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14 décembre 2003

Peligro de extinción de 22 de 54 etnias de la amazonia.

 

Un total de 22 pueblos indígenas de la Amazonía colombiana están hoy en peligro de extinción debido a la desatención del Estado y el conflicto armado que vive esta nación andina desde hace más de 40 años.

Por Alejandro Gómez
Argenpress.info, 14 de diciembre del 2003.

La Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALLDHU), surgida hace dos décadas en Ecuador, y con una filial en este país desde hace tres años, presentó recientemente un informe sobre algunas de esas etnias, las cuales cuentan con menos de mil y a veces menos de 100 miembros.

Esos 22 grupos aborígenes, refiere el informe, titulado ’La agonía del Jaguar : derechos humanos de los pueblos indígenas de la Amazonía colombiana’, podrían correr la misma suerte de 90 tribus que, por enfermedades, los colonizadores y los caucheros, desaparecieron de esa zona a lo largo del siglo XX.

Realizado con el auspicio de la Unión Europea, el estudio es resultado del trabajo realizado durante año y medio por indígenas de las comunidades que habitan ese territorio colombiano, durante el cual entrevistaron en sus propias lenguas a los principales líderes de diversas etnias con una población total de 98 mil 580 miembros.

Esos 54 pueblos habitan en 403 mil kilómetros cuadrados y la mayoría de ellos viven bajo la historia llamada ’un mundo de derechos para el pueblo Yaraoni (la gente ala de mariposa)’.

La leyenda va guardada en una cajita de cartón azul, primorosamente impresa, con un mapa de la aldea de este pueblo imaginario y varias cartillas y postales que son una aplicación a los indígenas y su situación de las normas del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.

Entre los 22 pueblos aborígenes que están en peligro de extinción se hallan, según ALDHU, Taiwamo, de sólo 22 integrantes, Makaguaje, Pisamira, Piaroa, Muinane y Jupda (menos de 100), y Tucano, Ticuna, Curripaco y Witoto (apenas pasan de siete mil).

Además, agrega el organismo humanitario, comunidades como los Embera o los Páez (Nasa) tienen número importante por fuera de la Amazonía, y otros como los Cocama, Ticuna y Pairoa, los tienen en Venezuela, Perú o Brasil.

Los datos recogidos por el estudio reflejan que de los 490 Nukak, 40 se hallan desplazados, y los Cofán, que son mil 271, han sufrido 26 asesinatos, algo que comparado es como si en Bogotá el dos por ciento de la población, unos 140 mil habitantes, hubiera sido asesinado en cinco años.

El informe sostiene que muchos problemas se deben a la falta de presencia del Gobierno, que no ha reconocido que las entidades indígenas son entidades públicas y que apoyarlas es construir Estado, y añade que las autoridades no conocen la realidad cultural y ecológica de la zona.

’La cosa es grave, muy grave -aseveró Darío Villamizar, director ejecutivo de ALDHU-, pues si las violaciones a los derechos humanos lo son de por sí, las que se hacen contra pueblos, muchos de los cuales tienen menos de mil personas, lo son mucho más’.

Villamizar apuntó que entre 1999 y el 2003, cerca de 300 indígenas han sido asesinados, lo que representa una tasa de de 276,9 por cien mil habitantes, más de cuatro veces y media la tasa nacional. Cerca de una quinta parte eran autoridades, mamos y capitanes.

También, prosiguió, se ha certificado el desplazamiento por la violencia de mil 725 indígenas, es decir el 1,74 por ciento de la población indígena amazónica, unas tres veces más que el promedio nacional del 2002.

Acciones militares en territorios de culto, ocupación del territorio tradicional, control al ingreso de alimentos y combustibles por parte de los grupos irregulares y del Ejército, reclutamiento forzoso de niños y regímenes de terror impuestos en algunos lugares por los paramilitares son el pan de cada día en no pocas zonas de la Amazonía, señala el informe de ALDHU.

Esa entidad responsabiliza de la actual situación que viven los indígenas de la Amazonía a la falta de presencia estatal, el conflicto armado y los cultivos ilícitos de cocaína y amapola, la cual tiene al borde de la desaparición a 22 de las 54 etnias que habitan ese territorio colombiano.

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