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20 mai 2004

En México, ya hasta los capitales emigran a Estados Unidos

 

Los titulares de una nota de economía del diario La Jornada, de ayer domingo 16, son tremendos, y muestran la ineficacia brutal en que ha caído la política económica del actual gobierno.

Por Julio Pomar
México, 17 de mayo del 2004

Dicen tales cabezas de nota : ’Se triplican en 2 años inversiones de mexicanos en EEUU ; en el país, a pique’. Balazo : ’en 2003 llevaron 3,200 millones de dólares y aquí dejaron sólo 986 millones’. Sumarios : ’Crece de 26 mil a 150 mil el número de empleados que trabajan para compañías nacionales asentadas en el vecino país del norte’, ’En México se han perdido 207 mil empleos formales’.

Los datos que arroja la información investigada por el reportero Roberto González Amador, de ese mismo diario, son concluyentes respecto de los titulares de esa misma nota. Sólo significa que la economía del sector privado no está funcionando como lo amerita el país. La falta de confianza con que el capital mexicano se mueve aquí, bajo el supuesto cobijo de un gobierno de derecha ’empresarial’, es uno de los factores que evidentemente influyen en tales resultados, que llevan a los capitales mexicanos a establecerse y crear riqueza en los Estados Unidos y no en México, de donde son oriundos. El dato no es irrelevante cuando los capitalistas de aquí invierten tres veces más en los EEUU que en México (3.200 millones de dólares frente a sólo 986 millones de dólares).

No sólo por la conocida sentencia de que ’el capital no tiene patria’, sino porque un legítimo apetito de ganancias no se justifica o produce en México, es que hace muchos años los inversionistas mexicanos comenzaron a colocar sus excedentes de capital en la vecina superpotencia, a la cual de seguro le son insensibles dado el tamaño monstruoso de su economía (aunque de grano en grano llena la gallina el buche), sino porque eso implica un grave problema de ineficacia de la economía mexicana. Es obvio que todo ello daña profundamente a México y a su posibilidad de desarrollo.

El drenaje de capitales mexicanos hacia los EEUU no es de este sexenio, ciertamente, pero bajo el gobierno pretendidamente empresarial de Fox es que se ha agudizado. Dice la nota de González Amador : ’La inversión del sector privado era de 17.1 puntos del PIB en 2000, y a partir de ese momento disminuyó sostenidamente a 16.1 por ciento del producto interno bruto en 2001, para caer a 15.8 por ciento en 2002 y retroceder a 14.6 puntos del PIB en 2003, según el Banco de México’. Una caída persistente que no sólo frena la capacidad de empleo actual en México, sino que obstruye la perspectiva del futuro. En sólo 3 años, el número de empleados contratados en EEUU por empresas de capital mexicano allá avecindadas se incrementó de 26 mil a 150 mil (en 6 veces), mientras que en México, sólo en ese brevísimo lapso, se perdieron 207 mil empleos formales. Entonces, ¿cuán empresarial es el gobierno del ’cambio’ que ahuyenta a los inversionistas mexicanos ?

Así es que estamos no sólo ante trabajadores braceros, sino ante capitales migrantes, a los cuales naturalmente, no persigue la migra norteamericana ni ésta los somete a tratos vejatorios. Las cifras de la nota son concluyentes y revelan, una vez más, la brutal dependencia de la economía de México hacia la de Estados Unidos. No sólo estamos atados a la sacrosanta deuda externa, para la cual en la última década hemos pagado en ’servicio’ de la misma, o intereses, casi la misma cantidad que su monto total (137 mil millones de dólares y 150 mil millones de dólares, respectivamente), sino que por añadidura los capitales de aquí corren solícitos allá para crearles empleos y evitarles la pobreza y el desempleo. A la vista de todas estas evidencias, ¿resulta insultante para México decir que las fronteras de EEUU ya no están en el Río Bravo sino más adentro ?

Si eso es el ’cambio’ foxista significa que ya es la hora de pensar en serio la opción del 2006. La ineptitud del gabinete económico de Fox es evidente y no se salva ninguno de sus miembros. Pero qué se puede esperar de un presidente a quien no pocos hombres de la iniciativa privada ven como un autista, como un ser fuera de la realidad, que de repente se encuentra con esta y produce alguna barbaridad de declaración, sobre lo que sea, donde sea, en México o en Europa, y ante quien esté frente a él en el momento. Qué se puede esperar del autismo presidencial.

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