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25 août 2004

Estados Unidos fomenta el armamentismo chileno

 

A 125 años de la Guerra del Pacífico, Estados Unidos promueve el armamentismo de Chile en una perversa política de militarización global.

Por Wilson García Mérida*
27 de marzo del 2004

El Estado chileno aprovecha esta coyuntura para amenazar a sus vecinos, como Perú y Bolivia, donde predomina la población indígena. Estas son las armas que acaba de comprar el gobierno de Lagos : Aviones F-16 artillados con misiles Amraam, buques de guerra portamisiles Tomahawk, tanques Leopard de última generación y mucho más.

¿Y qué pasaría si el Estado chileno nos agrede militarmente con el pretexto de asegurarse el uso de las aguas del manantial del Silala o para imponer el trasvase de nuestro gas natural a su territorio ?, fue la hipótesis de conflicto que le planteamos a un joven oficial de la Fuerza Aérea Boliviana cuando llegó la noticia, en el 2002, de que las FACH (Fuerzas Armadas de Chile) habían cerrado trato con la compañía Lockheed Martin de Estados Unidos para la compra de 10 bombarderos F-16 artillados con misiles Amraam, pagando más de 660 millones de dólares [1].

El oficial de la FAB respondió sin pensarlo dos veces : ’A los militares bolivianos no nos quedará otra opción que hacer guerrillas para resistir esa agresión, porque si vamos a una guerra convencional nuestra derrota sería inminente e inmediata, mucho peor que la de 1879 (Guerra del Pacífico, en la que Chile conquistó el litoral boliviano).

Con tácticas guerrilleras de parte nuestra al menos lograríamos que la invasión chilena sea más lenta, y en ese contexto nuestro gobierno tendría que usar el arma de la diplomacia en foros de presión internacional como la ONU o la OEA, para hacerlos retroceder. Es lo único que podríamos hacer’.

Casi dos años después de aquella conversación, las agencias noticiosas informan que el gobierno de Lagos acaba de adquirir una nueva flota naval compuesta por buques de guerra con capacidad de transportar misiles teledirigidos Tomahawk que tienen un alcance de 1.800 kilómetros. Se trata de tres fragatas tipo Spruance, de fabricación norteamericana, que tienen un valor de 17 millones de dólares.

Anteriormente Chile había considerado la posibilidad de comprar cuatro fragatas holandesas por $350 millones ; pero optó por la generosa y más barata oferta norteamericana. A fines del pasado enero llegó otra fragata de segunda mano, el ’Almirante Williams’, que se compró a Gran Bretaña en 50 millones de dólares. La Armada de Chile también contrató la compra de dos nuevos submarinos valuados en 450 millones de dólares, que se suman al Thompson y al Simpson.

Adicionalmente, el Ejército chileno consolidó la compra de 200 tanques alemanes tipo Leopard, y negocia la adquisición de otros 180 blindados del mismo tipo. Según el experto en armas Eduardo Ahumada [2], en 1998 el Ejército chileno le compró a Holanda un total de 202 tanques usados Leopard IV, por un valor de casi 80 millones de dólares. Al año siguiente llegaron las primeras unidades al puerto de Valparaíso, ’fueron descargadas durante la noche para evitar ser fotografiados. Algunas fuentes indican que otros 56 tanques arribaron durante febrero de 1999 a Antofagasta e Iquique’, es decir a la mera frontera con Bolivia.

Y según una denuncia difundida por el periodista Ernesto Carmona el pasado 5 de febrero [3], ’el Comandante en jefe de las FACH, general Juan Emilio Cheyre, se propone comprar, de aquí al Bicentenario del 2010, helicópteros artillados antitanques, vehículos blindados de transporte de tropas y sistemas de tele control por otros 1.000 millones de dólares’.

Si Chile tiene un ’enemigo’ de quien defenderse, dice Carmona, aquel no tendría que ser Bolivia, ’porque entre ambos países hay tantas asimetrías como entre un adulto sobrealimentado enfrentando a un niño desnutrido’.

La mano negra yanqui

Ya nadie le cree al gobierno de Lagos, ni en su propio país, que la desenfrenada carrera armamentista en que el Estado chileno se enfrascó durante el último lustro obedece ’a la simple necesidad de renovar sistemas defensivos’.

De manera muy nítida a partir de los atentados del 11 de septiembre del 2001, Chile ha incrementado ostensiblemente sus gastos militares. Durante la década de los noventa, reveló un informe de las Naciones Unidas [4], el Estado chileno disminuyó ligeramente su gasto militar de 3.6% del PIB a 3.1%.

Por el contrario, luego de los atentados del 11 de septiembre del 2001, ese gasto subió el 4.1% del Producto Interno Bruto.

Los hechos confirman una vieja sospecha : Chile se ha constituido en uno de los aliados más confiables de la administración Bush para controlar posibles brotes subversivos y ’terroristas’ en la región andina, y en ese afán es el propio gobierno norteamericano el que promueve abiertamente el potenciamento del arsenal bélico de Chile, bajo la premisa de que el Estado chileno podría cumplir en el Cono Sur el mismo rol subimperialista que desempeña Israel en el Medio Oriente.

Bajo este burdo razonamiento etnicida, se habría identificado a los pueblos indígenas aymaras, quechuas y mapuches como ’los musulmanes de Sudamérica’ [5].

Tanto es así que las naves F-16 que Estados Unidos comenzará a entregar a Chile a fines de este año, llegarán con técnicos y asesores israelíes.

De hecho, todas las recientes y millonarias adquisiciones realizadas por las Fuerzas Armadas de Chile, desde los aviones F-16, las fragatas Spruance, equipos blindados así como submarinos y misiles, tienen como su principal proveedor a Estados Unidos.

Es más : en el año 2002, el secretario de Defensa norteamericano y jefe del pentágono, Donald Rumsfeld, viajó reiteradamente a Santiago de Chile para cooperar con la entonces canciller chilena, Michelle Bachelet, en las gestiones para desbloquear la venta de los misiles Amraam, aditamento indispensable para los bombarderos F-16 [6].

Una vez consolidada la compra de los aviones y desbloqueada la provisión de los misiles por parte del Congreso norteamericano, la canciller Bachelet fue designada por Lagos como su ministra de de Defensa, bajo órdenes directas de Rumsfeld.

El papel que juega el Estado chileno en la estrategia imperial de Estados Unidos resulta ostensible desde otros frentes incluso, además del andino.

Según el prestigioso analista chileno Raúl Sohr, Estados Unidos tiene un interés hemisférico en el potenciamiento de la Armada Chilena, ya que después del fin de la Guerra Fría los norteamericanos han desplazado su centro de gravedad militar de Europa al Pacífico.

Estados Unidos, dice Sohr, ya no teme que Rusia invada a uno de sus ex países satélites. ’La hipótesis de un ataque chino contra Taiwán, sin embargo, ha ido cobrando fuerza. De hecho, la República Popular China ha pasado a ocupar un puesto a la cabeza de los adversarios de Washington. En este marco, todas las armadas de la Cuenca del Pacífico adquieren mayor protagonismo’ [7].

Es claro que al Estado chileno le cabrá una parte muy secundaria en la resolución de una crisis en el Estrecho de Taiwan, agrega el analista. ’Pero una fragata chilena, como una fragata argentina en la Guerra del Golfo, tiene significación política. La legitimidad internacional de una operación puede ser tanto o más importante que el poder de fuego desplegado’.

Chile y el Mar Presencial

El potenciamiento militar chileno tiene sin embargo, además de aquella abierta inducción norteamericana, sus propias motivaciones geoestratégicas e históricas. Como es obvio suponer, la compra de los buques de guerra Spruence, artillados con los misiles Tomahawk que Estados Unidos utilizó devastadoramente en la primera invasión a Irak el año 90, preocupó, más que a Bolivia, al Perú. Entre chilenos y peruanos está latente un conflicto de límites marítimos no definidos.

Tras la reciente adquisición del buque destructor norteamericano DD 992 ’Fletcher’ del tipo Spruance, los peruanos alzaron el grito al cielo rechazando las explicaciones de la canciller Soledad Alvear en el sentido de que esa adquisición tendría carácter meramente defensivo y disuasivo. Los misiles Tomahawk que serán cargados por los destructores Spruance son esencialmente armas de destrucción masiva.

Según el investigador del Instituto de Estudios Políticos y Estratégicos de Perú (Idepe), Marco Velarde Rodríguez, el mencionado destructor le permitirá a Chile ’incrementar su poder naval dentro de su doctrina del Mar Presencial’ en la zona.

’Este destructor es un armamento de carácter ofensivo sin lugar a dudas, porque nadie compra un destructor para tenerlo guardado. Servirá para poner en práctica la doctrina del Mar Presencial que tiene Chile, por la que en el Pacífico Sur, desde las costas adyacentes hasta la isla de Pascua, con un área de proyección hasta la Antártica, busca no sólo presencia sino también asumir vigilancia e interdicción respecto a lo que considera amenaza sus intereses’, enfatizó el académico peruano.

Pero Chile no sólo mira al oeste y al sur, también apunta al norte, es decir, a la zona de conflicto de límites marítimos entre Chile y Perú. ’El problema es que la proyección que dan sus destructores no sólo se quedaría en el área del llamado Mar Presencial sino que también apuntaría hacia el norte, muy próximo al mar peruano, a nuestras 200 millas’, alertó Velarde Rodríguez.

En respuesta, el gobierno del Perú ha anunciado la decisión de reforzar su marina de guerra comprando una flota de fragatas Lupo capaces de hacer frente a los Spruance chileno-norteamericanos.

Vientos de guerra soplan en nuestros andinos entornos.

El arsenal chileno

Aviones :
- 15 Mirage 50, actualizados al estándar ’Pantera’, usados para superioridad aérea.
- 25 Mirage 5ba, de los cuales hay 20 actualizados al estándar MirSIP, caza-bombarderos y de reconocimiento.
- 15 Northrop F5E/F, para superioridad aérea. Modificados a estándar Tigre 3 y dotados de sonda de reaprovisionamiento.
- 38 Casa A-36/T-36, para entrenamiento armado.
- 20 Cessna A-37, para ataque ligero.
- 10 F-16 artillados con misiles Amraam. Para misiones contra estaciones de radar y armas AA, el F-16C puede ser equipado con el misil AGM-88 y el POD de control de tiro ASQ-213

Buques de guerra :
- Tres fragatas Spruance, reciente compra con capacidad de artillarse con 61 misiles Tomahawk. * La primera Spruance en llegar será el ’USS Fletcher’, a comienzos del 2005.
* La segunda será el ’USS Bannon’ y será entregada a fines del 2005.
* La tercera llegaría en el primer semestre del 2006. Su capacidad de desplazamiento es de 3.000 y 4.000 toneladas, propulsión a petróleo diesel o gas, veloz, capaz de operar helicópteros pesados tipo Super Puma/Cougar, versátil para combates antiaéreos, antisubmarinos y en superficie. Tripulación no mayor a 140 personas.

Tanques :
- 200 tanques alemanes tipo Leopard. Reciente compra. Antes de su entrega, los vehículos fueron equipados con sistemas de visión nocturna y blindaje especial tipo ’Applique’ que había sido instalado por los holandeses (aumenta la protección contra misiles y proyectiles del tipo HEAT).
- El Ejército todavía tiene en operación los M-50 Super Sherman dotados de un cañón de hipervelocidad de 60 mm capaz de penetrar a cualquier tanque de la región, gracias a su gran velocidad de penetración.

Misiles :

- Además de los misiles Amraam que artillarán los aviones cazabombardero F-16 y los teledirigidos Tomahawk que tendrán plataforma en las fragatas Spruance de reciente adquisición, para el año 2008 la Armada chilena dispondrá de más de 500 proyectiles sofisticados.
- Destaca la provisión a bordo de los buques en actual operación de 104 misiles Harpoon antitanques con un alcance de 120 kilómetros (sin contar las unidades de repuesto).
- La mayor dotación corresponde a los misiles antiaéreos Sea Starrow de corto alcance (16 km). Se ha comprado 360 de estos artefactos. Y unos 80, tipo Standard, de mediano alcance (38 km).

Submarinos :
La Fuerza de Submarinos de la Armada Chilena tiene dos unidades en actual actividad.
- El submarino oceánico Simpson fue construido por los Astilleros Howaldswerke de Kiel, Alemania Federal. Refaccionado en los astilleros de ASMAR de Talcahuano, en 1990.
- El submarino oceánico Thompson, construído para la Armada de Chile por los Astilleros H.D.W. de Kiel, Alemania Federal. El Thompson participó en 8 operaciones Unitas y en el año 94 se desplazó a Estados Unidos y Canadá para participar en la Operación ’Black’, totalizando 14.309 millas, de las cuales 11.636 las realizó sumergido.

* Wilson García Mérida es periodista boliviano, editor del semanario El Nuevo Heraldo de Bolivia, de la ciudad de Cochabamba.

Notes

[1] Estos aviones ya están siendo fabricados por Lockheed Martin, en Texas. El primer avión para Chile estará en la línea de producción de Forth Worth (USA) hacia mediados del 2004 y las entregas comenzarán de mediados del 2005 hacia el 2006, según informó en su edición de junio la revista Air Forces Monthly.

[2] ’El tanque Leopard en Chile’ : www.fach-extraoficial.com/espanol/l...

[3] Ernesto Carmona es periodista chileno, también es consejero nacional del Colegio de Periodistas de Chile y secretario ejecutivo de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

[4] Algunas de sus investigaciones son publicadas en www.adital.org.br

[5] Informe sobre Desarrollo Humano PNUD 2001, página 199.

[6] El ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, prófugo en Estados Unidos tras las revueltas de octubre de 2003, acusó a los aymaras del municipio de El Alto como ’los nuevos talibanes’.

[7] Ver al respecto nuestro informe en www.rebelion.org/bolivia/gar... 7 Raúl Sohr, ’Un armamentismo incoherente’, en Revista Mensaje, www.mensaje.cl/2001/julio/armas.htm

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