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4 janvier 2011

Sube la tensión entre el Gobierno argentino y Edesur subsidiaria de la italiana Enel.

par Fernando Krakowiak

 

El ministro aseguró que cerca del 70 por ciento de los últimos cortes de luz se concentraron en el área de concesión de la firma y ya son varias las faltas graves que acumula. Las multas para las tres distribuidoras podrían llegar a 70 millones de pesos.

El ministro de Planificación, Julio De Vido, informó ayer que el Gobierno evalúa rescindirle el contrato de concesión a Edesur. La primera reacción oficial ante los cortes del luz de las últimas semanas fue instruir al organismo regulador para que les aplique sanciones a las tres distribuidoras que operan en el área metropolitana. El funcionario adelantó que las multas podrían llegar a 70 millones de pesos en total. Con Edesur el malestar es mayor porque cerca del 70 por ciento de los cortes se concentró en su área de concesión, y son varias las faltas graves que acumuló en el último año. Por ese motivo, De Vido se reunió al mediodía con el encargado de Negocios de la Embajada de Italia, Carmelo Barbarello, a quien le transmitió la preocupación oficial por « la desidia, falta de conducción y el abandono de gestión » que habrían detectado en la subsidiaria de la italiana Enel.

La semana pasada desde el Gobierno ya habían dejado trascender el malestar con Edesur, pero ayer por la mañana De Vido lo hizo público en un par de entrevistas radiales. « Comprendemos la angustia y el enojo de la gente. Vamos a avanzar con el cumplimiento de las multas que prevén los contratos y a hacer una revisión de la relación contractual, sobre todo en el caso de Edesur. Veremos hasta qué punto hay riesgo de rescisión », afirmó.

–¿De rescisión ? –le remarcaron en la radio.

–No digo que lo vamos a hacer, pero sí vamos a avanzar en ese sentido.

De Vido aclaró también que los cortes de luz no fueron por falta de energía. « Cuando el lunes de la semana pasada se batió el record de consumo eléctrico de verano con 20.209 megavatios, tenía disponibles 24.000 MW en generación, más lo que podía recibir a través de los convenios con Uruguay y Brasil, sobre todo Brasil, que en ese momento no estaba teniendo tanta presión de demanda », afirmó. Luego el funcionario reveló que había convocado para el mediodía al embajador de Italia para transmitirle su preocupación por los déficit de gestión de Edesur. El embajador envió finalmente al encargado de Negocios, Carmelo Barbarello, quien tomó nota sobre los cuestionamientos oficiales a la empresa en una reunión que fue caratulada como « cordial ».

En el Gobierno afirman que los problemas de la compañía son consecuencia de una inversión insuficiente. En los últimos años, las distribuidoras se limitaron a realizar tareas de mantenimiento y a incrementar la potencia de sus redes para hacer frente al crecimiento promedio del consumo, pero no montaron una estructura capaz de soportar una demanda record que sólo se registra en jornadas puntuales, con el calor agobiante de verano y el frío polar de invierno. Para hacerlo reclaman que el Gobierno autorice una revisión tarifaria integral. « Las fallas son de las distribuidoras, que bajo ningún aspecto son deficitarias. No hay ningún motivo ni razón para haber llegado a los niveles del corte que tuvimos », retrucó De Vido.

En el caso de Edesur, el ministro sostuvo que a la falta de inversiones se le sumó en esta ocasión la ausencia de varios de sus principales directivos, quienes cuando se produjeron los cortes se encontraban en el exterior. Además, los antecedentes del último año tampoco dejan bien parada a esta empresa que les brinda servicio a 2,5 millones de clientes en el área metropolitana de Buenos Aires.

El 19 de febrero pasado diluvió en Capital Federal y se cortó la luz en varias zonas de la ciudad. Al día siguiente Edenor había normalizado su servicio, pero Edesur, en cambio, tardó 72 horas, y por la demora hubo piquetes y cacerolazos. Las firmas argumentaron que los cortes de energía se debieron a una razón de « fuerza mayor » : el diluvio que inundó cámaras y subestaciones. Incluso afirmaron que la interrupción del servicio fue instrumentada preventivamente por pedido de Defensa Civil, pero la demora de Edesur para restablecerlo relativizó ese argumento y desde el Gobierno se cuestionó el estado previo de su infraestructura y las falencias que dejó en evidencia la compañía al momento de poner su marcha un plan de contingencia.

El 2 de junio del año pasado, Edesur ocupó nuevamente el centro de la escena por un corte de luz que abarcó los barrios de Flores, Floresta y Caballito. En ese momento, demoró tres días en restablecerle el servicio a la totalidad de los vecinos. A raíz de ello, el 16 de julio el ENRE la multó con 20,4 millones de pesos y le exigió que arbitrara los recaudos para evitar hechos similares, requisito que no cumplió. Además, la empresa se presentó a la Justicia y logró que la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal le concediera una medida cautelar hasta que se resuelva la cuestión de fondo.

Fuentes del mercado destacaron a este diario que Edesur demora más en reparar los cortes porque tiene un sistema de detección de fallas muy antiguo. En el Gobierno creen además que para la estatal italiana Enel, a cargo de la gestión operativa de la firma, la inversión en la distribuidora local no es una prioridad. Enel, uno de los actores mundiales más grandes en el rubro energético, se quedó en febrero de 2009 con el management[dirección] y el 92 por ciento de las acciones de la española Endesa, y de ese modo también con Edesur y las centrales Costanera, Dock Sud y la hidroeléctrica El Chocón. Endesa también tiene intereses en los segmentos de generación y distribución en Chile, Perú, Colombia y Brasil, que resultan más atractivos que Edesur porque en esos países las tarifas en dólares son más altas.

Página12 . Buenos Aires, 4 de enero de 32011.

Fernando Krakowiak* Licenciado en Ciencias de la Comunicación y doctorando de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Se desempeña como docente en las materias « Políticas y planificación de la comunicación » y « Economía de la información » en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. Ha publicado « Economía política de la televisión » (2010), en colaboración con Guillermo Mastrini, y « La implementación de la Televisión Digital Terrestre y su impacto en la industria cultural argentina » (2011). También participó como expositor en jornadas dedicadas a las políticas de la comunicación y la economía de las industrias culturales.

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