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23 juillet 2015

Los buitres crearon un Comité para hacer lobby en el Congreso US

 

Se trata de Future45, un mensaje claro de que los fondos Elliot Managment y Citadel abogan porque el presidente número 45 de EE UU sea de derecha. Tanto Paul Singer como Ken Griffin aspiran a tener más influencia en América Latina apoyando a algunos dirigentes como Jeb Bush.

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Los buitres crearon el {SuperPAC}
(Comité de Acción Política)
para hacer lobby en el Congreso US

Paul Singer, titular del fondo buitre Elliott Management, y Ken Griffin, de su socio Citadel, fundaron un nuevo SuperPAC (Comité de Acción Política) para el Partido Republicano. A diferencia de los PAC tradicionales, los SuperPAC pueden aportar todo tipo de asociaciones sin límites y el destino de esos fondos no es exclusivo de las campañas presidenciales, sino que también pueden servir a otros fines de la política.

Este fondo consiguió en muy poco tiempo 600 mil dólares invertidos, de los cuales 250 mil dólares pertenecen a Singer. El hecho de que haya discrecionalidad de los fondos es lo que permite a los superPAC evadir ciertas reglas de transparencia del sistema electoral estadounidense y la Federal Election Commision, incrementando los lazos del sector político con el económico. Future45, además, es un símbolo de que estos dos fondos buscan que el próximo presidente (el número 45 de la historia de los Estados Unidos), sea del Partido Republicano.

Según consignó Tiempo Argentino, Singer fue claro sobre cuáles candidatos reflejan los valores de Elliott Management dentro de la interna republicana. El magnate, que ha donado más de 9,5 millones de dólares al Partido Republicano, en una conferencia en la Cadena CNBC, mencionó al ex gobernador del Estado de Florida, Jeb Bush, al senador del Estado de Florida, Marco Rubio, al gobernador del Estado de Winsconsin, Scott Walker, y a la ex CEO de Hewlett Packard, Carly Fiorina.

Uno de sus asesores en política exterior es Elliott Abrams, quien fue parte activa de los golpes militares de los ’70 en América Latina.

Todos ellos tienen algo en común : una manifiesta decisión de imponer los intereses de EE UU sobre los demás países, y en particular sobre América Latina. El principal asesor en política exterior de Jeb Bush, por ejemplo, es Otto Reich, quien intervino activamente en la oficina de Diplomacia hacia América Latina en la Guerra Civil de Nicaragua y fue acusado de conspirar como asistente de la Secretaría de Estado para el Hemisferio Occidental en el intento de golpe de estado al ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez en 2002.

Reich es el mismo que en 2008 sostuvo que « el matrimonio Kirchner no es amigo de los EE UU », y llamó a Chávez « revolucionario », insistiendo en una política activa contra Venezuela y Cuba. En 2014, luego del bloqueo de Griesa, Reich dijo que « la Argentina no va a salirse con la suya » y que el kirchnerismo « apela a sus propias reglas y hasta el Papa », si es necesario. « Es un clásico uso del diablo. Cuando en la Argentina las cosas andaban mal, los generales de repente recordaron que las Malvinas eran argentinas y decidieron recuperarlas », concluyó, criticando la supuesta « malvinización » del conflicto.

Marco Rubio, por su parte, llamó a la Argentina « el aliado más peculiar del mundo, porque no paga sus deudas y no coopera militarmente » en febrero de 2014, cuando la Corte Suprema de Justicia de EE UU aún no había fallado en cuanto a la situación de los buitres. « Es probable que tengamos una crisis económica pronto en la Argentina », país que, según Rubio, « hace cosas que Corea del Norte ni se anima. »

Uno de sus asesores en política exterior es Elliott Abrams, quien fue parte activa de los golpes militares de los ’70 en América Latina. A principios de los ’80, se juntó con el embajador de la Argentina en Washington e intentó explicarles que « la dictadura militar mejorará su imagen » si devolvieran a los hijos de los desaparecidos, lo cual demuestra el conocimiento del funcionario y del Departamento de Estado del plan sistemático de desaparición de personas, según refieren los textos desclasificados en 2002.

Scott Walker es menos experto en política exterior, por lo que requirió el asesoramiento de varios especialistas, entre ellos, el propio Elliott Abrams, Henry Kissinger, George Schultz y Madeleine Albright. Esta última, es conocida por haber sido una lobbyista explícita a favor de los fondos buitre. Uno de sus subordinados, Carlos Gutierrez, se reunió en 2014 con funcionarios del gobierno para amenazarlos si no llegaban a un acuerdo con los acreedores.

Mario Beristain para Tiempo Argentino.

Tiempo Argentino.Buenos Aires, 20 de julio de 2015.

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