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1er décembre 2005

Año clave para América Latina con diez elecciones que pueden cambiar cosas.

par Carlos Iglesias

 

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La victoria aún en entredicho en Honduras de Manuel Zelaya inaugura 13 meses de elecciones presidenciales latinoamericanas que pueden dar otra configuración a ese conjunto de naciones.

Antes de que finalice el año habrá otra tres convocatorias a las urnas, en Chile (11 de diciembre), Bolivia, una semana después, Haití (quizás el 27, aunque sin seguridad).

A lo largo de 2006, en el primer semestre, están programadas las de Costa Rica (5 de febrero), Perú (9 de abril) y Colombia (25 de mayo).

En la segunda mitad del año seguirán las de México (2 de julio), Brasil (1 de octubre), Ecuador (octubre), Nicaragua (5 de noviembre) y Venezuela (diciembre). La complejidad de todos esos procesos quedó evidenciada con la concurrencia a las urnas de los hondureños, al rechazar de inmediato el Partido Nacional el triunfo de sus antagonistas liberales.

Zelaya, con 50,61% de los votos, sobrepasó a Porfirio Lobo, del gobernante Partido Nacional (44,31%), según datos de encuestas a la salida de los colegios electorales. Las elecciones, en las que debían participar cuatro millones de personas, tuvieron un elevado 40% de abstencionismo, un rasgo que parece entronizado para siempre en la región.

La disputa entre los dos partidos que se alternan el poder hondureño hace más de un siglo, hizo que las fuerzas armadas se declararan en alerta para "garantizar la gobernabilidad", según un alto oficial. Estos comicios de Honduras tal vez establecieron las bases para lo que viene en una región que se resiste de variadas formas y grados a la tutela estadounidense.

En conjunto, los procesos programados pudieran ofrecer nuevos elementos sobre el curso político regional, porque el enfrentamiento con Estados Unidos no asume un perfil único.

La BBC opinó que "América Latina es hoy una región muy diferente que hace 20 ó 30 años" con lo que considera consolidación de la vía electoral y desaparición de regímenes militares.

Además, que las sociedades cambian con "mayores niveles de urbanización, la población es cada vez más joven, la modernización está cada vez más presente". Pero, ese influyente medio difusivo no puede dejar de admitir que hay un déficit democrático que causa descontento con el sistema y el rezago de los derechos humanos, sociales y culturales.

La violencia social sigue en incremento en buena parte de la región (Brasil tiene 100 casos diarios de muertes por armas de fuego, un índice mucho más alto que en muchas guerras). Los traficantes de drogas ilegales ejercen su influencia a veces sobre países enteros, la pornografía infantil alcanza niveles insospechados y alarmantes y tampoco hay mejoría en la desesperada situación de los derechos femeninos.

La corrupción es altísima, de las mayores entre todas las regiones del mundo. Todas esas pistas llevan a una causa original : la profunda desigualdad latinoamericana. Sobre tales bases se estructura el avance de la izquierda con todos sus matices, a partir de programas alternativos al neoliberalismo impuesto por EE.UU. y de esquemas de integración, antepuestos al "consenso de Washington".

Aquel esquema forzaba a liberalizar y privatizar las economías, con resultados traumáticos, al causar 220 millones de pobres (100 millones extremos), en una población total de 550 millones. Además, con un producto interno bruto individual e ingresos por habitante estancados durante dos décadas, éstos últimos en cuatro mil dólares anuales, con las desigualdades sociales más agudas del planeta.

Hoy, América Latina se compara con Africa Subsahariana ocupan los peores lugares del mundo en desigualdad social y la administración de George W. Bush olvidó su promesa de priorizar el llamado sub-continente. La Casa Blanca de Bush ha insistido en el esquema anexionista del ALCA ; pese a la manifiesta oposición de gobiernos y sociedades latinoamericanos.

Después de la reciente Cumbre de las Américas en Mar del Plata, el presidente venezolano Hugo Chávez anunció que ese plan, supuestamente basado en el libre comercio, estaba definitivamente enterrado. Así, Chávez se ha atraído las iras del equipo neoconservador que copa la política oficial estadounidense y que acuden a pretextos como las relaciones de la Revolución Bolivariana con la Cubana y otros países considerados enemigos.

En Brasilia, al reunirse con el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, Bush trató de ampliar la estrategia subversiva (intentos de derrocar a Chávez, apoyo a la oposición) a otros terrenos. Allí trató de encontrar a un aliado para deshacerse de Chávez, pero encontró, como en otros lugares, poco interés de hacerse enemigo de alguien que ha propuesto efectivos programas de integración.

Las acusaciones de apoyo venezolano a grupos radicales en naciones sudamericanas como Ecuador o Bolivia no han sido probadas. En el plano electoral, políticos venezolanos acusaron a la embajada de Estados Unidos en Caracas de manejar los hilos tras la campaña de "Súmate para boicotear" los comicios parlamentarios del 4 de diciembre.

El presidente de la Asamblea Nacional, Nicolás Maduro, miembros de "Súmate" quieren crear desconfianza pública para destruir la institucionalidad venezolana y sabotear los comicios.

Maduro reveló que esa organización opositora gastó más de 230 mil dólares para la campaña y llamó a los venezolanos a "garantizar el voto y la paz antes, durante y después del 4 de diciembre.

Entre las elecciones que más concentran la atención de los analistas regionales están las bolivianas, con el candidato izquierdista Evo Morales a la cabeza de las encuestas. El aspirante por el Movimiento al Socialismo (MAS) recibió 30,1% de apoyo del electorado en un reciente estudio, un ligero aumento sobre un 29,9% anterior.

Morales aventaja al ex presidente Jorge Quiroga (27,5%) y al empresario Samuel Doria, de Unidad Nacional (12,9%). Quiroga, heredero del ex dictador Hugo Bánzer, ha logrado por primera vez un pequeño avance en días recientes al quitar votos a Doria, a quien exhortó a renunciar.

Pero, Doria mantiene sus aspiraciones y se ha negado a aceptar el convite del otro candidato de la derecha, formulado sólo para perjudicar a Morales. El candidato de Unidad Nacional ripostó que quien debe renunciar es Quiroga, por servir a los intereses estadounidenses cuando anunció que negociará un tratado de libre comercio.

Quiroga también maniobró infructuosamente para que se permitiera una segunda vuelta no contemplada en la Constitución si ningún aspirante alcanza mayoría absoluta. El MAS aclaró que no se prestará a los planes de Quiroga para debates públicos con Morales, porque sólo forman parte de su campaña difamatoria y de falsedades.

Más o menos patrones similares habrá que esperar en México, donde Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) parece tener las mayores opciones, y en Nicaragua (con Daniel Ortega tal vez en un posible retorno a la presidencia).

Colombia enfrenta los intentos del presidente Alvaro Uribe para reelegirse, mientras los comicios de Haití se desarrollan bajo la influencia del régimen impuesto por EE.UU. después de expulsar por la fuerza al presidente constitucional Jean-Bertrand Aristide.

Un año realmente agitado, en el que las urnas pondrán a prueba dos caminos, el neoliberal, que ha mostrado poca o ninguna efectividad, o una alternativa que los Foros Sociales resumen en la consigna, "Un mundo mejor es posible".

World Data Service, 29 de noviembre 2005.

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