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10 mars 2015


Obama se siente « amenazado » por Venezuela entonces prepara otra agresión militar

par Atilio A. Boron *

 

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Obama se siente « amenazado » por Venezuela

El mandatario declaró una « emergencia nacional » frente a Venezuela por la « amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior ». Maduro llamó a consultas de inmediato a su máximo representante en Washington.

El presidente estadounidense, Barack Obama, declaró ayer a Venezuela como una « amenaza » a la seguridad nacional y emitió un decreto a través del cual anunció la aplicación de sanciones a siete altos cargos venezolanos. Su par venezolano, Nicolás Maduro, que ha denunciado a EE.UU. de financiar planes de desestabilización en su país, dijo que « Obama ha dado el paso más agresivo, injusto y nefasto que jamás se haya dado contra Venezuela ». Su gobierno llamó a consultas de inmediato a su encargado de Negocios en Washington, Maximilien Sánchez Arveláiz. Además, el vicepresidente del gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, aseguró que Estados Unidos planifica « ataques militares » contra su país.

Obama declaró una situación de « emergencia nacional » por la « amenaza inusual y extraordinaria » que supone la situación en el país sudamericano para la seguridad nacional y política exterior de Washington. Las sanciones en el decreto « implementan la ley de defensa de derechos humanos y sociedad civil de 2014 de Venezuela, que el líder demócrata firmó el 18 de diciembre de 2014 y además van más allá de los requisitos de esta legislación », sostuvo el documento de la Casa Blanca. El vocero presidencial, Josh Earnest, dijo en ese sentido que « los funcionarios de Venezuela del pasado y presente que violen los derechos humanos de ciudadanos venezolanos y que se involucren en actos de corrupción pública no serán bienvenidos aquí, y ahora tenemos las herramientas para bloquear sus bienes y su uso de los sistemas financieros de Estados Unidos ». El portavoz sostuvo que Obama está « muy preocupado por los esfuerzos del gobierno de Venezuela por escalar la intimidación de sus oponentes políticos ». La Casa Blanca llamó entonces a que el gobierno de Maduro « libere a todos los prisioneros políticos, que incluyen a docenas de estudiantes, al líder de la oposición, Leopoldo López, y los alcaldes Daniel Ceballos y Antonio Ledezma ».

Las sanciones están dirigidas a Antonio José Benavides, comandante de las Regiones Estratégicas de Desarrollo Integral de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana ; Gustavo González López, director general del Servicio de Inteligencia Nacional ; Justo Noguera Pietri, de la entidad del Estado, Corporación Venezolana de Guayana. La lista incluye además a Katherine Haringhton, fiscal de nivel nacional de la 20 oficina de distrito del ministro público de Venezuela ; Manuel Eduardo Pérez Urdaneta, director de la Policía Nacional Bolivariana ; Manuel Bernal Martínez, jefe de la 31ª Brigada Blindada de Caracas de la Armada Bolivariana y ex director general del Servicio de Inteligencia, y Miguel Vivas Landino, inspector general de la Fuerza Armada Bolivariana. La orden ejecutiva procederá a bloquear o congelar las propiedades e intereses en propiedades en Estados Unidos de estas personas identificadas por la imposición de sanciones y prohíbe a los ciudadanos norteamericanos realizar negocios con ellos.

El presidente de la Asamblea Nacional y vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, se solidarizó con estos funcionarios y rechazó las sanciones « de manera contundente ». « Va a tener que sancionar a mucha gente, señor Obama. Usted y su imperialismo van a tener que sancionar a muchísimos venezolanos que estamos dispuestos a entregar nuestra vida por la revolución bolivariana », advirtió. Y agregó : « ¿Qué armas tenemos nosotros para amenazar a EE.UU.? La dignidad nada más, el corazón, el amor, la firmeza de un pueblo que decidió ser libre ». Asimismo el gobierno venezolano informó ayer que llamó a consultas “de inmediato” a su encargado de Negocios en Estados Unidos y diplomático de mayor rango en Washington, Maximilien Sánchez Arveláiz. La relación entre Washington y Caracas se encuentra hoy al nivel de encargado de Negocios.

La canciller venezolana Delcy Rodríguez dijo ayer que « pronto » responderá a la orden impartida por el presidente Obama de aplicar las nuevas sanciones. « Nosotros no queremos mezclar las políticas internacionales y pronto daremos a conocer la respuesta de Venezuela sobre el alcance de estas declaraciones », dijo Rodríguez en una rueda de prensa convocada para abordar otros asuntos internacionales. Anteriormente el gobierno había calificado las sanciones de « insolentes ». Maduro había anunciado la semana pasada la reducción del centenar de funcionarios diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en Caracas y dispuso que se solicite visado a los norteamericanos que visiten Venezuela.

Senadores y congresistas hispanos aplaudieron la decisión de Obama de aplicar sanciones contra los siete funcionarios venezolanos, pero consideraron que la administración demócrata se quedó corta y debería ampliar la lista de sancionados. Los senadores Robert « Bob » Menéndez y Marco Rubio pidieron a Obama que sancione al ministro de Defensa venezolano Vladimir Padrino por autorizar que las fuerzas de seguridad de su país usaran “fuerza letal contra manifestantes pacíficos” en Venezuela. « Este general debería estar en la lista, pero inexplicablemente la administración lo dejó fuera », se lamentó Rubio.

Las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos han pasado por diversos altibajos desde que a finales de 2010 retiraran sus respectivos embajadores. La tensión se ha incrementado en las últimas semanas tras las acusaciones por parte del gobierno venezolano de que el país del Norte estaría detrás de un intento de golpe de Estado desarticulado el pasado 11 de febrero.

« Maniobras golpistas »

« El decreto firmado hoy (por ayer) por el presidente Barack Obama donde acusa a Venezuela de ser una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad nacional y la política exterior de EE.UU. es una justificación para un ataque militar contra Venezuela », declaró Oscar Laborde, director del Instituto de Estudios de América latina y dirigente del Frente Transversal. « Ahora se evidencia que las maniobras golpistas de la derecha venezolana denunciadas por el presidente Nicolás Maduro tienen el respaldo de Norteamérica, que espera una conmoción interna en ese país para poder intervenir militarmente, detener el proceso bolivariano y acceder al petróleo, que ya justificó varias de sus guerras », concluyó Laborde.

Página 12. Buenos Aires, 10 de marzo de 2015.

***

Preparando la agresión militar a Venezuela.

Atilio A. Boron

Barack Obama, una figura decorativa en la Casa Blanca que no pudo impedir que un personaje como Benjamin Netanyahu se dirigiera a ambas cámaras del Congreso para sabotear las conversaciones con Irán en relación con el programa nuclear de este país, ha recibido una orden terminante del complejo « militar-industrial-financiero » : debe crear las condiciones que justifiquen una agresión militar a la República Bolivariana de Venezuela. La orden presidencial emitida hace pocas horas y difundida por la oficina de prensa de la Casa Blanca establece que el país de Bolívar y Chávez « constituye una infrecuente y extraordinaria amenaza a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos », razón por la cual « declaro la emergencia nacional para tratar con esa amenaza ».

Este tipo de declaraciones suelen preceder agresiones militares, sea por mano propia, como la cruenta invasión a Panamá para derrocar a Manuel Noriega, en 1989, o la emitida en relación con el Sudeste Asiático y que culminó con la Guerra en Indochina, especialmente en Vietnam, a partir de 1964. Pero puede también ser el prólogo a operaciones militares de otro tipo, en donde Estados Unidos actúa de consuno con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región. Ejemplos : la Primera Guerra del Golfo, en 1991 ; o la Guerra de Irak, 2003-2011, con la entusiasta colaboración de la Gran Bretaña de Tony Blair y la España del impresentable José María Aznar ; o el caso de Libia, en 2011, montado sobre la farsa escenificada en Benghazi, donde supuestos « combatientes de la libertad » –que luego se probó eran mercenarios reclutados por Washington, Londres y París– fueron contratados para derrocar a Khaddafi y transferir el control de las riquezas petroleras de ese país a sus amos. Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo, Ucrania, donde el ansiado « cambio de régimen » (eufemismo para evitar hablar de « golpe de Estado ») que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo –y sobre todo América latina y el Caribe– a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy. La señora Victoria Nuland, secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, fue enviada por el insólito Premio Nobel de la Paz de 2009 a la Plaza Maidan, de Kiev, para expresar su solidaridad con los manifestantes, incluidas las bandas de neonazis que luego tomarían el poder por asalto a sangre y fuego y a los cuales la bondadosa funcionaria les entregaba panecillos y botellitas de agua para apagar su sed para demostrar, con ese gesto tan cariñoso, que Washington estaba, como siempre, del lado de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

Cuando un « Estado canalla » como Estados Unidos, que lo es por su sistemática violación de la legalidad internacional, profiere una amenaza como la que estamos comentando, hay que tomarla muy en serio. Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica. Lo hizo en 1898, cuando en la Bahía de La Habana hizo estallar el crucero estadounidense Maine, enviando a la tumba a las dos terceras partes de su tripulación y provocando la indignación de la opinión pública usamericana, que impulsó a Washington a declararle la guerra a España. Lo volvió a hacer en Pearl Harbor, en diciembre de 1941, sacrificando en esa infame maniobra a 2403 marineros norteamericanos e hiriendo a otros 1178. Reincidió cuando urdió el incidente del Golfo de Tonkin para « vender » su guerra en Indonesia : la supuesta agresión de Vietnam del Norte a dos cruceros norteamericanos –luego desenmascarada como una operación de la CIA– hizo que el presidente Lyndon B. Johnson declarara la emergencia nacional y poco después, la guerra a Vietnam del Norte. Maurice Bishop, en la pequeña isla de Granada, fue considerado también él como una amenaza a la seguridad nacional norteamericana en 1983, y derrocado y liquidado por una invasión de marines. ¿Y el sospechoso atentado del 11-S para lanzar la « guerra contra el terrorismo » ? La historia podría extenderse indefinidamente. Conclusión : nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias fuerzas armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas. O alguna otra operación truculenta contra civiles inocentes y desconocidos en Venezuela, tal como lo hicieran en el caso de los « atentados terroristas » que sacudieron a Italia –el asesinato de Aldo Moro, en 1978 o la bomba detonada en la estación de trenes de Bologna en 1980– para crear el pánico y justificar la respuesta del imperio llamada a « restaurar » la vigencia de los derechos humanos, la democracia y las libertades públicas. Años más tarde se descubrió que estos crímenes fueron cometidos por la CIA. Recordar que Washington prohijó el golpe de Estado de 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes : Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura. Grave, muy grave. Se impone la solidaridad activa e inmediata de los gobiernos sudamericanos para denunciar y detener esta maniobra.

* Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales. Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini.

Atilio Boron. Buenos Aires, 9 de marzo de 2015.

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