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16 septembre 2015

Brasil resiste la turbulencia económica

 

El gigante suramericano aplicará medidas que reduzcan los gastos del estado para contrarrestar la crisis

Brasil enfrenta hace meses una turbulencia económica que impacta en el plano político. La economía local registra un déficit fiscal (cuando los ingresos son inferiores que los gastos) de 0,5 % del PIB, lo que impacta en las previsiones de crecimiento del país, especialmente en un contexto de in­cer­tidumbre internacional y bajos precios de las materias primas.

El objetivo del gobierno de Dilma Rous­seff es alcanzar lo opuesto : un superávit (los in­gresos son mayores que los gastos) de 0,7 %. Ello implica conseguir unos 17 000 millones de dólares más de los previstos inicialmente, según dijeron en rueda de prensa los ministros de Hacienda, Joaquim Levy, y de Planificación, Nelson Barbosa.

Equilibrar el presupuesto para el año entrante con un reajuste por 26 000 millones de reales (6 700 millones de dólares), reducir los gastos del Estado y buscar nuevas entradas de dinero, forman parte del plan anunciado desde Brasilia para con­trarrestar la situación.

Las primeras medidas adoptadas, de carácter provisional, estiman reimplantar un impuesto a los movimientos financieros durante cuatro años ; congelar los salarios de los funcionarios públicos durante siete meses ; y recortar en casi un 30 % el presupuesto del programa social Minha Casa Minha Vida (Mi Casa Mi Vida), que provee viviendas a las familias más pobres.

Entretanto, también se habla de retomar los impuestos sobre el tributo, que serían de un 0,2 %. Estos existían en esta nación pero fueron eliminados en el 2007, por lo que la opción necesitará ser aprobada en el Congreso.

Si se le da luz verde, se aplicaría solamente en el pago de la Seguridad Social y no la Sanidad, como cuando estuvo en vigor en 1997. El objetivo del equipo económico que lidera Levy es reunir 32 000 millones de reales (8 300 millones de dólares).

La decisión de la vuelta de este impuesto, según el ministro Levy, se debe a que es el más “democrático” porque no sobrecarga a una u otra capa social.

La reducción de ministerios —de 39 a 29—, la postergación de los aumentos de suel­dos a los empleados, y la suspensión de los concursos públicos, forman parte también del plan de recortes del gasto estatal.

Dichas medidas dependen de la aprobación del Legislativo. Es por ello que la presidenta Rousseff se reunió con representantes de los estados como parte de las negociaciones para conseguir el apoyo de partidos aliados.

PRESIONES ANTE CRISIS

El plan de emergencia se hizo efectivo cuando la agencia Standard & Poor´s (S&P), con sede en Nueva York, rebajó la nota de crédito de Brasil, dejándola al nivel de bono-basura.

Quitarle el grado de inversión, de donde había salido hace siete años, aceleró la caída de las acciones, la devaluación y el riesgo país, una variable que influye en la atracción de inversión extranjera. Una especie de « cuen­to del coco » para alejar futuros inversores y degradar la imagen cre­diticia del país.

Provocó además especulaciones negativas y una posibilidad de que otras agencias calificadoras de riesgo hagan lo mismo en los próximos días.

El economista argentino Claudio Lo­za­no explicó al medio ruso Sputnik que las agen­cias calificadoras « establecen el riesgo de los países, y al cambiar la nota, adelantan el proceso de salida masiva de capitales ».

La S&P es conocida en el mundo financiero como desacreditada para emitir sus cálculos. En Islandia en el 2001 emitió una nota de AAA — la más alta calificación— y siete años después el sistema bancario en­tró en crisis y los ciudadanos dijeron en un referendo que no devolverían el dinero extranjero invertido.

Por otra parte, Italia inició en el 2012 una investigación judicial contra la agencia por especulación. Rusia fue otro de los países que sufrió los embates a comienzos de este año y trajo como consecuencia una huida de los inversores.

Varios países de América Latina también han sido atacados por agencias como la S&P. El caso más reciente fue el venezolano cuando la Moody’s rebajó la calificación de la deuda causando un terremoto ante la posible cesación de pagos del país, conocido como default. La imagen creada en torno a que no paga los compromisos, hizo más di­fícil el acceso al crédito internacional.

Brasil enfrenta ataques también desde medios especializados como el diario in­glés Financial Times. En un artículo reciente describió a la nación sudamericana de « enfermo terminal ».

Al respecto, el presidente del gobernante Partido de los Trabajadores de Brasil, Rui Falcao, dijo que ello era un « chantaje » contra su país, y que la rebaja de S&P era « una señal » para que la derecha imponga su agenda neoliberal.

A su vez, el expresidente del Partido Co­mu­nista de Brasil, Renato Revelo expresó que el gigante sudamericano afronta « un ata­que contra el Estado democrático de de­recho y del mandato constitucional de la presidenta de la República ».

También insistió en que la oposición estaba « con las garras hacia fuera  ».

Laura Bécquer Paseiro para Granma

Granma. 15 de septiembre de 2015.

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