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5 octobre 2014

China es China

par Guadi Calvo *

 

Nadie puede pensar que las protestas que desde el último domingo se suceden en la ciudad china de Hong Kong, están descontextualizadas de los embates que Pekín viene soportando por parte de los Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea. Si bien el número de manifestantes no es relevante, ni siquiera las protestas lo son, el lobby de los grandes medios de comunicación occidentales han construido con esa situación un escenario de tensión y gravedad.

La creación mediática se ha puesto a trabajar rápidamente y les ha inventado un « líder » de diecisiete años, Joshua Wong Chi-fung, un movimiento político el « Occupy Central », y hasta le han dado un mediático y bien pensado nombre, aunque quizás un tanto pomposo : « La Revolución de los Paraguas ».

La razón de las protestas son tan amplias como obvias « más democracia », y la exigencia de la renuncia del jefe del ejecutivo hongkonés Leung Chun-ying, un hombre bendecido por Pekín, que solo ha recibido desde la capital un solo consejo, no reprimir con violencia. Claro sobre la cabeza del gobierno central chino sobrevuela el fantasma de la Plaza Tiananmen, cuestión que China hoy no se podría permitir, aunque todos sabemos finalmente que China es China.

Los « Scholarism », como también los ha bautizado la prensa occidental, cuentan con ese fantasma a su favor, por eso es que bailan felices frente a la boca del tigre. Sabiendo que más allá de ser rociado con agua, poco más le podrá pasar, claro siempre y cuándo no crucen cierta línea, se sabe, Pekín si por algo no se caracteriza es por su poca paciencia, a la hora de la hora.

La cobertura mediática tampoco ha dejado de cubrir con particular atención las marchas de solidaridad con los « Ocupy Central ». Rápidamente como si fuera una gran organización estuviera detrás se organizaron algunas manifestaciones unas 3 000 personas en la ciudad de Taipei, capital de la isla de Taiwán, otras 1 000 frente a la embajada de la República Popular China en Londres y apenas unas 250 en Times Square, de Nueva York.

Si bien las protestas de Hong Kong no tienen significancia política, el espíritu antichino que domina sectores importantes de la juventud hongkonesa, han conseguido en su momento de mayor auge juntar cerca de setenta mil personas de los ocho millones que viven en la antigua colonia británica.

Desde 1997, fecha en que Londres debió ceder a Pekín la administración de Hong Kong, esta ha sido la más importante protesta contra el gobierno central, que hasta el momento ha manejado la situación sin despeinarse. Aunque no hay que olvidar que tanto en Venezuela, Libia, Siria y Ucrania, las crisis y los intentos de golpes han empezado con protestas que parecen nunca atacar el centro de la cuestión, hasta que todo estalla. De tal forma es un tanto osado imaginar que los Estados Unidos de América pretendan aplicar a China la misma fórmula que en los casos anteriores, aunque con el dúo Obama-Kerry nunca se sabe.

Quién haya escuchado la conferencia de prensa conjunta entre el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi y el secretario de estado usamericano John Kerry, en Washington el jueves primero de octubre, habrá sentido un ligero escozor en la espalda, cuando el ministro chino, con una rápida clase de geografía puso en caja, al cada vez más patético John Kerry, que momentos antes se había referido a las protestas en Hong Kong. Sin que se le moviera un músculo de su hierática expresión Wang Yi, solo se limitó a una lacónica, seca y cortante respuesta : « Los asuntos de Hong Kong son asuntos internos chinos y todos los países deben respetar la soberanía China, es un principio fundamental que rige las relaciones internacionales ». A lo que Kerry respondió con lo que mejor le sale callarse la boca.

La falta de criterio del secretario de estado de los Estados Unidos, de presentar semejante reclamo en un ámbito como en el que se encontraban junto al canciller chino, habla de mala voluntad o torpeza, dos de las muy pocas condiciones de las que Kerry pueda hacer alarde.

¿Cual hubiera sido la respuesta de la Casa Blanca, si algún gobierno extranjero hubiera opinado sobre las revueltas que desde agosto sacuden la pequeña ciudad de Fergusson en el estado de Missouri, por la muerte de un adolescente negro a manos de la policía, y que fue brutalmente reprimida por la policial del estado utilizando armamento de guerra ? Hasta hoy, esas protestas continúan, ignoradas y cercadas por una aplastante censura y un rociado permanente de gas pimienta.

A babor y estribor contra China.

La estudiantina de Hong Kong, no es ahora el problema más serio que deba sobrellevar Pekín en el campo de las « rebeliones » en estas mismas páginas hemos referido más de una vez las acciones del MITO (Movimiento Islámico del Turkestán Oriental).

Poco más de una semana atrás, en un condado de Luntai (al noroeste de Xinjiang), murieron unas cincuenta personas tras una serie de explosiones. Este ha sido el mayor atentado en la región en los últimos años. Los ataques sucedieron el día domingo en una tienda, un mercado callejero y dos estaciones de policía de Luntai desde varios vehículos todo terrero que embistieron a los paseantes y desde donde fueron lanzados diversos elementos explosivos.

La violencia y los enfrentamientos entre la etnia minoritaria « Uigur », que profesa la religión musulmana y la mayoritaria « Han » la etnia predominante en toda China, se han multiplicado desde 2009.

Los islamitas de MITO, adscriben a la organización global de al-Qaeda. Muchos de sus miembros, se han reincorporado a la organización recientemente tras su paso por la guerra en Siria, en las filas del frente al-Nusra, (al-Qaeda sirio). Recientemente también se han detectado muchos miembros de la etnia uigur participando en las acciones del Estado Islámico. Xinjiang, la provincia china que revindican para si los grupos yihadistas, linda con Afganistán y Pakistán.

El ataque más violento de 2014 sucedió en mayo, cuando comandos del MITO, atacaron un mercado popular con explosivos lo que generó cuarenta muertos y casi cien heridos.

Los ataques del MITO, no se circunscriben a la región en disputa, sino han llegado hasta la misma capital china.

No es temerario pensar que tanto los islamistas de Xinjiang, como los estudiantes de Hong Kong, no solo actúan frente a un mismo enemigo, el gobierno del presidente Xi Jinping, sino que son movilizados por los mismos intereses.

Occidente ven en China y su creciente alianza con la Federación de Rusia, un enemigo no solo en lo comercial. (Recuérdese que Moscú y Pekín han acordado este último 20 de mayo, dejar de utilizar el dólar en sus transacciones comerciales. Lo que acercaría todavía más a la debacle al sistema financiero dominado por Estados Unidos y la Unión Europea). Sino como también en el dominio de vastas zonas del mundo, que hasta ahora, era de exclusiva ingerencia usamericana y de sus socios.

Hoy nada de lo que suceda en gran escala es autónomo de los intereses de las grandes naciones y mucho menos ahora que China es China.

Guadi Calvo para Hamartia

Hamartia. Buenos Aires, 4 de octubre de 2014.

*Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. Colabora con diferentes medios escritos y radiales de América Latina. Dirige en Facebook : « Línea Internacional », « Revista Hamartia » y « Jornada Latinoamericanas », « Revista Archipielago » (México), « Caratula » (Nicaragua), « A Plena Voz » (Venezuela), Radio Madre (AM. 530) y Radio Grafica (FM 89.3)). Colabora con « Rebelión » y « El Correo de la Diáspora argentina »

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