la actual economía mundial. Entre ellas, un cálculo reciente de varios organismos dice que si hace tres años se le hubiera condonado la deuda externa a los 20 países más pobres y ese dinero se hubiera invertido en salud, hoy vivirían 21 millones de niños que murieron por falta de atención. Otro análisis indica que el costo para los países desarrollados de condonar la deuda de los 52 países más pobres del mundo sería en 20 años 4 dólares mensuales por habitante. Si se le consultara a la opinión pública de los países desarrollados al respecto, estaba muy claro según las encuestas referidas que la respuesta sería favorable. Junto a estos nuevos vientos internacionales en Argentina, como en América Latina, el avance de la democratización da una base de fuerte apoyo político a políticas públicas cercanas a las demandas de la gente. La democratización trae una fuerte presión por una nueva agenda de prioridades donde la erradicación de la pobreza es central. Es muy sugerente la tésis del Premio Nóbel de Economía Amartya Sen. Sen estudió los episodios de hambruna masiva en el mundo en los últimos 100 años. Concluyó que nunca hubo una hambruna masiva, cuando hay una democracia activa. Si hay una sociedad, con partidos políticos representativos, medios que tratan de mejorar la calidad del debate, una ciudadanía movilizada, ello impide con su presión articulada que existan episodios de hambruna masiva. Finalmente, otro factor que fundamenta las esperanzas es el potencial ético que ha demostrado tener la sociedad argentina. Se pregunta con gran frecuencia si el contrato social está roto en la Argentina. El contrato social entró hasta hace poco tiempo atrás en una etapa de resquebrajamiento profundo. La pérdida de credibilidad de los liderazgos fue muy importante. Pero se mantuvo en plenitud el contrato ético, que está por debajo del contrato social. Llamo contrato ético al sentido de la responsabilidad del uno por el otro, al sentimiento de que la solidaridad es un valor fundamental. La Argentina registró en medio de esta crisis económica agudísima que legaron las políticas aplicadas en la década del 90 un récord de ascenso de personas que practican la solidaridad. Según las encuestas Galup se duplicó en los últimos años el número de personas que se integraron a organizaciones voluntarias, y hoy cerca de 7 millones de personas ayudan a otros, a través de organizaciones, o desde la base. Ilustra su actividadMargarita Barrientos,humilde madre que levantó en la villa miseriaLosPiletones uncomedor popular,quealimentadiariamente a 1600 niños carenciados. Los voluntarios son muy especiales. No están movidos por recompensas económicas, al revés, normalmente tienen que aportar. Tampoco el trabajo voluntario tiene alguna recompensa en términos de poder, y muy poca en reconocimientos. Entonces, ¿qué moviliza a este voluntariado argentino ? Y ¿qué moviliza al voluntariado en general ? Lo moviliza este contrato ético, en plena vigencia en la Argentina que hace parte de la naturaleza humana. La Biblia que creó el trabajo voluntario, enfatiza que hay que ayudar a los otros, y subraya, el que es muy pobre igual debería ayudar a otro que es más pobre que él. En las interpretaciones del Antiguo Testamento se pregunta ¿esto no es demasiado exigente ? Pedirle a alguien que es muy pobre, que ayude a otro que es más pobre que él. Y la respuesta es, en primer lugar que siempre se puede ayudar aunque no se tenga nada, con una sonrisa, visitando a un enfermo, con un gesto fraterno, todo ello puede ser muy importante para el otro. Segundo, la lectura es que es tan importante el ayudar al otro, es una de las posibilidades de realización y de expresión más fundamentales de ser humano, que el Antiguo Testamento no le quiere sacar esa obligación a los que son muy pobres, no le quiere sacar esa posibilidad de realización. Ese llamado ético, que viene de las bases de nuestra civilización, tiene mucha fuerza en esta América Latina. Tiene fuerza a través de las culturas indígenas ; de la opción preferencial por los pobres del cristianismo ; de la visión profética de la justicia social del judaísmo ; tiene fuerza a través de todas las formas en que cada uno llega a encontrarse con estos valores. Y permitió que en Argentina floreciera la solidaridad, a pesar de la pobreza. Es una sociedad que en los últimos años a pesar de sus agudos problemas ha hecho honor en sus bases al mensaje bíblico de la responsabilidad compartida, haciendo crecer la solidaridad activa. Giramos permanentemente en derredor del tema de la corrupción, hay que terminar con la corrupción, los pasos que ha dado el nuevo Presidente han sido importantísimos. La corrupción transmite el mensaje, todo para mí, nada para los demás, no me importan nada los demás. Ese es el mensaje, además de lo que significa macroeconómicamente. El ayudar a los otros, el voluntariado, y el armar este esquema de políticas públicas solidarias con la sociedad civil transmite el mensaje opuesto : el otro es muy importante para mí, debo ayudarlo, tengo que hacerlo no importa cuáles sean los costos personales y de todo orden. La solidaridad activa desplegada en la Argentina actual, esa multitud de historias mínimas solidarias, como las llama Carmelo Angulo, y el apoyo masivo de la opinión pública a políticas públicas a favor de la gente y a la renovación democrática impulsada por las nuevas autoridades, expresan que en la Argentina actual hay una "sed de ética" que el potencial ético es formidable, y ello permite tener motivos ciertos para la esperanza.


(*) Asesor de la ONU, BID, UNESCO, OPS, OIT, OEA y otros organismos internacionales. Dirige la Iniciativa Interamericana de Capital Social, Etica y Desarrollo (BID-Gobierno de Noruega) y preside la Cátedra de Honor de Gerencia Social para el Desarrollo Humano creada por la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas y el PNUD. Reconocido pionero de la gerencia social y el capital social, ha escrito 35 obras de extendida utilización internacional. La última "Hacia una economía con rostro humano" (Fondo de Cultura Económica).

Documento incluido dentro de la Biblioteca Digital de la Iniciativa Interamericana de Capital Social,
Etica y Desarrollo - www.iadb.org/etica

* Bernardo Kliksberg es argentino y residente en USA. Doctor en Ciencias Económicas, Asesor Internacional, científico social, reconocido mundialmente como fundador de una nueva disciplina, la « Gerencia Social » y como pionero de la « Ética para el Desarrollo », el Capital Social y la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

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