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1er juillet 2015

Cuba-EE.UU. : un paso adelante, pero ...

 

Relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos La Habanal (PL) El acuerdo anunciado para restablecer relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos es un paso de avance, pero solo el inicio de un proceso complejo hacia la normalización bilateral, coinciden expertos y medios de prensa.

Así lo reconocen funcionarios de los dos países durante sucesivas rondas de conversaciones en las respectivas capitales, las que sirvieron para llegar al arreglo confirmado este miércoles por el presidente cubano, Raúl Castro, y su homólogo, Barack Obama.

Los gobiernos de las dos naciones informaron al mundo este 1° de julio que reanudarán dichos vínculos de inmediato y posteriormente abrirán, en un plazo razonable, las embajadas en La Habana y Washington.

Según el diario The Wall Street Journal esta fue « una victoria significativa para Obama », quien ha apoyado la reanudación de los nexos con Cuba desde su campaña presidencial en 2008.

Como estaba previsto, las sedes estarán ubicadas en los edificios que ahora ocupan las respectivas Secciones de Intereses, las cuales dejarán de funcionar con ese status especial que tienen desde su establecimiento en septiembre de 1977 bajo la administración de James Carter (1977-1981).

El escenario entre los dos países vecinos tuvo un punto de viraje el 17 de diciembre pasado cuando el presidente cubano y su homólogo estadounidense informaron la decisión de reanudar los nexos diplomáticos, tras varios meses de negociaciones encaminadas hacia ese objetivo.

A pesar de los pasos en la dirección correcta en los últimos meses, sigue en pie lo que La Habana considera como principal escollo hacia la normalidad : el bloqueo económico, comercial y financiero que provocó daños por más de un billón (millón de millones) 112 534 millones de dólares a los cubanos.

En la lista de asuntos pendientes está el reclamo de Cuba de que Estados Unidos le devuelva el territorio que ocupa ilegalmente la base naval de Guantánamo, en el este de la isla, abierto allí contra la voluntad del pueblo y Gobierno de la isla.

Además, la nación caribeña exige el cese de las transmisiones ilegales de la radio y televisión Martí porque violan la soberanía nacional y están en contradicción con importantes convenios internacionales en la esfera de las telecomunicaciones.

Washington tiene en sus prioridades el trabajo « normal » de sus funcionarios diplomáticos en La Habana, algo que ambas partes coinciden debe basarse en los postulados de la Convención de Viena y la Carta de las Naciones Unidas.

En numerosas ocasiones las autoridades cubanas denunciaron actividades que califican de subversivas por parte de funcionarios de la SINA.

Para Estados Unidos es importante también discutir el tema de las compensaciones por las propiedades nacionalizadas a principios de la Revolución liderada por Fidel Castro, y La Habana ratificó su disposición a discutir este y cualquier otro tema de interés bilateral.

Cuba, por su parte, pide que se eliminen los programas dirigidos a promover la subversión y la desestabilización internas, y se compense al pueblo cubano por los daños humanos y económicos provocados por las políticas de los Estados Unidos.

Entre los progresos que hubo desde el 17 de diciembre a acá se destaca la reciente exclusión de la isla caribeña de la lista de naciones que, según Washington, patrocinan el terrorismo, anunciada el 29 de mayo por el Departamento de Estado.

La decisión fue ratificada el 4 de junio con la publicación del texto en el Registro Federal, especie de diario oficial del Gobierno norteamericano, poco menos de una semana después que el Departamento de Estado informara el vencimiento del plazo de 45 días que tuvo el Congreso para expresarse.

Otro paso en la dirección correcta fue la reanudación de los servicios bancarios de la Sección de Intereses de Cuba en Washington (SICW), aspecto esencial para el normal desarrollo de las actividades de la sede.

En este contexto, legisladores que visitaron Cuba en las últimas semanas coinciden en señalar que existe consenso bipartidista a favor del levantamiento de las sanciones unilaterales.

Así lo expresó el 27 de junio en una conferencia de prensa en el habanero Hotel Saratoga el senador demócrata Patrick Leahy, presidente pro témpore emérito de la Cámara alta, quien estuvo acompañado por su correligionario Benjamín Cardin y el republicano Dean Heller.

Según Leahy, apenas una pequeña minoría en el Capitolio apoya el mantenimiento del bloqueo y la inmensa mayoría del pueblo norteamericano favorece el acercamiento entre las dos naciones vecinas.

Opinión similar expresó aquí anteriormente su correligionario Tom Udall, quien aseguró que incluso en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado hay consenso sobre la necesidad de eliminar las medidas punitivas contra La Habana, aunque todavía queda mucho para transformar ese deseo en acciones concretas.

Udall copatrocina junto a los republicanos Jeff Flake y Mike Enzi, así como el demócrata Dick Durban, un proyecto de ley presentado a mediados de mayo, con el fin de estimular los negocios de las compañías estadounidenses de comunicaciones en la isla caribeña.

Flake junto a alrededor de 45 de sus colegas, introdujo además una iniciativa para eliminar todas las prohibiciones a los estadounidenses para visitar Cuba, mucho más allá de las provisiones actuales que solo permiten a una docena de categorías de personas viajar a la isla.

Con el objetivo expreso de hacer más complejo el camino hacia la normalización de los vínculos bilaterales, sectores de la ultraderecha en el Congreso norteamericano introdujeron proyectos destinados a neutralizar las iniciativas de la Casa Blanca e incrementar los fondos para la subversión en la mayor de las Antilllas.

Sin embargo, Obama advirtió que está dispuesto a vetar estas y otras medidas relacionadas con Cuba porque abordan temas de política exterior que son en su mayoría prerrogativas del Ejecutivo.

A estas maniobras se sumó el senador republicano Marco Rubio, precandidato a las elecciones de noviembre de 2016, quien auspicia en el Senado una propuesta similar a la de la Cámara baja, para prohibir las transacciones financieras con determinadas empresas o entidades cubanas.

Dentro de las iniciativas de Rubio, hay un reciente proyecto de ley para intentar establecer una serie de requerimientos a cumplir en el supuesto caso de que Obama decida devolver a Cuba el territorio ocupado por la base naval de Guantánamo.

El propio mandatario en su intervención de este miércoles en la Casa Blanca, pidió al Congreso levantar el bloqueo contra Cuba y criticó a quienes en el Capitolio pretenden perpetuar una política que fracasó en los últimos 50 años y fue contraproducente para Estados Unidos.

Roberto Garcia Hernandez
Jefe de la Redacción Norte de PL

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