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11 octobre 2004

Los planes y las expectativas alrededor de ENARSA, la petrolera estatal argentina

par Mario Wainfeld

 

Cómo ganar dinero con el petróleo argentino Seducidos por la exploración offshore, se habla hasta de fabricar plataformas y crear softwares especiales. La empresa no existe y ya hay consultas para invertir de China, Rusia y de algún país africano. Un 53 por ciento será del Estado, habrá límites para contratar personal y la obsesión es que sea "ágil y dinámica". Las reservas en tierra firme no son precisamente colosales, por eso se piensa en el mar.

La media sanción de la ley que crea Enarsa sólo espera un trámite, que será su paso por el Senado hegemonizado por el bloque justicialista. La empresa nacional de energía saldrá a la palestra precedida de una discusión de una enorme vastedad. La derecha la blande como un espantajo, el del regreso del paquidermo maldito, el aborrecido estatismo. Para el radical Rodolfo Terragno se trata, muy en cambio, de una pyme intentando lidiar en un mundo de gigantes, de algo así como un petiso gordito tratando de jugar en la NBA. El centroizquierda opositor la sospecha de ser un caballo de Troya que, travestido de estatal, redondee la entrega del petróleo que duerme en la plataforma submarina. El Gobierno asegura haber colocado un hito fundacional, un protagonista activo y no apenas una empresa testigo. El objetivo no será, entonces, sólo moderar los precios sino recuperar presencia estatal en la actividad energética en general, muy especialmente en la búsqueda y explotación del petróleo. La primera pregunta es qué será, en realidad, Enarsa y será respondida con el decurso del tiempo. La segunda, no menos esencial, es si el desvencijado Estado argentino está en aptitud de comenzar a revertir la escandalosa rifa a precio vil del patrimonio nacional consumada en los ’90.

Enarsa no se dedicará sólo al petróleo, será una empresa nacional de energía. Cuando escaló el conflicto con la empresa TGS, concesionaria del gasoducto del sur, el presidente Néstor Kirchner comentó en el gabinete que estaba dispuesto a revertir la concesión y ponerla en cabeza de Enarsa, de modo transitorio cuando menos. El entredicho se zanjó pero la hipótesis presidencial quedó sugerida. Si una concesión energética se cae, el Estado argentino tiene su muleto.
Claro que el petróleo es el núcleo duro del interés oficial, aquel en el que cifra más expectativas y también el que desencadena más reproches opositores. No debe ser fruto de la casualidad que el futuro presidente de la empresa, Ezequiel Espinosa, sea un ingeniero consagrado a la actividad petrolera. Y es sugestivo que su estricta especialidad sea la exploración offshore, mar adentro (ver recuadro aparte).
Pocos países del mundo fueron tan dispendiosos de su patrimonio y su renta petrolera como la Argentina. La prodigalidad derivó en una explotación desaprensiva. Extractiva fue la cultura de nuestras clases dominantes, una oligarquía fóbica al valor agregado, enriquecida en sus orígenes merced al incontenible fervor sexual de los toros y las vacas o por el trigo que crecía como maná. Los extranjeros que vinieron en los ’90, si de ser extractivos se trata, se acriollaron al toque. La costosa exploración offshore fue abandonada con entusiasmo.

Todos los datos que se bartolean sobre las reservas de nuestro mar, aseguran los ocupantes todavía virtuales de los sillones de Enarsa, tributan más a la imaginación que al saber. De hecho, los últimos informes serios provienen de la denostada y extinta YPF. Hasta ahora poco se conoce, acaso un par de cuencas -la Austral y la de San Jorge- propinan algo de certeza acerca de la existencia cabal de reservas. El resto es a puro riesgo. "Si usted explora y tiene éxito en el 10 por ciento de los casos, ha hecho una buena inversión", dice un especialista.

Explorar, estiman en Enarsa, tiene un par de formidables alicientes. El más obvio, producto de contingencias internacionales que la Argentina no controla, es el sideral precio del nunca tan bien llamado oro negro.

Obtener en Argentina un nivel de rentabilidad adecuado no es tan sencillo como en Venezuela o en ciertos países árabes. En el Gobierno se piensa que el petróleo seguirá orbitando por las nubes por muchos años, presupuesto casi ineludible para pensar que la exploración, a puro riesgo y cara, pueda seducir al capital.

El segundo estímulo para la inversión, prometen en oficinas oficiales, sí dependería de Argentina. Es que Enarsa puesta en acción aspira a reducirel elevado costo de la tarea exploratoria. Uno de los insumos más onerosos, las plataformas de exploración que cualquier espectador de cine conoce, deberán producirse más pronto que tarde en el país, se ilusionan en Enarsa. Reconocen que jamás se intentó pero aventuran que será factible hacerlo. El país tiene los requisitos geopolíticos necesarios para que la actividad resulte rentable y con costos sensatos : un litoral marítimo extendido, cercano a la zona explorable, donde se acollaran ciudades y pueblos, mano de obra dúctil. "Hacer una plataforma -comparó Espinosa, que pasó buena parte de su vida subido a ellas, ante oídos oficiales- no es en esencia más complejo que hacer un auto."

La idea de los encadenamientos productivos excita la libido desarrollista del Gobierno, que también se entusiasma cuando piensa en que el despliegue de Enarsa puede catalizar el crecimiento de la industria del software. "Hay dos empresas multinacionales que venden el mejor software del mundo para la exploración de petróleo. Pero no lo fabrican ellos, se produce en la India, un país cuyos standards están al alcance de Argentina, que podría desarrollar su propia producción cuando se necesite", se entusiasman en los pisos altos del tradicional edificio del Ministerio de Economía que ahora ocupa el de Planificación comandado por Julio De Vido.

Capitales de la industria

El plan de negocios de la incipiente empresa se reserva con cautela. El mercado respectivo es más que competitivo, por lo que resultaría una ingenuidad mostrar las cartas antes de tiempo, explican en Planificación. Sólo se adelanta que ya hay previsiones para el corto plazo (los primeros dos años), el mediano (del segundo al quinto) y el largo, ése que ilusionaba tan poco a John Maynard Keynes, ese lord que pugna por resucitar.

La obsesión del Gobierno es que Enarsa sea ágil y dinámica, para entrar y salir de los negocios que hará en asociación con otras empresas. He ahí una de las razones por la que el Gobierno se opuso a que fuera una sociedad del Estado, lo que hubiera garantizado mayor control, un reclamo más que sensato de la oposición. El capital inicial será mínimo. Se establecerá, prometen los gestores, un porcentual inamovible para dedicar a personal y management, o sea que no se incrementará la planta de personal si no se obtienen más recursos.
Enarsa no se limitará a la exploración. Su vocación es abarcar todo el ciclo de la actividad, desde la búsqueda hasta el (más redituable) surtidor en la estación de servicio. Socios no han de faltar, profetizan. "Ya tenemos ofrecimientos de capital y eso que no existimos", se ponen metafísicos los funcionarios más empinados vinculados al proyecto, aludiendo a las muy conocidas tratativas con la estatal venezolana Pdvsa pero también a propuestas del Estado chino, de capitales rusos y hasta de algún país africano. La afluencia de capitales ha de ser grande, se ilusionan en un gobierno que siempre fue voluntarista y que en las últimas semanas rezuma optimismo. Muchos inversores serán argentinos, extrapolan, sacando la proverbial plata del colchón.
Los interesados pueden volcarse a la exploración onshore, esto es, de petróleo que pertenece a las respectivas provincias. Un emprendimiento más barato pero menos ambicioso, ya que las reservas no explotadas no parecen ser fastuosas. La alternativa es jugar fuerte y apostar a la exploración aguas adentro.

Los pactos a realizarse con empresas extranjeras no se pueden anticipar pero sí un postulado, se comprometen, innegociable. La Argentina no renunciará nuevamente a la inalienable propiedad del petróleo. Recurso generoso y no renovable puesto ahí por la naturaleza o por Dios (como prefiera el lector), su enajenación total no se volverá a plasmar. Argentina pone el petróleo y la capacidad de gestión. Los inversores, el dinero. Y serán socios.
"No vamos a ser sólo una empresa petrolera. Ni mucho menos una empresa testigo, un Consejo de ancianos que apenas pontifica sobre lo que hacen los otros. Vamos a sumar un nuevo protagonista", prometen los que saldrán a la cancha en cuestión de días.

Hace un puñado de años la marcha peronista acompasó en el Congreso la entrega de YPF. En los próximos días, con el aval de muchos coristas de entonces, se implementará una empresa que pretende reparar ese desaguisado. En el camino el Estado argentino se desguazó, la riqueza engordó bolsillos ajenos y la pobreza asoló al país. Una empresa que se pretende pequeña y versátil, bien distinta a YPF, pensada con la lógica gerencial del siglo XXI, dispuesta a surtidas joint ventures, será la herramienta elegida. ¿Darán la talla Enarsa, el Gobierno, el Estado mismo ? ¿Será Enarsa una pyme, un elefante, un caballo de Troya como profetizan desde diversas tribunas opositoras ? ¿O un hecho fundacional que revierta una tendencia, como prometen en la Rosada y zonas aledañas ? Por ahora, nada más pero nada menos, se trata de una oportunidad.

Presidente del Presidente

Ezequiel Espinosa es el hombre elegido por Néstor Kirchner para presidir Enarsa. Técnico que se autodefine como carente de militancia o acción política previa, Espinosa es un cordobés de Villa María que llevó una vida itinerante presidida por su labor como petrolero. Se inició en YPF y fue una beca de la empresa estatal la que le permitió recibirse de ingeniero especializado en la actividad. Trabajó en varias provincias patagónicas, en Mendoza y en Salta. Fue eyectado de YPF cuando la empresa se privatizó. Se integró entonces a la actividad privada y recorrió mundo. Su especialidad fue la exploración offshore y vivió muchos años en Indonesia. Decidió volver a la Argentina y armar su propia consultora el año pasado. Pero antes de que la armara, el gobernador chubutense Mario Das Neves, próximo a asumir, le ofreció que organizara y dirigiera una empresa petrolera provincial. Fue su primera actividad como funcionario y no llegó a completarla del todo porque Néstor Kirchner le propuso ser el futuro presidente de Enarsa. Desde entonces Espinosa viene cultivando un bajísimo perfil mediático, pero no se privó de sostener varias reuniones con legisladores para explicar su visión de Enarsa. "Cuando se privatizó YPF yo fui uno de los que perdí, ahora voy por la revancha", autodefinió Espinosa hablando con Julio De Vido, a quien no conocía de antemano.Tampoco tenía trato previo con Kirchner, aunque cuenta que lo votó en 2003.

Las acciones

La empresa Enarsa será pequeña, el Estado nacional conservará el 53 por ciento de las acciones. Otro 12 por ciento que es patrimonio original del Estado será ofrecido a las 23 provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en cuotas parte del 0,5 por ciento del total. Ni el Estado ni las provincias podrán vender sus acciones al sector privado. Las provincias podrán devolverlas al fisco nacional, que en tal caso deberá resolver si las conserva o las prorratea entre las otras. Ni la provincias ni el Estado nacional podrán ofrecer sus acciones en garantía. El Estado argentino, a su vez, no garantizará con sus bienes los negocios de Enarsa. Esas salvaguardas, compromete la Rosada, impedirán cualquier forma de privatización o de desborde del peso relativo de las provincias.

***

Críticas a derecha e izquierda

Pese a que aceptó modificaciones al proyecto original, la creación de Enarsa encontró al Gobierno con el apoyo casi exclusivo del PJ. Las posturas de la izquierda y la centroderecha, en dos entrevistas exclusivas

Por Raúl Dellatorre
Página 12, 10 de octubre del 2004

JULIO GAMBINA, IZQUIERDA UNIDA.

"Una oportunidad perdida"

Julio Gambina es economista, director de Idelcoop y responsable del Comité Coordinador Attac-Argentina.

En Diputados se le habría dado ya la formulación definitiva al proyecto Enarsa. ¿Qué opinión le merece ?
- Una cosa es lo que se anunció desde el comienzo, cuando se planteó la creación de Enarsa, y otra lo que está resultando. La presión del arco opositor tuvo un logro importante, que fue introducir un mayor grado de supervisión del Estado. Pero lo que no se logró, a contramano de lo que se suponía debía ser necesario para cumplir el rol de empresa testigo, es que tuviera el carácter de sociedad del Estado. La posibilidad de integración de un 35% del capital por parte del sector privado es un elemento negativo.

¿Quedan limitadas las posibilidades de cumplir el rol para el que fue creada ?
- El proyecto se queda a mitad de camino de la posibilidad de recuperar el manejo de la renta petrolera para el Estado. Hubiera hecho falta crear una empresa energética estatal para que la administración de la renta petrolera estuviera en manos del Estado. En un mercado altamente oligopólico, fuertemente concentrado hasta el nivel de la comercialización de combustibles, inclusive, recuperar el control de la renta petrolera es crucial. Queda por ver cuál será su real capacidad operativa. Sale a jugar con un espacio para operar muy restringido. Habría que ver qué tipo de alianzas se proponen. Incluso se habla de un muy escaso plantel de personal al servicio de Enarsa, lo que hace suponer que para desarrollar cualquier clase de actividad deberá asociarse con terceros.

Se habla de una asociación con Petróleos de Venezuela, Pdvsa...
- ... de concretarse, podría apuntar a una perspectiva distinta, dentro de lo que se ha denominado Proyecto Petrosur. Lamentablemente, no está siendo parte Petrobras, que está embarcada en acumular en Brasil de la renta petrolera que obtienen en Argentina. Si se proponía recuperar una política petrolera, podría haberse planteado otro tipo de asociación bajo una forma cooperativa o asociando a todos los actores del sector, incluidos los propietarios independientes de estaciones de servicio. Esto hubiera permitido una participación social en la toma de decisiones. Si el proyecto Enarsa hubiera sido formulado para avanzar en sectores inexplorados, podrían haberse encontrado formas asociativas con distintos actores hoy excluidos de los ámbitos de toma de decisión. Se ha perdido otra oportunidad.

Hay sectores que, compartiendo la necesidad de recuperar una empresa estatal de energía, señalan que esta propuesta es la posible para esta etapa.
- Ese es el argumento, y no es verdad. Es lo mismo que se plantea con la negociación de la deuda. Una demostración de que es posible pasar ciertos límites es lo que está haciendo la Corte Suprema, como leía hoy (ayer) en Página/12 (Panorama Económico de Alfredo Zaiat), a través de fallos que modifican sustancialmente las relaciones de poder, tocando temas claves que molestan al poder. Generalmente, cuando se busca este tipo de argumentos, se lo justifica por el equilibrio de fuerzas que hay. En la medida en que el capitalismo se normaliza, como le gusta decir al presidente de la Nación, uno ve que se toman medidas que son funcionales al actual ciclo del capitalismo dominante. Se podría haber avanzado en otro sentido, pero para ello se requiere una coalición social, configurar un bloque distinto al hegemónico. La búsqueda de un capitalismo normal está llevando al Gobierno lejos del capitalismo nacional que en sus primeros tiempos planteaba Kirchner, que está cada vez más cerca de un capitalismo otra vez bajo el dominio de las transnacionales.

GABRIEL LLANO, INTERBLOQUE FEDERAL.

"Una propuesta mediática"

Gabriel Llano es diputado nacional por Mendoza. Junto a su partido, el Demócrata, integra el Interbloque Federal, junto a Recrear, el PDP y otras ocho agrupaciones provinciales de centroderecha.

¿Qué evaluación hace de la creación de Enarsa ?
- Este proyecto de empresa energética multipropósito no va a servir para cumplir la función para la cual fue propuesta. Su efecto concreto es que va a romper el mercado eléctrico y el gasífero, dos mercados que venían funcionando bien. Además, nos vamos a enfrentar a una serie de riesgos, porque se le asignan a Enarsa funciones que son indelegables del Estado. Se le da mandato para que actúe en caso de situaciones de posición dominante. Se la autoriza a actuar sin ningún tipo de límites en mercados en cuyos fundamentos, en los respectivos marcos regulatorios, están planteadas las premisas para impedir situaciones de posición dominante, como en el gas y la electricidad, donde ninguna empresa puede actuar a la vez en generación, transporte y distribución. Enarsa, por las facultades que se le otorga, sí podría hacerlo. Y si entra jugando los tres roles a la vez, rompe el mercado.

¿Por qué consideran que hay riesgos también en la vinculación que pueda tener Enarsa con el sector privado ?
- Porque Enarsa no tiene ningún límite en materia de asociación con sectores privados. La ley le otorga diversas funciones propias del Estado, como el control de la información en el sector, la posibilidad de realizar auditorías, y otros datos que podrían quedar a disposición del privado que se le asocie. Además, para intervenir en un determinado renglón lo deba hacer por vía de licitación. Unicamente se le fijan límites a la actividad que pueda desarrollar en la plataforma marítima, porque deberá regirse por leyes que le imponen condiciones de transparencia y competencia. Pero para actuar en el sector eléctrico o en el gasífero, no existen estos límites. Por ejemplo, podría decidir la construcción de una línea de transporte eléctrico y adjudicarla por un simple contrato. Tarde o temprano, estas facilidades terminan en hechos de corrupción. Nuestra postura fue "hagan Enarsa, pero que compita en igualdad de condiciones" con las empresas del sector privado.

No se resolvió así, pero Enarsa tampoco fue pensada como una empresa más en el sector energético.
- Se formuló como empresa multipropósito, con una órbita de actuación gigantesca. Tiene un objetivo social tan variado que por querer hacer todo, no va a hacer nada. Fue, fundamentalmente, una construcción mediática, una respuesta puntual a la crisis energética. No estaba en los planes de la Secretaría de Energía, fue una respuesta imaginada por el Ministerio de Planificación. Y no está en condiciones de dar respuesta a las soluciones que demande esa crisis.

En definitiva, ¿qué esperan que resulte en la práctica esta empresa ?
- Va a ser una gran unidad de contrataciones. No tiene infraestructura propia ni la va a tener. Va a actuar siempre asociada a terceros, o directamente a través de terceros. Si se abre una posibilidad de encarar determinado emprendimiento, como podría ser una línea de transmisión eléctrica, yo si quiero participar voy a tratar de asociarme a Enarsa, el caballo del comisario. ¿Voy a ir por afuera ? Esto genera una enorme inseguridad jurídica. Y va a prolongar esta situación de falta de inversiones privadas que hoy padecemos, con lo cual la crisis energética no tiene solución. El Estado va a terminar poniendo la plata, distrayendo fondos de lo que debería ser su tarea específica, que es atender este "apartheid" que hoy padecemos en lo social y en la educación.

Página 12, 9 de octubre 2004

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