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13 décembre 2002

Venezuela en la Encrucijada

 

¿Será posible que quienes tienen las más altas responsabilidades políticas lancen a la sociedad venezolana a una lucha fratricida ?

Por Margarita López Maya

El martes 10 de diciembre, el paro cívico convocado por la Federación de Cámaras de la Industria y el Comercio (Fedecámaras), la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la llamada "Coordinadora Democrática", que reúne un conjunto de organizaciones sociales y partidos de la oposición, entró en su 9o día. La noche del lunes 9, el presidente de la CTV anunció que el paro, que hasta ese momento se prorrogaba día a día, se convertía en indefinido, la
palabra utilizada fue "irreversible" y la oposición movía su objetivo de pedir "elecciones ya" a exigir que "Chávez se vaya".

El año 2002 ha sido un año catastrófico para los venezolanos. Ha sido un año donde el gobierno ha logrado sobrevivir, pero su capacidad de gobernar ha sido mínima. Este es el tercer paro cívico que afronta, además de un golpe de Estado el 11 de abril, que llevó a la instauración de un gobierno de facto, hecho que
no ocurría en el país desde 1948. La dictadura instaurada disolvió en las pocas horas que vivió todos los poderes públicos y procedió a la persecución política de los funcionarios del gobierno caído y a la represión del pueblo que se resistía.

El golpe del 11 de abril tuvo su punto de partida también en un paro cívico nacional convocado por Fedecámaras, la CTV y la Coordinadora Democrática. Así las cosas, los venezolanos, especialmente los caraqueños, están estresados y enfermos. Han estado sometidos a presiones políticas y psicológicas
inusitadas. Diversos gremios médicos, psiquiatras y psicólogos han alertado reiteradamente a lo largo del año, sobre el creciente deterioro de la salud mental y física de la población.

Este paro cívico, que comenzó el día 2 de diciembre, al igual que el de abril que precedió al golpe, se desarrollaba con éxito parcial. En los primeros días los comercios se abrieron en el oeste de la capital casi por completo, mientras en el este de la ciudad estaba casi todo cerrado. El transporte por su parte
funcionaba normalmente, también los bancos, los mercados mayoristas de alimentos, las farmacias y por supuesto, la economía informal, que emplea a más de la mitad de la población económicamente activa.

Se Entra en una Nueva Fase de Conflicto

Las cosas comenzaron a cambiar el miércoles 4 cuando comenzó a hacerse visible actividades de paralización en la industria petrolera. Petróleos de Venezuela, S.A., conocida como PDVSA, la más grande empresa de América Latina, por medio de una porción de su gerencia ejecutiva y mayor daba señales de incorporarse al paro. Por otra parte, el jueves en la noche en la plaza Altamira de Caracas, se produjo un atentado terrorista contra los civiles allí reunidos. Ubicada en el este de la ciudad, esta plaza es el lugar donde ha estado apostado desde hace 6 semanas un centenar de militares de distintas fuerzas, declarados en "desobediencia civil". La plaza ha sido declarada "zona liberada" y
grupos de simpatizantes de estos militares se reúnen allí constantemente. El atentado dejó un saldo de 3 personas muertas y unas 20 heridas. Las declaraciones esa noche de algunos líderes de la oposición y militares, al igual que el 11 de abril, llamaban al
levantamiento militar y culpaban al gobierno. Afortunadamente, algunos otros opositores reaccionaron con mejor tino, llamando a la cordura y colaborando inmediatamente con las fuerzas policiales en los trabajos de investigación para dar con los culpables. Así mismo, el gobierno se movió con cautela, y las
Fuerzas Armadas, que la vez pasada entraron a raíz del atentado terrorista que se produjo en el centro de Caracas, esta vez y hasta la fecha se han mantenido apegadas a su rol institucional.

Pero, a partir del atentado en Altamira se entró en una nueva fase del conflicto entre gobierno y oposición. Un paro petrolero, es decir, la industria caminando hacia su paralización, se vuelve el centro de la conflictividad y las demás paralizaciones pierden importancia. El lunes 9 en la noche, mientras la oposición llamaba al paro indefinido, el presidente de PDVSA, doctor Alí Rodríguez Araque, ex secretario
de la OPEP, desde el canal del Estado, denunció como un plan criminal por parte de la gerencia mayor de la empresa el propósito de parar la industria más importante del país ; advirtió del colapso económico y social que por este motivo se avecina y pidió al pueblo acercarse a las distintas edificaciones y sedes de la compañía para hacerle ver a estos sectores el apoyo con que cuenta el gobierno. A partir de ese lunes 9 en la noche, el país parece marchar hacia un desenlace
trágico.

La Polarización Llega al Extremo

Antes del paro cívico, desde el 11 de noviembre había venido
funcionando la Mesa de Diálogo, Negociación y Acuerdos entre
gobierno y oposición. Hacia el jueves 28 y viernes 29 de
noviembre esta Mesa parecía a punto de alcanzar un acuerdo en
torno a una salida electoral. Pero el sábado 30 la oposición
decidió no concurrir a la Mesa y optó por proseguir en el paro
cívico con el que venían amenazando en los días previos. A
partir del lunes 2, fue el gobierno el que se negó a volver a la
Mesa argumentando que no podía llegar a un acuerdo con "una
pistola en la sien". Una semana después, la misma noche del
lunes 9, cuando gobierno y oposición profundizaban sus amenazas
mutuas, simultáneamente, en una lógica perversa y
esquizofrénica, volvían a activar la Mesa encabezada por el
facilitador y secretario de la OEA, doctor César Gaviria, para
discutir una salida política.

Pero, la posibilidad de una salida no violenta parece remota*.
Esta extrema polarización política ha estado alimentada y
magnificada por unos medios de comunicación que a lo largo del
año se han parcializado y radicalizado hasta el punto de borrar
para buena parte de sus consumidores-y los venezolanos somos
muy adictos a la TV-los límites entre la realidad y la reality-show.
Los medios de comunicación privados, cinco en total, están
cohesionados y abiertamente en contra del régimen de Chávez, a
quién acusan de asesino, dictador y Castro-comunista. En los
últimos días le dedican unas 18 horas de cobertura al conflicto,
resaltando las acciones de la oposición, ampliando y reiterando
los comportamientos agresivos, pasando películas sobre
dictadores y distorsionando a su favor las proporciones con que
participan los venezolanos en las diversas movilizaciones a
favor o en contra del gobierno. El canal del estado, por su
parte, ante esta avalancha, se ha plegado al gobierno y también
le dedica su tiempo y espacio a cubrir la información oficial y
de los apoyos sociales y políticos con que cuenta el gobierno.
Los periodistas, salvo honrosas excepciones, cogidos entre este
irracional e irresponsable enfrentamiento, amenazados en su
integridad física por los sectores civiles radicalizados de lado
y lado que los han convertido en blanco de sus rabias, muestran
las mismas posturas intolerantes de los dueños de medios.

En el escenario de fondo de esta polarización alarmante, se
encuentran 20 años de recesión económica, empobrecimiento
social, aumento de la desigualdad en la distribución de la
pobreza, resentimiento de clase, una élite política fracasada
que se niega a verse privada de sus privilegios y grupos
económicos nacionales e internacionales que buscan oportunidades
doradas en un país que es una de las naciones petroleras más
importantes del mundo. Pero lo que ha actuado agravando todos
estos factores ha sido el vacío de mediaciones y representación
políticas entre sociedad y Estado, producto del colapso del
bipartidismo venezolano en la década del 90. Ese vacío ha
propiciado la emergencia de un conjunto de actores que buscan
llenarlo y que desafortunadamente, los más fuertes de estos
actores carecen de formación y conciencia política para hacerlo
responsablemente colocando a la sociedad al borde de un abismo.

Los medios de comunicación, quizás en este momento las
organizaciones políticas más poderosas, no conocen la
racionalidad política ni tienen cultura de negociación y
tolerancia ; la defensa de sus intereses privados se convierten
en lo central de sus actividad política, intereses que se han
visto respaldados por sectores sociales diversos pero
principalmente de ingresos altos y medios. La gerencia mayor de
PDVSA, la llamada "tecnocracia petrolera", que ha decidido
paralizar la industria, es otro actor político carente de
conciencia, formación y responsabilidad política. Ellos, tras el
argumento de la "meritocracia" en la carrera dentro de la
industria, se enfrentan a la política petrolera del gobierno del
presidente Chávez y parecen, al igual que los dueños de medios,
que anteponen sus intereses corporativos a los intereses
nacionales.

¿De Qué Se Trata la Oposición ?

La reforma petrolera adelantada por el Estado venezolano en
estos años es el motivo real de los disgustos de la tecnocracia
petrolera. Esta tecnocracia en los dos gobiernos previos venía
ejerciendo desde la empresa una política de apertura petrolera,
que buscaba en lo fundamental hacer énfasis en una política de
aumento del volumen de producción de petróleo sobre el precio de
éste en el mercado internacional, y defendía la postura de una
política petrolera que se formulaba y ejercía desde la empresa.
De hecho, en esos años PDVSA se convirtió en un Estado dentro
del Estado. Esto ha sido revertido por la reforma petrolera
actual, que continuando la tradición de política petrolera del
Estado venezolano a lo largo del siglo XX previa a la apertura,
se centra en recuperar el papel del Estado a través del
Ministerio de Energía y Minas como el lugar de formulación y
elaboración de la política petrolera, y enfatizar, en
consonancia con la OPEP, la defensa de los precios sobre los
volúmenes para salvaguardar el ingreso fiscal petrolero. Durante
los años de gestión del presidente Chávez, Venezuela se ha
comprometido y defendido las políticas de los países productores
de petróleo que se organizan en la OPEP contribuyendo al
fortalecimiento de esta organización. Por otra parte, hace unos
2 meses el Estado firmó con los trabajadores de la industria un
contrato colectivo sin conflictos, donde las partes quedaron
satisfechas. Es así como el paro petrolero descubre su rostro
estrictamente político.

Por otra parte, los presidentes de la CTV y de Fedecámaras, las
otras organizaciones en funciones políticas, pertenecen a las
élites que sienten sus posiciones debilitadas por la victoria
electoral Chávez y la alianza de fuerzas políticas que lo
respaldan. La CTV reúne principalmente a sindicatos de la
administración pública que en realidad han estado divididos en
relación a este paro. Algunas se suman, otras se mantienen al
margen. Es de resaltar que los sindicatos de las industrias
básicas no petroleras, las que tienen el mayor volumen de
obreros y trabajadores, se han venido pronunciando
reiteradamente en contra del paro convocado por el presidente de
la CTV. Tal es el caso de los sindicatos de la Siderúrgica, de
la empresa de Aluminio, de Acero e Hidroeléctrica. Igualmente,
el sindicato de los trabajadores del Metro de Caracas. También
es de recordar que el 52% de la población económicamente activa
está en el sector informal, y son ellos los que vienen
abasteciendo de manera importante a la capital frente al cierre
parcial de la asociación de supermercados y abastos y de centros
comerciales. Finalmente, con relación a la mayoría de los
partidos y organizaciones sociales de la Coordinadora
Democrática, que son más mixtas en sus estrategias políticas,
hasta la fecha no han jugado papel central en esta confrontación
de fuerzas. Suelen ser utilizados para darle una imagen de
tolerancia y de no-violencia a la oposición cuando ésta lo
considera políticamente oportuno.

En Busca de un Salida No-Violenta

En resumen, los venezolanos estamos en una encrucijada decisiva.
La oposición ha decidido radicalizar sus acciones y objetivos en
una estrategia que parece decirle al gobierno que es todo o
nada. Al momento de terminar este artículo, martes 10 en la
noche, la oposición ha pedido en la Mesa de Diálogo, Negociación
y Acuerdos la renuncia del Presidente para ir a unas elecciones
inmediatas : Los partidos de oposición no se presentaron hoy a la
Asamblea Nacional para discutir una enmienda constitucional con
los partidos oficialistas, enmienda que pudiera abrir el camino
hacia una salida electoral negociada. Por su parte, el gobierno
ha llamado a la movilización de la sociedad a fin de sortear las
dificultades confrontadas por el paro. Asociaciones de
cooperativas, organizaciones de ingenieros petroleros y otros
profesionales, pequeños y medianos productores, campesinos,
buhoneros, vecinos, jubilados de distintas profesiones, etc.,
han comenzado a movilizarse en apoyo al gobierno. Una situación
alarmante, de pronóstico incierto pero que pareciera encaminarse
hacia un desenlace de violencia.

¿Será posible que quienes tienen las más altas responsabilidades
políticas lancen a la sociedad venezolana a una lucha
fratricida ? Aún están abiertos los espacios para la negociación
y el acuerdo para llegar a una salida sin violencia a la actual
coyuntura.

Para terminar es preciso señalar las determinaciones
internacionales que tras la pugnacidad de la gerencia petrolera,
de los medios, y de los grandes grupos económicos se están
moviendo en respaldo a las fuerzas de oposición. Citando un
documento redactado por el "Diálogo por la inclusión social y la
profundización de la democracia", una organización de
intelectuales y académicos que ha venido moviéndose en búsqueda
de un debate de altura y la construcción de puentes entre los
sectores enfrentados :

"La situación venezolana actual no es un problema circunscrito
territorialmente ni causado exclusivamente por razones internas.
Por el contrario, afecta y es también determinada por fuerzas e
intereses que se desenvuelven en el ámbito internacional. La
forma en que sea superada la actual crisis en Venezuela tendrá
sin duda hondas repercusiones en la región y es por ello que
hacemos un llamado a los distintos gobiernos, organizaciones
sociales y organismos internacionales de vocación democrática
para que apoyen abiertamente el esfuerzo que se realiza en la
Mesa de Diálogo, Negociación y Acuerdos."

* Margarita López Maya, es historiadora y
profesora en la Universidad Central de Venezuela.

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