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21 janvier 2011

Jorge Cedrón : « Historia de un Tigre herido »

par Antonia García Castro *

 

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« Me llamo Jorge Cedrón, soy argentino, vivo de hacer cine. Me dicen Tigre porque parece que de chico yo era un poco rayado. Nací en Buenos Aires, el 25 de abril de 1942. Menos de vigilante, hice de todo », así se presenta el propio realizador en el ensayo que Peña hizo del director.}} -El Correo-

« Los Cedrón son como el chocolate, siempre van en barra ». Porque esa frase de los amigos de la infancia resulto ser cierta, cuando muere uno de los hermanos Cedrón, a los otros les falta un pie, les falta una mano, les duele el corazón. Hay una historia que no se puede contar. No se puede contar cabalmente porque se desconocen episodios. Tampoco se puede silenciar. Esa historia afectó a mucha personas, entre ellas, también, a los miembros del Cuarteto. Se trata de la muerte de Jorge Cedrón ocurrida en París el 1° de junio de 1980.

Cabe una advertencia al lector. Si bien hasta ahora se han evocado algunos relatos oscuros, referidos a episodios trágicos de la Historia argentina, las historias, las historietas o anécdotas que se han resaltado hablan sobre todo de una victoria, la victoria de la vida, de las ganas de vivir, de la creatividad, del ingenio incluso para sobreponerse a las más terribles experiencias. Esta historia, la que se refiere a la muerte de Jorge Cedrón, solo incluye derrotas.

Antes de evocar los hechos, importa subrayar el contexto en el que se produjeron. Cuatro años han pasado desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, muchos argentinos viven en París. Esa comunidad estaba organizada, se han creado asociaciones que denuncian las actuaciones del gobierno militar argentino. Al mismo tiempo, residen en París, a veces de manera temporaria, algunos militantes montoneros. Por lo mismo, París es rápidamente identificado por el gobierno argentino como la « cuna de la subversión », lo que da lugar en 1977 a la creación de una estructura llamada Centro Piloto. Albergado en un primer momento por la embajada argentina, a partir de 1978 este centro pasa a depender de la Marina. El Centro Piloto tendrá como misión extraoficial, la de vigilar y contrarrestar a los actores asociativos y políticos que actúan en París [1]. Aunque en este contexto, la idea de una presencia en Francia de militares pueda resultar por lo menos problemática, cobra sentido teniendo cuéntalo que hoy se sabe de las relaciones establecidas entre ciertos sectores militares franceses y argentinos. La periodista Marie-Monique Robin realizó una investigación sobre este tema (Escuadrones de la muerte. La Escuela francesa, sudamericana, 2008) la que establece que entre otros elementos la existencia de un acuerdo secreto de cooperación militar entre Francia y Argentina entre 1960 y 1981 [2] . Estos datos no explican lo que sigue pero constituyen el telón de fondo de ciertas hipótesis relativas a la muerte de Jorge Cedrón.

Una parte de los hechos es conocida. La prensa francesa, como la prensa argentina, escribió al respecto y existen hoy varias publicaciones que abordan el tema. La presentación que se hace aquí recurre a una de ellas, que contiene varios relatos de las personas más directamente concernidas. Se trata del libro de ya citado de Fernando Martín Peña (El cine quema : Jorge Cedrón). A partir de esos relatos, es posible hacer una breve crónica de los sucesos.

En substancia se sabe que el suegro de Jorge Cedrón, Saturnino Montero Ruiz, presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires e intendente de Buenos Aires bajo el gobierno de Alejandro Lanusse (1971-1973), es secuestrado en París el 24 de mayo de 1980 cuando visita a su hija, Marta. Se pide un rescate. Durante algunos días, como lo exigen los secuestradores (uno de ellos se presenta al domicilio de Marta y Jorge Cedrón), no se hace pública la noticia. Marta viaja a Buenos Aires, donde su madre siendo informada de la situación decide dar aviso a las autoridades argentinas. La información es comunicada a la embajada argentina en París, la cual informa a su vez a las autoridades francesas. El 31 de mayo, a su regreso de Buenos Aires, Marta Montero es convocada en el mismo aeropuerto a declarar en la prefectura de la Policía de París. Jorge la acompaña. En un momento se ausenta. Cuando Marta termina su declaración, a la madrugada del 1° de junio, le anuncian que ha sucedido una tragedia : su esposo « puso fin a sus días ». La Policía francesa interviene para tratar de localizar a los secuestradores. El 3 de junio, Saturnino Montero Ruiz es liberado sin que se cobre el rescate. Estos hechos con sus persistentes incógnitas, son relatados en el libro de Peña. Pero acá no se pretende tanto sintetizar lo que se sabe respecto a estos acontecimientos sino tomar la medida de lo que no se sabe.

Aunque la versión oficial que se difundió en ese momento fue la del suicidio algunos testimonios la desacreditan. Jorge se habría apuñalado, el cuchillo –un laguiole- estaba en la mano derecha, Jorge era zurdo (el cuchillo que acostumbraba llevar y que mostró al ingresar a la Prefectura no fue confiscado) ; hubo varias puñaladas ; cuando se pudo ver su cuerpo, momentos antes del entierro, este llevaba una venda en la cabeza ; se dijo primero que Jorge había sido encontrado moribundo, luego que ya estaba muerto ; el policía que encontró el cuerpo dijo que la puerta del baño donde se habría suicidado estaba cerrada por dentro, en su declaración escrita que estaba abierta.

Para algunos la vinculación entre los dos hechos es una evidencia : quienes secuestraron a Montero Ruiz están, de una u otra manera, vinculados con la muerte de Jorge Cedrón. Respecto a los secuestradores existen por lo menos tres versiones : los secuestradores fueron montoneros ; los secuestradores fueron militares argentinos ; los secuestradores fueron montoneros y militares argentinos. La dimensión política del secuestro esta dada por la supuesta identidad de los secuestradores. Montero Ruiz era por otra parte un amigo de Lanusse, en conflicto con los militares que toman el poder en 1976. Sin embargo, la motivación del secuestro no sería tanto las posiciones políticas de Montero Ruiz como su poder financiero. El dinero seria no una coartada sino la principal motivación de los secuestradores y esto en las tres hipótesis consideradas.

Para quienes cree en una participación de montoneros, se señala la posible intervención de Rodolfo Galimberti quien, junto con otros, había roto con el movimiento un año antes. En una carta firmada por él y Juan Gelman el 22 de febrero de 1979, ambos explicaban las razones. Galimberti, como es sabido, es una figura sumamente polémica [3] y está involucrado en el secuestro de los hermanos Born ocurrido en Buenos Aires en 1974 (secuestro en el que si se cobró un rescate exorbitante) . Por otra parte, Galimberti, que estaba en París al momento de los hechos, habría sido victima de un atentado en la vía publica el 31 de mayo de 1980, lo que habría provocado su salida inmediata del país (el atentado nunca fue confirmado, en cambio Galimberti salió efectivamente inmediatamente después de la muerte de Jorge Cedrón).

Por último existe también un rumor, difundido especialmente por los diarios argentinos, según el cual Jorge Cedrón, cercano de montoneros, podría haber sido cómplice del secuestro de su suegro.

Ninguna de estas versiones ha sido corroborada al día de hoy.

El comisario Leclerc, en ese momento encargado del caso del secuestro de Montero Ruiz pidió discreción. Varios testimonios concuerdan sobre los hechos que hubo voluntad tanto por parte de las autoridades francesas como argentinas de no difundir los sucesos. Aunque tanto la prensa francesa como la argentina mencionaron estos dos episodios, tras la liberación de Montero Ruiz, el caso desapareció rápidamente de las crónicas periodísticas. Una instrucción judicial fue abierta inmediatamente (cerrada en 1988) sin que haya sido posible hasta el día de hoy consultar los expedientes relativos a los hechos. Por que ? « simplemente » suicidio da lugar a tanta discreción ? Pero sobre todo, ¿Por qué un « simple » secuestro sin resultado de muerte, del cual ni siquiera se paga rescate, es tratado como un secreto de Estado y no como una victoria de la policía francesa ? Si lo que se quería era evitar un escándalo ¿qué es exactamente lo que podía resultar escandaloso ?

En un primer momento Juan Cedrón consideró solicitar una contra-autopsia, elemento básico para determinar lo más elemental : ¿suicidio u homicidio ? Los cuerpos no callan. Incluso muertos, y aunque haya pasado mucho tiempo, los cuerpos dicen lo que pasó. El informe de la policía decía « suicidio », no había por qué dudar. Pero Jorge era zurdo y el cuchillo estaba en la mano derecha. Con ese informe, con ese conocimiento personal de Jorge, teniendo en cuenta el momento político que se vivía en Argentina y sus repercusiones en Francia, resultaba razonable pedir una contra-autopsia. A pesar de las dificultades, Juan Cedrón inicio gestiones para terminar con la duda y rápidamente fue amenazado. Durante algunos días tuvo el apoyo de un importante político francés que luego adhirió a la versión oficial. En los archivos del Cuarteto Cedrón se encuentra también una carta de un alcalde dirigida a Juan Cedrón : « Las circunstancias perturbadoras del fallecimiento de su hermano no pueden significar sino indignación de los demócratas de nuestro país que se preguntan si la policía francesa fue cómplice de las actuaciones fascistas de la SIDE argentina » [4]. Sin embargo, dado lo poco que se sabe tanto sobre el secuestro de Montero Ruiz como sobre la muerte de Jorge Cedrón, lo primordial no es solamente si hubo complicidades francesas, y a qué nivel, sino también quiénes son los argentinos que podrían haber estado involucrados.

Si se deja momentáneamente de lado la hipótesis del suicidio para considerar de frente la del homicidio, surge una serie de preguntas, especialmente sobre los vínculos entre los dos casos. Como se ha dicho, incluso si el motivo del secuestro fue financiero, los actores implicados eran, en todas las hipótesis, actores políticos. Y si vinculo hubo entre los dos casos, se puede postular que el homicidio presumido adquirió también una dimensión política.

Todo aquel que se ha interesado de cerca por la muerte y sus motivaciones políticas, sabe que esa muerte rara vez está desprovista de motivos. No se asesina a ciegas, salvo cuando se busca impactar a una población mediante la amplitud de la masacre. Básicamente los asesinatos políticos de carácter selectivo tienen dos motivos o dos lógicas que pueden superponerse : se asesina a alguien por lo que puede hacer, o por lo que sabe, o por ambas cosas. Por lo cual, en caso de considerar como plausible la tesis del homicidio, cabria preguntar : ¿Qué sabia Jorge Cedrón ? Que podía hacer o decir ? Pero también : lo que podría hacer o saber Jorge Cedrón ¿tenia relación con el secuestro de su suegro ?

Otro punto especialmente problemático remite al lugar de los hechos. Los Prefectura de la Policía de París no parece a primera vista el lugar más indicado ni para un suicidio ni para un homicidio. Salvo si, tratándose de un homicidio se hubiera querido deliberadamente implicar a Francia y agitar la amenaza del « escándalo » como garantía de protección. Salvo si, otra hipótesis, ese crimen hubiera sido programado. En el libro de Peña, Marta Montero evoca esta ultima posibilidad en los términos siguientes :

« De jorge puedo decir, que, efectivamente, vivía de una manera riesgosa y que era un suicida en potencia. Un tipo que conduce borracho, que es capaz de pelearse en la calle contra cuatro monos, y, en vez de correr y esconderse, los enfrenta y sale lastimado (…) Pero decir : ‘Ay, que triste estoy, no puedo más, me voy de este mundo…’ (…) Para mi lo mato un argentino. Y no estaba planeado ».

Esa noche, mientras Marta Montero declaraba, Jorge se ausento con la intención de ir a buscar cigarrillos, antes o después fue al baño (Jorge no estaba detenido, podría haber ido solo). Cabe la posibilidad (se trata de una extrapolación) de que en ese momento se haya encontrado con alguien o hay identificado (incluso reconocido) a una o varias personas. La presencia en esos días de ciudadanos argentinos en el recinto francés en especial de miembros de la embajada argentina, es un hecho del cual hay testigos oculares. De ser así (sigue siendo una extrapolación), puede ser que haya habido algún tipo de altercación. Esta hipótesis de la altercación, como circunstancia puntual que desata el drama, no contradice la existencia de una hipotética razón o motivación política. Los vínculos familiares entre Jorge Cedrón y Montero Ruiz eran de notoriedad pública. Jorge era, por otra parte, un cineasta conocido por sus posiciones políticas y por su relación con montoneros [5]. Puede ser que Jorge haya sabido o descubierto algo que podría perjudicar a terceros. Jorge, es un dato confirmado, tenia un cuchillo. Jorge era aquel que « en vez de correr y esconderse, los enfrenta y sale lastimado ». Jorge tenía varias heridas. Jorge tenía una venda en la cabeza.

Como se ha dicho, solo se trata de una hipótesis. Todas las preguntas permanecen abiertas. Hasta el día de hoy, el único hecho certero es que Jorge Cedrón murió en la Prefectura de Policía de París.

Ese día, el 1° de junio de 1980, los seis hermanos Cedrón pasaron a ser cinco. Ese día también todos los miembros del Cuarteto perdieron a un ser querido. Así, esta historia que es infamia en todas sus versiones, no tiene poema que la contenga, ni siquiera los versos que Tuñón dedico a los hermanos Genna. Aunque los versos que alguna vez escribió Juan Gelman, amigo del « Tigre » Cedrón, sigue martillando su sentencia :

¿Qué espera para hablar ? ¿Acaso
Es una copa no colmada ?
¿Las copas pierden con el tiempo ?
Y un hombre se calló la boca.

Buenos Aires, 2010

© Antonia García Castro



* Este capitulo del libro Cuarteto Cedrón. Tango y quimera, de Antonia García Castro, nos deja lamentablemente atónitos frete a la Razón de Estado. Por deber de memoria y para que todos aquellos que apreciaron Jorge Cedrón puedan al fin dormir en paz, pedimos a la República Francesa de desclasificar de los « cartones » que corresponden a esos años.

Carlos Debiasi
Asistente de Dirección de « Gotán » de Jorge Cedrón (1979)
Presidente de la Asociación El Correo de la Diáspora argentina.

***

Las películas de Jorge Cedrón :

« La vereda de enfrente »

(Argentina, 1963)
Con Billy Cedrón, Raúl Gutiérrez, Violeta Cabas.
Duración : 15 min.

Un muchacho acompaña a otro a iniciarse con una prostituta de la Isla Maciel. « Si estás en la calle te llevan, si estás en un hotel te llevan, si tenés un macho te llevan... Yo no sé qué clase de putas quieren », reflexiona la chica. El sencillo planteo argumental del film es una excusa para realizar un ensayo descriptivo sobre ese « otro mundo » que está tan cerca de la Buenos Aires de apariencia europea. Formalmente el cortometraje está al borde del amateurismo, pero lo que dice y muestra tiene un valor raro, una especie de virginidad grosera y provocativa, un anticipo reo de la crudeza que caracterizó el resto de la obra de Cedrón.

« El otro oficio »

(Argentina, 1967)
Con Héctor Alterio, Cacho Espíndola, Billy Cedrón.
Copia en Betacam.
Duración : 30 min.

El filme narra una sencilla historia de claudicación cotidiana entre un grupo de obreros que buscan empleo. Cedrón no se limita a la simple exposición del problema, sino que busca además registrar sus causas y comprenderlas. Lo hace de una manera estilizada, por momentos casi expresionista, jugando con los tiempos del relato, el uso de la voz en off e inusuales ángulos de cámara. De paso, como en toda su filmografía, posa su mirada sobre zonas de la realidad que nadie había observado todavía.

« El habilitado »

(Argentina, 1970)
Con Héctor Alterio, Carlos Antón, Billy Cedrón, Gladys Cicagno, Marta Gam, José María Gutiérrez, Ana María Picchio, Héctor Tealdi, Walter Vidarte.
Duración : 78 min.

Cinco empleados sumergidos en el sótano de una gran tienda marplatense se vinculan de manera grotesca entre sí, tratando cada uno de sentirse mejor que el otro gracias a ventajas miserables. El realizador no quiso hacer un filme realista ni autobiográfico, aunque la mayor parte del filme se basa en experiencias vividas por el propio Cedrón como empleado de la tienda Los Gallegos. Su objetivo fue, en cambio, lograr una obra de cruda poesía, basada en el contraste entre ciertos segmentos deliberadamente grotescos y otros de un ascetismo absoluto. Luego de su estreno, este film nunca más fue exhibido públicamente en Argentina. Se lo proyectará en una copia nueva de 35 mm, gracias a la colaboración del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

« Por los senderos del Libertador »

(Argentina, 1971) Locución : Héctor Alterio, Fernando Iglesias « Tacholas », Gianni Lunadei, Luis Barrón.
Duración : 60 min.

Por sus abundantes ideas formales y la audacia de su propuesta (seguir la trayectoria europea de San Martín), muchos consideran que este atípico documental es el mejor filme de Jorge Cedrón. Se trata de una contracara formal e ideológica de "El santo de la espada" (Torre Nilsson, 1970). Por un lado, porque describe al prócer en términos decididamente revisionistas ; por otro, porque las escenas de batalla fueron dibujadas por Alberto Cedrón tomando como punto de partida algunas imágenes fijas del filme de Nilsson, sin que éste lo supiera. Pero el realizador no se limitó a subvertir artísticamente el plan original de este filme por encargo : también utilizó el dinero que le pagaron para producir clandestinamente « Operación Masacre ».

« Operación Masacre »

(Argentina, 1972)
Con Julio Troxler, Walter Vidarte, Carlos Carella, Hugo Álvarez, José María Gutiérrez, Víctor Laplace, Norma Aleandro, Zulema Katz, Ana María Picchio.
Duración : 100 min.

Esta reconstrucción de los fusilamientos de José León Suárez, en la que el sobreviviente Julio Troxler hace de sí mismo, es uno de los filmes político-militantes más importantes de la historia del cine argentino. Fue también el primer largometraje no documental concebido, realizado y exhibido en la clandestinidad durante la última etapa de la dictadura de Lanusse. Cedrón escribió la adaptación en colaboración con Rodolfo Walsh, autor del libro que denunció los fusilamientos. El realizador logró rescatar los negativos de la destrucción al llevárselos al exilio, pero desde 1983 el filme no había podido verse en Argentina en buenas condiciones. Será exhibido en una copia nueva de 35 mm, gracias a la colaboración del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales.

« Resistir »

(Francia, 1978), de Julián Calinki (psd. de Jorge Cedrón).
Con Mario Firmenich.
Duración : 70 min.

Éste es un filme esquizofrénico. El punto de partida es una entrevista a Mario Firmenich en el exilio, filmada del modo más convencional que pueda imaginarse. Pero por otro lado es la historia política argentina del siglo XX, ilustrada con abundante y raro material de archivo y a través de la perspectiva, más cálida y sensible, de un militante anónimo imaginado por Cedrón y Juan Gelman, en la voz de éste. Ese personaje, que se mantiene siempre en off, ingresa al filme cuando llega el momento de narrar los bombardeos sobre la Plaza de Mayo de 1955 y sorprende al espectador no sólo porque contrasta con la distancia analítica del líder montonero, sino porque asume la primera persona al asegurar : « Yo estuve ahí ».

Con ese sencillo recurso Cedrón proporciona al filme y a su perspectiva política una necesaria dimensión humana. Dirección : Julián Calinki (psd. de Jorge Cedrón).
Libreto : Juan Gelman.
Música : Juan Carlos « Tata » Cedrón.
Montaje : Rodolfo Wedeless, Carlo Schellino.
Producción : Jorge Cedrón. 16 mm color y byn
Contiene imágenes de « Operación Masacre ».

« Gotán »

(Francia, 1979)
Con el Cuarteto Cedrón (Carlos Carlsen, Tata Cedrón, Miguel Praino, César Stroscio), Paco Ibáñez, Pablo Cedrón.
Duración : 52 min.

Para Jorge Cedrón este filme fue un acto de afirmación nostálgica y artística. No se explicaba su realización pero aseguraba : « Era necesario hacerlo ». El resultado, nunca visto públicamente en Argentina, es de una gozosa libertad creativa, un collage musical en el que la historia del tango y sus raíces se imbrican con la historia política argentina. Una callecita de Buenos Aires reconstruida en el teatro de Ariane Mnouchkine, un anciano europeo que sabe tocar las melodías para las que se diseñó el bandoneón pero que no conoce el tango, una reunión de amigos en el atelier de Antonio Seguí, la música del Cuarteto Cedrón, caballitos de madera y un indio desconcertado son algunos de los muchos elementos que el realizador combinó en esta obra singular y muy personal.



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Notes

[1Respecto al tema de la exportación del conflicto argentino en Francia y otras misiones del Centro Piloto, ver Marina Franco, El Exilio. Argentinos en Francia durante la dictadura. Buenos Aires, Siglo XXI, 2008 (en especial el capítulo « París : la cuna de la subversión. », pp. 207-234)

[2Habiendo tomado conocimiento de este trabajo que primero dio lugar a un documental (2003), los diputados (del partido ecologista « Verts » ) Noël Mamère, Martine Billard e Yves Cochets presentaron un pedido formal de investigación el 10 de septiembre de 2003, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento francés, respecto al « rol de Francia en el apoyo a los regímenes militares en América Latina desde 1973 a 1984 ». El diputado de la formación de derecha UMP, Roland Blum, encargado de la comisión, publico en diciembre de 2003un informe en el que sostuvo que no hubo ningún acuerdo firmado entre Francia y Argentina.

[3Cf. Marcelo Larraquy y Roberto Caballero. Galimberti. De Péron a Susana. De Montoneros a la CIA. Buenos Aires, Ed. Norma, 2002.

[4Documento firmado el 11 de junio de 1980.

[5Se trata fundamentalmente de lazos de amistad con algunos militantes montoneros. Por otra parte, Jorge es el autor de la adaptación en cine de Operación Masacre, película considerada como « un alegato a la subversión » (según los archivos de la DIPBA, Comisión provincial por la memoria. La Plata). Es también el autor de Resistir (1978), película estructurada en torno a una entrevista con Mario Firmenich, libreto de Juan Gelman, música de Juan Cedrón.

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