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31 octobre 2022

Química de un Imperio :
la última Emperatriz romana

par Ugo Bardi

 

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Gala Placidia
(388-450)
Este medallón del siglo quinto muestra el que quizá sea el único retrato que tenemos de Gala Placidia (388 a 450 dC), la última (y única) emperatriz del Imperio Romano de Occidente. La inscripción dice « Domina Nostra, Gala Placidia, Pia, Félix, Augusta », que significa « Señora Nuestra, Gala Placidia, Piadosa, Feliz y Venerable ». Fue contemporánea de figuras como San Agustín, San Patricio, Atila el Huno, y – tal vez – del Rey Arturo. Placidia tuvo la rara oportunidad de poder hacer algo que los últimos emperadores romanos no pudieron hacer ; conducir el Imperio a su siguiente etapa que sería, inevitablemente, la de su desaparición.

Mientras preparaba este ensayo sobre la emperatriz Gala Placidia, me encontré dando una charla improvisada sobre el tema a mis estudiantes de química en la última lección antes de Navidad. Más tarde, pensé que podría transcribir la charla en un ensayo, y helo aquí. Es mucho más extenso que la charla con mis alumnos, pero mantiene su esencia. He añadido subtítulos y algunas figuras.

Introducción : la química de un imperio

La clase de hoy no va a ser de química. Casi es Navidad, sólo se han quedado unos pocos alumnos y lo mejor que podemos hacer es saltarnos una charla larga y aburrida ; mejor lo dejamos para después de las vacaciones. Podríamos ir sin más a tomarnos un café o utilizar este tiempo de manera diferente. Como saben, hay un tema en el que yo trabajo cuando tengo algún tiempo libre : la historia de Roma. Así que se me ocurre que, en vez de darles una conferencia de química, mejor hablamos de historia. ¿Les gustaría oír la historia de una princesa romana que casó con un rey bárbaro y luego llegó a ser la emperatriz de Roma ?

Ya veo en sus rostros que sí, que les gustaría escuchar esta historia. Pero tengan en cuenta que a lo mejor no es un tema tan alejado de la química como se podría pensar. Vean, las civilizaciones pueden asimilarse a reacciones enormes químicas y ya saben que las reacciones químicas tienden a estallar en una llamarada y luego se desvanecen ; es lo que llamamos « cinética química », que ya han estudiado. Lo mismo ocurre con los imperios ; tienden a estallar y luego desaparecen ; eso es lo que sucedió con el Imperio Romano, como ustedes bien saben. Por eso las civilizaciones y las reacciones químicas se pueden estudiar usando métodos similares, en un campo de la ciencia que se conoce con el nombre de « dinámica de sistemas ». En cierto sentido, hay fuerzas que empujan a la gente a hacer cosas igual que hay fuerzas que excitan a las moléculas para que reaccionen. En química llamamos esas fuerzas « potenciales químicos », si se trata de personas podríamos usar el término « destino », « karma » o algo por el estilo. Pero la diferencia acaso no sea tan grande.

Pero no se preocupen por las ecuaciones. Les dije que iba a contar una historia y es lo que hoy toca. Es la historia de Gala Placidia, que nació como princesa romana, después fue reina de los godos y por último, emperatriz de Roma. Es una gran historia de amor, de sexo y de guerra. ¡Empecemos ya !

La caída de Roma

Ahora, les pido que cierren los ojos y olviden por un momento dónde se encuentran. Olvídense de que están en un aula, olviden que son los estudiantes de química, olviden que viven en el siglo XXI. Traten de imaginar este pasado : la antigua Roma en los primeros años del siglo V de nuestra era, hace mil quinientos años.

Sí, Roma, la ciudad eterna, el centro del mundo, la cuna de la civilización, el lugar a donde llevan todos los caminos. A principios del siglo V, Roma es aún la ciudad más grande de Europa ; la capital del Imperio Romano de Occidente. Piense en la ciudad extendida sobre sus siete colinas ; rodeada por las enormes murallas aurelianas, llena de palacios de mármol, mercados, anfiteatros, jardines y fuentes. El Senado Romano lleva a cabo sesiones en la Curia y los gladiadores luchan en las arenas, como lo han estado haciendo durante siglos.

Pero en el siglo quinto mucho han cambiado las cosas en el Imperio. Los ejércitos victoriosos de antaño ya no existen y ni siquiera el propio Emperador vive en Roma. Reside en la pequeña ciudad de Rávena, protegido por los pantanos que la rodean. En el año 410, Roma está bajo asedio.

Imagínense esto : fuera de las murallas de Roma hay toda una nación. Hombres, mujeres, niños, caballos y ganado. Decenas de miles de personas que han llegado desde el norte : los Visigodos. Ellos, dirigidos por su rey Alarico Itienen sitiada Roma. Mientras el Emperador Honorio se esconde en Rávena, la única barrera que mantiene a los bárbaros fuera de la ciudad es el círculo de las antiguas murallas aurelianas. Pero eso no puede durar eternamente. Sin un ejército para defender los muros, el resultado del asedio sólo puede ser uno. En agosto de 410, los bárbaros rompen el cerco y saqueen Roma. Esa fecha sería recordada en la historia : la ciudad más poderosa del mundo, la ciudad « eterna », había caído. La conmoción reverberó durante siglos. Entre otras cosas, inspiró a Agustín « La Ciudad de Dios ».

¿Cómo pudo ocurrir que la ciudad más grande en el mundo, la ciudad eterna, acabase tomada y saqueada por una tropa de bárbaros ? Era sólo el punto final de un descenso que duraba siglos. Ustedes saben que el cénit del Imperio Romano tuvo lugar en algún momento en el siglo II de nuestra era. Después de eso todo fue cuesta abajo : guerras civiles, invasiones bárbaras, epidemias, hambrunas y demás. No fue un proceso fácil, por supuesto. Hubo períodos muy difíciles y períodos en que el Imperio parecía capaz de recuperarse. En general, el Imperio Occidental logró mantenerse íntegro hasta el final del siglo IV. Pero, con el siglo quinto las cosas iban a cambiar y, esta vez, el Imperio nunca se recuperó.

Edward Gibbon nos ha dejado una monumental descripción especialmente conmovedora de estos sucesos en su « Decadencia y caída del Imperio Romano » [Obra en cuatro tomos, que se puede encontrar aquí : Tomo I, Tomo II, Tomo III y Tomo IV]. En el año 405 parece ser que Europa vio un invierno muy frío, tanto que se congeló el río Rin. Ese río había sido la frontera oriental del Imperio durante siglos, desde la derrota del bosque de Teutoburgo, mucho tiempo antes. Pero cuando se congeló, un gran número de bárbaros lo pudieron vadear. Ese fue el final de las limes, fortificaciones fronterizas ; los romanos ya no podían seguir defendiéndolos. Los muros fueron abandonados para convertirse en polvo por los siglos de los siglos. Fue un cambio de época a partir de la cual los bárbaros ya estaban dentro del Imperio y allí se quedarían.

En la gran confusión de aquellos años, una gran horda de bárbaros marchó directamente hacia Roma. En 406 se encontraron al pie de los Montes Apeninos, en la ciudad de Faesulae, con lo que Gibbon llama « el último ejército de la República ». Los romanos habían concentrado allí todas las fuerzas que pudieron reunir y lograron detener a los bárbaros. Atrapados en un estrecho valle, casi todos los bárbaros murieron o fueron hechos prisioneros y vendidos como esclavos. Su rey, Radagaiso, fue capturado y decapitado. Estos hechos aún son recordados como leyendas de la zona donde se libró la batalla.

Fue una gran victoria para Roma y, en particular, para el general que había estado al frente del ejército romano : Flavio Estilicón, magister militum, comandante en jefe de todas las fuerzas imperiales. Pero había un problema : los generales de éxito no son del agrado de los emperadores desconfiados. Además, el propio Estilicón era un bárbaro, un vándalo, por lo que no era popular entre los romanos. Poco después de la batalla, el emperador Honorio mandó ejecutar a Estilicón por traición. Ese fue un gran, un enorme error. Podría decirse que Honorio la pifió, pero bien. Por entonces el ejército romano estaba compuesto principalmente por bárbaros que en su mayoría desertaron tras la traición y posterior asesinato de su jefe, Estilicón. El ejército se evaporó y muchos de los desertores se unieron al ejército de Alarico. Ahora sí es fácil entender porqué Roma quedó indefensa y terminó cayendo ante los bárbaros.

Gala Placidia : Princesa Romana

Lo que les he estado contando es la historia de la caída de Roma, tal como la podemos leer en los textos de los cronistas. En realidad, quedan muy pocas de fuentes de la época ; la mayor parte de lo que tenemos se ha escrito décadas o siglos después de los acontecimientos. Tenemos que juntar todas las fuentes para tratar de entender qué pasó exactamente. Y hay un lado humano en los eventos que va más allá del hecho de que Roma estaba en decadencia y finalmente cayó. Apenas podemos imaginamos cuál era la atmósfera en Roma durante los dos años de asedio, lo que pensaba la gente y cómo vivieron una situación insólita. Roma no había sido sitiada durante mil años, era la ciudad más grande del mundo conocido. Que Roma sucumbiese ante lo que no dejaba de ser un pequeño caudillo bárbaro, ¡simplemente no podía ser !

El problema es que cuando las personas se enfrentan a algo que no encaja con la forma en que piensan que el mundo debería ser, tienden a ignorarlo. Si no lo consiguen pueden volverse locos.

Y los romanos se volvieron locos. Intentaron lo imaginable. Nombraron un nuevo emperador, alguien llamado Prisco Atalo, con toda la pompa y boato. Pero al rey bárbaro le dio igual. Entonces, le enviaron una delegación de senadores y le dijeron al rey lo numerosos que eran los romanos. Ante eso, Alarico respondió solemnemente (me imagino) « Cuanto más gruesa es la paja, mejor se siega ». Ahora, díganme si este no es el material con que se tejen las leyendas.

En este punto, los romanos se volvieron locos de verdad. Locos como cencerros, como una cabra, como una regadera, locos de atar... como lo quieran decir.

Empezaron a buscar un culpable, un chivo expiatorio. Recuerden que el emperador Honorio había acusado a su general Flavio Estilicón de traición, es decir de haber actuado en connivencia con los bárbaros. Eso ya había sido el resultado de una paranoia rampante, pero en la Roma sitiada, la paranoia todavía subió de nivel. Alguien cayó en la cuenta de que la viuda de Estilicón, Serena, estaba en Roma. Si su marido había sido un traidor, ella también tenía que serlo. Serena era prima del emperador Honorio, una mujer noble de alto rango. Pero cuando la paranoia se convierte en normalidad, surge el mal en estado puro. Serena fue acusada de traición, condenada a muerte por el Senado, y ejecutada por estrangulamiento.

Aparece por vez primera Gala Placidia que tenía unos 20 años de edad en aquel momento. Se dice (por el cronista Zósimo) que la ejecución de Serena se hizo « con el consentimiento de Gala Placidia »... Antes de seguir tengo una historia que contarles.

Pocos años antes, el padre de Placidia, Teodosio I « El Grande » fue el último emperador romano que gobernó sobre las dos partes del Imperio, la occidental y la oriental. Tuvo dos hijos varones, Arcadio y Honorio, a los que dejó el Imperio en herencia. A Arcadio le correspondió el Oriente y a Honorio el Occidente. Ahora bien, Teodosio tenía además una hija menor, Gala Placidia, que se quedó sin nada.
Entonces, como ahora, el hecho de ser mujer no era un activo válido para heredar un imperio. Teodosio pudo prever que ninguno de sus dos hijos varones sería un buen emperador (de hecho, no lo fueron) y mantuvo a Placidia digamos que en la reserva, lo que resultó una decisión inteligente. Teodosio dejó a Placidia al cuidado de su mejor general, Flavio Estilicón, quien la crió en su casa, con su esposa Serena(que era sobrina de Teodosio).

Durante los años de asedio Placidia vivió en Roma, probablemente en casa de Serena, su madre de adopción. Después de la toma de Roma nos cuesta imaginar una situación en la que el Senado decide sentenciar a muerte a la prima del emperador. Pero Placidia tenía aún mayor rango en términos de nobleza. Ella tenía el título de « Nobilissima Puella ». Creo que ustedes saben bastante latín como para traducirlo como « La más noble chica », que sería el equivalente a lo que hoy llamamos « princesa ». En cierto sentido, los senadores se lo pensaron dos veces antes de matar a Serena y consultaron al noble de mayor alcurnia que había en Roma, Placidia, para que ésta asumiera la responsabilidad de lo que fue de hecho un asesinato legalizado. Los senadores le propusieron el asesinato de una mujer que era a la vez su madre de adopción y un pariente cercano.

No podemos saber qué pasó por la mente de Placidia en ese momento. Tampoco estamos realmente seguros de que ella hubiera aprobado nada. Sólo conocemos el hecho a partir de una línea a escrita por Zósimo, un griego que escribió más de un siglo después de los acontecimientos. De ser así, fue la primera decisión política tomada por Placidia en su vida ; algo que nos puede dar una idea de su forma de pensar. Hay varias posibilidades. Sencillamente pudo haberse quebrado bajo la tensión del momento. También puede haber razonado que la oposición al Senado habría sido inútil, pues en su locura ya habían decidido matar a Serena. Si se enfrentaba, ¿no podían enloquecer aún más y matarla a ella también ? Después de todo, ella era la hija adoptiva de Estilicón y bien podría ser otra traidora. Placidia trató de no librar una batalla que no podía ganar. Era su estilo : no luchar contra lo inevitable, lo veremos más de una vez en el futuro. Placidia podía ser flexible, adaptarse y prosperar incluso en situaciones muy difíciles.

Con la ejecución de Serena, la supuesta traidora, se pueden imaginar que los romanos esperaban que los visigodos desaparecerían en una nube de humo, cosa que, por supuesto, no sucedió. En 410 los visigodos rompieron el asedio, saquearon Roma y obtuvieron un gran premio : la propia Gala Placidia, nobilissima Puella, hermanastra del emperador gobernante. Los cronistas no mencionan a una Placidia arrastrada fuera de su palacio, pataleando y gritando, de hecho el silencio sobre este punto es absoluto. Probablemente, eso signifique algo ; no podemos pensar que Placidia estuviese encantada de unirse a los bárbaros, pero no trató de evitar lo inevitable. Tampoco podemos descartar que se sintiese más segura con los bárbaros que entre los traicioneros senadores romanos. Al menos hasta donde sabemos, los visigodos trataron a Gala Placidia con todos los honores debidos a un nobilissima Puella, una princesa romana.

Los visigodos sólo se quedaron en Roma tres días. Como saqueo, el suyo fue más bien suave. Quemaron y saquearon algunos edificios, pero sobre todo, se llevaron todo el oro y la plata que pudieron encontrar y después viajaron hacia el sur con la idea de llegar a África y de establecerse allí. Se llevaron a Gala Placidia con ellos. Después de un viaje largo y lento llegaron hasta el extremo sur de la península italiana, pero no pudieron cruzar a África porque una tormenta destruyó las naves que habían reunido en la costa. Entonces Alarico murió y la leyenda dice que fue enterrado bajo el cauce del río Busento, (desviaron el río, enterraron a Alarico y después quitaron los diques para que el río volviese a su cauce anterior) con parte del oro saqueado en Roma. Otro hecho que suena a leyenda, pero durante siglos se ha buscado el tesoro, ¡y aún hoy hay quien lo sigue buscando !

Detenidos en el sur de Italia y sufriendo escasez de alimentos, los visigodos no tuvieron más remedio que regresar, desandando lentamente su camino. Los dirigía su nuevo rey, Ataúlfo, hermanastro de Alarico. El viaje al sur de Italia los había debilitado considerablemente y para cuando se acercaron a Roma, no podían ni soñar con saquear la ciudad de nuevo. Decidieron seguir adelante y acabaron llegando al sur de Francia, entonces casi abandonada por el Imperio Romano. Y, por cierto, Placidia se casó con Ataúlfo, en Italia o tal vez en Narbona. Eso pasó en 414, cuatro años después de la caída de Roma. Placidia tenía unos 25 años entonces.

El Matrimonio Real

Ya hemos llegado a la boda real, ¡y parece que estamos en ascuas ! Creo que todos ustedes están visualizando la boda de Gala Placidia y Ataúlfo que, de hecho, debió haber sido algo especial. Se celebró con gran pompa y una gran fiesta romana. Incluso tenemos una descripción de los magníficos regalos que recibió Placidia del botín que los godos habían capturado en Roma. El discurso de la boda estuvo a cargo de un senador romano, Prisco Atalo, quien había reclamado el título de emperador durante el asedio de Roma. Atalo incluso cantó una canción en la boda. ¡Pedazo de boda, con aspirante a emperador cantando y todo !

Gala Placida, la princesa romana, adoptó gustosamente el título de « Reina de los godos ». Digo que lo hizo con gusto porque nunca renegó ese título a pesar de los múltiples avatares de su vida. Pero, ¿por qué ? Quiero decir, ella ya tenía el título de princesa romana, tenía buenas posibilidades de casarse con un emperador y convertirse en emperatriz. ¿Por qué iba a querer convertirse en la reina de una nación bárbara ? Además, parece ser que Ataúlfo era hermano de Alarico, el rey que había saqueado Roma. Si se pueden imaginar a la hija de un presidente estadounidense casándose con el hermano de Osama Bin Laden, bueno, entonces se podrán hacer una idea de la decisión que tomó Placidia.

Han pasado 1500 años de los hechos, no sabemos de los pensamientos de Gala Placidia y no podemos excluir que hubiera un elemento romántico en su decisión. Eso nos lleva a la pregunta de si Ataúlfo era un hombre guapo, pero no disponemos de retratos suyos. Ni siquiera sabemos cuántos años tenía en el momento del matrimonio. Sabemos que había estado casado antes, que tenía cuatro hijos de su primera esposa, pero no tenemos idea de lo que le había pasado. Podemos conjeturar que probablemente era mayor que Placidia, pero eso es todo. Sabemos mucho más sobre Placida, pero, si queremos entender esta historia, tenemos que construir en nuestra mente los rostros de estos personajes. Estoy seguro de que ustedes han estado « viendo » en su imaginación a Placidia y a Ataúlfo ; nuestras mentes funcionan así, no podemos evitarlo. Piense que cuando usted habla por teléfono con alguien a quien no conoce no puede evitar construir su retrato mentalmente.

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Euqueri, Serena, Flavio Estilicón

¿Qué aspecto tendrían Ataúlfo y Placidia ? Sobre Ataúlfo, el hecho de que fuese un rey bárbaro no significa que usted tenga que verlo como a Arnold Schwarzenegger en la película « Conan el Bárbaro ». ¡Por supuesto que no ! Ataúlfo no vestía una piel de oso ni llevaba un casco con cuernos en la cabeza. La mejor manera de visualizarlo es pensar en el retrato de un bárbaro de alto rango contemporáneo de Flavio Estilicón, el general vándalo y padre adoptivo de Placidia. Se conserva un díptico de marfil donde aparecen él, su esposa Serena, y su hijo Euquerio. En esa imagen, Estilicón se muestra alto y guapo, un poco solemne, ataviado con vestiduras romanas. Ataúlfo podría parecerse mucho, mucho, a ese retrato : un elegante guerrero alto, guapo y con barba.

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Serena

Y ¿qué decir de Placidia ? Bueno, como ya he dicho no tenemos un retrato de ella. Podríamos hacernos una idea de ella a partir del retrato de Serena, su prima. Es casi tan alta como su marido Estilicón, una dama hermosa e imponente. Cuando se hizo ese retrato tendría unos cuarenta años. Lleva un gran collar que parece de perlas. ¿Saben ? Hay una leyenda que dice que cayó una maldición sobre Serena cuando tomó el collar de una estatua de la diosa Rhea Sylvia (quizá precisamente es mismo collar).

En realidad, toda la familia de Estilicón parece haber sido maldecida, pues él y su esposa murieron de muerte violenta, lo mismo que su hijo, Euquerio. Pero esa es otra historia. Del retrato de Serena podemos deducir que, al menos en ocasiones formales, Placidia vestiría una prenda elaborada que se llamaba « palla ».

Pero sí sabemos algo sobre el rostro de Placidia. Lo podemos ver en algunas monedas acuñadas durante su posterior reinado como emperatriz. El problema es que estos retratos son de todo menos realistas. Es el mismo problema que hay con Cleopatra, la faraón de Egipto. Tendemos a pensar en Cleopatra como una mujer muy hermosa, pero no tenemos un retrato suyo que podamos juzgar. Por la cara que figura en las monedas era francamente fea, ¡qué se le va a hacer ! Claro que esos retratos en las monedas no tienen por qué ser realistas. Si nos seguimos imaginando a una Cleopatra con el rostro de Elizabeth Taylor, como en la vieja película de Hollywood, tan contentos.

Con Placidia tenemos el mismo problema que con Cleopatra. Si Placidia era como se ve en algunas monedas, ejem ...... ¡Pobre Ataúlfo que tuvo que casarse con ella ! Pero igual que en el caso de Cleopatra, no se supone que las monedas tengan que ser realistas. De hecho, diferentes monedas muestran distintas caras de Placidia, por lo que podemos estar razonablemente seguros de que quien grabó esas monedas nunca había visto a la emperatriz en persona.

Al final, el retrato más fiable de Gala Placidia es el que aparece al inicio de esta entrada, que está en un doble medallón de oro (en el segundo medallón aparece Honorio, su hermanastro). Creo que da una idea del aspecto de Placidia : tenía rasgos finos y un cuello delgado bajo un peinado elaborado. Hay buenas razones para imaginarla muy hermosa, después de todo, de su madre, Gala, se había dicho que la « mujer más bella del Imperio Romano ». Al final, si prefieres imaginártela como a Audrey Hepburn en el papel de princesa, como en la película « Vacaciones en Roma », ¿por qué no ?

Volvamos a la boda imperial. Tenemos dos personajes guapos que se van a casar : Ataúlfo y Placidia, pero, aquí no acaba la historia. La gente actúa por muchas razones : a veces por lógica, a veces por impulso. Pero no hay que olvidar que la vida real no es un cuento de hadas. Ustedes saben que el amor es una reacción química y las reacciones químicas tienen una dinámica propia si existe el potencial químico adecuado. Como hemos dicho antes, este potencial es algo que podríamos llamar « destino ». Creo que en este caso había un potencial muy fuerte que guiaba a Placidia y Ataúlfo hacia el matrimonio.

El Rey Arturo y Placidia

Me gustaría hacerles una pregunta. ¿Pueden pensar en otro personaje que entonces trataba de hacer algo parecido ? Me refiero a la posibilidad de que un romano se casara con un bárbaro. Con un pequeño salto de la imaginación podemos conectar a Gala Placidia con este celebridad. Piense un momento y el nombre vendrá solo a su mente ; ese nombre es muy, muy, bueno ¡es el rey Arturo !

Sí, el Rey Arturo, el héroe legendario. No hay constancia histórica de su existencia, pero eso no significa que sólo sea un mito. Si en verdad existió, hay una posibilidad razonable de que fuera contemporáneo de Gala Placidia en el siglo quinto. En ese momento, Gran Bretaña había dejado de ser parte del Imperio Romano, por lo que es muy probable que Placidia nunca llegase a conocer el nombre de un pequeño rey bárbaro - Arturo - que gobernaba pequeña parte de una remota isla del lejano norte. Arturo, a su vez seguramente desconocía los acontecimientos que tenían lugar en el lejano Imperio Romano. Pero,curiosamente, Arturo y Placidia – contemporáneos o no – parecen haber seguido caminos paralelos en sus vidas

El núcleo del ciclo artúrico es el amor entre el rey Arturo y la reina Ginebra. Solemos interpretar la historia pensando que Arturo era romano y Ginebra británica (en realidad, era galesa). En la película « El Rey Arturo », estrenada en 2004, la escena final es el matrimonio de Arturo y Ginebra. Se trata de una escena impresionante y hermosa que simboliza toda la trama de la película. Es un matrimonio no sólo entre hombre mujer, sino entre dos civilizaciones. Su matrimonio implica la fusión entre lo romano y la cultura británica. Eso sucedió en Britania antes que en el resto de Europa porque allí el Imperio Romano había dejado de existir ya en el siglo cuarto.

Menciono esta película porque nos muestra que todavía podemos sentir que una época tan remota como el siglo quinto puede llegarnos al corazón. El ciclo artúrico impregna nuestra cultura occidental aún hoy a pesar de que, como ya he dicho, ni siquiera podemos estar seguros de que un rey llamado Arturo existiese alguna vez. El siglo V fue un gran generador de leyendas. Pensemos en el Nibelungenlied (Cantar de los Nibelungos). Conocen la historia y saben los nombres de los personajes, Sigfrido, Hagen, Krimilda. Es de la misma época, del siglo V y recoge acontecimientos de la época, entre ellos la presencia en la leyenda de personajes históricos, como Atila el Huno, quien también fue contemporáneo de Gala Placidia.

Es curioso que de todos esos personajes, sea precisamente Gala Placidia la que no dio lugar a poemas épicos (a pesar de ser de quien más datos históricos tenemos). Siento un poco de pena por Placidia por ello, pero así son las cosas. Creo que es porque la civilización obstaculiza la creatividad. El padre adoptivo de Placidia, Estilicón, era lo suficientemente rico como mantener un poeta casa. Claudiano era un "panegirista", alguien cuyo trabajo consistía en cantar las hazañas de sus amos. Y Claudiano hizo exactamente eso, escribió poemas alabando a Estilicón y a los miembros de su familia, pero ya casi nadie recuerda hoy esos poemas. Cuando estudie la historia de Placidia hice un esfuerzo honesto para leer a Claudiano. Descubrí que era refinado, inteligente, culto, e increíblemente banal. Y cuando digo "banal", quiero decir realmente nimio, fútil y tonto. Me recuerda mucho a la publicidad televisiva (inteligente y a menudo visualmente impresionante, pero al final se trata sólo de incitarte a comer hamburguesas). Claudiano menciona a Placidia una sola vez, cuando era niña, toda vestida de oro en la coronación imperial de sus hermanastros. Hay que guardar como un tesoro hasta los más pequeños detalles de aquella época tan remota.

Reina de los Godos

Al casarse con Ataúlfo, Placidia simplemente pudo haberse llevado llevar por las circunstancias, como era su típico estilo. Pero Placidia también pudo haber seguido un plan específico para cumplir su destino. Seguro que vio la manera de aprovechar una oportunidad cuando se le presentaba. Recapitulemos, era una princesa romana que tenía el potencial de llegar a ser emperatriz, pero no podía serlo mientras viviera su hermanastro Honorio y éste tenía hijos. Placidia ya pensaba a lo grande cuando llamó a su hijo "Teodosio", el mismo nombre de su abuelo, Teodosio "El Grande". Parece evidente que la idea de Placidia era nada menos que la de tomar el trono de Honorio y comenzar una dinastía gótico-romana que habría gobernado el Imperio. Un plan audaz como pocos.

Pero los planes de Placidia iban mucho más allá de gobernar un imperio. El siglo V se parece a nuestros días por muchas razones ; una es la existencia de grandes migraciones. Era una época en que personas se desplazaron en busca de un lugar donde establecerse, lo que trajo muchos contrastes, batallas y guerras. Para los romanos, las personas que entraban al imperio eran invasores. El término "bárbaro" significaba : simplemente "extranjero". Legales o ilegales, los inmigrantes eran vistos con recelo – al igual que hoy, sólo hay que fijarse en nuestros inmigrantes –. Entonces como ahora, había gente que quería enviar a los inmigrantes de vuelta a su origen, o simplemente deshacerse de ellos de cualquier manera. Pero eso no era fácil y, como se ha visto, los inmigrantes ya eran muy numerosos, lo suficiente como para saquear la poderosa Roma. Los romanos tuvieron que aprender a vivir con sus inmigrantes bárbaros ; pero en tiempos de Placidia muchos romanos simplemente no podían entenderlo. Como ya se ha dicho, ¡hay similitudes notables con nuestros tiempos !

En cierto modo, lo que ocurría era una gran reacción química : dos "reactivos", bárbaros y romanos, se juntaron en ese invierno fatal de 405, cuando colapsaron las fortificaciones fronterizas del Imperio. Después los reactivos se mezclan y comienza la reacción. Esta no puede detenerse y la idea de Placidia era favorecerla. Una vez más, vemos su estilo : no luchar contra lo inevitable, dejar que suceda lo que tenga que ocurrir. En este caso, lo inevitable significaba adelantarse en varios siglos a la historia : la fusión de los romanos y los pueblos germánicos en Europa. Placidia tomó parte en esta fusión al casarse con un bárbaro y tener un hijo con él. Según los cronistas, fue ella quien convenció a su marido. Se dice que Ataúlfo planeaba desde el principio destruir Roma y a los romanos, pero después de conocer a Placidia decidió que quería vivir en paz con ellos. Tal vez es una historia de fantasía, pero nos da una idea de lo que podía estar pasando por la mente de los personajes de esta historia.

Sería bonito poder decir que Ataúlfo y Plácida vivieron felices y que su hijo, Teodosio, se convirtió en emperador de los romanos ya la vez en rey de los godos. Pero claro, las cosas no salieron de esa manera. Era un hermoso sueño, pero un sueño imposible.

La situación militar estaba cambiando. Los romanos habían logrado reorganizar y reconstruir un ejército bajo el mando de un nuevo comandante en jefe : Constancio. Parece que fue un general competente ; nunca luchó en grandes batallas, pero casi siempre obtuvo lo que quería. Los visigodos empezaron a sentir la presión y tuvieron que abandonar el sur de Francia y pasar a España. Su retirada debió ser bastante apresurada, ya que dejaron abandonado a Atalo, el usurpador que había cantado en el matrimonio de Placidia. Este fue capturado por Costancio y enviado a Rávena, donde sufrió la humillación de ver cómo le cortaban una mano antes de ser enviado al exilio.

En España, los visigodos se establecieron en Barcelona, que entonces era un bastión fortificado. Allí, todo salió mal. El pequeño Teodosio murió antes del año de edad y Ataúlfo fue asesinado en una conspiración, que tal vez fuese consecuencia de la pérdida de prestigio que había sufrido con la retirada del sur de Francia. Sin duda había visigodos mucho más agresivos que Ataúlfo quienes pensaban enfrentarse a los romanos, algo así como un "partido de la guerra". El nuevo rey nombrado (Sigerico) era uno de ellos. Sólo para que nos hagamos una idea de sus intenciones, déjenme decirles que obligó Placidia a caminar muchas millas detrás de él, que iba montado a caballo. Afortunadamente, Placidia era fuerte de buena salud.

Pero Sigerico sólo reinó una semana. Creo que los godos, con razón, tenían miedo de lo que estaba planeando hacer ; como ya he dicho, los romanos eran ahora mucho más fuertes que en el momento del asedio de Roma. Así, alguien se deshizo de Sigerico y se nombró un nuevo rey, llamado Walia, más diplomático. El nuevo rey entabló negociaciones con Costancio y más adelante envió a Placidia de vuelta a Rávena a cambio de comida y un tratado de paz. Ese fue el fin de la aventura de Placidia entre los godos. Aunque durante toda su vida mantuvo el título de "Reina de los godos", nunca más volvería a estar con ellos.

Gala Placidia : la emperatriz

La historia de Gala Placidia parece desde el principio el argumento de una película de aventuras. Está llena de eventos, vaivenes como una montaña rusa. Placidia comenzó siendo una princesa, después fue prisionera de los godos, más tarde convirtió en su reina y al enviudar volvió a ser de nuevo prisionera de los godos. Caprichos de la vida que iban a durar bastante tiempo.

Cuando Placidia regreso a Rávena, las cosas volvieron a cambiar. Quizá Constancio pudo haber sido su pretendiente antes de la aventura goda de Placidia, quizá le gustó en cuanto la vio. El caso es que se casaron al poco tiempo. No podemos decir si Placidia estaba muy de acuerdo o no, pero, como de costumbre, no luchó frente a lo inevitable y aprovechó las oportunidades que se le presentaron. La pareja tuvo dos hijos y, más tarde, Constancio, como esposo de un miembro de la familia imperial, movió los hilos para ser nombrado "co-emperador" del Imperio de Occidente. Placidia obtuvo entonces el título de "Augusta". No era exactamente lo mismo que "Imperator", que significa "comandante supremo del ejército", pero en la práctica ya era la emperatriz de Roma. Todo un movimiento ascendente en la montaña rusa que llegó a ser la vida de Placidia.

No hay mucho que decir sobre la vida de Placidia como Emperatriz, pero la montaña rusa no paraba. Dejen que les cuente rápidamente la historia. Constancio murió pocos meses después de haber sido elevado a la púrpura imperial y Rávena se convirtió en un avispero, donde Honorio y Placidia, (Emperador y Emperatriz), comenzaron a comportarse como los personajes de películas del oeste, donde "este pueblo no es lo bastante grande para los dos."

Hay muchos detalles curiosos sobre la pugna entre Honorio y Placidia. Uno es que Placidia fue acusada de incesto con su hermanastro, lo que pudo haber sido simplemente mala prensa en su contra, pero, quién sabe, ella tal vez estaba usando todos los medios a su alcance para tratar de controlarlo. Esa es una curiosa faceta de la personalidad de Placidia, teniendo en cuenta que era una católica devota y siempre presumió de ser ejemplar esposa y viuda casta. Cierto o no, nunca lo sabremos. Pero sí es cierto que no hay mención alguna a la guardia goda de Placidia que la había acompañado desde que fue la reina de los godos. La lucha se puso fea en las calles de Rávena y, no importa cuan valientes fuesen los guardaespaldas de Placidia, el caso es su hermanastro Honorio consiguió ventaja.

Y aquí vemos otro viraje en la montaña rusa. Placidia fue expulsada de Rávena y sólo pudo encontrar refugio en Constantinopla ; la capital del Imperio de Oriente. Allí, su sobrino se había convertido en emperador con el nombre de Teodosio II. Placidia llegó ante de él con una mano detrás y otra delante. Pero la montaña rusa volteó de nuevo : mientras Placidia estaba en Constantinopla Honorio murió y un usurpador tomó su lugar. Teodosio II pensó que no podía perder el Imperio de Occidente, por lo que dio a Placidia todo un ejército para volver a Italia y reconquistar Rávena. Eso era muy malo para el usurpador ; el pobre no tenía ninguna oportunidad. Fue derrotado, capturado, le cortaron una mano, fue paseado montado en un asno y por fin, decapitado. No sabemos si Placidia ordenó personalmente el castigo, pero aquellos eran tiempos difíciles y si alguien quería ser un emperador (o una emperatriz) no podía andarse con contemplaciones. Nadie dijo que Placidia fuera una monjita de la Caridad.

En 425, Placidia llevó el título de Augusta, aunque teóricamente en nombre de su hijo, Valentiniano. Ese fue el final de su viaje en la montaña rusa, a partir de ese momento ya no habría altibajos en su vida. Gobernó como emperatriz durante 12 años y después ejerció una fuerte influencia en la corte como emperatriz madre durante 13 años más ; hasta su muerte, en 450 con 62 años.

El gobierno de un imperio.

Ahora, vamos a jugar un poco con nuestra imaginación. Imagínense que ustedes son el gobernante absoluto del mundo, el emperador de la tierra, ¿qué harían para resolver los problemas del mundo ? Estoy seguro de que tienen montones de ideas para eliminar el hambre, reducir la contaminación, detener el calentamiento global, hacer felices a todos, etc.. Esto es sólo un sueño en nuestro caso, pero ha habido gente en el pasado que realmente tenía un poder enorme en sus manos. Por supuesto, no para actuar en todo el mundo, nunca nadie ha tenido tantísimo poder. Pero había personas que gobernaban partes considerables del mundo cuyo poder era absoluto, sin estar sometidos a ninguna regla. Los emperadores romanos del último período del Imperio eran de ese tipo. Se los llamaba porphirogenites, "nacidos en la púrpura", eran gobernantes semi-divinos. El emperador no podía girar la cabeza hacia la izquierda o la derecha al caminar ; nadie podía hablarle si el emperador no se dirigía a ellos previamente, había que llevar ropa pesada todo el tiempo, y Dios sabe qué más reglas marcaba el protocolo imperial. Constancio, el segundo marido de Placidia, dijo que convertirse en emperador había sido una experiencia terrible : ¡demasiado protocolo ! Ese era el precio del poder absoluto.

En realidad, " poder absoluto" es una exageración. Gala Placidia, como cualquier emperador antes y después de ella, tenía sus límites, había cosas que no podía hacer. Uno de estos límites era que no podía ser comandante del ejército. Tenía que confiar en los generales lo fue origen de un gran problema : como siempre sucede en la historia, los generales exitosos tienden a tomar todo el poder para sí mismos mientras que los generales sin éxitos son totalmente inútiles. Durante su carrera como emperatriz, el principal problema de Placidia fue controlar a sus generales, equilibrando el poder que tenían, para evitar que alguno destacara demasiado sobre los demás. Uno de estos generales era Aecio, todo un personaje. Era romano, pero que había sido criado por los hunos, por lo que estos eran sus aliados y lucharían por él si fuese necesario (pagando el precio correspondiente). Pero Aecio fue también el general que dirigió el ejército que dejó que Atila invadiese Europa en la famosa batalla de Chalons, en 452. Aecio y Placidia estaban a menudo en desacuerdo, pero, en general, se llevaban bien. A la muerte de Placidia, su hijo, Valentiniano, mató a Aecio, repitiendo el error que Honorio había cometido con Estilicón. Una vez más, al matar a su mejor general, Valentiniano casi destruye el imperio, pero esa es otra historia.

La historia de Placidia como emperatriz daría para un libro entero, pero, para no aburrirles, digamos que Placidia se las apañó para mantener el imperio más o menos unido mientras fue emperatriz. Uno de sus logros fue garantizar el suministro de grano a Roma desde África, a pesar del hecho de que el norte de África había sido tomada por los vándalos. Mientras Placidia fue emperatriz se mantuvo.el envío de grano a Roma Tras su muerte dejaron de enviar grano y no sólo eso ; tomaron Roma y la saquearon. Placidia marcó la diferencia, no era una figura decorativa, gobernaba realmente el Imperio.

Desde nuestro punto de vista, sabemos que el Imperio de Occidente estaba condenado y que desaparecería unas pocas décadas después de Placidia. La pregunta que podemos hacernos es si ella fue consciente del desmoronamiento del Imperio. Si lo sabía, ¿qué hizo para evitarlo ? Piensen, si ustedes estuvieran en el lugar de Placidia, ¿qué habrían hecho para salvar el Imperio ?

Veamos si podemos entender el tipo de problemas que tenía el Imperio Romano de Occidente en tiempos de Placidia. Dijimos antes que los imperios son como las reacciones químicas y las reacciones químicas se detienen cuando se agotan de reactivos. En el siglo quinto, el Imperio Romano se estaba quedando sin reactivos. El imperio creció con los beneficios obtenidos en las campañas militares, pero, en algún momento alrededor del siglo segundo llegó a su máximo. Sin más conquistas fáciles a la vista, el Imperio tenía que vivir de sus propios recursos, algo que nunca aprendió a hacer. El imperio, simplemente, no podía gravar a sus sujetos de alto rango para financiar las tropas que mantenía. Una y otra vez, el Imperio gastaba más en defensa de lo que podía permitirse, todo un el lujo. Es típico de todos los imperios de la historia : se destruyen por el exceso de gasto para mantener su aparato militar.

La gestión de cualquier estructura grande es difícil y lo habitual es hacerlo mal ; la gestión de todo un imperio puede ser un caso especialmente difícil. Para hacerlo bien, tendríamos que utilizar el método mencionado anteriormente : la dinámica de sistemas ; que es una forma de describir los sistemas y la relación entre los diversos elementos que los componen. Pero es raro que la gente pueda entender los sistemas de esta manera. Lo que suele ocurrir es que no entendemos los puntos críticos ("palancas") que están causando problemas, y la tendencia natural es la de actuar sobre ellos de forma equivocada. Es algo que hemos aprendido en nuestros tiempos de Donella Meadows (como Placidia, una mujer fuerte, aunque no emperatriz) quien nos ha enseñado mucho sobre la dinámica de sistemas. Esto es lo que suele pasar : casi siempre accionamos las palancas en la dirección equivocada y como consecuencia empeoran los problemas que tratábamos de resolver. Eso es clarísimo en el caso del Imperio Romano, al menos desde nuestro punto de vista. Durante la fase de declive, los emperadores romanos lucharon por mantener el imperio a salvo de las invasiones bárbaras y entendieron que su problema era que no tenían suficientes recursos para hacerlo. Pero su respuesta fue siempre equivocada, intentaron reunir la mayor cantidad posible de soldados. Eso fue caer en un círculo vicioso : cada vez que los romanos luchaban contra los bárbaros podían ganar o perder, pero cada batalla hacía el Imperio un poco más pobre y un poco más débil. El imperio estaba utilizando recursos que no podían ser reemplazados, hoy diríamos recursos no renovables.

¿Había una solución para los problemas del Imperio Romano ? Bueno, hubo una si ustedes piensan en términos de dinámica de sistemas. Era cuestión de tirar de las palancas en la dirección correcta. Al aumentar las tropas y entablar batallas los emperadores romanos fueron tirando de las palancas en la dirección equivocada. Deberían haber invertido el sentido : la solución no eran más tropas sino menos. No era más burocracia imperial, sino menos, no una mayor carga tributaria, sino menos. Al final, la solución estaba ahí y era sencilla : la Edad Media.

Edad Media significó eliminar una burocracia imperial sofocante ; transformar las caras legiones en milicias locales ; el pago de impuestos a nivel local, en definitiva transformar un imperio centralizado en una constelación descentralizada de los pequeños Estados. Sin los terribles gastos de la corte imperial y de la burocracia imperial, estos pequeños estados tuvieron la oportunidad de reconstruir su economía y comenzar una nueva etapa de prosperidad, como de hecho ocurrió durante la Edad Media. El Imperio iba inevitablemente en esa dirección, y se podría haber favorecido ese camino. Por supuesto, cuando el Imperio era todavía fuerte y poderoso, ningún emperador tuvo la ocurrencia de disolver las legiones, ni eliminar la burocracia imperial. Pero la situación no era la misma en el siglo quinto y lo que un emperador (o emperatriz) podría haber hecho era dar a los acontecimientos sólo un pequeño empujón en la dirección correcta. No luchar contra el cambio, aliviarlo. Empujar las palancas en la dirección correcta. ¿Pudo Placidia haber hecho precisamente eso ? Aunque parezca increíble, tal vez lo hizo.

¿Qué podría hacer Placidia como emperatriz ? Sobre todo, promulgar leyes. El Imperio todavía tenía una burocracia que funcionaba y los edictos de Rávena no fueron ignorados, al menos en las regiones que el Imperio aún podía controlar. La ley fue la herramienta de Placidia. Hizo promulgar una serie de leyes, muchas de las cuales se han preservado en el "Codex Theodosianus", una colección de leyes que llevan el nombre del emperador de Oriente, Teodosio II (sobrino de Placidia) . El Codex Theodosianus es una increíble recopilación de documentos que contiene unas 2500 leyes. Bien vale la pena darle un vistazo, porque está lleno de sugerencias y detalles de cómo que era la vida en el Imperio Romano en ese momento. Pero es imposible profundizar en él a menos que usted sea un especialista en la materia. Lo que sé sobre las leyes de Placidia se basa principalmente en el libro escrito por Stewart Oost, quien escribió su biografía en 1966.

Como he dicho, se trata de un asunto complejo y muchas veces no podemos saber exactamente qué subyace bajo una determinada ley. Pero parece haber una cierta lógica en lo que estaba haciendo la corte imperial en Rávena. Esa lógica era un poco similar a la política (llamémosla así para entendernos) de Mijail Gorbachov en la Unión Soviética. Gorbachov se negó sistemáticamente a emplear la fuerza para mantener unido un imperio que se estaba desintegrando "el imperio soviético", a pesar de que podría haberlo hecho. La corte de Rávena aparentemente tuvo el mismo punto de vista durante la primera mitad del siglo quinto. El imperio romano todavía tenía un ejército, que podría haber sido utilizado para destruir a las naciones bárbaras que se habían instalado dentro de las fronteras del Imperio. Pero eso sólo hubiera significado malgastar los pocos recursos que aún le quedaban al Imperio. Sólo hubiera acelerado, y mucho, el colapso.

Placidia parecía actuar de acuerdo con su estilo ; evitar lo inevitable, no enfrentarse a ello. Ella no sabía de dinámica de sistemas, pero, en el fondo la dinámica del sistema no es más que expresar en ecuaciones el sentido común, del que Placidia estaba bien dotada. Así vemos una tendencia sistemática de reducir el poder de la corte imperial. Se puede ver en algunos detalles, como cuando ella devolvió al Senado de Roma el regalo de oro que era costumbre que los senadores ofreciesen anualmente al emperador. Pero lo hizo mucho más que eso : Placidia prohibió que los colonos, los campesinos ligados a la tierra, pudieran alistarse en el ejército. Con ello privó al ejército de una de sus principales fuentes de mano de obra y podemos imaginar que lo debilitó grandemente. Otra ley promulgada por Placidia, permitió que los grandes terratenientes pudieran gravar con impuestos sus propios sujetos, lo que privó a la Corte Imperial de su principal fuente de ingresos. Todo esto apuntaba hacia una sola dirección : la Edad Media.

Si el propósito de Placidia realmente era conducir el Imperio hacia la Edad Media, puede decirse que tuvo éxito. A su muerte el Imperio se desvaneció. Su hijo, Valentiniano logró que lo matasen a los pocos años de la muerte de su madre. Luego Roma fue saqueada por los vándalos, un golpe mortal. Durante décadas, hubo quien en Rávena reclamó el título de Emperador Occidental, pero no se preocupen de saber sus nombres, pues ni sus contemporáneos lo hicieron. Sólo nos acordamos del nombre del último emperador, Rómulo Augústulo, quien fue depuesto en 476, y eso es sólo porque fue el último. Después de eso, se declaró oficialmente la Edad Media, el único destino posible para el Imperio de Occidente

Esta es sólo una posible interpretación de lo que hizo Placidia y yo soy el primero en decir que es una mera hipótesis. Esas leyes pudieron haber sido promulgadas simplemente porque la Corte Imperial se vio obligada a ello o porque no tenía otras opciones. Y, por supuesto, nunca podremos saber lo que pensaba Placidia. Ella sólo nos dejó algunas cartas que milagrosamente han sobrevivido en los archivos del Vaticano, pero nada que podamos utilizar para penetrar en sus pensamientos internos. Sólo podemos decir que su estancia entre los godos, aunque de pocos años, pudo haber abierto su mente para tener una visión única, que ningún emperador tuvo antes o después de ella. Y así, hizo algo que ningún emperador, antes o después, podía hacer : impulsar el imperio hacia su destino, el cumplimiento de su potencial químico, si lo desea. En cierto modo, Placidia fue el catalizador que lo hizo posible.

El legado de Gala Placidia

Ahora les voy a pedir que otro pequeño esfuerzo de imaginación. Cierren los ojos por un momento e imaginen algo que ocurrió hace mucho, mucho tiempo ; hace quince 15 siglos. Imaginen a una joven princesa. Imaginen que ha vivido toda su vida en el interior hermosos palacios ; que ha llevado espléndidos vestidos y joyas costosas, que ha caminado en jardines cerrados llenos de estatuas y fuentes ; siempre protegida, siempre aislada ; en fin, lo normal en una princesa. Y luego imagínenla en una situación completamente diferente : está en algún lugar montañoso, y con ella se ha detenido una lenta columna de carretas. La nación de los godos ha parado para pasar la noche. Es una noche fría, al principio del invierno y las mujeres han encendido fogatas mientras los guerreros están sentados al amor de la lumbre cantando sus canciones. Estos altos guerreros son cristianos, pero son arrianos, mientras que la princesa es católica, y eso supone una gran diferencia. Pero hay más. Es probable que uno de esos carros todavía lleve las estatuas de madera de sus dioses paganos : quizá Hertha, la diosa de la tierra, quizá otros dioses del fuego y el trueno. Tal vez las oraciones que se recitan a estas antiguas divinidades pueden escucharse como un murmullo lejano en la noche. Placidia escucha estos lejanos cantos y luego mira a las estrellas de una forma nueva, como nunca las ha visto. Esas son las mismas estrellas que tenuemente podemos ver hoy en día, porque hemos ensuciado el cielo con nuestros residuos. Pero Placidia ve esas estrellas en un cielo con una claridad que hoy ni podemos imaginar ; el cielo de un mundo que se encoge como una pavesa, que ve sus ciudades despobladas, sus caminos abandonados, sus tierras de cultivo transformadas en bosque. Justo en esa época Rutilio Namanciano nos dio una imagen inolvidable de las luces de Roma en la noche, luces que vio por última vez cuando abandonaba la ciudad para buscar refugio en la Galia. Para Placidia, sin embargo, no había luces humanas, salvo los fuegos de campamento de los visigodos, y ella pudo contemplar ese fantástico cielo.

Todo esto es sólo fantasía, pero les menciono las estrellas por una razón. Ya les dije que Placidia apenas nos dejó escritos. Al menos nada que podemos utilizar para entender cómo pensaba. Pero ella nos dejó un mensaje que quizá sea aún más claro que un diario escrito. Es el mausoleo que lleva su nombre en Rávena, donde se puede encontrar un triunfo de las estrellas en los mosaicos del techo. Grandes estrellas, brillantes, fantásticas, que nos recuerdan un poco a las que Vincent van Gogh pintó su famoso cuadro.

Todo esto es sólo fantasía, pero les menciono las estrellas por una razón. Ya les dije que Placidia apenas nos dejó escritos. Al menos nada que podemos utilizar para entender cómo pensaba. Pero ella nos dejó un mensaje que quizá sea aún más claro que un diario escrito. Es el mausoleo que lleva su nombre en Rávena, donde se puede encontrar un triunfo de las estrellas en los mosaicos del techo. Grandes estrellas, brillantes, fantásticas, que nos recuerdan un poco a las que Vincent van Gogh pintó su famoso cuadr¿Saben ?, esas estrellas del mausoleo de Placidia siempre me recuerdan la "Navidad", en el sentido en que hoy la celebramos. Nada que ver, por supuesto, con la fiesta comercial en que se ha convertido hoy en día, pero el ambiente del "pesebre" todavía es un frecuente en el sur de Europa y en Latinoamérica. En el mausoleo no encontrará al Niño Jesús ni a la Virgen María. Estas figuras se hicieron comunes mucho más tarde. En la época de Gala Placidia el cristianismo era algo diferente de lo que es para nosotros. Pero no hay duda de que Placidia era una cristiana convencida ; era creyente y siempre vio el cristianismo como una parte importante de su vida. El mausoleo es sólo una parte de esta actitud de los suyos.

Obviamente, nadie puede decir que las estrellas del mausoleo en Rávena sean un recuerdo de los viajes de Placidia con los visigodos, pero creo que podemos verlo así, aprovechando esta pequeña licencia creativa. Es, digamos, una manera de atrapar las sensaciones que nos evoca el asunto que estamos discutiendo, porque lo necesitamos. Podría mencionar algo que Marguerite Yourcenar dice en sus "Memorias de Adriano". Yourcenar dice que notó un enorme sentí-

miento de familiaridad con el antiguo emperador al sostener en sus manos una joya que, muy probablemente, Adriano tuvo en sus manos alguna vez. Nosotros no tenemos una joya que Placidia haya llevado o lucido, pero nos ha quedado ese edificio, su mausoleo.

En realidad, el edificio de Rávena no es un "mausoleo" en el sentido de un edificio construido sobre la propia tumba. Es razonablemente seguro de que Placidia nunca fue enterrada allí, probablemente murió en Roma y su tumba se ha perdido hace mucho tiempo. Ni siquiera podemos estar seguros de que Placidia hubiera intervenido en el diseño de ese edificio, es sólo una tradición posterior. Sin embargo, si existe la tradición, debe ser por alguna razón. Realmente creo que ese

edificio fue construido bajo su influencia. Hay muchos detalles en él que sin duda me lo confirman. Si ustedes visitan el interior del mausoleo, saben que están paseando en un lugar donde Gala Placidia también caminó. Y aún hay más : les puedo decir que el mausoleo es un mensaje de Placidia, un mensaje que nos llega desde esos tiempos remotos.

Hoy Placidia es casi una criatura del universo mítico de los dioses y los héroes, como Casandra y Helena de Troya. Sin embargo, ella no ha desaparecido del todo de la memoria. Su voz es débil, pero si escuchamos con atención podemos oírla. Y todavía se puede escuchar mejor si van a ver un pequeño edificio en Rávena, que es su último mensaje. Es simple y poco atractivo en el exterior, pero es un triunfo de colores en el interior. Eso ya es un mensaje en sí mismo que proviene de una época en que todo lo hermoso debía mantenerse oculto para protegerlo de la destrucción. Pero estaba allí y podría ser disfrutado por aquellos que tenían la clave para ello. Pero no es sólo eso. Ese edificio es como una mujer que te muestra su intimidad, pero sólo si lo mereces. Todo allí tiene un significado ; son las figuras y las imágenes : es su historia, la historia de Placidia, que ese edificio les contará, pero sólo si se lo merecen.

Les dije que el arte de aburrimiento consiste en contarlo todo y no dejar nada a la imaginación, así que no voy a describir los detalles de la decoración del edificio y cómo cada detalle encaja perfectamente con la historia de Placidia. Voy a dejar que se lo imaginen. Si un día tienen la oportunidad de ir a Rávena para visitar el mausoleo, háganlo en silencio y escuchen a las piedras, escuchen las pinturas. Se trata de una débil voz débil, pero se puede oír si se le presta atención. Terencio, un poeta latino que vivió siglos antes de Placidia, dijo que "nada humano es ajeno a nosotros". Placidia era una de nosotros.

En sus 62 años de vida Placidia fue princesa, reina y emperatriz. Hizo bastante bien su tarea y, durante su reinado como emperatriz, el Imperio Occidental se mantuvo relativamente seguro y los romanos tuvieron toda la comida necesaria. Tenía defectos ; por supuesto. No pudo salvar a su madre de acogida de la muerte cuando quizá tuvo la oportunidad de hacerlo. Fue implacable con sus enemigos y su manera de ser cristiana puedo haber rozado la intolerancia. Pero jugó sus cartas lo mejor que pudo en momentos muy difíciles y pudo haber tenido un papel fundamental en el cierre de una era en la que el concepto mismo de "Imperio Romano" se había convertido en un anacronismo. El juicio de un cronista posterior, Casiodoro, resume su perfectamente su naturaleza, "demasiada paz", lo que expresaba una crítica. A la postre, Placidia fue un ser humano como nosotros que siguió su destino, su potencial químico, si lo desea.

Y si el destino de Placidia fue el de ser emperatriz, el suyo, chicos y chicas, parece que es el de estudiar química. Si es así, mi destino (mi potencial químico, si lo prefieren) es enseñarles química. Eso será lo que hagamos cuando nos a encontremos de nuevo en esta aula. Ahora, gracias por su atención y salgamos, ¡que nos merecemos el café !

Ugo Bardi para su Blog Personal Cassandralegacy

Cassandralegacy

Traducción : Abadín, Jueves, 22 de diciembre 2011

Reed in English : « Chemistry of an Empire : the Last Roman Empress »

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