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16 juin 2016

Bloqueo policial a la mayor protesta sindical en París desde marzo

par Rafael Poch*

 

La Eurocopa no impide en Francia ni la movilización ni los disturbios.
Centenares de miles de ciudadanos, trabajadores, desempleados, estudiantes y jubilados venidos de toda Francia tomaron ayer la calle en París en la mayor manifestación sindical desde marzo contra el proyecto de reforma laboral que el Gobierno socialista de François Hollande y Manuel Valls quiere imponer por decreto.

La Eurocopa de fútbol que se disputa en Francia hasta el 10 de julio no sólo no ha anulado la protesta, sino que ésta va a más y no tiene visos de remitir, con nuevas convocatorias para los días 23 y 28 de junio. Pese al claro éxito alcanzado por las siete organizaciones sindicales convocantes, que hablan de 1,3 millones de movilizados en todo el país, la jornada dio lugar a un enorme caos que afectó a todo el cuarto sudoriental de la capital francesa.

La policía bloqueó por completo el cortejo entre la plaza de Italia y la explanada de los Inválidos, con estaciones de metro y todas las calles laterales cerradas. Ese bloqueo no sólo impidió asistir a la manifestación a decenas de miles de ciudadanos, sino que imposibilitaba también abandonarla.

La enorme masa que ocupaba los seis kilómetros del recorrido estuvo así paralizada durante horas, porque al frente de la manifestación pequeños grupos de activistas lanzaban objetos y piedras a la policía, que respondía con gases y granadas.

Los bloqueos policiales convierten en ratoneras las enormes concentraciones humanas en las que se viven verdaderas situaciones de peligro. Tras cuatro meses de protesta, que se suman a siete en condiciones de estado de urgencia, la policía está cada vez otro lado, sus adversarios están radicalizando también sus posiciones contra la Unión Europea, a la que se ve como inspiradora última de la reforma en cuestión, que amenaza « cien años de derechos ciudadanos y laborales », como ha dicho el inspector de trabajo y miembro del comité nacional del Partido Socialista Gérard Filoche.

« Tengo la impresión de que están perdiendo los pedales », dice la feminista Clémentine Autain, líder del grupo Ensamble. « El poder tiene miedo », hay un cuadro de más, desbordada y agotada, y actúa con más violencia : ayer se presenciaron insultos y ataques de agentes a periodistas. « Lárgate si no quieres que te alcance un proyectil en la jeta », le espetó un antidisturbios a una mujer mayor que solicitaba buenamente que le dejaran salir de la manifestación, atiborrada de gases por una travesía del bulevard de los Invalides bloqueada por los antidisturbios, como todas las travesías del trayecto.

Imágenes insólitas en Francia.

Este innecesario y agobiante ambiente ha propiciado también el salvajismo de los destrozos de Comercios a cargo de una minoría de activistas, fácilmente identificable pero que goza de una chocante indulgencia policial y que acaba protagonizando la cubertura informativa de estas protestas.

Informativamente hablando, la mayor manifestación vivida por esta protesta no mereció apenas la atención de las televisiones, que pasaron del atentado yihadista a breves referencias a los destrozos y desórdenes callejeros.

Pero más allá de sus características, estas violencias dan fe de una temperatura que sube peligrosamente, en ambos campos, y que cualquier día va a dar un susto.

La manifestación de ayer no pudo llegar a su destino legalmente autorizado –algo que viene siendo habitual– y empujó a muchos jóvenes a lanzar protestas salvajes, no autorizadas, en diversos lugares de la capital, entre ellas el barrio latino, o frente a la sede del Senado.

El Gobierno francés no parece tener la más mínima intención de ceder, lo que le haría perder la cara ante los poderes locales y de Bruselas con los que está claramente comprometido y acabaría también con la imagen de firmeza que ha venido cultivando. « Por miedo en este poder », señala el economista Fréderic Lordon, al que se señala como uno de los intelectuales que más han inspirado al movimiento de ocupación de plazas Nuit Debout.

Apagado desde finales de mayo, el movimiento de las plazas en realidad se ha transformado, explica Arthur Brault, uno de sus iniciadores en París. « Se ha atomizado en infinidad de acciones y proyectos que sostiene la gente que se conoció allí », dice.

La jornada de ayer, con sus incidentes, sus 50 detenciones, sus heridos, algunos de consideración, sus episodios oscuros y sus destrozos, ha dicho algo muy claro : esta protesta no se va a detener por el fútbol. El circo, con el que el Gobierno esperaba aplacarla, no impide su continuidad.

Las cajas de huelga han recogido 400.000 euros en las últimas semanas.
Hasta julio todo esto va a continuar de una u otra forma.

Rafael Poch Corresponsal a París.

La Vanguardia. Barcelona, 15 junio 2016

* Rafael Poch, Rafael Poch-de-Feliu (Barcelona, 1956) ha sido veinte años corresponsal de La Vanguardia en Moscú y Pekín. Antes estudió historia contemporánea en Barcelona y Berlín Oeste, fue corresponsal en España de Die Tageszeitung, redactor de la agencia alemana de prensa DPA en Hamburgo y corresponsal itinerante en Europa del Este (1983 a 1987). Actual corresponsal de La Vanguardia en París.

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