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12 janvier 2016

Lo arbitrario como violencia en Argentina y el mundo.

 

Nuestra constitución garantiza la libre circulación de las personas a lo largo y ancho de nuestro país. Sin embargo, un reciente fallo de la Justicia porteña permite a la policía demorar a las personas que no porten su documento de identidad en la vía pública. La medida, propia de regímenes totalitarios nos retrotrae a las épocas más oscuras de nuestra historia, cuando la libertad estaba sujeta a la caprichosa interpretación de algún uniformado propenso a abusar de su autoridad. « Me va a tener que acompañar » era la frase siniestra que aún resuena en muchos oídos.

En su texto « Cómo la obsesión por la seguridad hace mutar la democracia » ([Le Monde diplomatique, marzo 2014), el filósofo Giorgio Agamben observa :

« Los procedimientos de excepción se dirigen contra una amenaza inmediata y real que debe ser eliminada mediante la suspensión por un tiempo limitado de las garantías legales ; las ‘razones de seguridad’ de las que se habla hoy en día constituyen, al contrario, una técnica de gobierno normal y permanente ».

De esta manera el filósofo describe un paradigma de poder que se sirve del discurso de la seguridad con el objetivo puesto « no ya en la prevención de problemas y desastres, sino en la capacidad de canalizarlos en una dirección útil ».

Y luego destaca :

« Hay que valorar el alcance filosófico de esta inversión que trastoca la tradicional relación jerárquica entre las causas y los efectos : porque de nada sirve o en todo caso es costoso gobernar las causas, es mucho más útil y seguro gobernar los efectos. La importancia de este axioma no es despreciable : (...) Es igualmente lo que permite comprender la convergencia por otra parte misteriosa entre un liberalismo absoluto en economía y un control de seguridad sin precedentes. »

Es inaceptable que nuestro país padezca semejante degradación. La libertad para transitar, vestirse, hablar, expresarse o manifestarse como cada uno prefiera no fue el logro de uno o varios gobiernos sino la conquista de una sociedad por décadas sometida a regímenes autoritarios.

Nada justifica semejante retroceso en las libertades individuales de las personas. Si de trabajar para conformar una sociedad menos violenta y más segura se trata, poco avanzamos con medidas de esta naturaleza. Dar rienda suelta a la arbitrariedad de la policía sólo genera más violencia. De hecho, el psicoanalista Eric Laurent opina : « Se ha construido una sociedad de vigilancia generalizada ; entonces, se genera más violencia, para superar esas defensas ». Es imprescindible que los estamentos políticos e institucionales responsables de garantizar la democracia, manifiesten su rechazo a este fallo que atenta contra la libertad.

Sergio Zabalza * para Página 12

Página 12. Buenos Aires, 11 de enero de 2016.

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