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2 février 2016

CESANTIAS EN LA ADMINISTRACION PUBLICA Y EMPRESAS PRIVADAS

Macri es el responsable principal, no único, de miles de despidos

par Emilio Marín*

 

En el inicio del año Argentina fue noticia por los despidos. Los hubo y hay en la administración pública y empresas privadas. La ola tiene un responsable central, no único : la política decidida por Mauricio Macri.

Para los dirigentes de ATE, los despidos en el Estado nacional, provincial y municipal superaron 20.000 a fines de enero, pese a haber logrado reincorporar a 5.000 trabajadores que también habían sido despedidos. Mañana se reunirá el consejo directivo nacional con los secretarios generales para analizar y decidir medidas de fuerza. Este mes habría un paro nacional del gremio dirigido por Hugo « Cachorro » Godoy, que el 29 de diciembre hizo el primer paro contra este flagelo que afecta el empleo de sus afiliados y de sindicatos como UPCN.

Otro gremio que comenzó esta semana su protesta frente a los 47 despidos en el Banco Central es la Asociación Bancaria. Su objetivo es la reincorporación de esos trabajadores maltratados por la « bestia » de Federico Sturzenegger, titular macrista del BCRA y procesado por el Megacanje, según recordó Eduardo Berrospe, secretario de Prensa de la Bancaria.

En Jujuy prosigue el acampe de la Tupac Amaru para que Gerardo Morales dé marcha atrás con disposiciones contrarias a sus cooperativas. En ese campamento en la plaza Belgrano de la capital jujeña, debieron añadir otro reclamo : que se libere a su líder Milagro Sala. Ella fue detenida por dos causas excarcelables y cuando las mismas se cayeron no recuperó la libertad pues ya le habían fabricado otras más graves por « asociación ilícita » y supuesto desvío de fondos públicos. En otras plazas del país, incluso en la de Mayo, surgieron otros acampes en solidaridad con Sala y reivindicaciones propias de trabajadores que iban sufriendo las cesantías en la administración pública y privada, sobre todo la primera.

Esa resistencia también fue protagonizada por los empleados legislativos ante el primer cimbronazo de los despidos decididos en el Congreso nacional. No obstante, luego la vicepresidenta Gabriela Michetti decidió el despido de 2.035 empleados con el fundamento de que suponían mucho gasto y habían sido incorporados por Amado Boudou. Parcialmente debió poner la reversa para 50 trabajadores con capacidades diferentes que revistaban en la planta al amparo de una ley. Tratándose de Michetti, que se mueve en silla de ruedas, fue un gesto quizás más bestial que el de Sturzenegger. Y por añadidura, significó que había echado a gente sin un análisis de legajos.

Su par de Diputados, Emilio Monzó, también mandó a la calle a 100 empleados. Puede haber disimulado lo suyo en la bestialidad de lo ocurrido en el Senado, tratando que su centenar de telegramas fuera visto como un accidente menor.

La resistencia gremial hasta ahora ha sido desigual y desprovista de un centro organizador. Las tres CGT no rompen con Macri. La excusa dada por Hugo Moyano es que a Carlos Menem tampoco le hicieron un paro a los cincuenta días. No piensan hacérselo a MM.

Las excusas.

Los falaces argumentos -falaces en términos generales, no en casos puntuales- de la administración pro-monopolios fueron básicamente dos.

Uno, que los despedidos eran « ñoquis » que cobraban sin ir a trabajar, o sea « vagos y mal entretenidos ». Esto ha sido refutado por una variedad y multitud de ejemplos de trabajadores reales, capacitados y con contratos que databan de pocos meses o muchos años. Muchos son profesionales que se desempeñaban en áreas importantes, incluso para la soberanía nacional, como Fabricaciones Militares, donde fueron eliminadas 145 personas de aquel perfil. Además de la reducción del gasto público, es imposible no pensar en que la medida fue un gesto cariñoso para David Cameron. El premier británico le dijo a Macri en Davos que las Malvinas seguirán siendo Falklands « for ever ».
Además, como han observado muchos sindicalistas, juristas, etc, si en alguna dependencia había alguna gente que no ocupaba función, lo correcto era realizar un estudio previo, dando todas las garantías del caso al « sospechoso » y sólo despedirlo después de corroborar que percibía un ingreso sin realizar una contraprestación. Acá se invirtió todo el procedimiento. Se disparó primero, por la espalda, y ni siquiera se preguntó después, post mortem.

La otra justificación, variante de la anterior, la dio Alfonso Prat-Gay, cuando argumentó que se estaba sacando del Estado a « la grasa de la militancia ». O sea que esos miles de afectados y sus familias fueron demonizados como « ñoquis » por el Presidente y varios de sus ministros, y de « grasa » por el titular de Economía que -por añadidura- parece no saber que los organismos más sanos necesitan una parte de grasa para funcionar, y como reserva para consumir en caso que falten alimentos externos.
Lo único bueno de Prat-Gay es que con la imagen de la grasa confesó en cierto modo que lo suyo es una carnicería. El es como un carnicero que está desgrasando, cuchilla en mano. Lo malo es que no se trata de vacunos que vienen del frigorífico sino de gente común, viva, con familias a cargo.
El gobierno neoliberal ordena cesantías masivas con tres propósitos vinculados entre sí. Uno : generar más desempleo, achicar el gasto público y aumentar la tasa de plusvalía para empresarios, por el factor inhibitorio que aquél supone para reclamos salariales. Dos, reducir de entrada los pedidos de recomposición salariales en las próximas paritarias. Y tres, mostrar a los capitales trasnacionales que pueden venir a ganar dinero a esta plaza, con un gobierno afín a los monopolios. Lo de los "ñoquis" y la "grasa" es un invento para la gilada...

Ciertas responsabilidades compartidas.

Aquellas políticas antiobreras ubican al macrismo como responsable principal del desempleo, para colmo imposible de medir por un Indec que « casualmente » dijo estar imposibilitado de inventariarlo, lo mismo que a la inflación.

Muchos argentinos que votaron por Daniel Scioli en el balotaje del 22 de noviembre y que consideran que el gobierno de CFK fue excelente, compartirán este crítico diagnóstico. En cambio esos compatriotas no aceptan que la mandataria anterior tiene alguna cuota de responsabilidad en los sucesos actuales.

Por ejemplo, la mayoría de los despedidos revistaba como contratado, a veces por años, o en categorías aún más precarizadas, monotributistas, miembros de cooperativas que prestaban servicios, etc. Según Godoy, de ATE, en el Estado había 95.000 precarizados en aquellas categorías, cuando la administración nacional contó en 2015 con recursos como para regularizar la situación de la mitad. Y no lo hizo.

Eso favoreció la carnicería macrista porque no eran asalariados registrados, con todos los derechos inherentes ; en otros casos aprovechó la finalización de los contratos o bien se los renovó por tres meses para aguardar una circunstancia más propicia para el corte, etc.

El gobierno kirchnerista no mentía cuando se ufanaba de tener la tasa de desempleo del 7 por ciento, la más baja en años, pero ocultaba que el trabajo precario se mantenía en el 34 por ciento. Y una buena parte estaba en el Estado nacional, provincias y municipalidades gobernadas por el FpV, sin que se tomaran medidas conducentes para solucionar el problema en un tiempo razonable.
Esa debilidad del mundo del trabajo fue el flanco desguarnecido por donde atacó el macrismo. Sin dudas es el responsable, pero el gobierno de Cristina colaboró en esa debilidad estructural del sector asalariado, blanco de las cesantías.

Privados también.

La caída del empleo no está limitada a la administración pública pues los privados ponen mucho más que un grano de arena. Algunos son monopolios que jugaron para Macri en estos años, aunque aprovecharon todos los negocios facilitados por el kirchnerismo, como Techint. A mediados de diciembre pasado el pulpo del acero despidió a 600 trabajadores de Siderca, en Campana, que luego prorrogó como suspensiones a plazo fijo. Es una espada de Damocles para sus víctimas, al calor del menor precio del petróleo y la merma de venta de sus caños sin costura. En Chubut, Tecpetrol, del mismo grupo Rocca, tiene suspendidos a 500 operarios con idea de cesantearlos, con el remanido argumento de la baja de cotización del barril.

Quiere decir que los monopolios que dirigen la UIA, AEA y otros lobbies patronales son expertos en el arte de despedir, aún luego de ciclos de ganancias extraordinarias.

A su vez el kirchnerismo tiene que hacerse cargo de que grupos afines, como el de Lázaro Báez (Austral) y Szpolski-Garfunkel (Grupo 23) vienen despidiendo y vaciando las empresas. El primero ganó licitaciones de obra pública, sobre todo en Santa Cruz, por 14 000 millones de pesos, pero ahora despidió a 1500 personas, y el segundo recibió publicidad oficial por 800 millones de pesos en 5 años. Los responsables son esas empresas, pero el gobierno que las prohijó no puede zafar de una parte de culpa. Fue concesivo y gastó de más, a cambio de una propaganda que velaba sus defectos.
El desempleo es algo complejo y en el que incide la crisis internacional, por la baja del petróleo y ralentización de Brasil y China. Eso no quita que el mayor responsable del mismo es el gobierno asumido el 10 de diciembre con muchos globos amarillos. De repente se convirtieron en telegramas de despido, incluso para gente que lo había votado.

Emilio Marín para La Arena

La Arena. Santa Rosa , La Pampa, Argentina, 2 de febrero de 2016

* Emilio Marí­n Periodista argentino que publica sus columnas semanalmente en el diario La Arena, de Santa Rosa, La Pampa, en forma ininterrumpida desde 1987 a la fecha.

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