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5 décembre 2007

Venezuela Bolivariana, hoy te reivindicamos más que nunca.

par Carlos Aznárez

 

Se perdió una batalla pero no la guerra. Parece ser una frase de
circunstancia pero esta vez es lo que mejor grafica la actual situación
venezolana. Es evidente que, para quienes apoyamos siempre a esta Revolución bolivariana que supo conseguir el bravo pueblo de este pais, lo ocurrido el 2 de diciembre es un golpe doloroso. No admitirlo sería faltar a la realidad y adoptar una actitud autista con la que no comulgamos, pero de allí a
convertir este revés en una tragedia hay un gran abismo en el que no estamos
dispuestos a caer.

Si hay algo que debe ser rescatado de la jornada electoral ejemplar que
vivió el pueblo venezolano es precisamente su opción por la reafirmación de
la democracia participativa que supo introducir a punta de esfuerzo el
presidente Hugo Chávez.

Todos estos años de su mandato y ni qué decir estos últimos meses, el
imperialismo y sus sostenedores locales e internacionales, han tratado de
demostrar que lo de Venezuela es una dictadura, que en este país se violan
libertades y derechos. A esto han contribuido los grandes medios del
continente y por supuesto las cadenas estadounidenses y europeas. Sin
embargo, el desarrollo del acto eleccionario del día 2 y su epílogo,
mostrando a un Consejo Nacional Electoral ejemplar y un presidente
explicando meridianamente a su pueblo que por encima del circunstancial
resultado negativo lo que se había salvado es la forma de hacer política de
su gobierno en cuanto a transparencia y credibilidad de todo lo actuado.
Cuando Hugo Chávez se entera de que el resultado negativo es irreversible,
decide no sacrificar todo lo andado por obtener una victoria pírrica (como
sí hizo la oposición, quien trató de desestabilizar el país en todo momento)
y pone nuevamente a Venezuela en un lugar de privilegio en cuanto al respeto
de la decisión soberana de un pueblo. No es poca cosa en los tiempos que
corren.

Ni dictador ni dictadura, Venezuela se respeta y esto la convierte en una
nave blindada e invencible que surca los mares de la Patria Grande y la
Revolución Latinoamericana. Con su ejemplo de no renegar de los principios,
expresado por Chávez en su discurso en el que siguió defendiendo la
necesidad de llevar adelante los puntos expresados en la Reforma
Constitucional, el Comandante da una lección de cómo se combate el
oportunismo y el facilismo. Con la apelación hecha a su propia base en el
sentido de que la lucha continúa y que es evidente que hay que realizar
oportunas y necesarias correcciones para poder rescatar a esos tres millones
de votos que, siendo chavistas, ahora se quedaron anclados en la abstención,
pero que de ninguna manera han sido cooptados por la oposición, Chávez da la
pauta de que está dispuesto a seguir al mando de un proceso que recién
empieza. Como siempre, va a la pelea y pone el cuerpo, a diferencia de otros
políticos del continente que son campeones de la especulación.

Por supuesto que no todo lo ocurrido es culpa de la campaña siniestra que
montó la oposición en estos meses, ni tampoco de la ofensiva brutal llevada
a cabo por el imperialismo estadounidense contra quien ha osado desafiarlo
en nombre de todos los humildes y rebeldes del continente y del Tercer
Mundo. Quedarse con esa única causa seria mentirnos a nosotros mismos y nos
llevaría a seguir cometiendo errores imperdonables. Hay muchas cosas que
seguramente habrá que corregir y eso será tarea fundamental de los propios
militantes revolucionarios bolivarianos. Algunas de estas fallas ya venían
siendo percibidas por las bases que en innumerables ocasiones le hacían
saber al máximo líder sobre la actuación de burócratas, corruptos y
retardatarios que ponían en peligro las innumerables conquistas logradas por
la Revolución. Y fue precisamente Hugo Chávez quien más puso oído a estos
reclamos y trató de reencauzar el camino.

Precisamente estas reformas ahora vetadas tenían que ver con lograr un marco
político e institucional que permitiera construir un edificio sólido y
generar en la población las autodefensas frente a los enemigos que suelen
colarse en las propias filas de la Revolución y aquellos que
inalterablemente conspiran contra el proceso desde el exterior. Esto, que
ahora parece fácil decirlo, es evidente que no fue suficientemente explicado
a quienes deberían ponerlo en acción, y además hay que tener en cuenta
cuánto hizo y cómo actuó la derecha reaccionaria venezolana para generar
una matriz de opinión falsa sobre lo que significarían los cambios
sustanciales propuestos por el Presidente. Allí están los innumerables
ejemplos de que "el Estado se apoderará de tus hijos", o "te van a quitar
propiedades, coches, etc", o que lograron generar un ambiente incierto a
través de maniobras de desabastecimiento, haciendo faltar la leche y otros
productos lácteos en el último mes. La campaña caló más hondo de lo que
podamos imaginar y eso también sirvió para generar una de las variantes de
la derrota del SI.

Ahora se abre un tiempo de debate interno dentro del propio gobierno
venezolano y en las filas de la Revolución. No dudamos que la conjunción del
liderazgo indiscutido de Hugo Chávez con el concurso de la militancia más
fiel y comprometida (no aquella que se cree que ser chavista es ponerse la
boina roja más grande o sacarse la foto con el Presidente), reconduzcan
sabiamente este accidental revés y lo conviertan en el correctivo necesario
que permita que a corto plazo que el cielo vuelva a iluminarse de victoria.

Por último, una muy necesaria aclaración : ahora caerá encima del gobierno
revolucionario bolivariano de Venezuela (y seguramente de sus aliados dentro
del campo de la Alternativa Bolivariana de las Américas y el Caribe -ALBA-)
una ofensiva en toda regla. Habrá que prepararse para escuchar a los Bush,
Rodríguez Zapatero, Uribe, Alan García, Bachelet, Felipe Calderón e
inclusive a aquellos que se dicen "progresistas", embistiendo contra este
proceso, desaconsejando su fórmula, incidiendo perversamente en el camino
seguido, y ofreciendo fórmulas "salvadoras" y desestabilizadoras. Frente a
ellos y sus miserias, debemos fortificar nuestra adhesión incondicional a la
Revolución que encabeza Hugo Chávez. Es precisamente en este momento, en que
la solidaridad revolucionaria debe ponerse a prueba, y no dudamos de que
tanto los movimientos populares, como los pueblos que saben cuánto se ha
avanzado con esta hermosa alianza entre Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador,
Nicaragua y otras naciones del continente, estén dispuestos a defender lo
alcanzado hasta las últimas consecuencias. Si el imperialismo yanqui es
nuestro enemigo principal, hoy Venezuela Bolivariana es nuestra hermana más querida y respetada. A tenerlo en cuenta y a levantar el ánimo que sólo se
ha perdido una batalla, y eso en la historia de los pueblos es algo así como
un simple peldaño en una muy larga escalera.

* Carlos Aznárez es un ex militante Montonero argentino, periodista y Director de Resumen Latinoamericano

Resumen Latinoamericano, 5 de noviembre de 2007.

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